El león de cemento. Seguir historia

ezequiel-sacco1526448113 Ezequiel Sacco

Una historia con un tinte fantasioso, que cuenta las dificultades del amor entre dos personas del mismo sexo y las dificultades de sentir ese sentimiento en épocas de un sometimiento social en Argentina. Haciendo alusión también a los inconvenientes que puede enfrentar una persona cuando es maltratada en la niñez.


Cuento Todo público.

#injusticiasocial #deseo #amor #merlo #leondecemento
Cuento corto
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El león de cemento

El león de cemento.

Mi nombre es Alberto, soy de Merlo, y soy ciego. Estoy dictándole estas palabras, a mi amigo Ernesto, él está un poco impaciente, no es bueno en esto, y yo no soy muy apresurado en algunos momentos. Tengo 89 años, y hace uno que no veo, pero esta noche que me quede un poco más de tiempo despierto, aproveche la compañía, para contarles un cuento no muy extenso. Yo no sé si será cierto, pero vamos a estrecharle la mano a lo mágico para creerlo.

Decía mi padre que las almas, cuando la gente muere, se trasladan a donde pueden estar cerca de quien más amó, al ser energía transformada y silenciosa, no hace falta que se deposite en un cuerpo, puede quedarse dentro de alguna cosa el tiempo que crea necesario. Recuerdo que a mi madre le decía que se iba a quedar en el sillón donde solía escuchar los partidos los sábados por la tarde. Y Ella le decía: -¿Qué? ni muerto me vas a dejar en paz! Que tiernos eran, después de pelearse, se abrazaban como gesto de paz, y de comprensión. La vida se les estaba terminando como a mí hoy, y sin embargo siempre una sonrisa, nunca un lamento, y demostrándose incondicionales, uno al otro.

Yo tenía ya mis años, luego de sus muerte, cuando conocí una historia que me llamo la atención y se las quería contar.

Tatiana y Mónica, eran amigas, muy amigas, Mónica era una enfermera preciosa que trabajaba en el Eva Perón, muy codiciada por los hombres, y envidiada por sus mujeres, mantenía su delgadez a raja tabla, aunque era fanática del chocolate, puntual y arreglada, siempre cumplía con todo, y para colmo era de lo más amable con cualquier paciente que necesitara su atención, muy querida y respetada. Tatiana era su fiel amiga, ella no tenía un trabajo en blanco , pero cuidaba un anciano en la calle Pueyrredón, se iba en bicicleta todos los miércoles, viernes y domingos bien temprano ,y volvía a la tardecita, no era una de las personas más prolijas de todas, usaba remeras deportivas, zapatillas y tenía un espíritu más salvaje, más vale libre de composturas, su rebeldía y su autenticidad era lo que Mónica más le envidiaba, por eso la quería tanto, y eran tan amigas, por más que fueran seres opuestos. Tati, no tuvo una vida tan linda como Moni en su infancia, fue violada por su tío, y golpeada por su padre, no completó sus estudios escolares, y aunque debiera haber asistido a un psiquiatra tampoco la llevaron, ni bien cumplió sus dieciocho años tomo la decisión de alejarse de ese horrendo lugar, y se fue con Moni y su familia, ellas eran amigas de chiquitas, juntas ayudaban en el jardín de rosas de su madre. A partir de ahí, su vida cambio, empezó a estudiar, los padres de Moni fueron de gran ayuda, y le brindaron todo el apoyo, contención y cariño que en su casa no le habían dado, la acompañaron y la aconsejaron así tanto como a Mónica, ya mayores se alquilaron juntas, su primer departamento en la calle Juncal. Todo parecía ir fenomenal, a pesar de que Tatiana ocultaba un sentimiento más profundo que cariño hacia Mónica, ella sentía amor, pero amor carnal, pasional, amor en todas sus formas. Nunca se hubiese animado a confesarlo, y jamás se lo hubiese dicho, si no fuera porque una tarde de un domingo de invierno, Mónica la estaba esperando con el clásico café del domingo, para darle la gran noticia de que había conocido un muchacho, que termino el último año de medicina, y tenía un trabajo asegurado en la provincia de Salta, y quería llevarla con él, por que vio lo atenta y lo cordial que era con los pacientes, y necesitaba alguien con esa responsabilidad a su lado. Que estaba todo arreglado, que ya tenía el pasaje para dentro de una semana, que iba a ganar mucho más, y estaba muy contenta. Muda tati la abrazo como helada, sus manos, y su cuerpo quedaron congeladas en el tiempo, hasta el reloj parecía detenerse en su andar, todo parecía flotar, la taza de café se enfrió en su mano . Al rato una bocina sonó, era esteban, y Mónica salió.

