Ojalá Seguir historia

scanf30 Iv�n Ochoa

Relato inspirado en la canción de Silvio Rodriguez. Ojalá


Romance Todo público.
Cuento corto
0
5530 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Ojalá.

El invierno, tan sutil y sonriente.


   -Hola.

  

   Miró sus pies antes de saber que se dirigían a él.

  

   -Hola... No seas grosero primo.


    La voz infantil y la blanca mano abierta. Sus labios extrañados le miraron odiando cruzar palabras.


   -Hola... ¿Quién eres? - Preguntó cerrando el Nintendo-3DS. - Estoy ocupado.

   -Saluda a tu prima. No seas grosero y saluda bien.


   Iván pensó lo peor. La mirada constante y la palabra precisa de Alejandra lo retaba. Ella era víctima en la típica familia del siglo: Anexo del noviazgo de un tío lejano; si se le puede considerar lejano. Iván se acercó sin euforia ni cortesía, un abrazo en la agostada tierra. Sus risas se encontraron incómodas al escuchar el echo de un apuro.

   La fiesta familiar esta en puerta. Los comensales levantaban sus historias en copas de orgullo; Alejandra no hizo más que sonreír y fingir la madurez. Presumía su hambre por la lectura y el satisfecho venir de sus 18 años. El porte recto y el coqueteo natural de su juventud despertaron el vid sembrado entre los dos.


   -No eres más que una niña jugando a la comidita.

   -Y tu un viejo amargado que no me quiere.

   -Tengo 23... y claro que no te quiero, apenas sé tu nombre.


   Sus absurdos insultos comenzaron a brillan, dejaron de ser públicos para acariciarse los tobillos sutilmente como el deseo de besarse. Ojalá no se hubieran hablado de noche.

  

   -¿Gustas un café?- Preguntó deseoso de tomarla por la mano.

   -Claro, primo.


   Nunca llegaron a tomar el café. El cascarón de una nieve fue la cuartada perfecta, el que cubrió el cálido invierno que vivieron en el auto.

   Una voz infantil y vibrante susurró al aire esperando no ser escuchada:


   -Iván, me gustaría besarte.

   -Pero será a mi modo.


   El auto estacionaba en la avenida. Un faro viejo y vivo los miraba con ternura; Iván tomó el viento fresco y dejó caer con sus labios las hojas; Alejandra estremeció la lluvia en milagro. la luna vivió los pasos que las manos dejaron en la tierra húmeda; su viñedo florecía.

   Tres días cultivaron las uvas, destilaron hasta el último encuentro y embotellaron todo para embriagarse en su despedida.

   Noche tras noche su mente la extraña. Silbando las tardes en las que su mano la encontraba. Su cama le habla de sueños fríos; con los recuerdos su alma cobijó. Aún vive el tormento de verla. Esperanzado a que esa historia se hunda en el fuego gris; a que sea olvidada.

   Ojalá el milagro de sus ojos se apague en él con llanto; ojalá las manos no recuerden su rostro.

   Ojalá pudiera escribir otra historia.


29 de Marzo de 2018 a las 07:15 1 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Iv�n Ochoa Amateur, No tengo la mejor ortograf�a y me esfuerzo. Ingeniero en sistemas Digitales y Rob�tica; escritor de closet... creo. Me gusta la fotograf�a y los videojuegos. El flamenco y la melancol�a son mis pasiones. (No ejerzo ninguna por desgracia)

Comenta algo

Publica!
Elisa Rodriguez Campos Elisa Rodriguez Campos
De verdad lo viví, la narrativa te envuelve de una forma tan dulce lo aplaudo y agradezco. Sugiero revisar el último párrafo. Ojalá me haya encantado.
29 de Marzo de 2018 a las 09:38
~

Historias relacionadas