LA DE ALADO Seguir historia

yu_92 YU Doll

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Horror Historias de fantasmas Todo público.

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LA DE ALADO


"No apagues la luz, si no quieres llamar a la oscuridad.

Hazme caso, o ella vendrá.”

***

La noche es larga, más larga de lo normal, escucho el eco de mis pasos en el departamento, el arrastrar de la silla, el goteo del agua, el viento que choca con los cristales de la ventana, las luces de los carros que pasan a media noche. Otra vez, una vez más me ha agarrado la noche sin darme cuenta, odio admitirlo, pero últimamente mis días son más largos de lo normal.

   El cansancio se hace presente a cada segundo que marca el reloj, hasta ahora no me había dado cuenta que el segundero en verdad es irritante, no concilio la concentración necesaria para poder continuar con mis labores, tendré que dormir para poder levantarme mañana temprano.

   Camino hacia la cocina, tomo un poco de agua, apago todas las luces que encuentro en mi camino, dejando como única sobreviviente la que se encuentra en mi habitación, en la mesa de noche, a lado de mi acompañante de esa noche. Hace un poco de frió, así que tendré que cubrirme para no pescar un resfriado. 

   Me alisto para meterme a la cama. Son apenas las diez menos cuarenta, me meto a la cama, acomodo las almohadas a mi alrededor, agarro el libro que está a mi lado, uno que he comprado simplemente por impulso; no es aburrido, mala suerte la mía.

   He terminado el capítulo cuatro, me estiro levemente para relajar mis músculos, veo el reloj, más de la una. Cierro el libro con delicadeza, contemplo en mente lo leído, dejo mi acompañante en su lugar de momento, apago las luz tenue de la noche, dejándome en la penumbra de mi habitación, aquella que es debes en cuando perturbada por una luz de la calle. Cierro los ojos, lentamente voy perdiendo conciencia de mí y la soledad.


2:17 a.m.

Entre abro los ojos, siento que hay un ligero temblor. No soy persona de entrar en pánico por cosas como estas, pero... este temblor, no lo podría llamar así, miro el lugar con duda, todo en orden. —¿Pero por qué mi cama se mueve? — Quiero levantarme, pero mi cuerpo está tenso, no responde a mis órdenes, intento hablar, pero ningún sonido sale de mi boca. 

   Siento un frío que se apodera de mi espalda, siento el roce de unas manos frías con una textura huesuda acariciándome lentamente mi columna vertebral, mi piel se eriza en pocos segundos a causa del contacto extraño.

   Dejo mi pereza a un lado, haciendo que mis ojos se abran lo más rápido posible; intento levantarme de un sólo salto, pero a un mi cuerpo se encuentra adormecido, haciendo que mi respiración entre en pánico, y de un momento a otro, mi mente se inunda de pensamientos escalofriantes, todos aquellas escenas de terror leídas en mis libros favoritos, que hoy se hacen presentes.

   Esas frías manos me abrazan lentamente, poco a poco aferrándose a mí; mi corazón toma un vuelo acelerado, el miedo se contagia en todo mi ser como si fuera una enfermedad infecciosa. Cierro los ojos al sentir que se acerca lentamente a mí, que su cuerpo se acerca poco a poco al mío, el contacto es aterrador. 

   Aprieto los ojos con fuerza, imaginando que todo lo que está pasando sólo es producto de mi imaginación; pero más que me repito aquella verdad, la imaginación no hace caso de mis órdenes. Resignada a que sería mi fin, el cuerpo poco a poco se empieza a soltar. 

   A la primera oportunidad vista, corro hacía la puerta; los nervios me traicionan, caigo a un paso de la puerta, me doy la vuelta para ver si hay alguien en la habitación, pero la penumbra me impide el ver más allá que sombras, me levanto lentamente, busco en la pared el interruptor, enciendo la luz, reviso la habitación con calma, pero no importa cuanto pase mi vista por todo el lugar y sea testigo de la normalidad, el miedo aún está presente.

~

Aún en mi cuerpo corre la sensación del miedo, ese sabor que sólo lo había experimentado al leer alguna novela de suspenso, pero hoy... hoy traspasó los límites de mis fantasías o pesadillas. 

   Regreso a la cama, miro a los lados, pero ahora la duda invade mis pensamientos ¿Sólo habrá sido un sueño que mezclé con la realidad? ¿O sólo es el cansancio que he reunido en los últimos días?... Me digo a mi misma que sólo fue un mal sueño; realmente me quiero convencer  de que así a sido en verdad. 

   Con la luz encendida en la habitación, pretendo retomar una vez más el sueño para descansar un poco, pero más que rebusco en pensar en cosas aburridas, el sueño se ha espantado y ha volado muy lejos de mí.

~

Llega la mañana, mis ojos muertos de cansancio se encuentran; mi cuerpo fatigado como nunca lo había estado; mis pensamientos se han vuelto un mar de lógica e incoherencia a la vez. 

   Me levanto con toda la pesadez del mundo en mí. Inicio el día como todos aquellos días del ayer; olvido absolutamente lo ocurrido, olvido el motivo de mi mala noche de sueño, olvido la sensación de aquel abrazo frío. Olvido todo. Todo lo quiero olvidar.

   Pasa el día como de costumbre. El trabajo reduce y aumenta, mientras mi cuerpo se deteriora lentamente. 

