CONTRA NATURA Seguir historia

duquemirey Duque Mirey

De algún modo, era como entrar en medio de una guerra, en pleno siglo XXI, y hacerlo portando contigo las armas más obsoletas que existan... Podrás intentar sobrevivir, podrás emplear todas tus fuerzas en hacerlo, podrás enfrentarte directamente a la muerte y mirarla a los ojos desafiándola... No te faltarán las ganas por vivir un día más y lucharás hasta tu último aliento, hasta que tu vida te sea arrebatada...


Ciencia ficción No para niños menores de 13. © Todos los derechos reservados

#médico #doctor #laboratorio #violencia #sexo #horror #miedo #deseo #muerte #amor #romance #guerra #alas #ángeles #ángel
2
3107 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los domingos
tiempo de lectura
AA Compartir

CAPÍTULO 1

Me encontraba sumida en la negrura, en la oscuridad más densa y absoluta. Ahogada en un profundo océano tan negro como la más cerrada de las noches, una fría noche de invierno que llega a nosotros sin luna y sin estrellas. No podía ver, no podía escuchar, no podía sentir, no podía moverme... Me sentía enterrada en vida en el interior de algún lugar frío y oscuro, muy oscuro. Frío, sentía frío, era quizá lo único que físicamente lograba sentir en mi cuerpo... Demasiado frío... Un frío que me alcanzaba hasta los huesos, incluso en el olor del ambiente se percibía esa frialdad, esa sensación de ser capaz de oler el hielo.


No sabía si estaba viva, no sabía si estaba muerta... Creía sentir vida en mí, aunque no percibía nada en realidad... Y me sentía demasiado etérea, dentro de la negrura que me engullía, como para estar viva, más bien me sentía muerta... La cuestión principal era ¿qué es la vida? Tal vez, primero tengamos que entender lo que es la vida para llegar a comprender, algún día, qué es la muerte en realidad.


—Está despertando —informó una voz masculina la cual no fui capaz de identificar a quién pertenecía. De igual modo que tampoco sabría identificar desde dónde procedía la voz, pues parecía llegar a mi mente viajando desde algún lugar muy lejano. Era como si la voz viajara a través del tiempo y del espacio, y llegara a mis oídos revestida de un potente eco que retumbaba dentro de mi cabeza y provocaba que las palabras, que portaba consigo, se entremezclaran dentro de mi mente logrando que me sintiera incapaz de otorgarles un significado claro y correcto.


Deseaba abrir mis ojos para salir de la angustiosa oscuridad en la que me hallaba sumida. Deseaba abrir mis ojos para encontrarme de nuevo frente a la luz de la vida. Deseaba ver lo que había a mi alrededor, descubrir el lugar dónde me hallaba, pero mis párpados pesaban demasiado y no parecían mostrarse muy favorables a cumplir mis deseos.


Deseaba mover mis manos, mover mis brazos, sentir que aún había vida dentro de mi cuerpo. Pero mis brazos, al igual que mis manos, parecían ser tan pesados como si fueran de plomo y ni siquiera podía mover uno solo de mis dedos. Lo mismo ocurría con mis piernas, por mucho que deseara fervientemente poder moverlas, era como si éstas no recibieran orden alguna por parte de mi propio cerebro... ¿Y si jamás volvía a poder moverme? ¿Y si había sido víctima de algún grave accidente y esta iba a ser mi vida por el resto de tiempo que me restara?


A pesar de la presión en el pecho que sentí, nacida de un modo inminente y causada por la ansiedad que brotó en mí tras la falta de respuesta a los últimos interrogantes que se había formulado mi propia mente, no pude evitar formularme a mí misma una nueva tanda de interrogantes con el fin de averiguar cómo había llegado a este estado o a este lugar. ¿Dónde estaba? No lo sabía. ¿Cómo había llegado hasta aquí? Tampoco lo sabía. ¿A quién pertenecía la voz masculina que parecía llegar hasta a mí desde algún lugar muy lejano? Tampoco tenía respuesta para ese interrogante. ¿Qué era este lugar? No tenía la más mínima idea. ¿Un hospital, quizá? Tal vez lo fuera, visto el estado en el que parecía encontrarme, estado que no parecía demasiado saludable sino más bien de extrema gravedad. Pero, realmente, no encontraba una respuesta cierta a todos los interrogantes que se formulaba mi mente; a decir verdad, ni siquiera sabía quién era yo.


Inspiré con fuerza, necesitaba aire en mis pulmones para sentirme más viva. Me sentía como si llevara demasiado tiempo sin respirar, como si esta necesidad vital me hubiera sido privada de algún modo que no lograba comprender. El frío aire se introdujo a través de mis fosas nasales y viajó a través de mis conductos respiratorios para acabar inundando mis pulmones con fuerza... No sabría cómo explicarlo pero, por alguna extraña razón, sentía como si fuera la primera vez que respiraba en toda mi vida. La cuestión principal era ¿qué vida? ¿Cuál había sido mi vida? No podía recordar absolutamente nada de lo que me había ocurrido antes de despertar en este lugar, el cual aún no sabía qué era, tan solo me basaba en meras suposiciones centradas más en sensaciones, percepciones y presentimientos que en hechos ciertos.


—¿Puedes oírme? —preguntó la misma voz masculina que escuché hacía, tan solo, unos segundos atrás.

20 de Mayo de 2018 a las 23:49 0 Reporte Insertar 4
Leer el siguiente capítulo CAPÍTULO 2

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 2 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión