You turn me on | Yoonmin Seguir historia

ky0desu_ Sam Sánchez

Donde Jimin está frustrado sexualmente y decide seducir al amigo de infancia de su padre quien hace sus hormonas florecer. ¿Podría llegar a seducir a Min Yoongi de 32 años cuando él sólo tiene 16 años? ➝ Yoonmin Fic. Top: Yoongi | Bottom: Jimin ➝ Two shot. ➝ Lemon/Smut ❁ 「 Acércate un poco más, Antes de que empecemos. Déjame decirte cómo lo quiero, Y exactamente lo que necesito. Ve un poco más arriba, Así podemos caer hasta que sangremos. Empuja un poco más fuerte, Ponme dentro de la velocidad. 」 ❁


Fanfiction Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

#TwoShot #Lemon #Smut #Kpop #Fanfic #Bangtan #BTS #Park Jimin #Min Yoongi #Yoongi #Jimin
67
10.0mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Capítulo 1

Debo de confesar.
Soy adicto a esto.
Empuja tu beso directamente através de mi pecho.

No puedo negarlo,
Moriría sin esto.
Hazme sentir como un Dios.

Anhelo el exceso.
Convierte el vino en sudor goteando sobre mi cuello.
No puedo negarlo,
Moriría sin esto.
Hazme sentir como un Dios.
Adrenalina y sexo.

Estoy emocionado. Es más, estoy eufórico.

Hoy veré a ese hombre que hace que pierda el aliento. Min Yoongi, el mejor amigo de la infancia de mi querido padre, 3 años menor que él.

De vez en cuando el viene a pasar el rato con mi padre, hablar de negocios o solo quejarse de la vida entre ellos. Es muy gracioso verlos. Sobre todo cuando empiezan a tomar.

Muchas veces se escucha muy molesto porque con 32 años y bueno, dice estar más solo que la muerte.

Me he ofendido tanto con eso porque ¿cómo es posible que un hombre como él, inteligente, independiente, y con una cara y cuerpo de infarto para su edad no consiga a alguien?

Por mí yo sería esa persona que necesita pero bueno, quizá para él solo soy un mocoso más además ni siquiera sé si los hombres le desagradan que las posibilidades son altas.

Pero por Dios, he llegado a fantasear tanto con él que he perdido ya la cuenta. Lo deseo tanto.

Es el perfeccionismo hecho hombre.

He intentado ahogar mis fantasías y deseos frustrados con otras personas pero nunca es suficiente, nunca me siento saciar solo incrementa aún más mi frustración. Estoy llegando al punto que solo me aventaré encima de él y me lo comeré, quiera o no quiera.

Me reí ante aquel pensamiento.

Estaba terminando de vestirme, algo que hiciera notar bien mi físico. Me vestí casual pues no podía arreglarme demasiado si iba a estar en la casa, sería muy obvio.

Pero no porque fuera casual iba a ser aburrido. Me vestí con un pantalón holgado gris pero que aún así hacía resaltar bien mi trasero así como mis piernas, una camisa blanca semi ajustada con un cuello ancho para así dar a notar mi cintura brevemente marcada y mis clavículas.

Me di una rápida vista en el espejo de mi cuarto, peine mis cabellos negros hacia atrás con mi mano haciéndolo caer nuevamente y sonreí. No me veía para nada mal.

Hoy iba a ser el día que él sería mío. O al menos ese era el plan. Ya no podía esperar más.

Con solo pensarlo sentía un estremecimiento de emoción.

Pero ahora empezaría lo difícil, el cómo. Quería aprovechar el hecho que hemos sido bastante cercanos pues me conoce desde que nací pero debía tener cuidado sobre todo con mi padre y también lógicamente con él, no quería perderlo porque al menos por ahora tenía la dicha de poder verlo y si también perdía eso, enloqueceré.

Suspiré cansado.

Salí de mi habitación y él ya había llegado, se encontraba en la sala de estar con mi padre hablando enérgicamente.

Traía aún puesto su traje del trabajo, era un traje formal que lo hacía ver tan malditamente sexy. Más ahora que había aflojado su corbata y desabrochado los dos primeros botones de su camisa y recogido sus mangas.

Lamí mis labios al sentir el cosquilleo instantáneo que ese hombre me provocaba solo con su presencia.


¡Oh, hola Jimin! ¿Estabas durmiendo? — Preguntó mi padre alegremente.

