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(+18) Es una historia colectiva, escrita con una amiga de wattpad en donde hasta ahora ella hace las personajes femeninas y yo los personajes masculinos, creamos las historia que se desarrolla en México, una chica y un chico que no pudieron tener peor inicio y como siempre el amor todo lo puede pero los infortunios los harán pasar por cosas que harán peligrar la relación. Trataremos de hacer honor a la idea del libro erótico y tenerles escenas eróticas en todos los capítulos. Estamos aceptando ideas para integrar o sacar ideas c:


Erótico Sólo para mayores de 18.

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Desenfreno

Antes que todo, quiero explicar las letras que aparecen en los inicios de los párrafos, K es la inicial del chico que está escribiendo la historia desde el punto de vista de "Leonardo" (en este caso ese chico soy yo) y P es la inicial del nombre de la chica que me está ayudando a escribir esta historia desde el punto de vista de "Rocío" la protagonista de la historia, en este caso es una amiga que conocí en wattpad y al darle la idea de escribir juntos nos ha parecido una buena empresa.

Capítulo 1.

K. Leo: Fue cuando la vi, desnuda frente a mí, con esa mirada caída por ser la primera vez que le veo sus ropas caer, quería taparse con las manos pero fue lo primero que le besé, con caricias tomo sus manos en las mías y la siento a mi lado, ambos desnudos nos miramos y sabíamos que queríamos llevar a la locura nuestra poca cordura. Le beso suavemente los labios mientras ella un poco asustada demora en responder, sus brazos envuelven mi cabeza que poco a poco está más cerca de la suya, tengo los mismos miedos y las misas fantasías, poder conocer aquello de lo que el mundo habla, pero con ella, con el amor de mi vida, de una mirada hermosa y una sonrisa... una sonrisa preciosa, cuando sonríe el mundo se para, cuando sonríe las aves cantan con alegría cuando sonríe su mirada son dos medias lunas que me pasaría la vida observando, cuando sonríe la amo, con todo mi corazón la amo. Con ella es con quien quiero conocer todo lo que el mundo tenga para ofrecerme, por ello nos tendemos en la cama y poso mi mano en su cintura, beso sus labios y fijo mi mirada en sus hermosos ojos miel, subo mi mano un poco más a tocar sus desnudos pechos pequeños que caben completamente en mi mano acerco mi cara a su cuello absorbiendo su aroma que es magnífico y único, beso su cuello y siento que se retuerce un poco bajo mi cuerpo, no puedo evitar morderla de a poco, necesitaba tratar de devorarla, siento como si me desesperara en tenerla fundida contra mi cuerpo, e incluso teniéndola pegada a mi me parece que estuviera tan lejos y la aprieto más contra mi cuerpo, más y cada vez más.

P. Rocío: Mientras él me tenía entre sus brazos, yo moría un poco de miedo, pero no era miedo a él, sino a no poder hacerlo bien, de no ser la indicada y hacer algo que pudiera arruinar todo lo grandioso que él era para mí y lo que estaba provocando aquella vez, porque era como si todo lo pasado valiera la pena para llegar hasta él, lo amaba con toda mi locura, quería hacer con él todo lo que con nadie jamás siquiera imagine, desconocía la palabra imposible desde que lo amo y descubrí que se ama con la locura y no con el corazón porque de ser de otra forma yo no estaría viva pues él se adueñó de mi corazón.

Estábamos ahí, juntos y desnudos, yo lo miraba tímidamente mientras él se notaba muy tranquilo, nos abrazamos por un momento, él me besaba el cuello, yo sostenía su cabeza con mis manos, adoraba deslizar mis dedos sobre su cabello, de un momento a otro yo pase de estar al lado suyo a colocarme sobre él.

Nuestros cuerpos se entrelazaron, era como si fuéramos uno solo, él seguía besándome el cuello y comenzó a acariciar mi espalda con sus manos que pronto bajarían lentamente hasta llegar a mi cintura, fue ahí cuando yo le tome la cara con mis dos manos y le bese tan apasionadamente que no pude contenerme y mordí un poco el lado izquierdo de su labio inferior. Nos miramos fijamente a los ojos como señal de confirmación a lo que sucedería, él tomándome en sus brazos me recostó en la cama para después tomar y besar mis pechos, así bajando por mi abdomen, pasando por mis piernas y deteniéndose en mi zona que ya estaba un poco húmeda por la situación, mis manos solo tocaban las sabanas y mi cuerpo entero se inclinaba ligeramente en ocasiones.

