dario-leandro-rey-tuzzi Dario Leandro Rey Tuzzi

¿Quién culmina una obra? ¿El autor? ¿El lector? La historia detrás de esta obra Inconclusa nos llevará a preguntarnos si una obra literaria tiene fin, si llega a una culminación y quién es el verdadero protagonista de ese fin.


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Cuento corto
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OBRA INCONCLUSA

Aunque Sorg vigilaba permanentemente el castillo, no podía estar en dos lugares a la vez, por lo que quizá, una posibilidad habría de penetrar las puertas de roble. Dentro estaría aquella espada dorada que, según la leyenda, quien la tuviese controlaría el mal de la humanidad y que el dragón protegía. Belron, uno de los pocos guerreros que se atreverían a tomar posesión de la espada, ya estaba cerca del lugar. Había sido convocado por el concilio del reino, entre otros, para dicha tarea, ya que el mal estaba por controlarlo todo. Tenía el cabello corto, vestía un saco negro y portaba un sable astillado, producto de sus batallas, Belron era el mejor de los guerreros y ahí estaba observando al dragón. Por entre las nubes, Sorg despedía un abrumador sonido que hacía vibrar dos campanas que se encontraban en el castillo. El viento se intensificó y el enorme reptil con alas giró hacia la parte trasera del Palacio. Belron tomó coraje y corrió a toda velocidad hacia las puertas. La guerra contra el mal estaba llegando a su fin y el destino de todos estaba en sus manos. Pensaba que tendría sólo una oportunidad. Subió las últimas rocas y se paró frente a las puertas. Miró a su izquierda y la cabeza de Sorg apareció repentinamente. Belron se escondió detrás de un montículo de tierra para no ser visto. Su corazón latía apresuradamente y se atrevió a mirar la dirección del dragón. Con sus alas hacia abajo, Sorg se extrañó por un aroma humano, alcanzó a vislumbrar una capa negra que flameaba detrás del bordo de tierra y dio la vuelta enfurecido. Belron debió salir para enfrentarse a él y, decidido a morir o escapar, sacó su espada para dar batalla. Sorg se abalanzó sobre el guerrero y juntó sus alas violentamente despidiendo un feroz viento que tumbó a Belron y lo dejó sin arma. El sonido de su espada perdiéndose por entre las rocas lo llenó de temor. Pero había ocurrido algo casi milagroso, el poderoso viento producido por el dragón había abierto las puertas del castillo y, en el instante en que el protector del mal se elevaba para atacarlo con sus garras, Belron entró al palacio cayendo al frío suelo. Rápidamente se puso de pie y se adentró a lo profundo. Sorg comenzó a destruir las torres pues, buscaba encontrarlo a toda costa. Los trozos de techo y muros caían y estallaban en el suelo y, mientras el guerrero los esquivaba como podía, sus ojos buscaban la espada. Una enorme escalera fue arrancada por las garras de Sorg. Belron quedó al descubierto y alcanzó milagrosamente escapar de una feroz ola de fuego que vomitó con furia el dragón y quemó parte de su vestimenta. Las espada pensó, ¡dónde está! Exclamó acorralado por la desesperación. El castillo tronaba mientras se despedazaba y Sorg se acercaba cada vez más al héroe del bien. La noche tomó prisa y el cielo cerró sus ojos. Por un instante el silencio gobernó el lugar. Sorg caminaba por el castillo. Cada tanto escupía fuego para disipar la oscuridad y vigilar así la espada que estaba muy cerca de él. Fue en una de estas relampagueantes olas de luz caliente que Belron, escondido tras un muro en ruinas, vio un particular brillo dorado. Miró hacia donde estaba el dragón, tomó una roca y la lanzó con fuerza lejos de él. Sorg giró repentinamente y tomó velocidad en dirección a la roca. Belron aprovechó su astucia y llegó a la mesa donde estaba la espada. Pero, casi a ciegas por la oscuridad, una legión de soldados del mal que había llegado al castillo le apuntó con flechas. Belron la tomó igualmente y escuchó una voz que dijo: -Vamos hijo, el museo está cerrando -


14 de Octubre de 2023 a las 05:42 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Dario Leandro Rey Tuzzi Dario Leandro Rey Tuzzi nació el 16 de Junio de 1986 en la provincia de Mendoza, Argentina. Desde niño mostró gran interés y talento natural por el arte. Comenzó su carrera con la pintura. Tomó clases en casa de la Cultura Doña Paula del departamento de Maipú, de dónde es oriundo, y expuso en el mus

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