Ah no, solo me puse cómodo, hace un poco de calor al menos en mi habitación. — Agité mi camisa levantando y bajando sutilmente haciendo ver un poco mi abdomen y volteé a ver al rubio y le sonreí. — Hola Yoongi, ¿cómo estás? Ha pasado tiempo, ¿no?

Él asintió.

Me encuentro bien, aunque cansado. Acabo de salir del trabajo como puedes notar y ¿tu? — Empezó a servirse un poco de whisky que mi padre había puesto en la pequeña mesa de la sala junto con dos vasos.

Me encuentro más que bien.

El sonrió ante mi respuesta y solo soltó un "me alegro".

Me dirigí hacia el sofá de dos personas en el que Yoongi estaba sentado y me senté a la par de él haciendo que se corriera un poco hacia la izquierda para darme mejor campo. Mi padre se encontraba en uno individual a la izquierda de nosotros. Había prendido la televisión para que hiciera bulla porque no le estaba prestando mucho cuidado.

Observé detenidamente el escenario y no había mucho que pudiera hacer. Me molesté.

Mi padre como si hubiera leído mi mente fue a la cocina a traer algunos bocadillos y nos dejó solos. Noté que la mesa quedaba lejos de donde estaba Yoongi sentado y no alcanzaría su vaso con whisky ni aunque se sentara en la orilla del sofá.

Me orillé al borde del sofá para levantarme un poco y me incliné para agarrar el vaso levantando un poco mi trasero. Volteé a ver por encima de mi hombro para checar si mi acción había llamado su atención y lo hizo en efecto.

Su mirada se había posado en mi trasero pero rápidamente quitó la mirada viendo hacia otro lado. Me reí. Es un hombre con moral al final.

No lo culpo. Soy el hijo de su mejor amigo y además me conoció desde bebé, dudo mucho que se permita a mirarme de esas maneras.

Le tendí el vaso y el lo agarró.

Pero no me iba a dar por vencido.

Mi padre volvió con los bocadillos, varias frutas servidas enteras, sin pelar o sin picar, no éramos fanáticos de quitarle la piel a las frutas, es un desperdicio.

Sonreí maliciosamente.

Ellos empezaron a comer primeramente, luego yo me les uní.

Agarré una banana y empecé a pelarla, cuando la iba a morder la introduje un poco en mi boca de manera un poco erótica y mordí un pedazo. Lo hice intentando pasar desapercibido ante mi padre pero esperando que al menos algo notara el mayor de cabellos rubios.

Y sí lo hizo, observó por un momento mis labios gruesos envolver aquella banana y tragó pesado. Seguido a eso quitó nuevamente su mirada.

Me reí un poco.

Seguí jugando un rato con la banana hasta que ya no quedaba nada de ella. Ahora sería el turno de la única manzana que se encontraba ahí.

Le pegué un sonoro mordisco haciendo voltear al mayor y sorbí el líquido que había escurrido haciendo un poco de ruido. Quité la manzana de mis labios dejando a ver un poco de líquido escurrir de mis labios.

Noté de nuevo su mirada en mí. Él estaba consciente de mí presencia, demasiado consciente y eso me empezaba a excitar al sentirme realmente observado.

Me volteé y le tendí la manzana con mi mano.

¿Quieres? Está muy rica y jugosa. — Sonreí — Aunque ya la mordí.

Sólo me miró de una manera seria.

Para ser sincero amaba mucho esa mirada, amaba mucho su seriedad, que su expresión no cambiara con casi nada porque eso me hacía desear aún más ver ese rostro plagado de placer, ver expresiones que no muchos han visto.

Gracias, qué atento. — Sentí el sarcasmo en sus palabras. Me confundió un poco.

Yoongi tomó de mi mano y puso la suya encima de la mía guiando la manzana hacia su boca y mordió sin dejarme de ver.

Sentí un escalofrío sobrenatural en toda mi espina dorsal.

Apartó la manzana y su mano y masticó mientras lamía sutilmente sus labios.

Tragué pesadamente y sentí los colores subir a mis mejillas y aparté la mirada hacia el lado opuesto para que no fuera obvio y crucé mis piernas porque esa visión me hizo estremecer al punto que sabía que tenía una media ereccion entre mis pantalones. Debía calmarme.

Pasaron varios minutos y yo aún me encontraba tenso, sabía que algo más y me iba a dar igual que mi padre estuviera presente y me sentaría a horcajadas de él y lo besaría como una bestia hambrienta.