Ya más entrados y excitados, yo jalaba varias veces su cabello, él subió en un momento dado y yo no pude más que arañar su espalda porque el sentimiento era tan fuerte que quería pegarlo aún más a mí, mis pechos rozaban su pecho con los movimientos que ambos hacíamos de arriba hacia abajo, mis piernas cubrían las suyas y mis manos bajaban a sus glúteos algo duros por la fuerza concentrada, él comenzaba a exhalar súbitamente y yo a gemir de a poco hasta casi ya no poder contenerme por completo, era un placer casi incontrolable.

K. Leo: Decidí llegar más allá, besaba su cuerpo como si mi vida dependiera de ello, estaba extasiado a más no poder, tenía ganas de cosas que no sé si fueran legales siquiera, besaba su cuerpo con locura, bajaba por su cuello y llegue a su pecho, sus pechos lindos y hermosos, que me ofrecían un altar de la locura, ahí me dediqué a lamer sus pezones y morderlos un poco, en ese momento noté que se movía, se retorcía y su aliento lo sentía en mi oreja y me pedía a jadeos que no parara, me deleitaba haciéndola sentir tan mía como la pensaba. Seguía bajando, al sur de su cuerpo, esa es mi meta llegar a la Patagonia de su anatomía sin remordimientos ni trabas que me impidan saciar nuestros cuerpos alborotados y desnudos en aquel lugar, en aquel momento la vi desnuda por primera vez, cuando llegue a besar su sexualidad, su altar, su intimidad más pura, mientras le besaba con su miel llenaba mi boca y entonces nos movíamos juntos, yo con mi cara entre sus piernas y ella con sus piernas me envolvía, me dejaba respirar apenas y yo mi aliento lo gastaba en hacerla amada y deseada. Tuvimos los mejores segundos que fueron horas mientras entre sus tretas de piernas y jugarretas de muslos me sentía como en casa ahí donde debía estar, ahí entre nuestro pequeño mudo, sentía sus manos en mi pelo rizado apretando con anisas.

P. Rocío: Mientras comenzaba a regocijarme cada vez más de placer porque él se mantenía besando más abajo de mi abdomen y lo hacía con más intensidad, yo no podía no dejar de jalonear sus cabellos, era como si haciéndolo tomara el control, fueron instantes tan apasionados que no recuerdo cuando él decidió subir nuevamente pero esta vez rozando sutilmente su hombría sobre mi zona ya húmeda y besada, fue ahí cuando yo decidí con mis manos tomarlo de la espalda sin importarme poco la intensidad ejercida y pegarlo aún más contra mi abriendo paso al acto lírico.

K. Leo: Con esa invitación no pude negarme, me vi inmerso entre agonías y delirios a tomarla, poseerla cada vez más. Siento su humedad contra mi hombría, roso cada parte sintiendo sus pliegues que me ofrece como la diosa que se apodera de mis placeres, trato de entrar poco a poco pero me resulta algo complicado, veo como su espalda se curva para darme la entrada magistral a su amor, me envalentono para dar la estocada final, la estocada a muerte y con los latidos a mil con la mente llena de un millares de placeres distintos, con mi cuerpo junto a la mujer que amo me permito entrar en su cuerpo y su humedad me recibe, me deja entrar en un calor en un enredo de piernas y cuerpos impresionante, fuimos uno y cada vez entro más profundo, las embestidas son cada vez más violentas, siento su jadeo en mi oído que me dicen que estoy haciendo bien al entrar cada vez, me hace sentir su cuerpo alrededor de mi pene con tanta lujuria, con tanto amor, con tanto tacto que se borra todo el mundo, solo existe mi masculinidad y su estrecha bienvenida a mi llegada, con cada movimiento se siente su cuerpo reaccionar, con cada sentir su jadeo se intensifica, siento sus caderas moverse con las mías, sus piernas me tienen atado a su juego, húmeda, jadeante con piernas juguetonas y brazos determinantes que me atan a su pecho con sudor del juego pecaminoso y lujurioso que tenemos en ese momento, de locura, de intimidad, solo ella puede sentir lo que siento hoy, la estrechura del amor y la humedad de la entrega me tienen vuelto loco, me muevo más y más y la respiración se vuelve loca, no aguanto desde que la amé por primera vez y siento una explosión interna que llegará y será guardada para siempre en el lugar más íntimo de nuestra verdad, estaremos unidos por esta locura por todo el tiempo que dure nuestra respiración al oído y nuestra maldad húmeda y calurosa de cuerpos vivos que se mueve al unísono una y otra vez, una y otra vez, haciendo de nuestra locura un amorío sin fines ni barreras pero al ver tu mirada sabía que tenías algo en mente.

