No mires mi rostro Seguir historia

gmcr25 Gretchen Carrasquillo

Sebastián no cumple con los estándares de belleza de hoy en día. Él está convencido de que sus defectos físicos han sido un obstáculo para encontrar el amor. Sin embargo, esto no lo detiene. Ésta es la corta, misteriosa y hermosa historia de un joven con el Síndrome de Ambras y de cómo encontró a su verdadero amor. © Todos los derechos reservados. Se prohíbe el plagio de esta corta historia.


Cuento Todo público. © Todos los derechos reservados.

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No mires mi rostro

En una noche tranquila, en la que ya resonaba el cantar de los coquíes, se encontraba un hombre de unos cuarenta años sentado junto a la cama de un niño. El hombre acariciaba el hermoso pelo del pequeño y le pedía a éste que cerrara los ojos para que pudiera descansar y así levantarse al otro día para la escuela.


—No quiero —le dijo el niño—. Cuéntame una historia.

—¡Ay de mí, Andrés! Una corta, ¿vale? —respondió el hombre con una sonrisa.

—Corta no —dijo con cara triste—. Mi favorita, por favor.

—Bien. Pero después de la historia te acuestas a dormir o de lo contrario, nos van a regañar a los dos.

—¡Sí, sí! —respondió el niño emocionado.


En esos instantes, el hombre se levantó y buscó en una gaveta del cuarto un pequeño libro. Lo agarró con delicadeza en sus manos y regresó a sentarse junto al pequeño. Abrió el mismo y con una voz de narrador de película comenzó a leer.


«Érase una vez, un joven de unos diecinueve años que soñaba con encontrar a la chica de sus sueños. Pensaba diariamente en hallar a esa joven que le llenara el estómago de mariposas. ¡Ay de aquéllos que creen que los hombres no sienten ese cosquilleo de enamorados! Sebastián sí creía en ese sentimiento, y esperaba con ansias que le ocurriera igualmente a él. Sin embargo, estaba consciente de que no era el chico que las muchachas buscaban ni se fijaban. Él era feo y punto… o al menos de eso estaba convencido. Su fealdad, según los estándares de belleza del planeta, venía a causa de la extraña condición con la que había nacido. Desde pequeño sufría de miradas de asombro, de personas que lo apuntaban con un dedo y preguntaban qué era, de burlas a diario y discriminado por doquier. Sebastián tenía el extraño síndrome de Ambras y las personas le llamaban «gorila» u «hombre lobo» por el crecimiento excesivo del cabello en todo su cuerpo. Las personas a su alrededor desconocían u otros ignoraban el daño emocional y psicológico que le hacían al joven con sus comentarios y desprecios.


Poco a poco, el joven comenzó a esconder su cuerpo en su totalidad, incluyendo su rostro. Andaba siempre con un abrigo negro y bajaba la cabeza cuando pasaba por al lado de las demás personas. Se sentía feo, incluso horrendo, y deseaba con toda su alma poder quitarse todo ese pelo que le cubría el cuerpo. A pesar de que tardaba horas eternas afeitándose para minimizar el cabello excesivo, éste volvía a salir rápidamente por todo su cuerpo. Resignado por su condición y por los desprecios de la gente, comenzó a encerrase en su hogar. Tuvo muchas discusiones con sus padres pues éstos lo motivaban a salir de la casa, sin embargo, el joven solo quería permanecer encerrado. Visitó un sin número de especialistas para trabajar con su autoestima y estado de ánimo, pero no tuvieron mucho éxito.


Todos los días la pasaba encerrado en su cuarto utilizando su computadora. La usaba para navegar en línea y aprender por su cuenta. Además, las pocas amistades que tenía las había obtenido por este medio. Podía finalmente ser él sin estar pendiente a qué dirían los demás al ver su físico. Hizo un sinnúmero de amigos y conocidos que jamás pensó podría tener. Todo, a través de la tecnología. Incluso, dialogaba a diario con una joven de su edad y disfrutaba a menudo de los temas que surgían. La joven llevaba por nombre Andrea y según su foto de perfil, era la chica más hermosa que él había visto en su vida. Lástima que nunca la vería en persona. Su amistad crecía día a día y hablaban de temas como sus gustos en música, en libros, mascotas, comidas, pasatiempos, viajes, hasta temas más específicos como el derecho, la inclusión, problemas sociales, entre otros.


Sebastián encontró en Andrea más que una amiga… se convirtió en una confidente, en la consejera de su vida, en su amor platónico. Así estuvo hablando diariamente con la chica por dos años. En ese tiempo, se sintió vivo y motivado, como nunca se había sentido. Logró compartirle a la joven sus inseguridades y su condición, con miedo a que la chica dejara de ser su amiga cibernética. Para su sorpresa, Andrea fue su mayor apoyo y le compartió que en su caso, ella sentía frustración cuando los chicos solo se enamoraban de su belleza externa y no de su interior. Esto último hizo sentir a Sebastián que no estaba solo.


