Eclipse de Tiempo Seguir historia

E
Esteban H


Ethan, un joven superdotado con pocas habilidades sociales proveniente de un barrio pobre de Barcelona, decide llevar venganza hacia los encargados de los que su abuela (su único familiar) esté postrada en una silla de ruedas debido a una negligencia médica. Lo que este chico no sabe es que esto será el inicio de una bola de nieve con la que tendrá que lidiar ya que esto también implica a su psicólogo Luis Barreiro, una de las pocas personas que le agradan. Mientras el tiempo pasa, Ethan y Luis, nos deleitarán con sus reflexiones respecto a temas sociales, sentimientos y mucho más que harán de esta obra algo mucho más que un simple libro de acción y romance. Primera entrega de la saga Tiempo



Ficción adolescente Todo público. © Todos los derechos reservados.

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Rosa azul.


Su reloj marcaba las dos en punto de la tarde, Ethan lo miró de nuevo fijándose muy bien en cómo las manecillas hacían una danza junto a cada número marcado en su accesorio; Luego, alzó la cabeza de nuevo para mirar a las personas que estaban en la sala de espera y se dio cuenta que había pocas.

Ya faltaba media hora para que la cita con su psicólogo fuera un hecho. Pensó en la primera vez que vino y lanzó una sonrisa irónica acompañada de un negamiento de cabeza, porque estaba totalmente seguro que esto no era necesario, que no era para tanto. Por fortuna (o tal vez por desgracia) a este muchacho no le gustaba ser infiel a su palabra. Las promesas, entre otras cosas, eran algo muy sagrado para él. Por tanto, el hecho de que estuviera en un hospital, forzado por tener que asistir a una sesión psicológica lo frustraba un poco, pero despedía ese pensamiento recordando enseguida a quien le había hecho tal promesa.

En su cabeza hizo un cuadro comparativo y se sintió agradado consigo mismo. Ya que él, aunque tuviera que tener contacto obligatorio con muchas personas en su vida cotidiana, como todos, nunca había tenido el don de ser sociable, de encajar en un grupo determinado de la inestable sociedad, no sabía lo que era tener una conversación de más de quince minutos con alguien, no sabía lo que era sentir el sudor en su frente después de bailar una buena pista, no sabía lo que era ser aceptado por los demás, se había hecho amigo de sí mismo; Su vida no era tan interesante que digamos, su único refugio ante su soledad, era sus computadoras. Era un aficionado a la informática, se perdía en los circuitos, en los códigos binarios, y en una que otra cosa en la que no tuviera que tener contacto directo con nadie. Ya bastante tenía con sus demonios, esos fieles cerberos de la melancolía que le recordaban la ausencia de sus padres que nunca habían estado.

La cuestión es que… gracias a esto, el adolecente informático buen amante del rock, hace unas horas había logrado una hazaña brutal que merecía los elogios de los genios de su área. Gracias a su amor por las computadoras y su desinterés en socializar y ser “normal” Ethan logró lo que logró. Lastimosamente a su novia, la persona que debía ser su apoyo, no le agradaba esta idea.

Ethan no pretendía estar enamorado como si de una novela coreana se tratara, de hecho, enamorarse era lo último que se le podía pasar por la cabeza, pero a veces tiene que llegar alguien para demostrarnos que el amor no es tan malo, que es algo agradable y bonito, y este era el caso de ese muchacho, increíble caso de cómo un chico de pocas palabras encontró a alguien que lo quería tal y como era.

Cada tic tac de su reloj le anunciaba que estaba más cerca de hablar con Luis Barreiro, el psicólogo, una persona que había tenido que conocer por obligación pero que después de varias sesiones ya le estaba empezando a agradar.

Inicio del flashback

—¡No estás loco, no lo estas! ¿Cuántas veces te he dicho que los que atienden a las personas con problemas mentales son los psiquiatras? — dijo ella en medio de las risas acariciando el blanco rostro de Ethan.

—Entonces—respondió él— si no estoy loco no es necesario que vaya.

—No lo entiendes. Todo esto es… todo esto es por tu bien cariño.

—Mira Karla, no veo esto necesario, ¿Por qué me quieres cambiar…?

