Y es como el azul (Crónica de un suicidio mental) Seguir historia

u15259726311525972631 Miguel Rábago Reynoso

"Y es como el azul." Novela corta de drama, romance y crítica social centrada en la decadencia, expresión, búsqueda, vivencias y el transmitir el verdadero arte, la inmortalidad. Con influencias de Hesse, y experiencias que te llevan a descubrir esos sentimientos tan profundos que solo el humano es capaz de vivir y transmitir. Basados en relaciones amorosas, familia, amistades, traición, errores, soledad, estupefacientes, y la enorme batalla contra lo vano y absurdo ya establecido en la sociedad por el judeocristianismo. Introducción a novela en curso llamada "Manos rojas, mente en trance".


Drama Todo público.

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Big bang

Y es como el azul, ¿sabes? Nunca dependió de su olfato para salir, fue algo nato pero extraño que siempre poseía al joven Dereck, llevaba cerca de 2 semanas sonando agua entre las paredes, y ese reloj desde la posada, tictac, tictac, noche tras noche, pero algo extraño ocurría por que lograba adaptarse solo en el mismo sitio, solo dando un pequeño pinchazo, ¡claro!, ¿pero por qué el joven Dereck permanecía?, ¿Qué lograba que fuera parte suya tan aferrante?

Ocurría algo gracioso y absurdo, en parte confidencial por que existían aquellas descabelladas criaturas con las que Dereck tenía que compartir el gremio. ¡Es para entender lo establecido!, Diría el buen Papo: “a pirori”, no era lo correcto o al menos lo natural, pero de alguna forma se necesitaba. Era una batalla por la comida, o porque ya te daba más sed, todo por cumplir algunas aspiraciones y expectativas que se pretendía eran propias, ¿pero se adaptaron ya queriéndolas?, ¡yo no las hice!.

Un par de noches antes, Dereck se preparaba para salir e indagar en algo que le diera sentido a todo. Dereck era un chico de estatura alta, cabello castaño con un corte no muy simétrico, un poco largo, similar al vocalista de una de sus bandas favoritas “Las Piedras Rodantes”, digamos que no era el más perfecto, pero si el que a solo él le caracterizaba, aparte de siempre tener los jeans un poco rotos y su siempre camisa de franela de cuadros, la cual usaba abierta.

Al salir de su hogar una noche de verano, lo presionaron para ingresar a un establecimiento al cual sus padres querían que Dereck perteneciera y formara parte, pero, en ese sitio convencían a base de miedos y algo así como unos mandamientos, que, nadie podía cambiar o al menos juzgar por si el que lo creó se había equivocado un poco, o, ¿al menos eso nos pasa a todos los humanos no? Nos equivocamos, concientizamos, y quizá así, formar hogares más reales, no como este. Aquí Dereck experimentó una discusión que carecía de sentido. Era una clase de ayuda en la que se simulaba una comunicación presuntamente efectiva, aunque muy complicado de escuchar lo que solo se oía. Simplemente salió y fue a su sitio favorito, uno cercano al rio, ahí había paz, podía escucharse así mimo. Había una pared al fondo muy desgastada, si la tocabas se desmoronaba el ya escaso adobe. La parte izquierda de la pared se percibía blanca, algo opacada por el polvo, el aparente abandono y esa mancha marrón, la cual a Dereck siempre le llamaba la atención. Había una pequeña ventana de madera humedecida y llena de polillas que dejaba entrar un amplio rayo de luz, en el que, si te enfocabas, se veían partículas que flotaban y se dirigían a todos lados, sin sentido, jamás concordaban todas, ninguna tenía cara, o alguna forma que le demostrará que tenía vida, pero fue tan interesante que por un momento Dereck se convencía de crear y juzgar algunos nuevos mandamientos para poder encontrar respuestas, o al menos un camino que para el tuviese sentido. Mientras seguía observando las partículas en la luz, sintió una presencia, pero no como la de cualquiera, una que se transmitía y provocaba aceleración cardiaca, una en la cual tuvo esa extraña sensación. Intrigado Dereck, da un paso y de pronto por el orificio de la ventana se cruzaron aquellos hermosos ojos miel ,que reflejaban el fuego de su propia alma.

-Ho queridísima amada- Dijo Dereck mirándola fijamente a sus profundos y hermosos ojos.
-Tienes el poder de mecerte por todo este extraño, sucio pero muy acogedor sitio, y aun así quedas intacta, ¿Cómo te llamas?
-¿Podrías jugar a aprender?- Dijo ella con voz sensual y una mirada que ejercía más fuerza que el centro de gravedad.
-No sé qué pretendo o pretendemos, pero me convences, ¿Por qué no vamos por unos frutos?- Preguntó Dereck con un poco de incertidumbre hacía la respuesta, pero sin temor al pronunciarlo.
-Te refieres a las de aquel árbol situado al lado de las caballerizas? - Apuntando de manera rápida con su dedo índice, una perfecta sonrisa, dando un pequeño salto en el que giró un poco sus impecables pies.
-Al parecer conoces mucho sobre esto, ¿o no es así extraña sin nombre? ¿Sabes? Te llamare Eli, como diminutivo del real - Dijo el frunciendo una ceja manchada por cenizas de algo que ardía.
-Escucha bien compañero, mi pasado lo irás descifrando conforme se resanen los daños del cuarto, aquel que tomas de regreso, eso no significa que ya conozco todo el proceso, creo que no conozco nada, pero tú me enseñarás, aunque mi alma joven, salvaje, sedienta y desgarradoramente adorable, hará que realice unos cuantos atentados, nada personal, juro que no es por ocasionarte un daño, pero puede agrietar un poco. ¡Solo vayamos por esas frutas! quiero probar, sé que escondes mucho. - dijo ella tomándolo del brazo para después dirigirse hacia el árbol.

