Cita en el bar Seguir historia

roxanab Roxana B. Rodriguez

Lizzy es una joven bailarina que se dedica a su hobby y nada más. Su padre, Sheriff del pueblo, se ha encargado de que la vida de su hija sea sobre eso y nada más. No necesita conocer los males del mundo ni ser sometida a nada más que a las cosas buenas de la vida. Así, tiene un bar donde ella y otras jóvenes de su edad hacen espectaculos de danza. Todo era perfecto hasta que la sacan de su zona de confort pretendiendo venderla al mejor postor. ¿Qué hará entonces?


Romance Todo público.

#Final alternativo #Tragedia #Rapto #Aventura #Bailarina #Bandido #No vidente #Drama
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Capítulo 1 — ¿Me concede esta pieza?

Todo era perfecto. Tan sólo había dado el dinero para hacer aquel bar para que su hija estuviera alejada así del mundo. Ella bailaba, adoraba bailar. Su cuerpo parecía ser uno con la música cuando se dejaba llevar por el ritmo y así, con la ayuda de Laura, había hecho el bar a modo de distracción. Se bailaba de todo, desde el tango hasta el vals y ella, era la atracción principal por eso mismo: por bailar de todo.


A la noche, iba mucha gente, se divertían con sus parejas o viendo a las bailarinas que algunas, ocasionalmente, ofrecían bailar con los clientes al pasar por las mesas. Lizzy esa noche lo hizo. Estaba alegre, feliz y sin embargo, veía a aquel hombre con los ojos sobre la mesa de madera, sin si quiera levantarlos para ver el espectáculo que estaba montado en el escenario. Y como era típico de ella cuando se trataba de su trabajo, se bajó y se acercó a su mesa.


—Bailemos.


—No, gracias —dijo reaccionando rápidamente al sentir las manos sobre la suya— tengo dos pies izquierdos —bromeó con una sonrisa que se escondió detrás de su tupida barba apenas dirigiéndole la mirada a la muchacha. Lo cierto es que no quería bailar, pero por otra razón que no tenía nada que ver con ser malo al mover sus pies al ritmo de la música.


—Vamos, vamos. Será divertido, es más, seguro podrá mostrar una sonrisa mucho más alegre que ésa de recién —insistió ella tomando su mano, dándole un suave jalón para que se levantara de la silla.


Sin mucho qué objetar, el hombre sonrió y le hizo caso a la jovencita para así, seguirlo a la pista. Colocó una de las manos de su compañero en su cintura mientras sujetaba la otra con la propia, colocando su mano en el hombro lista para guiarlo.


—Sólo sígame y bailaremos bien —le indicó Lizzy con una sonrisa que relucía en sus labios llegando a obtener una nueva mueca de sonrisa por parte de su acompañante.


—No eres de las jovencitas a las que se puede rechazar fácilmente —alegó en tono jocoso.


—Por supuesto que no, más viendo que estaba tan sólo y pensativo en aquel rincón—.


—¿Me estabas viendo? —preguntó con sorpresa ante aquella acotación. Él no lo vio, pero ella le dedicó una gran sonrisa.


—Por supuesto. Yo miró todo. Los clientes deben divertirse aunque sea por un momento aquí. Que llegue alguien y la pase amargado el resto de la noche implica que no hicimos bien nuestro trabajo.


Su baile llegó hasta el final de la música y al fin, se despidieron con una sonrisa para volver cada uno a sus actividades.


Al cerrar el bar en la madrugada, ella se cambió de ropas lista para montar a su caballo y dirigirse a su casa, pero, los planes de alguien estaban en medio de los de ella.


Esperaron a que a muchacha se viera lejos del bar para atacarla y capturarla: sería una estupenda recompensa la que recibirían de su padre cuando pidieran dinero para dejarla con vida.


******

La habitación estaba oscura y ella, sumamente adolorida. La cabeza le dolía y se había lastimado el brazo al pelear con ¡y lo recordó! Se levantó de golpe, acabando mareada gracias a eso. Esperó unos instantes hasta sentirse más a gusto y poder revisar el lugar. Estaba encerrada y no importaba lo mucho que buscara en la habitación, la única salida era la puerta y no tenía forma de abrirla, a menos que alguien la abriera desde afuera. Y sería cuestión de esperar a que eso sucediera.


Entró alguien a la habitación luego de un largo de rato de estar sola, un hombre que la tomó del brazo y la llevó a rastras fuera de la habitación, hablando con otro de hacer un intercambio aunque no hablaban de su padre, lo que aterró a Lizzy ¿Qué pensaban hacer con ella? Temía por su vida y su próximo destino.


13 de Febrero de 2018 a las 02:54 0 Reporte Insertar 1
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