No debería pensar en esas cosas, no ahora.

Ah Jung, me encuentro demasiado cansado pero solo pensar que debo conducir casi 40 minutos para llegar a mi casa no me atrae en lo absoluto. Me da cierto miedo dormirme conduciendo. ¿No te importaría si duermo un rato y luego en la noche me voy?

Claro que no, adelante, si quieres puedes dormir en mi habitación. Comprendo que estés así de agotado. Jimin, puedes llevarlo, él nunca ha entrado a mi habitación, es que me estoy meando. — Se rió.

Está bien. — Me reí por el comentario de mi padre y me puse de pie. — Vamos.

Yoongi se puso de pie y me siguió.

Mi habitación era la primera, luego estaba el baño y por último el cuarto de mis padres.

Cuando estábamos por pasar mi habitación, él tomó de mi muñeca y me adentró a mi habitación. Me empujó dentro y cerró la puerta detrás de él.

Su semblante había cambiado completamente.

Dime Jimin, ¿qué pretendes al hacer todas las cosas que hiciste en el corto tiempo de que estuvimos en la sala de estar? — Frunció su ceño, como un padre reprendiendo a su hijo cosa que me molestó. — ¿Crees que no me daría cuenta?

¿De qué estás hablando? No te creas mi padre tampoco, no estaba haciendo nada. — Dije aparentando un poco ignorancia.

No te hagas el estúpido, yo no soy un mocoso como tú, sé ver perfectamente ese tipo de sugerencias. — Frunció más el ceño al notar mi mentira.

No es culpa mía que fueras tu quien lo malpensara y me prestara cuidado, no sé de qué te eludes.

Ajá y por eso reaccionaste como reaccionaste cuando mordí la manzana. — Volteó a verme directamente a los ojos y luego bajó la mirada hacia mi zona baja. —Todo rastro de ignorancia queda nulo después de eso. ¿Sí sabes que tengo 32 años y bien podría ser tu padre?

Podrías serlo pero no lo eres, ya lo has dicho. — Empecé a suavizar mi voz, ya si la iba a cagar pues iba a terminar de cagarla. No iba a dejar pasar esta oportunidad.

Me empecé a acercar hacia él.

Él volvió a fruncir su ceño.

Jimin basta, para con tu estupidez. Piensa en tu padre, lo que podría pensar por tus acciones. Tuve que mentirle para poder hablar contigo acerca de esto. Sé que a tu edad hay muchas hormonas sueltas pero debes controlarte.

Sabes, hablando así solo haces que me gustes más. Suenas tan maduro. —Ya estaba al frente de él. — Pero debo decirte que esto no lo provoca mis hormonas, esto lo provocas tú. Nadie más me hace sentir igual.

Me acerqué hasta casi rozar sus labios.

Sentí sus manos parar mi torso e intentar alejarme.

Jimin estás pasando el límite y me empiezas a molestar.

Solo cierra los ojos y déjame besarte, solo pido eso y te prometo que pararé. Si no te gustan los hombres, solo imagina que soy una mujer. — Dije poniendo mis manos en las suyas.

No le di tiempo a decir el obvio no que iba a soltar y junté nuestros labios y con solo eso sentí ya duro mi miembro y suspiré un poco. Sentí sus manos empujarme pero me aferré aún más. No iba a separarme, no aún.

Jimin no sabes con quien te estás metiendo. — Sentenció entre mis labios.

No me importa, no me importa nada. — Me urgía más contacto, me sentía ya derretir. Me acerqué aún más a su cuerpo, acercando mi cadera hacia él. — Mira cómo me tienes ya. — Dije sin rastro de pudor.

Mi voz salió más erótica de lo que hubiera pensando.

El mayor ejerció más fuerza, me separó de él haciéndome sentir frustrado y luego hizo un movimiento ágil donde mi cuerpo fue azotado contra la pared, con una mano agarró mis dos manos pues su mano era grande a comparación de las mías.

— Intenté hacerte entrar en razón y al final terminas restregándome tu erección en mi piernas. Eres un sucio, ¿no es así, Jiminie? ¿Sabe tu papá de las cosas sucias que pasan por tu cabeza? — Sonrió de manera maliciosa. — Si quieres jugar así está bien. Intenté negarme por respeto a tu padre pero si ni su propio hijo lo hace, ¿por qué debo hacerlo yo?