—No te quiero cambiar. No digas eso. Solo quiero que saques la mejor versión de ti mismo. Yo te amo, te amo tal y como eres, pero creo que puedes ofrecerle al mundo la mejor versión de ese Ethan, esa misma que te has negado a esclarecer.

—¿Qué hay de malo es ser reservado? o…

—Introvertido— terminó ella de forma muy dulce— esa es la palabra correcta.

—Bueno… en fin… ¿Qué hay de malo?

—Mucho la verdad. Si quieres llegar a donde tanto sueñas, debes vencer esos obstáculos.

Ethan suspiró creyendo que la conversación ya estaba tomando otro rumbo.

—Dime algo mi vida— volvió a decir— ¿Hace cuánto nos conocemos?

—Emm, ¿hace un año, cuatro meses, dos semanas y trece horas? — Dijo él sonriendo.

— ¡Eres hermoso! — Dijo ella dándole un beso en sus labios— ahora dime ¿Hasta ahora ha sido fácil?

Ethan suspiró

— No ... no lo fue, me costó un montón acercarme a ti, cuando ya estaba decidido a hablarte, tu ...

—Yo me acerque para pedirte explicación del proyecto que estábamos por realizar en clase de Literatura, creo que me adelanté —dijo riendo— Pero es que tenía que hacerlo, no podía estar jugando a las miradas por siempre cariño— Ethan rio— ¿sabes algo? — continuó ella mirándolo a los ojos de una manera muy dulce— Nunca me imaginé que ese fuera el inicio de una bonita historia. Lo hemos logrado, al principio no fue fácil Ethan, pero mira hasta donde hemos llegado, creo en ti.

—Tienes razón, puedo hacerlo y no estaría de más ir… ya sabes a un lugar de esos— Ethan acarició su cabello y se sintió afortunado de tocar uno tan suave —Te amo Karla— dijo enceguecido de amor.

—Yo también, pero no me cambies el tema ¿he?, logré conseguir una cita para ti. Es este lunes. ¿Me prometes que irás?

Ethan tardó en responder, pero al final dijo:

—Te lo prometo.

Findelflashback

—¿Podrías dejar de mover tu pierna? Me estas volviendo loca —Le dijo una anciana que se había sentado a su lado sin que él lo notara; tenía el pelo tan blanco como la nieve y el ojo derecho desviado. Ethan solo la miró y trato de no hacer más notable ese signo de ansiedad. «Tengo que volver, tengo que regresar, me están esperando» pensó sintiéndose de nuevo realizado por lo que había hecho en su apartamento, eso que requería su atención y control con gran urgencia.

—Eres nuevo por aquí ¿no muchacho? — Ethan asintió— Que bueno. Venir aquí creo que te hace bien, así como a mí. Bueno la verdad no creo que sean tanto sus terapias, sino él... ¡ay muchacho es que es todo un galán! — Se echó a reír— Me encanta como habla, tiene una voz que me hace erizar, gruesa, como la de esos de las telenovelas. Quisiera que esos fuertes brazos me abrazaran algún día, yo creo que todos mis males se curarían, es hermoso, además de ser amable es todo un bombón.

Ethan solo escuchaba, pero no trasmitió palabra alguna, no le interesaba en absoluto las fantasías románticas de aquella señora, ya estaba incómodo y su voz que era algo ronca, lo empezó a irritar. Quería irse y dejarla hablando sola, pero eso le parecía irrespetuoso. Miró su reloj de nuevo, 2:29pm, ya era hora, ya era hora pensó.

—¡Ethan ...de Castillo, Ethan de Castillo, por favor pase— Dijo una mujer alta de tés morena, la que al parecer era su secretaria, entrando en la sala de espera cargando unos portafolios.

Había llegado el momento. «Solo entraré, le diré lo que quiere escuchar y volveré a mi apartamento a terminar lo que dejé empezado» Se dijo.

Ella lo dirigió a la puerta como lo había hecho siempre y con un ademán le indicó que la abriera y se retiró.

