Cuento corto
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AVISO:

Para que puedas disfrutar mejor y darle ambiente a este relato te recomendaría que le dieras play a la canción de arriba.

"Carta de amor"

Me gustaba observarte y saber que algún día serias mío, no podría haber nadie en este mundo que quisiera todo de ti como yo, porque te quería, incluso aún en el estado en que te encuentras ahora, te sigo queriendo.

Todas las mañanas te veía llegar a la escuela y aprovechaba para tomarte una foto, eras alguien al que quería conocer en todas sus facetas, me enamore de ti y no te dabas cuenta.

No tenía otra pasatiempo que no fuera ver tus fotos a cualquier hora del día, oler todo lo que coleccionaba de ti y sentir todo aquello que hubieras tocado.

Lo logré todo, horario de clases, objetos tuyos que solía reemplazar, sentarme enlugar, oler tus cosas, seguirte a casa, observarte dormir, tomarte fotografías y hasta confesarme, lo logre todo, excepto tocarte de la forma que tanto deseaba y queme tocaras igual.

Me juré que al juntar doscientas fotos tuyas confesaría este hermoso sentimiento que surge en desde que te conocí, las obtuve. Mi corazón latía muy rápido mientras escribía para ti, pues pensaba que en menos de veinticuatro horas estaríamos juntos y por fin ambos podríamos sentir este amor mutuamente, imagine que jamás iba tener que recurrir a las fotografías ocultas ni nada que fuera oculto, porque a ti también te interesaría todo de .

Me levanté más temprano de lo normal para poder dejar la nota en casillero.

»Estoy enamorada de ti desde hace mucho tiempo, por favor, acepta este sentimiento. Descubre quién soy, veámonos hoy al toque de la última campanada donde toda la magia empezó, en la parte trasera de los segundos.«

Te entregué y te esperé, pero nunca llegaste, quizás no la leíste, quizás la metí en otro casillero, me imagine muchas cosas para no aceptar que me estabas traicionando.

Te observe como solía hacerlo siempre al día siguiente, te veías normal, mi excusa de que no leíste mi confesión empezó a sonar más lógica, te perdone y te volví a escribir.

»Estoy enamorada de ti desde hace mucho tiempo, por favor, acepta este sentimiento. Descubre quién soy, veámonos hoy al toque de la última campanada donde toda la magia empezó, en la parte trasera de los segundos.«

Esperé a que fuera el descanso para entregarte mi confesión, esta vez la deje enasiento, ahora si no había posibilidad de que no la leyeras, seguro que te llevas una sorpresa de felicidad cuando la encuentres, mi curiosidad no pudo aguantar y me permití quedarme a ver tu reacción.

Amor, rompiste mi corazón, ¿porque reaccionas así?, no es una broma, yo soy real y este sentimiento también lo es. Tiraste una parte de mi corazón en cuanto aventaste la nota al bote de basura, no importa, de todas maneras te estaré esperando.

Estaba nerviosa, no sabía cómo empezar a demostrarte todo lo que sentía, solo anhelaba ese momento en el cual me dijeras que aceptabas mi amor y que todo iba a ir bien de ahora en adelante, no más cosas a escondidas, ni sentimientos guardados.

Te vi caminar hacía mí como tantas veces te había visto en mis sueños, mi corazón cayó hasta mis pies cuando te paraste frente a mí, ¿me quieres también, verdad?

Me sonroje cuando vi tus ojos tan de cerca, pues debo admitir que en persona son más encantadores que en fotografías o en sueños. No sabía como empezar esto, solo quería que tomaras mi mano y estuviéramos juntos, ya nos imaginaba yendo todos los días hacía la escuela, pero todo esto se esfumó en cuanto hablaste y dijiste tan fuerte, justo para romperme el corazón, "¡NO!"

¿No?, me preguntaba mientras veía como te estabas marchando, ¿por qué te vas?, yo todavía no te he explicado todo lo que siento por ti.

Te empecé a seguir, aún no me atrevía a hablarte, me sentiste y volteaste a verme, me quedé pasmada, verte viendome es un sentimiento inimaginable, no sabes cuanto te quiero y te deseo.