Sentía la ola de excitación invadirme completamente al sentirme imposibilitado, al escuchar esas palabras salir de su boca.

¿Qué pasa, te comió la lengua el gato, bebé? — Puso su otra mano en mis mejillas y las presionó. — No escucho nada salir ni una palabra ahora, ¿qué pasó con tu valentía, ya te dio miedo?

Se rió mientras seguía presionando mis mejillas al punto que empezaba a doler.

Para nada, esto solo me excita aún más. No sabía que eras de los rudos Yoongi. — Me solté del agarre que tenía en mis mejillas revelándome así ante él y sonreí victorioso.

Vaya, un sumiso rebelde. Bueno si así quieres... Así lo tendrás.

Lo próximo que supe fue que todo su cuerpo ahora estaba aprisionando el mio contra la pared, su piernas estaba entre las mías, su mano aún estaba agarrando las mías y su otra mano estaba envolviendo mi cuello. Presionando lo suficiente para que pudiera respirar pero sin dejar de ser firme.

Gemí ahogado al sentir como su pierna estaba rozando superficialmente mi erección. Si esto es un sueño, espero nunca despertar.

Vaya que eres un sucio, casi no te estoy tocando y ya estás gimiendo. ¿Es demasiado para ti el tacto de un hombre como yo?

Q-quiero sentir aún más. Haz conmigo lo que quieras. — Confesé dificultosamente pues hablar era un poco difícil.

No lo haré, ese será tu castigo por ser un maldito imprudente.

Y con eso me liberó dejando solo una marca rojiza en mi cuello. Provocando que lo viera con expresión confusa y me topara ahora con su sonrisa victoriosa.

No me puedes dejar así. — Supliqué bajando mis manos y tocando un poco mi entrepierna para complacer un poco la atención que ésta me pedía. Jadeé un poco.

Claro que puedo mocoso. — Con sus manos quitó las mías. — No te toques, no lo tienes permitido.

Quise responderle pero me interrumpió antes.

Si quieres que te ayude, que puedo jurar a que es lo que más deseas, no te vas a tocar en todo lo que queda del día. Pero si lo haces, si sucumbes, olvídate de todo. Debes tener un castigo, por tu imprudencia.

No pude negarme. Era muy tentador la oferta.

No puedes siquiera rozar con tus piernas, no puedes hacer absolutamente nada. — Sentenció. — Y como último, no debes dejar notar a tu padre la gran erección que te traes porque... — Dirigió su mano hacia mi miembro y apretó duramente. — Será problemático.

Sonrió de manera triunfante, se acomodó y salió de la habitación.
Me quedé solo con una dolorosa erección entre mis pantalones. Creo que ya sé por qué siempre está solo, tiene gustos peculiares.

Debo estar igual de mal que él porque esto me gustó, y mucho.

Escuché como hablaba con mi padre que no podía dormir en su cama que le daba pena y que mejor le aceptaba un café y que mejor luego en la noche dormía y así no dañaría su horario de dormir. Sabía mentir bien.

Me levanté, intenté acomodar bien mi erección de una manera que no fuera obvio, presionando contra mis bóxer y quizá con suerte no se notaría. Solo me distraería y se iría, no iba a ser tan difícil.

O eso pensé...

Cuando salí no sabía que apenas el infierno se estaba desatando.

Ahora estábamos en el desayunador, donde Yoongi estaba al lado mío y mi padre al frente de nosotros, en el otro extremo tomando café mientras hablaban de alguna cosa pues no podía ni siquiera concentrarme en lo que hablaban pues mientras lo hacían la mano de Yoongi empezaba a tocar una de mis piernas, apretando e incluso enterrando sus uñas en la prenda que aunque no se sentía las uñas en si igual dolía pues lo hacía con fuerza. Pero ese dolor me estaba volviendo loco.

Intentaba no expresar mi excitación pero era muy difícil, me estaba haciendo agua solo con un poco del tacto del hombre que más he deseado en toda mi puta vida.

Ni siquiera podía mover mis caderas, no podía hacer nada y empezaba a sentir la frustración cada vez mayor.

Ahora era el quien me estaba provocando a mí. Maldita sea.

Yoongi seguía tocando mis piernas, pero nunca ni siquiera un roce en mi entrepierna. Absolutamente nada.

Lo volteé a ver suplicante y el sólo sonrió de manera falsa y cortés.