Abriéndola se encontró con el familiar olor relajante a vainilla que hacia gran combinación con el limpio consultorio. El lugar de trabajo de Luis Barreiro era milimétricamente ordenado y grande. A su derecha estaba una pequeña biblioteca con libros de todos los tamaños y colores, al lado de esta, había un sillón grande color café; Las paredes estaban adornadas con varios cuadros, de figuras abstractas y colores vivos, pero había un cuadro que robaba su atención más que los demás. Era una chica trigueña, se encontraba de espaldas y estaba cerca de un muelle mirando al imponente mar, como si esperara algo, tenía la ropa muy desgastada y estaba muy desaliñada, pero su postura indicaba que planeaba quedarse ahí bastante tiempo; a su izquierda, estaba la mesa de su psicólogo, tenía una computadora portátil, unos cuantos accesorios que adornaban la mesa y una foto de él con su esposa y su hija que según lo que aparentaba, ya había sido tomada hace muchísimo tiempo porque Luis se veía muchísimo más joven. Al fondo, por esa misma dirección, se encontraba un gran ventanal que concedía permiso a la luz para que se apostara en el consultorio.

—¡Como siempre tan puntual! — Dijo Luis, sonriendo mientras tenía su vista en unos papeles que trataba de acomodar.

El señor Barreiro era un hombre al que le agradaba ayudar a todo tipo de personas, todas las descripciones de aquella anciana eran correctas, era un hombre bien parecido, atento, aunque era un poco mayor todavía podía enamorar si así lo creyese necesario, tenía los ojos grises, piel blanca y partes de su cabello lo tenía cubierto de canas. Con su voz digna de cualquier emisora le dijo:

—¡Me alegra verte Ethan! Siéntate por favor—Ethan lo hizo— Cuéntame ¿cómo va todo?

—Bien ... Todo marcha bien. — respondió. «Más que bien» pensó para sus adentros.

—Eso se nota— convino Luis— debo decir que hoy te veo como un poco más iluminado— le dijo apuntándolo con su pluma.

—Debe ser por el clima. Me encanta la Barcelona de mayo— mintió, sabiendo que la razón de su felicidad no se debía en absoluto al clima de la ciudad.

—Debe ser— convino Luis sonriendo— Una Barcelona llena de turistas ¿no?

Los dos sonrieron.

—Bien ¿Cómo va todo? ¿Has realizado las tareas que te dejé? —preguntó Luis.

­—Sí, hace ocho días que nos vimos le dije que había hecho un nuevo amigo ¿no?

—¡Claro! lo recuerdo, Brian.

—Bueno, la verdad usted me dijo que tratara de poner interés en la gente de mi entorno, aunque esto fuera muy mínimo.

—Así es.

—Bueno, este chaval me ha caído muy bien, me pidió ayuda con un proyecto de su escuela y creo que podría ayudarlo.

—¡Eso me parece grandioso, te felicito! —dijo sonriendo— debo felicitarte por este progreso.

—Gracias ...

—Lamentablemente tengo una mala noticia.

—¿Qué sucede?

—Hoy, por cuestiones que están fuera de mi alcance me vi obligado a atender a más personas de lo normal y por ello tuve que reducir el tiempo para cada uno de ellos ¿Entiendes?

—¿Es decir que hoy la sesión durara menos?

—Sí, para ser más exactos cuarenta minutos.

—Entiendo, está bien—Dijo Ethan, totalmente relajado.

—Ya sabes, el tiempo es oro, así que ...

—¿Eso es lo que es para usted? ¿oro? —preguntó él interrumpiéndolo.

Luis frunció el ceño, hizo una pausa, y le dijo:

—Solo es un viejo dicho ...—Le dijo, como si Ethan no hubiera comprendido.

—Doctor Luis ... ¿Puedo hacerle una pregunta?

—¡Claro! —Respondió él un poco extrañado, era la primera vez que él tomaba la iniciativa para semejante cosa.

—¿Para usted qué es el tiempo?

—¿Disculpa? —Le preguntó Luis extrañado —¿A qué viene esa pregunta muchacho?

—No se incomode, solo quisiera saber su opinión.

—Bueno, para mí el tiempo es algo relativo, según Stephen Hawking ...

—Perdone que lo interrumpa señor, pero quiero que me responda desde su punto de vista, no de lo que ha visto en NatGeo

—Está bien, si quieres que te dé una respuesta más filosófica, pues yo creo que el tiempo es como ese dios el cual tiene varias caras, pero solo nos ha concebido el honor de conocer una sola.

—¿Y usted con cual de todas ellas se queda?

—¿Te refieres a cuál cara veo más a menudo?

Ethan asintió.