"Déjame tranquilo, no estoy interesado en lo que sea que sientas por mí" dijiste y ni siquiera me diste tiempo de responderte, pues de nuevo te estabas marchando. Me quedé ahí parada por un momento, asimilando lo que acababas de decir, casi lloraba, casi lo hacía, si no hubiera escuchado aquella manera tan denigrante con la que te atreviste a nombrar esto que siento por ti, tan lindo y tan puro.

Maldición, ya golpeé tu cabeza, ya estas en el suelo, ya eres mío. Decidí llevarte conmigo, estaba asustada, no sabía exactamente qué era lo que estaba haciendo, pero no podía dejarte ir, no ahora que ya eras mío y yo era tuya.

Despertaste en mi habitación, que bien, ahora tu olor se quedaría en mi cama y en mi almohada, de ahora en adelante iba a ser como si estuvieras durmiendo conmigo todas las noches.

Empezaste a mirar todo mi cuarto y cuando me miraste a mí, preguntaste "¿dónde estoy?" yo te respondí que en mi habitación, en cuanto escuchaste eso pude ver el pánico en tus ojos, te querías ir, pero... ¿porque te quieres ir? ¿acaso te doy miedo? Lo único que hago y seguiré haciendo es quererte y desearte, nunca te haría daño, al menos no al propósito.

De acuerdo, no podía esperar más, recordé el motivo por el cual te había citado desde un principio y entonces empecé a despojarme de todo aquello que sentía por ti, me llamaste "enferma psicópata" cuando te mostré todo lo que coleccionaba de ti, te paraste y de una manera agresiva empezaste a empujarme, no me asustaba, sentía el calor de tus manos y eso me parecía alucinante.
No podría controlarme por mucho tiempo, tener tú aroma y presencia tan cerca, me hacían desearte más, así que te pedí un abrazo, me rechazaste y me volviste a empujar, caí al suelo, y por un momento te espantaste, pero en cuanto viste que estaba bien la ira volvió a tus ojos. El golpe no dolió tanto como rechazo. Aún así yo tenía que conseguir un abrazo tuyo, tan siquiera uno.

Te lo volví a pedir y dije que te dejaría marchar si me lo dabas, que era todo lo que deseaba.

Estaba mintiendo, jamás te irías de aquí. no te diste cuenta y por fin aceptaste, me fui acercando a ti con nerviosismo pero deseo, sin embargo podía sentir el asco y miedo que te generaba. Te abracé, inhale tú aroma y sentí tú calor, descubrí lo bien que se sentía estar entre tus brazos, justo como siempre lo había imaginado.

No quería que te fueras nunca de mí, a menos que juraras regresar, pero ambos sabíamos, penosamente para este punto, que tú no lo harías. Mis dedos empezaron a contornear tu espalda y en cuanto lo sentiste me empujaste, deje de sentir tú calor y tú aroma en mi cara.

Antes de que lograrás abrir la puerta ya había pasado, "lo siento", fue lo único que pude decir, pero eres mío, y como no quisiste ser mío en vida, tendrás que serlo en mis recuerdos.

Estaba enojada y pronto me dí cuenta de que jamás podría volver a verte, ni podría volver a sentir tú calor, por fin una lagrima salio cuando me dí cuenta de lo que había hecho, maldición olías tan bien, tu piel era tan suave, todo en ti era perfecto, todo, hasta que me rechazaste.

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4 de Abril de 2018 a las 05:51 2 Reporte Insertar 6
Fin

Conoce al autor

prissy ramone ✨Beatles, escribir, dormir, soñar, llorar, arruinarme la vida y últimamente adicta a series✨. "...soy una combinación de querer morir ya mismo y vivir para siempre."

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Capitán  Pensante Capitán Pensante
Otra historia interesante. Estar en la cabeza de la protagonista ha sido una buena experiencia. Saludos!
1 de Julio de 2018 a las 13:06

  • prissy ramone prissy ramone
    Hola, perdón por contestar hasta estos días. Gracias por tu comentario y por tu reseña, aprecio mucho que te hayas tomado el tiempo de leerme. Siento mucho que al principio de la historia te haya dado esa idea, mi objetivo era transmitirle al lector lo "obsesionada" que estaba nuestra protagonista desde el principio. Sin embargo ya he editado toda la historia, por si gustas volverla a leer y darme tu punto de vista a esta nueva versión, gracias nuevamente. ¡Saludos y pasa un excelente día! (: 27 de Julio de 2018 a las 03:15
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