Me estaba preguntando qué debería hacer de cenar pero no se me ocurre absolutamente nada. — Dijo con un poco de estrés mi padre haciéndome regresar al mundo real.

Tengo una idea. — Respondió el de cabellos rubios. — Jimin y yo haremos la comida, una comida hecha por tu hijo y tu mejor amigo tendrá un sabor fenomenal, ¿no lo crees?

Vi como me miró y yo solo intentaba no hablar porque sabía que mi voz sonaría entre cortada.

¿Harían eso por mí? Eso sería tan bonito, aunque tú eres la visita, me sentiría mal que cocinaras más porque estás cansado.

No te preocupes, ese café me hizo volver a la vida. Déjanos a nosotros. Ve y relájate en el sofá mientras nosotros preparamos la cena.

Después de que estuvieran debatiendo un par de segundos más, mi padre hizo caso. Dejándonos solos en la cocina.

Ahora entiendo todo.

Entonces qué crees que deberíamos cocinar Jiminie... — Dijo mostrándome una lasciva sonrisa.

Me tensé notoriamente.

Me levantó de la silla y me tendió una tabla de picar junto con un cuchillo.
Sacó rápidamente unas verduras, las lavó y me las tendió.

Quiero que cortes todas estas verduras en trozos medianos, haremos un guisado de verduras.

Yo solo asentí y me puse a trabajar con notorio nerviosismo. Sabía que planeaba algo.

Pasaron unos minutos y ya estaba más tranquilo cortando pero esa tranquilidad no duró nada pues Yoongi se había posicionado detrás de mí tomando de mis caderas haciéndome estar en alerta pero por prestar cuidado a sus movimientos, casi me corto un dedo. Al notar eso se acercó más bajando muy lento de mis caderas hasta los muslos. Me sentí derretir nuevamente en su tacto, todos los vellos corporales se habían erizado.

Debes tener cuidado no queremos accidentes ni tampoco... — Bajó su voz al punto de que fuera un susurro ronco y habló en mi oído. — Que tu padre se dé cuenta, ¿verdad?

Supe que había doble sentido en sus palabras, fue obvio.

Ahora guarda silencio. — Ordenó.

Seguido a eso, apretó aún más su agarré tirando de mi cadera hacia atrás y fue ahí cuando me sentí a morir. El mayor habia acercado su cadera hacia mi trasero, restregando de manera descarada su erección dentro de sus pantalones entre mis cachetes. Era grande. Mi boca se hizo agua.

Suspiré de manera ahogada dejando caer momentáneamente mi cabeza.

Por inercia empecé a mover también mi cadera hacia atrás buscando más contacto pero una de sus manos paró el movimiento.

— No te he dicho que te muevas, ¿oh sí? — No respondí. — Si te pregunto algo, me contestas. — Su voz sonaba gruesa y autoritaria.

No, no me lo has dicho. — Hablé.

Buen chico.

Me estremecí.

Pude sentir sus manos tocar mis piernas hasta donde pudieran pero su cuerpo se movió un poco aparentando agarrar algo, pude ver que mi padre había volteado a ver lo que hacíamos.

Por dicha por abajo de nuestras cinturas no se podía ver nada por el mueble de la cocina.

¿Todo perfecto por allá? ¿Necesitan ayuda? — Sonrió amablemente dándonos a ver que no tenía ni idea de lo que estábamos haciendo.

Para nada, aquí estamos perfecto. Vas a amar lo que estamos cocinando, ¿verdad Jimin? — Apenas preguntó una de sus manos tocó mi espalda.

S-sí, todo está en orden.

Mi padre volteó de nuevo al televisor.

Yoongi ni lento ni perezoso volvió a lo que estaba haciendo anteriormente pero esta vez no me acercó su cadera sino sus manos, empezó a tocar con lujuria y sin vergüenza mi trasero.

Realmente no podía concentrarme en cortar las malditas verduras este hombre me tenía completamente mal.

Siempre he amado tu trasero debo de confesar, es tan excitante. Me dan ganas de darte varias nalgadas hasta dejarte completamente rojo, puedo apostar que se verían aún más calientes con las marcas provocadas por mí ¿Te gustaría? ¿Te gustaría que dé a conocer el dulce placer del dolor? — Volvió a susurrar en mi oído haciéndome removerme.

Sí, sí me gustaría... Ah... — Gemí sin poder controlar eso último. Ya no podía aguantar más, ya no podía acallar más, hay un límite humano y yo ya lo pasé. Mi entrepierna dolía como los mil infiernos y yo me encontraba tan excitado que ya hasta respirando dificultodamente me encontraba.