—Bueno, creo que está la de la cara de asesino, burlador y del que no perdona.

—¿Eso es todo? — preguntó el muchacho sorprendido ante el hecho de que alguien que deba irradiar positividad estuviera hablando de esa manera.

—Si. Eso creo— Dijo él sacando una sonrisa

—Bueno gracias—Dijo Ethan con el rostro un poco satisfecho—Pero yo lo veo de otra forma.

—¿Ah sí? ¿Cómo lo ves tú? —Preguntó, quitándose sus gafas esperando una respuesta, estaba contento ya que era la primera vez que él tomaba las riendas de la conversación y esta era una oportunidad que Luis no podía dejar pasar.

—Verá... Para unos, creo que lo incluyo a usted, es un enemigo. Pero para otros es la vida misma, muchos lo adoran, otros lo critican por la ausencia de compasión, algunos no lo entienden, se rumorea que es un dios. Otros ni siquiera notan su presencia solo hasta cuando la vejez toca a su puerta; Él ... él es algo incomprensible, algo que se escapa de las manos... algo que se va; Pero a pesar de todo lo terriblemente mencionado, "el tiempo", nombre que le dimos los mortales, ha demostrado ser bueno para conmigo, alguien intachable solo en algunas ocasiones, el tiempo me ha quitado muchas cosas no lo niego, como por ejemplo los recuerdos de las pocas vivencias que he tenido hasta ahora o de mis padres; Pero no del todo el desgraciado es malo, este mismo me ha mostrado cómo es la vida, que no se debe jugar con ella, mi amigo mío me ha enseñado que él es un sanador, porque él cura lo que ya no tiene importancia. ¿Sabe algo?

—¿Qué? - respondió Luis demasiado atento.

—El tiempo—sonrió—entre muchas cosas… me ha dado a alguien.

—¿A alguien?

—¡Si, a alguien! —Ethan estaba sonriendo

—Bueno—dijo Luis en tono calmado —¿Quién es? Dime

—Bueno, ella es físicamente hablando una reina, yo la miro y me dan ganas de vivir. ¿A usted alguna vez se le han quitado las ganas de vivir doctor?

—Emm, si, se podría decir que si —Dijo meneando la cabeza, todavía sonriendo.

—Bueno quiero que algún día la conozca, porque estoy seguro de que tan solo basta con que usted la mire, para que se sienta renovado y hasta rejuvenecido. No se ofenda.

Luis rio.

—Como mola eso ¿he? Yo sé que estoy viejo, pero… —dijo el riendo.

—¡No, no!— lo interrumpió—Lo dije en el buen sentido de la palabra, es que ella es ... ella es ... bueno como le decía sus ojos son unas hermosas cuencas que tienen dentro un par de perlas cafés; Ella, con esa mirada, puede reverdecer todo lo que ve, ella es poderosa, es bella, es mi reina, su cabello parece un completo conjunto de fantasía, sus manos, con las que me agarra fuerte, son esas mismas que ella utiliza para defenderse del mundo, sus piernas son un completo paraíso, nunca me cansaría de deambular por ellas. Ahora hablemos de lo que realmente es ella, hablemos de su esencia, ella es... Que cosa, es que no se ni como expresarlo. Ella es mi todo, mi alma y mi vida entera, mi adicción y locura, mi nacimiento y destrucción, mi agua y mi fuego, ella es algo con lo cual no existe comparación, me enloquece, me lleva a la fantasía y me devuelve a la realidad, me da vida y me la quita de un suspiro. Ella hace posible que el universo parezca pequeño en comparación a lo que yo siento por ella, señor Luis, su corazón es tan bello y tan grande como una estrella, sus pensamientos son tan bellos como su sonrisa, no quiero a otra, pueden venir miles y miles de mujeres, pero yo solo la querré a ella. Pueden pasar años y yo la seguiré viendo igual; Y es que este amor no es superficial como el que miramos por las noticias de farándula o yo que sé, este amor es diferente, porque antes de enamorarnos de nuestros físicos, primero nos enamoramos de nuestra amistad, nos enamoramos por la manera que nos escuchábamos el uno al otro, nos enamoramos de las risas a mitad de la nada, nos enamoramos hasta de nuestras peleas y la forma como terminábamos reconciliándonos, de nuestros colores favoritos, de nuestros demonios, de nuestro lado amable, de nuestras tormentas, curamos nuestro pasado el uno al otro, incontables momentos pasaron delante de nosotros, una bella despedida, un triste saludo, una vida, un instante, un tiempo, una rosa azul...