   Ya no puedo más, mis parpados se entrecierran con pesadez; descanso algunos minutos, pero no más de un minuto, despierto de golpe, regresando a la realidad, recordando que no es el momento ni el lugar para descansar, el trabajo sigue su naturaleza, tanto como las arrugas que se dibujan en mi rostro; el tiempo se agota, como se agota mi energía de este día. 

   Sin importar cuantas tazas de café tome, el sueño me ataca cada vez con más fuerza.

   He terminado mi trabajo, de camino a casa. La verdad, hoy es el primer día que no me agrada la idea de irme a descansar temprano, es la primera vez en mi vida que ruego que la noche no llegue, quiero seguir despierta, saber que aún existo; que aún estoy en la realidad. Pero más que quiero evitar lo inevitable, la noche cae con más rapidez de lo evidente ante mis ojos y convenzo a regañadientes tengo que aceptar el hecho de que hoy será como siempre, que ese mal sueño, sólo fue una simple pesadilla, una pesadilla tan real que traspasó las paredes de mi imaginación.

~

No recuerdo precisamente el como llegué hasta aquí, sólo sé que ahora estoy enfrente de mi departamento, con un montón de trabajo para mañana. Suspiro de cansancio; entro al lugar, dejo las cosas en el lugar de costumbre, tras mi camino voy encendiendo las luces , hasta llegar a mi habitación, me saco las ropas pesadas que he llevado todo el día; Antes de empezar mi trabajo de la noche, me tomo mi tiempo, junto con un baño con aguas tibias. 

   Al terminar mi momento de relajación, me pongo las ropas intimas, así como una playera larga. 

   Voy a la cocina, reviso el refrigerador, vierto un poco de leche bien fría en un vaso, camino hasta mi escritorio y reviso las cosas por hacer, miro el trabajo que deje la noche anterior, que por cosas que mejor no quiero explicar, las olvide.


1:12 a.m.

Más de la una, la noche hoy si que a caminado con más prisa de lo normal, tanto que no puedo el evitar el recuerda al conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas; Al parecer el día me odia por no dormir mientras estoy en su hora. 

   Guardo los documento, cierro la portátil, dejo el vaso vacío en la mesa de la cocina, mañana en la mañana lo lavaré: apago las luces que cruzo en mi camino, llego a la habitación, ahí está, esa luz sobreviviente. 

   Sintiendo algo de calor, abro las hojas de la ventana, camino de regreso a la cama, me recuesto sobre ella, siento como me adormezco; pero antes de caer rendida, pago la luz y de mejo llevar.

   Con brusquedad abro los ojos ¡No puede ser, no puede ser, sólo es un sueño, un maldito mal sueño, un sueño...! me repito una y otra vez. Pero la imagen en frente de mí no desaparece; se acerca lentamente, veo su rostro, un rostro putrefacto, las ropas viejas, sus ojos sin vida, su escasa piel con ese color pálido muerto; acaricia mis mejillas, abre los labios para decir algunas cosas, cosas que no soy capaz de comprender; sólo soy capaz de escuchar mi corazón acelerado, evitando que su voz penetre mi mente. 

   Las hojas de la ventana se golpea con fuerza con el marco de la misma. Dejando ante mí sólo una ilusión y un yo muerto de miedo.

   El miedo se detiene por un largo rato en mi cuerpo, poco a poco va desapareciendo. Intento pensar con más lógica, con claridad, todos tenemos pesadillas, es algo normal.

   Veo la hora, las tres menos veinte.

     Dos golpes a la puerta del departamento me sacan de mis pensamientos. Me siento en la cama, estiro mi brazo para encender la luz de la mesa de a lado y con voz temblorosa pregunto 

   — ¿Quién será a estas horas? —

   El rechinar de la silla de la cocina hace revivir en mi el miedo de hace unos minutos atrás. Siento como se me baja la presión 

   — ¿Quién es? — 

   Dos golpes a la puerta de mi recamara.

   Mi cuerpo se congela al ver como la puerta se abre por sí sola, y al mismo tiempo la temperatura se reduce en la habitación. La luz de la mesa se va lentamente apagando... Me tenso al sentir que alguien se acerca por detrás; alguien está atrás, me abraza...


   —Dulces sueños, mi niña.

  Al terminar de decir aquella frase, en un susurro apenas audible, la luz sobreviviente de mi habitación se extinguió.

19 de Abril de 2018 a las 03:42 2 Reporte Insertar 1
Fin

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YU Doll Simplemente soy una escribidora, quien le gusta compartir algo que quizás a alguien le gustase leer.

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Francisco Martínez Francisco Martínez
¿Solo será un sueño qué sé mezcla con la realidad? o ¿Sólo es el cansancio qué he reunido? Después de los signos de interrogación va siempre mayúsculas y mote un dedaso en la primera pregunta qué señaló. Fuera de eso todo está muy bien me gustaría qué el final de la historia fuera un poco más allá. Pero solo es mí punto de vista. En mí opinión usaste un tema poco usado el de la parálisis del sueño. Me gusto tú historia.
April 19, 2018, 16:33

  • YU Doll YU Doll
    Hola, Francisco M. Gracias por señalarme esos puntos, en realidad no le había editado como se debía, pero ya lo he corregido. Me alegra de que te haya gustado. April 19, 2018, 23:55
~

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