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El chucho

Un hombre caminaba sin rumbo, sus pasos eran amortiguados por el unisonó sonido de la lluvia al caer, en cada callejón el hombre se detenía a mirar en búsqueda de alguien, pero no lo encontraba. Este era su tercer año junto a él, sabía que debía estar en algún lugar refugiado, aislándose del mundo, haciéndose tan pequeño como podía para cerrar sus ojos y esperar a que todo acabará.

Los charcos de agua tenían un color oscuro, anunciando que esto continuaría por un rato, pero eso no desalentó al hombre a continuar su búsqueda, pues ¿qué caso tendría llegar a su casa, si no estaría su compañero? Ninguno, eso era lo que él creía. Luego de haber vivido en la calle había llegado a valorar el amor que aquel chucho le daba, un amor genuino, puro.

El agua se filtraba por sus ya viejos zapatos, su vestimenta le pesaba más que de costumbre, sus desgastados ojos poco veían ante los reflejos de las luces que la calle ofrecía. Personas le veían pasar y bajaban su mirada, pero esto poco le importaba, esas miradas ya las conocía de memoria. Solo había algo que le importaba esa noche y era encontrarlo.

La temperatura de su cuerpo se escapaba con cada minuto que pasaba en búsqueda de su animal, hasta que ya no pudo más. Con paso aletargado caminó hasta la plaza en la que pasaba sus noches, allí se tendió bajo la estructura de lo que alguna vez fue un juego para niños, y ahora, era su hogar.

Las sacudidas que daba debido al frío no lo dejaban dormir, la ventana de sus ojos permanecía abierta mirando el horizonte, ahí un pequeño bulto se asomaba, caminaba cabizbajo, sus ojos eran melancólicos y su rabo se encontraba oculto entre sus patas. Así camino hasta llegar al lado de quien ahora era su amo y junto a él, se recostó.

- Debe ser difícil para ti, recordar ese día…

-el perro solo se limito a sollozar mientras tenía su mirada perdida-

9 de Marzo de 2018 a las 19:52 2 Reporte Insertar 2
Fin

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Roxana B. Rodriguez Roxana B. Rodriguez
OMG! Si hay algo que realmente me pueden ser las historias donde hay perros, me llegan al corazón y lo rompen a partes iguales la mayoría de las veces. La tuya ha cumplido con ambas también (?). Qué genial expresaste la soledad de ese hombre buscando a su perro bajo el agua ¡y el frío! Aish, me dio mucha penita por ambos. El final ¿qué te puedo decir? Me has dejado con el nudo en la garganta. Muy emotivo. ¡Un abrazo!
9 de Marzo de 2018 a las 20:54

  • R M Rodio Molina
    gracias por pasarte a comentar y por aquel abrazo! que tengas una buena noche, saludos. 9 de Marzo de 2018 a las 21:07
~

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