—Una rosa azul ... ¿Existen de esas? —Preguntó Luis, con la certeza de que le diera como respuesta algo poético como lo venía haciendo hace unos minutos.

—Según usted no, pero ¿Quién es usted o quién soy yo para decir que algo existe o no? ¡Si tenemos un universo dentro de nosotros! Todo es posible si dejamos de lado la aburrida lógica.

Luis pensó que, aunque fuera psicólogo no tenía el don de predecir de forma absoluta el modo de actuar de sus pacientes, y esto incluía el lado poético e inspirado de uno.

—Ella es mi rosa azul, en un jardín donde la única flor es ella porque no tengo ojos para nadie más, no tengo ni el más mínimo deseo que esto termine, quiero que esto sea eterno ... ella es eso —Ethan suspiró—ella es eso y algo más ...

Ethan se quedó en silencio como si se hubiera desprendido de un gran peso.

—Bueno... me dejas sin palabras—Dijo Luis con un tono de voz más apacible de lo normal—Pero la verdad, ¿qué tiene que ver tu definición del tiempo con la descripción de alguien que amas?

—¿Doctor, es que acaso no lo ve? —Ethan se paró de su silla —El tiempo me ha dado a la mujer más hermosa del planeta, ¿lo puede creer? O sea, no me cambio por nada, el tiempo me ha quitado muchas cosas, pero también me ha regalado el complemento de mi vida. Amo al tiempo señor, lo amo. —Ethan sonrió, y bajo la mirada, como si se sintiera avergonzado de haber dicho lo que pensaba.

—¿Me acompañas a la ventana Ethan? —Preguntó— Quiero decirte algo.

—Está bien.

Se dirigieron a la ventana, era una bien grande que daba a una hermosa vista de la ciudad de Barcelona, desde aquel séptimo piso se podía ver un gran panorama urbano.

Luis, cruzó los brazos, miró al horizonte y sonrió y dijo:

—Gracias.

—¿De qué? —Preguntó el chico un poco extrañado

—Me hiciste recordar aquellos tiempos en los miraba a mi esposa de la misma manera como tú lo haces con aquella chica. Es como si hubieras refrescado algo que ya estaba seco. No te diré más, pero permíteme darte un consejo. ¿Va?

—Está bien.

—No dejes morir ese amor por nada del mundo, recuerda que en estos momentos puede que el tiempo sea tu mejor aliado, pero nadie te garantiza que lo sea para siempre. Para mí, la fuerza del amor es mucho más fuerte que la de un reloj, así que esfuérzate por hacer de esto algo duradero. Si un amor es verdadero, pues así mismo es fuerte y si es fuerte pues nada puede con él. Ni viento ni marea, ni distancia ni truenos. Ámala Ethan, ámala como si no hubiera un mañana, ámala como si hoy fuera el fin, solo ámala... Ese es mi consejo, espero lo tengas en cuenta.

—Creo que soy muy bueno en eso.

—Oh, sí que lo eres, te lo digo por si algún día lo olvidas.

—Está bien señor Luis.

—Te regalo lo de Señor, creo que ya estamos en confianza, dime solo Luis.

—Está bien. La ciudad es bella y todo, podría quedarme aquí mirándola, pero déjeme decirle que le he robado cinco minutos a su próximo cliente, tengo que irme. —Se dirigió a la salida

—De verdad te tomas muy en serio eso del tiempo ¿He?

Ethan ya estaba llegando a la puerta, cuando se volteó y le dijo con una sonrisa

—Nos vemos

—¡Hey! Espera.

Ethan se detuvo.

—Te espero la próxima semana, quiero que me expliques lo de la rosa Azul, debo admitir que me dejaste intrigado.

Ethan sonrió aún con un poco de timidez

—Volveré. ¿Y usted me dirá porque para mí es lo mejor, pero para usted es un asesino anónimo?

—Sin duda - afirmó Luis.

Ethan abrió la puerta y se retiró, preguntándose si el tiempo le permitiría volver ...

6 de Marzo de 2018 a las 17:11 0 Reporte Insertar 1
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