Te pone que te hable sucio, ¿verdad, Jiminie? — Seguía dejando el trazo de sus caricias en mi trasero y seguido besó mi oreja.

Empecé a morderme el labio para evitar soltar algún gemido y asentí frenéticamente. Sabía que si abría mi boca serían solo sucios sonidos.

Te ves tan erótico en este momento que desearía bajar tus pantalones y enterarme en ti sin importarme que tu padre esté presente. Pero encuentro aún más excitante cegarte completamente por el placer pequeño. — Dijo con un tono de voz cargado de lujuria. — Así que te dejo descansar, por ahora, hay que terminar de cocinar. — Apretó fuertemente mi trasero y volvió a cocinar.

Algo en mí estaba aliviado pero otra parte en mí quería más contacto.

Pasaron casi 15 minutos y ya estábamos terminado, ya el reloj iba a dar las 7PM.

Me volteé apoyando mis brazos en el fregadero y miré a Yoongi que estaba a espaldas. Realmente tenía un cuerpo hermoso. ¿Cómo alguien puede ser tan perfecto?

Es espalda, ese trasero, esos hombros y brazos, todo en él era majestoso.

Mi pequeño transe fue interrumpido pues se volteó y me miró un poco sorprendido de que lo estuviera observando pero bajó su mirada y sonrió dando a ver de nuevo esa aura erotica que poseía.

Se acercó para hablarme más cerca y que pudiera escuchar solo yo.

— ¿Tanto te pongo pequeño? Mira hacia abajo, estás hecho un desastre. — Sus ojos se habían obscurecido completamente.

Volteé a ver hacia abajo, y supe de lo que hablaba.

He estado tan excitado, tan expuesto al placer que he liberado mucho líquido preseminal creando así una mancha gris oscuro en el pantalón gris claro. Tanto que se noto que en su momento escurrió un poco creando un pequeño camino hacia abajo.

Me avergoncé completamente y me puse completamente rojo. Llevé mis manos hacia esa zona intentando tapar el desastre que tenía en mis pantalones pero él no me dejó. Se acercó pero antes de hacer cualquier cosa volteo a ver hacia mi papá y al ver que todo estaba perfecto siguió.

No te tapes, no te cohibas. Quiero ver las reacciones de tu cuerpo ante mi tacto. Esto me encanta créeme.

Mordí mi labio.

El negó con su cabeza intentando acallar sus pensamientos, intentando calmarse.

— Vamos, sirvamos esto y apenas tu padre venga a comer te vas a cambiar. ¿Ok?

Sólo asentí.

Dicho eso seguimos en lo nuestro hasta que al final pudimos servir todo.

Le hice caso, apenas mi padre estaba sentado en el desayunador fui rápidamente a cambiarme.

Terminé de cambiarme. Me puse unos jeans para así ocultar mi dura y rojiza erección. He estado así durante de 2 horas, siento que voy a morir.

Salí de mi habitación y ellos ya estaban comiendo y hablando.

Jimin, Yoongi me estaba contando que te gustaría ir hoy a quedarte a su casa pero que no sabías si te iba a dejar pero claro que sí, si quieres ir, ve. Me parece excelente que se lleven bien. — Dijo alegremente.

Miré confuso a Yoongi y él solo me guiñó el ojo. Sentí la emoción inundarme.

Ah... Sí, quería preguntarte eso de hecho. Yoongi me dijo que por él no había problema, ¿verdad?

El sólo asintió.

Obvio que no tendré problema, puedes quedarte las veces que él te las permita. Anda, ve a alistar tus cosas. No las alistarás hasta que se vayan a ir.

Mientras caminaba casi corriendo a mi cuarto no pude casi gritar de la emoción. No podía creer que unos de las cosas que más deseaba se estaba haciendo realidad.

Había cumplido con el castigo. Eso me emocionaba aún más.

Empecé a alistar mi maleta, todo lo necesario, mi cepillo de dientes, ropa, todo.

Una vez listo salí de mi cuarto y puse la maleta en el sofá.

Me acerqué al desayunador para también cenar.

— ¿Todo listo? — Preguntó Yoongi.

Todo listo. — Respondí.

12 de Enero de 2018 a las 05:31 0 Reporte Insertar 12
Leer el siguiente capítulo Capítulo 2

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 1 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión