El Alma En Pie Seguir historia

alebpena Ale Pena

¿Qué pasa después del si acepto? Hanna y Hunter se casaron con las esperanzas de tener una familia numerosa, llena de amor y niños corriendo por el jardín. Cuatro años después cuando toda esperanza ha muerto Hanna sabe que tiene que estar sola por un tiempo, ella necesita reconstruirse para poder continuar al lado de Hunter. Hunter al verse solo se siente morir, Hanna es la luz que necesita en su vida, se promete que si ella necesita tiempo se lo dará. ¿Será Hanna capaz de reconstruirse? ¿Podrá Hunter seguir adelante sin Hanna? ¿Lograran su anhelado sueño?


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#AlePena #Romance Contemporáneo
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Capítulo 1

Después de 4 años de matrimonio varios tratamientos de fertilidad; la esperanza que era a lo que se había aferrado Hanna para cumplir el sueño de formar una familia se había muerto con la última prueba de embarazo, ese había sido el último intento, lo que no anticipaba era que ese resultado acabaría con ella.

Ahora no sabía cómo seguir con su vida, sin pensar en nada más, y guiada por el dolor sacó, la maleta del clóset y empezó a guardar algunas cosas que necesitaría para los próximos días, en el buró junto a la prueba de embarazo dejo una nota a modo de despedida.

“Perdóname, pero ya no puedo más”

Si años atrás alguien le hubiera dicho que terminaría abandonando a Hunter se hubiera reído en su cara; sin embargo, el destino fue muy cruel con ellos; los sueños imposibles estaban destruyéndola.

Antes de que acabaran con ella, lo mejor que podía hacer era escapar de todo ese dolor que la estaba atormentando, antes de guardar la maleta en la cajuela del carro dio una última mirada a su casa.

Se puso en marcha de momento no sabía a donde iría por una vez en la vida dejaría de preguntarse qué es lo que pasaría mañana, esa noche se quedaría en un hotel a las afueras de la ciudad.

Después ya pensaría en que sería de su vida. No estaba segura si su matrimonio podría reconstruirse, porque el dolor de no lograr sus sueños era cada vez mayor y así no podía continuar al lado de un hombre como Hunter.

Se detuvo en una gasolinera para cargar combustible y aprovechó para abastecerse de insumos en la tienda de conveniencia que estaba ahí mismo. Cuando llego por fin al hotel, pidió una habitación sencilla. Realizó el pago en efectivo no quería que por ningún motivo, Hunter pudiera seguir su pista. No es que fuera un mal hombre todo lo contrario, era un hombre maravilloso que siempre había estado ahí para ella, preocupándose por ella, por ese motivo era que su frustración crecía, tenía la sensación de haberle fallado.

Hunter llegó a su casa, ansioso por ver a su esposa, con un ramo de girasoles, los favoritos de Hanna, ese día era diferente ya que era su cuarto aniversario, él llevaba varios meses preparando unas vacaciones en el caribe con la esperanza de poder darle un poco de felicidad a Hanna. De la chica alegre que había conocido mientras ambos estudiaban en la universidad ya no quedaba nada.

Y todo porque Dios había decidido que ellos no debían ser padres estaba la opción de adoptar, pero Hanna se había aferrado a agotar los recursos antes de decidirse por la adopción.

Sin embargo, el resultado siempre era el mismo, un triste negativo que hacía que su esposa se fuera apagando lentamente, lo irónico del asunto, es que era su mujer la que le daba luz a su vida.

Desde el momento en que llegó a su hogar una extraña sensación de vacío lo inundó.

—¿Hanna? —llamó preocupado, pero no hubo respuesta. Corrió olvidándose de los girasoles para buscarla, sin embargo, no encontró nada, el baño estaba vacío, en la cocina no había señales de que su esposa hubiera estado ahí, por último, se dirigió al cuarto, pero tampoco la encontró. Empezó a temer lo peor hasta que en el buró de la recamara; vio una prueba de embarazo con una nota al lado.

Hunter sintió como su corazón se empezaba a detener, hasta que la sensación de vacío inundó su corazón.

