PREDATOR Seguir historia

akirakrim Cristina Volkov

Kali, una chica de 23 años despierta luego de décadas de estar hundida en un sueño profundo, sin tener idea de donde ir se encuentra con Laura una chica de 20 años quien es en realidad la salvación para la humanidad. Posteriormente se encontrarán con Leonor, una chica muy alegre y positiva, Marcos, un chico muy amargo, frio pero muy protector y finalmente Israel, alguien reservado. Estos cuatro chicos tienen como misión ser los guardianes de Laura hasta que lleguen a «EL BOSQUE DE YOUL» lugar en el que deberán seguir con su trabajo hasta que la chica encuentre un orbe de color verdoso que salvara a los pocos humanos sobrevivientes de su miseria. Cada guardián posee una habilidad en especial que le ayudara en su camino de protección hacia la salvación.


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#Apocalipsis #Sobrevivencia #Terror #Misterio
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❈KALI❈

Fragancias extravagantes, el extraño calor del sol chocar contra los poros de su piel provoco que una chica de cabellos castaños despertara de un sueño profundo. Su cuerpo estaba paralizado, ante el leve movimiento de alguna extremidad toda la misma sonaba sin comparo. Se encontraba en una habitación que lamentablemente no tenía puerta para evitar que alguien entrara, pero no había que preocuparse por ello, todo el lugar estaba destrozado, abandonado, todo el mundo lo estaba.
Se sentó en la cama en la que se hallaba recostada, aturdida miro a ambos lados, todo parecía sin cuidado menos la cama, era lo único limpio en aquel lugar además del artefacto sobre esta, un móvil que con mucha curiosidad tomo entre sus dedos.

30:00:00:00

Ladeo su cabeza, repentinamente lucecitas salieron de la pantalla y analizaron su rostro, ante tan repentina acción dejo caer el móvil con un quejido mudo. Se inclino para mirar el artefacto en el suelo, ahora su rostro aparecía en pantalla, o al menos fue así por unos segundos.
De la nada dejo de prestarle atención al ver una prenda sobre sus piernas, estaba vestida, la ropa tenía aspecto nuevo, más que eso, olía a nuevo, pero ¿Cómo iba a saberlo? No tenía recuerdos, no sentía nada, ¿Solitaria? Nada de eso, lo único que rondaba en ella era el miedo al miedo en si.
Luego de examinar las prendas oscuras que vestía bajo nuevamente la mirada al artefacto, este nuevamente mostraba el extraño marcador que permanecía quieto. Con algo de inseguridad tomo el artefacto y lo guardo en uno de sus bolsillos. Se levanto, escuchando un crujiente sonido a sus pies, había trozos de un espejo esparcidos por el suelo, ladeo su cabeza, todo parecía causarle curiosidad, finalmente y sin muchos rodeos tomo uno de los trozos entre sus dedos sin aparente cuidado de no cortarse.

Miro con curiosidad su propio reflejo, observando cada facción de este, cada pequeño detalle, como sus pecas que en realidad no tenia ni idea de que se llamaban así, sus ojos de un claro color azul y su cabello, tan oscuro como la noche. Su piel era extrañamente albina, fue algo que llamo su atención, el mirar sus blancos brazos notando así la cantidad de líneas azules bajo su piel que de alguna forma lograban causarle inquietud.
Finalmente bajo la mirada a sus pies, dejando el trozo donde lo había encontrado, no notaba su alta estatura, pero si la torpeza de sus movimientos al dar el primer paso. Tambaleante se sostuvo de las zonas más limpias de los muebles hasta llegar a la puerta.

Miro a los lados, a ambos habían puertas con un lado del pasillo más largo que el otro, las 3 puertas que estaban en aquel piso tenían un marco de madera con un nombre tallado, ¿Nombre? Ni siquiera sabía que debía tenerlo para considerarse una persona.

—Kali. —Menciono con una voz ronca, aclaro la garganta y devolvió su mirada al marco de madera sobre la puerta de la habitación en la que se encontraba. —Kali.

Menciono ahora con un tono de voz mas claro, sabía leer, hablar, algo tan básico como eso seguía siendo algo que perduraría hasta su lecho de muerte. Noto su vista borrosa, pestaño varias veces hasta que finalmente vio con mas claridad. Decidió salir de la habitación, al dar el primer paso en el pasillo todo este crujió de una manera inexplicable.
Alzo la mirada hacia la derecha, camino hasta esta dirección hasta entrar a la otra habitación, solo diviso una cama matrimonial y muebles en mal estado, luego hacia la habitación de la izquierda, en esta había prácticamente lo mismo, pero la cama era para uno, todo en mal estado. Al salir de esta habitación diviso unas escaleras, dio unos pasos hasta quedar en el borde del primer escalón, paso saliva, si todo el piso superior crujía suponía que era un peligro bajar aquellas escaleras, pero aun así lo haría.

Apoyo sus manos sobre una pared de cemento para finalmente bajar el primer pie, firme, segundo, firme, y así hasta llegar al último que curiosamente fue el que se partió en mil pedazos. Ya segura de tener sus pies sobre algo denso miro alrededor, nada nuevo, todo destrozado, camino hacia una ventana haciendo crujir los vidrios a sus pies, salto por esta decidida al sentir una suave brisa de viento rozar con su rostro, la luz fuera era mas intensa lo cual provoco que arrugara su frente.
Camino por un patio hasta llegar a una reja botada, paso sobre está dando finalmente con la calle. Algo llamo su atención en esta —valga la redundancia—, no la misma en sí, sino el artefacto que ahora se hallaba vibrando en su bolsillo. Lo saco con curiosidad, lo examino, todo parecía en orden ya que el marcador seguía ahí.

