Bienvenida a las sombras Seguir historia

roxanab Roxana B. Rodriguez

Azaly descubrirá por las malas, que si su madre le da un consejo, debe seguirlo al pie de la letra.


Paranormal No para niños menores de 13. © @roxanab

#Atracción #Drama #Muerte #Navidad #Cementerio #Hadas #Vampiros
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Bienvenida a las sombras


Mamá:


—Bienvenida a las sombras— fue lo primero que escuché cuando abrí los ojos. Estaba tendida en el sillón tres cuerpos. Tenía dos heridas: una en el cuello y otra en el brazo. La sangre de mi cuello danzaba en el aire y caía dentro de una copa de vino que parecía que drenaba su contenido, no importaba cuanta sangre cayera, no terminaba de llenarse. A la derecha, había otra copa idéntica, pero contenía sangre que iba ingresando a mis venas de la misma forma, suspendiéndose en el aire, como si mi piel fuera capaz de absorberla.


Debí haberte escuchado cuando dijiste que era una insensatez asistir a esta fiesta. El pacto de paz está vigente, pero como dijiste, siempre hay un descarriado que busca crear problemas ¿y adivina qué? Me lo encontré en esta noche.


Usualmente, estas fiestas son pacíficas. Todas las enemistades se olvidan para poder celebrar un año más que se ha mantenido lejos a los humanos de nosotros. Se los ha mantenido lejos de nuestros territorios y hemos podido cantar victoria de que no hemos tenido que romper ese delicado equilibrio exterminándolos, pues, los humanos son una fuente fundamental de alimento y otros conocimientos para nosotros. Para todos. Aun cuando hay enemistades naturales, cuando se trata de ellos, se los olvida para poder sobrevivir una vez. Además, de que es una buena forma de conocer a nuevos miembros de cada clan: hay tantos niños y muchos que recién han sido convertidos que es sensato ir sabiendo con quién se trata. Incluso, hay muchos como yo, que es la primera vez que asisten a la celebración.


Había mesas y comidas de todos los tipos, formas y colores. Algunas bebidas tenían humo y colores brillantes, amarillos, verdes, rosas que bien no podrías ver quién los bebía en la oscuridad, pero seguramente, su contenido era suficiente como para iluminar los alrededores. Sé que eso es tóxico para mí, por lo que sólo tomé un jugo y comí una manzana. No quise mirar por las otras mesas, ¡había cosas que aún se movían! Y sin tacto alguno, las cortaban o las comían de un solo bocado. Nunca me he sentido tan arrepentida de asistir a una cena.


Lo peor fue ver a los zombis saquear algunas tumbas y comerse los restos podridos de un cadáver. Desconozco el proceso fisiológico, pero juro que babearon cuando ingirieron los ojos. Y hubo un mausoleo donde me dijeron que no vaya porque las súcubos daban rienda suelta a su lujuria y ese día, todo era permitido. No quise averiguar exactamente qué es lo que estaba permitido y qué no.


Brujas, duendes, elfos, ogros, orcos, hombres lobo, centauros, hasta los ya extintos grifos, o eso es lo que siempre habías dicho. Había tantos y entre todas las miradas, me crucé con la suya. Los ojos de color lavanda destellaron bajo la tenue luz de las farolas del cementerio antes de que se largara a llover. Los pasos chapoteaban en los charcos que se formaron rápidamente en el suelo, escondiéndose en las criptas y mausoleos, que rápidamente fueron derribadas todas las barreras. Los truenos fueron camuflando los sonidos de rejas rotas y cadenas cayendo al suelo. La celebración se había aguado.


Fue en ese momento que me separé de ti por quedarme con él. Siempre me he reído de esas estúpidas novelas de mujeres humanas que se enamoran a primera vista y hablan de que se ven y parece que se conocieran de toda la vida. Me sentí estúpida cuando pensé en que me sentía de la misma manera ahí, bajo la lluvia. Tomé una hoja del suelo que al tocarla, creció tanto que me sirvió como paraguas justo cuando vi que él se elevaba del suelo quizás, igual o más empapado que yo y venía hacía mí. Sonrió y me sorprendí al ver sus colmillos: estaba con el anfitrión. Tú me dijiste que tenía una belleza sin igual y que era, el único vampiro que tú habías conocido con ojos lavanda.


Sin que nos dijéramos nada, mis alas se agitaron en mi espalda y acabamos elevándonos del suelo, esquivando tumbas y monumentos mientras un clavicordio rompía el silencio de la noche y se sumaba al ritmo de la lluvia. La celebración continuaba en otro lugar, sin nosotros.


Nos dirigíamos a la casa que estaba detrás del cementerio, cuando sentí el peor dolor que sentí en mi vida. Mi cuerpo quedó entumecido, me ahogué, sentía que me costaba respirar y que ni si quiera podía hablar, cayendo al suelo lo suficientemente rápido como para no poder salir de mi estado.


¿Sabes qué no me dijiste cuando era pequeña? Que las hadas tenemos tendencia a hacer de pararrayos. Y eso fue lo que me mató. Un rayo.


Khaled, así me dijo que era su nombre, me lo contó al despertar, es por eso que siempre nos quedamos en casa cuando hay tormentas eléctricas. Bueno, nos quedábamos en casa.


La razón por la que te estoy escribiendo es porque me debes estar buscando, pero ya no soy yo: me ha convertido. Dijo que era la única manera de salvarme, que no debo verte un tiempo, el proceso de desintoxicación de mi mundo es largo y poco agradable. Por ahora, espero que estés viendo los fuegos artificiales al igual que yo en otro lugar ¿sabes que son los fénix los que hacen esos bellos dibujos en el cielo? No sabía que podía haber fuego de tantos colores y que ellos tenían esa habilidad.


No te preocupes, estaré bien y espero que podamos pasar juntas la próxima Navidad.


Te quiero, Mamá.

Azaly

21 de Noviembre de 2017 a las 01:51 1 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Roxana B. Rodriguez Escritora argentina.

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Flor Ciamar Flor Ciamar
Interesante historia, siempre me ha gustado cuando las historias cortas dejan entrever todo un posible mundo detrás. Esta podría fácilmente ser el primer capitulo de una novela… aunque por supuesto también funciona como un cuento por si mismo. La narración me pareció muy buena, no provoca que te “trabes” al leer, a pesar de que el escenario resulta un poco confuso al principio. La verdad es que cuando comencé a leerla creí que ella había sido engañada por algún vampiro y que el le estaba sacando la sangre para alimentarse o algo así, así que el final fue inesperado (lo cual es bueno), pero también un poco anticlimatico. Un rayo? Que paso con eso de que había conocido a alguien que busca crear problemas?
12 de Marzo de 2018 a las 18:32
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