Muriendo antes de vivir (Serie Convirtiéndome en zombi I) Seguir historia

kasandra-finol Kasandra Finol

La humanidad ha sido casi eliminada, por un virus que convirtió a la mayoría de las personas en máquinas de matar. Marcos intentará vivir en un mundo donde reinan los muertos. Pero la realidad, aparentemente siempre está en su contra.



Post-apocalíptico Sólo para mayores de 18. © Copyright 2013 Kassfinol Ilustración de la portada: Kassfinol Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro sin el consentimiento de su autora.

#horror #zombis #drama #terror
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Salir de nuevo

Capítulo 1: Salir de nuevo

Marcos se levantó de la cama después de pasar mala noche, desde que todo empezó el servicio de electricidad dejaba de funcionar después de oscurecer, poco después de las siete de la noche. Dejando toda la calle y su casa en la completa oscuridad. Vivía en Concordia, una urbanización ubicada en Cabimas, que para su desgracia no estaba dentro de un circuito cerrado. El hecho de que fallara la electricidad, lo perjudicaba. Su insomnio y cansancio estaban ya en un punto de no retorno. Su cuerpo empezaba a mostrar los efectos, ya que de vez en cuando temblaba sin poder controlarse.

La pequeña casa, que una vez fue la de su familia y la de él, era de dos pisos. En la parte de arriba se encontraban tres pequeñas habitaciones y en planta baja la cocina, la sala de estar y un pequeño estudio. Tenía lo suficiente para vivir bien a nivel de seguridad. Al menos, mientras que no se acabara la comida de los supermercados más cercanos. El día que eso ocurriera, tendría que hacer pequeños viajes por la ciudad para poder comer bien, y así poder sobrevivir.

Marcos, observó el reloj de pared que le indicaba que eran las once de la mañana.

—Si esto sigue así, me volveré loco. —musitó Marcos, caminando para poder darse una ducha. Solo se bañaba por uno cinco minutos como máximo, su idea era racionar el agua lo más que pudiera, no sabía cuándo podría empezar a fallar el servicio del agua.

Cuando él se estaba bañando, escuchó como el radio se encendía emitiendo el sonido de la estática, ya que no había ningún humano que emitiera algo por las emisoras.

—Que bien, ya dejaré de escuchar esos desgraciados quejidos.

Marcos, se secó la piel y se colocó un jean con una franelilla. Agarró su nueve milímetro con silenciador y bajó hacia la planta baja, para ver que podía encontrar en el refrigerador para comer.

No quería ver hacia fuera de la casa, ya que estaba seguro que la escena le quitaría un poco el hambre. Pero necesitaba sentirse seguro, sabía que la cerca de bloques con rejas de acero, evitaría que alguien pudiera entrar, pero revisar siempre lo dejaba más tranquilo.

Se asomó, mirando a ambos lados apuntando con su arma, pero no, no encontró nada en su pequeño patio. Así que decidió ir a ver que encontraba en el refrigerador. Al abrirlo se dio cuenta que solo tenía agua y dos latas de atún.

—Dios mío, ¿Qué día es hoy? —miró el calendario y se dio cuenta que solo habían pasado 20 días desde la última vez que salió a buscar comida. Era viernes 28 de marzo del 2014—, la ansiedad me está matando, no puede ser que me haya comido todo el equivalente a casi 40 días de comida. Voy a tener que salir, y antes del tiempo previsto. —se quejó en voz alta, sabía que nadie lo escuchaba, pero hablaba constantemente consigo mismo para no sentirse tan solo.

Marco agarró las latas de atún y se la comió con la poca agua potable que le quedaba.

—Sí, definitivamente tendré que salir hoy.

No soy capaz de tomar agua del grifo, no vaya a ser que me termine contaminando con algo. —pensó.

Marcos subió a su habitación y en un bolso guardó municiones y sobre su espalda colgó una escopeta. No debía irse desarmado, no como estaba actualmente la ciudad.

Se miró en el espejo antes de salir, y observó su piel morena. Pensar que ese color de piel lo había salvado el día en que toda su familia murió. Fue un cobarde al esconderse, pero no pudo hacer otra cosa. Sus ojos verdes le mostraban a través del espejo su reflejada soledad. Tenía alrededor de 9 meses solo en esa casa. No tenía el valor de suicidarse, pero se decía a sí mismo todo los días que era demasiado cobarde para merecerse estar vivo. Su instinto de supervivencia lo mantenía en la lucha. Pero eso no lo hacía feliz. Era una maldita contradicción en un mundo caótico.

Se sentó en su auto, lo encendió y accionó el botón de su portón eléctrico para que este se abriera. En cuanto empezó abrirse, Marcos bajó el espejo de su auto sosteniendo su arma. Cualquier cosa que estuviera en movimiento, él le dispararía. Y así fue. Disparó continuamente, uno a uno en la frente a todos los zombis que entraban hacia su estacionamiento. Sacó el auto rápidamente y en cuanto estuvo fuera, accionó el control para que el lugar quedara cerrado. Se fijó que dentro quedaron tres zombis, pero ya luego se ocuparía de ellos.

El lugar estaba desolado de humanos, tenía casi 8 meses que no veía a uno, al menos completamente vivo. Solo había zombis a ambos lados de la carretera. Marcos, sin ningún temor, asesinó de un disparo a todo aquello que se le acercaba al auto. Habían días donde habían muchos zombis y en otras ocasiones parecía todo lo contrario, lo importante es que ellos eran los reyes de la ciudad.

En cuanto llegó al supermercado, tomó aire antes de salir de la protección que le proporcionaba su vehículo, necesitaba estar sereno, sabía que era perder el tiempo, pero le gustaba engañarse con eso.

Caminó con cautela y entró al lugar. No escuchaba nada, el lugar casi siempre estaba solo por dentro. De igual forma Marcos caminaba con el arma levantada, apuntando a todos lados mientras caminaba. Agarró un carrito y empezó a llenarlo de enlatados, pastas, salsas, todo aquello que se pudiera llevar.

Lo único bueno de la situación es que tenía ya muchos meses que no sabía que era hacer una cola para conseguir algún producto, pero la actualidad le hacía extrañarlas.

Cuando estaba por salir, escuchó el ruido estruendoso, parecía que un automóvil hubiera chocado frente al establecimiento. 

17 de Noviembre de 2017 a las 10:57 6 Reporte Insertar 3
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Ibán José García Castillo Ibán José García Castillo
:D

  • Kasandra Finol Kasandra Finol
    Cuidado Ibán, corre mucho, espero que un zombi no te alcance a morder una nalga jajajaj ¡Gracias por leerme! 2 weeks ago
Michael Dantés Michael Dantés
BASTANTE GENIAL

  • Kasandra Finol Kasandra Finol
    Mil gracias por tu tiempo y por leerlo. Estoy muy feliz por tu comentario. 2 weeks ago
Rodrigo Hernandez Rodrigo Hernandez
Muy bueno 👍
3 de Mayo de 2019 a las 11:42

  • Kasandra Finol Kasandra Finol
    Muchas gracias por leerlo =) <3 Cuando salga el libro 5, el 4to lo pondré aquí gratis =) 2 weeks ago
~

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