El apoyo de Andrea fue muy importante en la vida de Sebastián, pues a sus veintiún años éste finalmente comenzó a salir poco a poco de su hogar. Andrea le recalcaba que no hiciera caso a las palabras hirientes de las demás personas. Sea feo o no, siempre alguien haría un comentario despectivo de alguna forma. Lo importante era cómo uno tomaría ese comentario a su favor y no dejar que le bajara más la autoestima. Siguiendo sus consejos, se inscribió en un programa sub-graduado y empezó a ir a la universidad. Aún utilizaba su abrigo negro para cubrirse, pero mantenía conversaciones con algunos estudiantes. Por las noches se comunicaba con Andrea para contarle los adelantos que estaba teniendo a diario en las clases y en las interacciones con otros. Andrea era su mayor motivación y todos los días ella le enviaba mensajes alentadores.


Un año después, justo cuando ya Sebastián se sentía más a gusto en su ambiente académico, Andrea le dijo que iba a ir de visita a su país y que le gustaría conocerlo en persona. Esto al chico lo puso nervioso y a pesar de todos los adelantos que había dado en cuanto a su autoestima y relaciones personales con otros, dudó. Excusas tras excusas se inventó para no quedar con Andrea, aun cuando deseaba con todo su ser, ver en físico a la mujer de sus sueños. Se sintió triste y preocupado por haberle dado una respuesta tan fría, pero temía perder a su amor de tantos años.


Los días en la universidad pasaban lentos y los mismos eran monótonos. Con excepción de un viernes en la tarde, el día que Sebastián jamás olvidaría. Aquella tarde caminaba por el recinto, cuando vio un bello perro peludo que parecía perdido.


—¡Hola hermoso! —dijo Sebastián al perro mientras se agachaba para acariciarlo. El perro parecía muy amable, se acercó e intentó lamerle la cara al chico—. Suave, suave. ¿Estarás perdido, querido amiguito? ¿Dónde está tu dueño?

—¡O dueña! —gritó una joven fémina detrás de él. La chica se notaba agitada por tanto correr y llevaba en su mano derecha el collar del perro—. Gracias por atraparlo, se me ha escapado repentinamente —dijo la joven.

—Disculpa, aquí te lo dejo —dijo Sebastián mientras intentaba taparse más su rostro para que la joven no lo viera—. ¿Cómo se llama? Es muy jovial.

—Faux —respondió al tiempo en que le colocaba el collar a su perro y lo aseguraba para que no se volviera a escapar.


Faux. Conocía a una chica en específico que tenía un perro que se llamaba igual.


—Lindo… nom… bre —dijo con voz temblorosa.

—¡Gracias! Un gran amigo me ayudó a escoger el mismo —dijo la joven con una sonrisa—. El nombre es el ideal para él, y eso que mi amigo nunca lo ha visto.


A Sebastián se le erizó la piel y solo pensó en salir corriendo. Las casualidades no podían ser tantas. Volvió a colocarse el abrigo de forma que tapara aún más su rostro.


—¡Chévere! —dijo un poco exaltado—. Bueno, ya me voy. Mucho gusto —se despidió rápidamente.


Justo cuando había dado unos cuatro pasos lejos de la joven, sintió que le agarraron la mano izquierda repentinamente. Se frisó al instante.


—¿Sebastián? —preguntó la fémina.


El chico estaba paralizado. No podía creer que Andrea se encontraba ahí tan cerca de él. Tantos años hablando con ella por la computadora y por teléfono, jamás pensó en tenerla finalmente de frente. En esos instantes, la joven intentó moverse para verlo más de cerca, pero Sebastián volvió a taparse.


—No mires mi rostro, por favor —dijo Sebastián temblando. Tenía miedo, terror de que la chica que amaba finalmente viera su físico. Pero la contestación de la joven le asombró.

—No necesito ver tu rostro, cuando he visto tu alma, tu ser… a ti.


Supo entonces Sebastián que los años que habían pasado conociéndose fueron genuinos. La respuesta actual de la chica había sido tan real como cuando hablaban en línea. Sin embargo, no deseaba que se llevara una impresión desagradable al verlo.


—Andrea… yo… aún me siento horrendo —dijo despacio—. No quisiera que me vieras así.

En esos momentos, la joven se acercó más a él y con su mano derecha alzó la barbilla del chico y lo miró a los ojos. Los ojos de Sebastián estaban húmedos y pronto sus mejillas también lo estuvieron. Andrea le mostró su mayor sonrisa.