—¿A dónde fuiste, amor? —murmuró en voz alta. Tomó su teléfono para llamarla, pero la llamada se desviaba en automático, probablemente ella había apagado el celular antes de irse. No sabía cómo le haría, pero tenía que encontrarla pronto, porque de lo contrario algo le decía que de no ser así, ya no habría vuelta atrás para ellos.

Después de un rato sin saber que hacer, se le ocurrió llamar a su cuñado, dueño de una empresa especializada en investigación privada, recordó como él, le había ofrecido su casa en la playa para alejar a Hanna de tanto dolor que le causaba no poder engendrar, tal vez si se hubiera tragado el orgullo y aceptar su casa, su esposa todavía estaría con él, quizás podrían estar planificando algo juntos, pero su orgullo había sido mayor y su Hanna ya no estaba con él.

—¿Hanna se ha puesto en contacto contigo? —preguntó sin rodeos.

—No, ¿pasó algo? —cuestionó Joseph. Hunter notó como su cuñado se empezaba a preocupar.

—Hanna se fue de la casa —dijo, sintiendo como a cada palabra sentía que le enterraban un cuchillo en el corazón.

—No sabía que tuvieran problemas —contestó, un poco tanteando el terreno, un poco reprimiendo las ganas de querer matar a su cuñado. Aunque en el fondo estaba seguro de que Hunter era incapaz de hacerle daño a su hermana.

—Aparte de los problemas para tener un hijo, ¿querrás decir? —soltó irónico, era consiente que no era el momento de ironías, no obstante, era la única forma que tenía para calmar el dolor que le quemaba el pecho.

—Maldición —refunfuñó—. ¿Te dijo algo antes de irse? —consultó mientras su preocupación aumentaba a cada momento.

—No, solo me dejó una nota donde decía que ya no podía más, junto a un negativo. —contestó tratando de no alterarse.

—Maldita sea —insistió, mientras apretaba los dientes. —Esto no te va a gustar, pero quizás ella necesita tiempo para estar a solas. —rogó que fuera así, quería creer que su hermana era incapaz de hacer una locura.

—Necesito saber dónde está, no importa si quiere estar sola, solo necesito saber que está bien. —espetó ignorando la advertencia de Joseph.

—Voy a hacer todo lo que este en mis manos para encontrarla, pero esto puede tardar —se sinceró, haría lo que estuviera en sus manos para encontrarla, pero antes de decirle nada a Hunter hablaría con ella.

—Gracias —asintió Hunter, no muy convencido; pero al menos tenía una pequeña esperanza de volver a ver a la dueña de su corazón.

Una esperanza a la que se aferraría para no darse por vencido. Se consideraba un hombre paciente, pero sabía que en este caso necesitaba algo más que paciencia para no caer en la desesperación, solo deseaba tener ese algo, por el bien de ambos, pero sobre todo por el bien de Hanna, no podía caer ahora cuando ella más lo necesitaba. Se prometió así mismo que si necesitaba tiempo se lo daría, sin importar cuanto fuera lo qué tendría estar alejado de ella.

28 de Enero de 2018 a las 03:47 6 Reporte Insertar 4
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Gin Les Gin Les
ay, que triste la situación de Hanna y Hunter. Me ha encantado el inicio :D
19 de Marzo de 2018 a las 16:51

  • Ale Pena Ale Pena
    Gracias. :) 24 de Marzo de 2018 a las 22:05
Roxana B. Rodriguez Roxana B. Rodriguez
¡Hola! Una situación difícil la que viven los personajes y la verdad, es un método muy brusco el de irse sin decir nada. Me gusta el ritmo de narración que llevas, lo has dejado muy interesante. ¡Un abrazo!
18 de Marzo de 2018 a las 18:53

  • Ale Pena Ale Pena
    Gracias. 24 de Marzo de 2018 a las 22:05
Carolina C Carolina C
He leído hasta el capítulo 3, está muy interesante pero se te escapan varias tildes a lo largo de los capítulos.
2 de Marzo de 2018 a las 10:36

  • Ale Pena Ale Pena
    Gracias por leer, y avisarme mis fallos. :) Estoy revisando la historia con la finalidad de mejorarla. 3 de Marzo de 2018 a las 16:00
~

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