Sola, acompañada por la noche, y los cigarros, en la espera interminable de alguien que no va a volver, Tatiana se despedía de un sueño imposible, una realidad irremediable le amasijaba la vida como si fuera un gajo de limón, amargo y desgastado en un sillón vacío. Sollozando y leyendo frases de amor, los libros no le representaban en ningún aspecto lo que ella realmente sentía, (cabe destacar, que las libertades no eran las mismas que hoy en día, y todo era aún más sesgado). Tampoco podía decirle libremente ni siquiera a Mónica lo que sentía, porque no podría determinar cuál sería su reacción, a pesar del cariño mutuo que se tenían. Y esa vida vacía que le había tocado vivir, y que hoy su amiga le llenaba , se estaba terminando.

Al día siguiente, Tati se despertó con la cara destruida de tanto llorar, y autocastigarse, decidió lavarse rápido, ponerse lo que haya a mano y salir rápidamente antes de que Moni regrese, y salió a caminar por Av del libertador, paso por el mástil y decidió darse una vuelta por la iglesia de la merced, para rezar que no sucediera lo que finalmente al cabo de una semana sucedió. Moni se fue, y la dejo, con el departamento, y su vida a cuestas, pensando en su magnífica oportunidad en ningún momento reparo en su amiga, y el daño que podía causarle, y no exactamente por egoísmo, si no por éxito propio. No duro mucho tiempo Tati de este modo, no pudo ni siquiera hablarle de frente y decirle lo que sentía, lo calló, y eso la destrozó aun peor, el inmenso peso de los sentimientos que no se expresan juegan en contra de una mente que no tuvo una vida sin miedos, sino todo lo contrario llena de tropiezos, mentiras, y retazos de odio viejo. Así que a un año de que Mónica se fue, camino hasta la barrera de córdoba, una mañana de lluvia, esperó que pase el tren como cualquiera, y se tiró. Se fue. Murió. Pero no sin antes, en su departamento, dejar una carta donde expresaba el verdadero sentimiento que no le había confesado nunca a su gran amiga, por temor al que dirán y a las consecuencias que ello pudiera provocar tanto en su relación afectiva como en la sociedad, escondió todo hasta el último día, para no desarmar ni los sueños de su amor, ni su vida.

Horas más tarde Mónica recibió la noticia por parte de su madre, incrédula dejo caer el teléfono, y se abrazó de su ahora esposo, y viajaron inmediatamente a Merlo. Luego del velorio y el entierro posterior, fueron al departamento, a buscar sus cosas, y la policía de investigaciones le dio en mano, esa carta que decía MONI. Ella la abrió inmediatamente, y no había más que una de las flores rojas que crecían en el jardín de la mama de marcela, vieja, marchita, y seca, pegada en la hoja. Con una fecha de hacía más de dieciséis años, y decía: LA ROSA QUE CONSERVO DESDE EL DIA QUE ME DI CUENTA QUE TE AMO MAS QUE A NADA HOY SE TERMINO DE MARCHITAR. Llorando Mónica y gritando de desesperación, decidió no volver a Salta, y su esposo que tenía compromisos laborales allá, tuvo que irse, y aunque le suplico por años, jamás la pudo hacer regresar, se separaron, y no tuvieron hijos, ella, se quedó sola, trabajando en el hospital, y viviendo en el mismo departamento en Juncal, nunca estuvo con otro hombre, ni con otra mujer, nunca más volvió a ser la enfermera más audaz, simpática y atenta del mundo, todos los domingos a la hora del café de la tarde, buscaba una rosa, y la llevaba a las vías del tren, donde había dejado su vida tati. Nada fue como antes, algunos dicen y piensan que el amor era reciproco y ninguna lo confeso, otros, dicen que Mónica enloqueció,¿ quién sabe?, los mitos urbanos surgen y son fantasiosos, o reales según el punto en que se lo quiera mirar, dicen también que cuando Moni murió a los 51 años el 23 de diciembre, un día antes de noche buena, una rosa apareció inexplicablemente sostenida entre las patas del león de cemento que espera frente a las vías, si la teoría de mi padre es cierta la energía transformada y silenciosa del alma de Mónica se trasladó hasta allí, y vivió dentro de ese león de cemento que miraba incrédulo lo que la vida se le llevó. Cerca del último sitio donde estuvo su verdadero amor, Hoy el león ya no está en el mismo lugar, y nadie sabe dónde ha ido a parar, pero en ese sitio aun parece respirarse la historia.

16 de Mayo de 2018 a las 14:01 0 Reporte Insertar 0
The End

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