P. Rocío: Es cuando me mira que yo decido invitarlo a movernos de posición sin que él se salga dentro de mí, ahora me tiene sobre la pared y de espaldas a él, mis manos se doblan hacia atrás para no dejar que él se despegue ni un solo centímetro de mí, él toma bruscamente mi cintura por delante y me somete más contra su hombría como si no fuera suficiente lo penetrados que ya nos encontrábamos, en un movimiento no podemos evitar exhalar y gritar de toda la euforia sentida, yo trato de inclinarme un poco como si estuviera tratando de recoger algo del suelo y es ahí cuando él toma y aprieta mis glúteos dando ligeras palmadas

K. Leo: En esa posición tan animal la poseo de manera brutal, tomo sus caderas y la embisto con todas mis fuerzas, la siento gritar de placer, y veo como las uñas de una mano resbalan por la pared haciéndola sonar un poco y la otra mano me aprieta la pierna, y es cuando ella se separa un poco y deja mi altar al descubierto, se arrodilla frente a mí y con sus suaves manos recorre mis piernas hasta llegar a la parte de la aclamación, ahí toma mi pene entre sus manos y lo masajea con timidez, con la sencillez que la caracteriza, con pocas palabras tiene la razón de mi masculinidad entre sus manos y frente a su cara

P. Rocío: Le lanzo una mirada que invita a dejarlo aún más deseoso y ansioso por saber que haré con plena excitación frente a mí, es ahí cuando comienzo a rozarle mis labios y hacer lentos pero intensos movimientos con mis manos sobre su miembro para después abrir de a poco los labios y empezar a besarlo, era como si ahora me lo comiera por completo, él solo sostiene me cabeza y sin contenerlo respira muy agitadamente pidiéndome no detenerme hasta demorarme y acabar con aquello, yo creo un juego de placer entre su miembro, los movimientos de mi lengua y manos hasta que no pueda contenerse más.

K. Leo: Con mis manos en su cabeza no puedo evitar invitarla a profundizar sus labios en el acto de lascivia, cuando ya no podía más aguantar la sensación primigenia de la vida me debo separar un poco, no me puedo permitir reventar en un momento tan temprano y es así que le tomo la cara entre mis manos y beso sus labios con un cariño inmensurable, con un amor que no se ha visto en películas ni libros, nuestras lenguas danzan juntas en un compás tan único que ninguna melodía podría acompañar la mayor muestra de amor jamás vista, su mirada era de incredulidad, de no saber hasta dónde podíamos llegar y luego de un segundo a otro me mira con una cara de niña mala, de maldad, de una perversión única que no podrías describir, sabes que quiere iniciar la maldad pero es esa maldad que te gustará y lo sabes, fija su mirada en el sillón que se encuentra en la habitación, con un caminar muy sensual se dirige hasta él, se sienta y abre las piernas mostrando el altar más hermoso jamás visto, con su mano baja desde su vientre hasta la humedad que habíamos besado y abre lentamente sus pliegues para mostrármelo en ofrenda, me deja deseoso y me acerco a paso lento, ella me ve venir y cambia su actitud, y se levanta colocando sus brazos en el espaldar del sillón y las rodillas en los cojines mostrando aquel trasero que me vuelve loco desde la primera vez que lo vi, ahora lo veo desnudo no puedo nada más que decir que mis sueños quedan muy lejanos y minimizados en comparación con la realidad, dos carnes que acaricio con lascivia, con desenfrenado amor, y las abro sin piedad, ella se muestra sumisa, tengo la necesidad de palmearla, en reprenda por provocarme demasiado, me siento demasiado atraído a ella y la imagen que me ofrece es más de lo que puedo soportar.