—Ven, vamos a pasear a Faux —le dijo la chica—. Tenemos mucho que hablar.


Los días siguientes fueron los mejores días de la vida de Sebastián, pues Andrea era todo lo que dijo ser. Las conversaciones a diario que tuvieron por años como amigos cibernéticos fueron tan reales como tenerlas ahora en persona. Ambos encontraron que eran justo lo que cada uno de ellos buscaba. Andrea no buscaba lindura pues ya ella tenía suficiente que ofrecer según los estándares establecidos de belleza. Ella buscaba al ser más genuino que pudiera tener a su lado. Sebastián tampoco buscaba belleza, deseaba a alguien que lo comprendiera, apoyara, apapachara y a su vez, compartiera con él sus días buenos y malos. Ambos buscaban a alguien con quien compartir una vida, y se encontraron.


A pesar de que Andrea regresó a su país unos días después, la comunicación continuó como de costumbre de forma cibernética. Mientras tanto, ambos completaron sus carreras académicas y se casaron a la edad de los veintiséis años. Fue la boda más simple y hermosa que pudieron haber soñado. Aún en la boda, había familiares que no podían creer cómo una joven modelo se había casado con un hombre tan feo y ordinario. Pero ya estos comentarios no le molestaban a Sebastián, pues él había aprendido a quererse con su condición. Se amaba a sí mismo y amaba a la persona que le ayudó a reconocer que el verdadero amor ve más allá de la belleza física, porque el verdadero amor va con el corazón. Y colorín colorado éste cuento se ha acabado.»


Cuando el hombre que se encontraba aún sentado ante un dormido pequeño terminó de leer la última oración de la historia, cerró con cuidado el libro. Miró al niño y le dedicó una sonrisa. Tenía ante sus ojos su mayor tesoro, el producto de su amor.


—¿Ya se durmió? —preguntó una voz en forma de susurro desde la puerta del cuarto.

—Siempre se queda dormido en la misma parte —respondió Sebastián.

—En el final —rió Andrea—. Ven, vamos, hora de dormir guapetón —dijo mientras le daba un beso en la mejilla a su esposo.

—Con gusto —respondió echándole su brazo derecho por la cintura y agarrando fuertemente el libro en su mano izquierda.


El matrimonio de Sebastián y Andrea no fue perfecto, pero su amor alimentado por la compresión, paciencia, sabiduría, entendimiento, resiliencia, coordinación, diálogo, detalles, toma de decisiones, apoyo, entre muchas otras cosas, ayudaron a crear un vínculo familiar fuerte. Escribieron su vida en una pequeña historia para motivar y educar a otros llevando el mensaje de que el verdadero amor va más allá de tu cuerpo y alma… va a todo tu ser… porque cada uno de nosotros es especial para alguien tal y como es. 

12 de Marzo de 2018 a las 19:08 4 Reporte Insertar 5
Fin

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Gretchen Carrasquillo Researcher ☞ Traveler ツ Puertorican ♡ Harry Potter ☞ Bilingüe/Bilingual ♡ Libros de aventura / romance / fantasía ♡ Me encanta el chocolate aunque me cause barritos *lloro* ♡ Pop / Rock / Electrónica / Kpop :o! Big Bang ♥ ♡ Netflix ♡ Me encantan los animales ♡ Viajar y viajar~ ♡ Positiva, siempre positiva, y con una sonrisa para todos ツ

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compos compos

Me levanto cada mañana orando a mi Dios para fortalecer Dr.AKPADA por sus buenas obras que está haciendo en todo el mundo. Perdí a mi amante hace algunos meses, pero gracias a Dr.AKPADA por ayudarme a recuperarla en 48 horas. Póngase en contacto con Dr.AKPADA en (akpadatemple@hotmail.com) o watssap +27844130246. Gracias Dr.AKPADA por la ayuda que me prestaste ..
20 de Marzo de 2018 a las 05:04
Gin Les Gin Les

Es simplemente hermosa la historia, confieso que se me ha salido una lagrimita. El tema central es sin duda algo que muchos deberían entender. Felicidades, tienes un excelente relato. :D
14 de Marzo de 2018 a las 16:03

  • Gretchen Carrasquillo Gretchen Carrasquillo


    March 14, 2018. 11:38PM
  • Gretchen Carrasquillo Gretchen Carrasquillo

    Saludos Ginya :) Muchas gracias por tu comentario <3 Me alegra que te haya gustado el tema. Pronto subiré otras historias con personajes con diversidad funcional. Gracias <3
    March 14, 2018. 11:44PM
~

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