El Antiguo Pais Seguir historia

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Azrael Wachholz


un pais asolado, roto, en el cual la esperanza murio no nata.


Horror No para niños menores de 13.

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El Antiguo Pais.

Donde hay cabida para la enfermedad y la indiferencia, también hay cabida para la calamidad, para el mal y para la muerte. Esta trinidad aborrecible fue pues lo que asoló al antiguo país que en ese entonces estaba en la mañana de sus días.

Grande fue en un principio su prosperidad y puros sus linajes, más la avaricia es afín al corazón del hombre y corromperlo es simple para el oro y la plata. El deseo insaciable propio de los que ya no necesitan nada orilló a estos a buscar tesoros que escapaban al mundo humano, y así, sectas abominables e impías inundaron el país que una vez las condenó.

Los libros que recorrieron sus calles y aquelarres eran como no se habían visto jamás, llenos de hechizos y oscuras profecías que de un día para otro parecieron brotar en el conocimiento popular. Y Llegaron pues esos cultos a tal nivel que los sacrificios eran cosa de todos los días y nuevos límites era cruzados, cometiendo aberraciones que la tinta jamás debería susurrar al papel.

La moral estaba rota, la piedad enterrada, pues el caos se desato en cuestión de meses. Más temprano que tarde los hombres de aquel país cayeron en cuenta de que su oro, su plata y sus reliquias sagradas aumentaban en cantidad, pero más tarde que temprano se preguntaron si había algún costo que pagar por todo eso y tan reales como sus bienes eran los demonios que los perseguían a causa de sus pactos y hechicería, estos no solo se cobraban sus almas, también cometían atrocidades inenarrables, copulaban con doncellas castas para que engendraran criaturas deformes y de vomitivo aspecto para que les sirviesen en las tareas que ellos mismos no podían realizar.

Poco a poco y en forma descarada las hordas de engendros aumentaban en el país y los hombres no hacían más que temerles, pues pelear era inútil, estos poseían una fuerza vastamente mayor a la de 5 hombres fornidos y podian realizar maldiciones capaces de corromper la sanidad mental de cualquiera que osase plantarles cara.

De esta manera el país feneció, y de sus cenizas malditas emergió un reino oscuro del que nadie hablaba, ni historias se contaban. Encerrados en sus propias tierras, las legiones de malévolas criaturas, demonios y monstruos terribles se deleitaban en oscuridad y una sofocante humedad rancia, producida de los cadáveres que nunca dejaban de pudrirse llenaba el territorio, pues estos cuerpos que no vivían ya, tampoco estaban del todo muertos. Hasta estos días aquellas bestias esperan en aquel oscuro país a su líder, un ser dormido en una ciudad en la que el sol era una leyenda.


18 de Enero de 2018 a las 13:48 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Azrael Wachholz Estudiante de Bioquimica, aficionado a la entomologia y la astronomia, amante de los relatos y mitologia lovecraftnianas.

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