P. Rocío: Volteo un poco la cabeza para mirarlo de nuevo e incitarlo a que siga con esas pequeñas pero excitantes palmadas, en un momento dado me meto a la boca dos de mis dedos para lamerlos un poco y así seguir extasiándome de placer al pasarlos por mi punto g, mientras él se queda casi inmóvil unos segundos observando que aún deseo más de él en mí, me mira con una ligera sonrisa pícara y se inclina a besar mis glúteos, el deseo es tanto que los muerde sensualmente y profundiza pellizcándolos con la yema de sus dedos a tal grado de dejarlos rojos y marcados.

K. Leo: Beso sus glúteos, y sus muslos, muerdo sus piernas oh, sus exquisitas piernas, me regocijo de su hermoso cuerpo, no puedo evitar acercar mi pelvis a su trasero, mi miembro esta que revienta, se siente muy erecto y lo paso por entre sus piernas una y otra vez, ella me mira y le paso mi mano para que se deleite, siento el calor de su boca por mis dedos y siento como los suyos se dan placer en su intimidad. Mientras me pego a su parte trasera ella respira más agitada, se siente muy excitada, me mira de una manera alocada con ojos pequeños pero indiscretos, sé que me invita a poseerla de maneras pecaminosas y me permito tocarla, me arrodillo ante tal figura para tenerla frente a mí, mis manos se pasean por sus muslos, sus piernas, su trasero y abro sus glúteos para deleitarme con la vista, y me siento en el Olimpo con lo que veo, la perfección hecha mujer, ahí a la mujer que amo que la tengo jadeando cada vez más fuerte, me invita a besarla en su pudor, acerco mi cara y con mi lengua lentamente doy placer en círculos y con lentitud, siento como sus piernas se cierran pero la espalda se arquea para darme la entrada a la cripta de la lujuria, con sus manos apretadas y su boca abierta versando palabras de locura me separo un poco y alzando mi mano golpeo fuerte una de sus nalgas, se siente una queja pequeña pero sumisa, levanto mi otra mano y vuelvo a golpear más fuerte y esta vez solo veo que se acomoda para que siga mi flagelo con la lengua, la miro y no puedo evitar tocar su humedad, con mis dedos abro y manoseo todo lo que puedo y con mi otra mano ofrezco mi altar para que pueda entrar

P. Rocío: Ya nuevamente con su miembro dentro de mí me enviste salvajemente con movimientos que él controla, se apodera completamente de mí, él sabe que soy solo suya y eso parece excitarle más, aprieta mis pechos con sus manos, besa mi espalda, yo solo le pido que no se detenga hasta dejarnos vacíos, no contengo mis gemidos, mi mente estalla de tanta lujuria pensada, así pasan algunos minutos hasta que acabamos vaciados y exhaustos por tanto placer expresado, me dan ganas de comérmelo y por ello me acomodo sentada en el sillón frente a él, le miro hacia arriba y veo su cara de locura, de depredador, tomo su gran miembro y lo siento muy duro, lo agito con mis manos para volverlo loco, con mi boca besos los costados y con mi lengua acaricio la punta, abro mucho mi boca para tratar de dejarlo entrar y siento su calor dentro de mis labios que se mueve en conjunto con mi lengua para torturarlo en la locura, le tomo del trasero para acercarlo más a mi quiero tenerlo todo y me muevo más rápido, uso mis dos manos para atormentarle cuando escucho su respiración muy, muy, muy agitada y siento entre mis labios que su pene se hincha y explota, deja salir como una explosión todo lo que representa su virilidad en mi boca donde guardo su baño de luna amielada para luego bebérmelo. Nos sentamos en el sillón y yo lo sigo para colocarme sobre de él y no dejar pasar la oportunidad de besarlo apasionadamente

K. Leo: La miro y sigue teniendo esa misma mirada pequeña y seductora, sus labios se abalanzan de una manera felina sobre mí para al final depositar un suave beso que luego de toda la batalla librada me deja el mejor de los sabores en la boca, el de estar con la persona que amo y de poder verla así, tan desnuda, tan hermosa y tan mía.

9 de Mayo de 2018 a las 19:51 0 Reporte Insertar 1
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