El chico se estiró un poco para alcanzar una granada para ella.
-¡Espera!- Gritó para atraer su atención.
-¿Qué pasa, no querías comer granadas conmigo?- Preguntó con tono confundido.
-Claro que quiero comer granada, pero no cualquiera, ¿por qué me darías la granada más fácil de alcanzar?. Yo quiero aquella que está situada en la punta, se ve deliciosa y estoy segura de que hay personas que pueden llegar hasta ahí solo para que yo lo disfrute- Dijo ella de manera desafiante, pero sin quitar el encanto que tanto la caracterizó.
-El volteo de lado con ella, sonrió, y comenzó a trepar del árbol, tenía sus manos algo sucias y marcadas, aunque no parecía que estuviera herido.

Cerca de la mitad del árbol se encontró con un joven muy delgado, con sus miradas que solo reflejaba la nada o la soledad, un vacío tan grande que no me permitía compararla con ella, su cabello cuidado, pero para nada era lacio, y su ropa muy desgastada, con manchas de granada y algo rota. En esa parte el árbol estaba tallado con una frase que decía: “No llegaré, he perdido la ruta, pero comer desde aquí por el momento es mi hogar”, tenía su firma, se hacía llamar papo.
-Buenas tardes señor papo, ¿qué tan alta es la punta de este árbol? - preguntó de manera muy amable.
-Buenas tardes joven, veo que intentas llegar por el fruto más alto, todos quieren llegar, ¡pero hombre! ¿Estás seguro de eso? ¿Acaso no sabes que este fruto sabe exactamente igual? y te diré, me sabe mejor este fruto aquí en este mi hogar, comparado a lo que tu disfrutarás de aquel fruto, que lo único que te demostrará es lo exigente, insatisfecho y absurdo que siempre será ese ideal inconsciente. -
- ¿Pero ¿cómo inconsciente? ¿Usted está diciendo que no lo siento realmente?
Preguntó subiendo un poco su tono de voz.
-Tu intención es natural hasta cierta parte, no te sientas mal-
Contestó papo con tono comprensible y una mirada de admiración.
-La manera de descubrirlo es cayéndote y encontrando la manera de volver a trepar, no es que no lo sientas, te creo, solo que la manera puede no ser la correcta, no es el cómo te dicen que debes de encontrar lo que buscas, encontrarlo es un sueño pero la sorpresa y lo que te hace humano, está en el recorrido, no solo existe una manera, haz la tuya, vívela, súfrela, gózala, se libre, permítete sentir todo lo que el alma te regala, porque una vez llegando a tu destino ya se habrá acabado todo.
Sin comprenderlo por completo, pero sabiendo que no mentían sus ojos, le agradeció con un fuerte apretón de manos y continuó su recorrido.

Llegó a la parte más alta del árbol tomó el fruto y su mirada fue directo a ella, le mostró el fruto.
Emocionado bajó del árbol sin observar de nuevo a Papo y al llegar con ella le entrega el fruto con un sentimiento de victoria tan enorme y le dice:
-He aquí el fruto que tanto deseabas Eli, lo he conseguido para ti-
Eli sonrío, pero esa sonrisa, superó cualquier otra sensación de felicidad en Dereck, se miran fijamente a los ojos y lo toma ella del cuello para darle un beso en la mejilla, para después quitar la cascara al fruto y comerle sin despegarle la mirada a su intenso color rojo.
Un poco después de terminar la mitad se da cuenta que Dereck no tenía ningún fruto por lo que le pregunta:

- ¿No has traído el tuyo? - A lo que tranquilo contestó:
-No era necesario, he quedado satisfecho con lo que provocó bajar el fruto más alto para ti, tu sonrisa, tu mirada, ese tierno beso, todo eso me ha dado más que el fruto más alto de el árbol más grande del planeta. – Ella sin titubear, pero si sonriendo dice:
-Compartiría esto contigo, pero creo que lo merezco todo, lo llevaré camino a casa. - Mientras se prepara para marcharse. – Rápidamente Dereck pregunta:
- ¿Te volveré a ver? Con voz notablemente llena de temor.
A lo que Eli con una sonrisa que se le asemejaba a burla le contesta:
-Estoy segura de que si lo harás. 


10 de Mayo de 2018 a las 17:49 0 Reporte Insertar 1
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