—01, en proceso. —Una voz femenina se escuchó a través de este, con mas curiosidad acerco el artefacto a su rostro lo cual fue lamentablemente un gran error, una luz, un flash salió repentinamente de aquel artefacto provocando que dejara caer el mismo para tallar sus ojos desesperada.

—Ugh…—Soltó un quejido, apunto de patear el artefacto este hablo nuevamente.

—01, reconocido. Suerte. —Y la voz desapareció antes de que pudiera decir algo, bufo y tomo el artefacto nuevamente para posteriormente guardarlo. Observo a su alrededor, finalmente se decidió a dar un paso, pero este se vio interrumpido por un dolor punzante en la planta de su pie. Dio saltitos hasta llegar a un poste del cual apoyarse y así ver que era lo que lo había provocado, había un pedazo de vidrio incrustado en la suela de su zapato, con algo de enojo tomo este para poder sacarlo, pero sus dedos resbalaron dejando un corte profundo en ambos. No sintió dolor, mas con enojo miro sus dedos, sangre oscura escurrió por estos y la zona de donde provenía no tardo en cerrarse.
Ya sin mas camino sin problemas mirando por unos segundos sus dedos mientras las heridas de estos cerraban. Luego de doblar unas cuantas calles en las cuales no encontró mas que casas dañadas u quemas e incluso totalmente destruidas llego al primer cruce.

Nuevamente con curiosidad miro a ambos lados, primero a la izquierda y luego a la derecha dirección en la que fijo su mirada. A mitad de la calle, una criatura de piel albina, desnuda, huesos resaltantes y un llamativo y gigantesco ojo sobre su rostro —Además de otro de iguales descripciones sobre su abdomen—, masticaba algo con desesperación, huesos de seguramente una antigua presa de hace décadas atrás.
Buscaba mas bien, algo fresco que comer, y aquel olor a sangre que desprendían los dedos de la chica llamaron a gritos que les prestara atención provocando así que se volviera hacia ella.
Esta dejo salir un sonido mudo de sus labios en muestra de terror y de asombro, dio un paso hacia atrás por aquel sentimiento que cubrió todo su cuerpo. Atrás de ella, a sus pies, habían un montón de vidrios que al ser pisados provocaron un sonido grotesco que hizo que aquella criatura emitiera un sonido terroríficamente grave, no tenía labios, solo colmillos que escurrían saliva. Estaba hambriento y por fin había encontrado algo por lo que valía la pena correr desesperado y no tardo en acudir a esto.

La chica rápidamente reacciono y hecho a correr hacia su izquierda en calle recta, acelerada, aquella criatura corría en sus cuatro extremidades facilitándose el hecho de alcanzarla, salto hacia la vereda en su acto de esquivar un ataque, pero al no saber amortiguar cayo de golpe. Sin embargo, esto no impidió que se levantara y se escabullera entre los vehículos para que la criatura no la alcanzara.
Pasaron los minutos, seguía perdiendo su tiempo en cuidar de su inexplicable existencia, para su extraña suerte, encontró un refugio, un simple local en el que había verduras podridas esparcidas por todo el suelo, se adentró a este lugar esperando no ser vista por la criatura, pero no fue así. Al verla, rápidamente salto de coche en coche destruyendo todo a su paso para luego lamentablemente estropear una de sus manos-patas ya que la chica —un tanto mas inteligente ahora— había volcado un mueble sobre esta extremidad en su busca de quitarse su presencia de encima.

En su huida, llego a otra sala la cual cerro rápidamente con una estantería en su entrada, pocos segundos después escucho rasguños en la puerta que provocaron que se estremeciera. Alzo la mirada y recupero el aliento, con o sin recuerdos la adrenalina del momento no se la quitaba nadie.


Observo la sala en la que ahora se encontraba, parecía un despacho, y quien le pertenecía estaba pudriéndose tras el escritorio.
Se limito a no acercarse y simplemente observar a su alrededor casi ignorando los rasguños imparables en la puerta, se acercó a una estantería pues en esta había una fotografía de seguramente la familia a quien le pertenecía el local. Sus blancos y delicados dedos rozaron el cristal que protegía la fotografía para de esta forma quitar el polvo que lo cubría, ahora podía divisar, no a una familia, sino a una chica de cabellos dorados, ojos verdosos y piel casi tan albina como la suya. Estaba “entera” no como aquellos huesos sin carne entre los dientes de la criatura o como aquella persona tras el escritorio.

La observo por unos segundos, de alguna forma se le hacía familiar, pero alguien como ella, sin recuerdos y ni una pizca de idea de que era eso tras la puerta no podía asegurarse de lo que su mente dictaba. En su acto de darse media vuelta se percató del aroma en aquel despacho, sobra decir que aquel cadáver no era muy hospitalario.
Siguió inspeccionando la sala en su busca de encontrar algo con que defenderse, reviso la grande cantidad de estanterías en aquel lugar limitándose a no acercarse tras el escritorio, pero al no encontrar nada útil no tenía otra opción.

Se acerco de forma cautelosa, tal vez estaba podrida, con la cabeza rota, sin aparentes condiciones de poder levantarse, pero era mejor ser cuidadosa a terminar muerta después de unos minutos de haber despertado.
Abrió los cajones del escritorio en su busca de algún objeto, pero para su mala suerte no había mas que papeles y una extraña caja con “piedras de metal” balas en otras palabras. No les presto mucha atención pues no parecían de utilidad hasta que un extraño revote de luz dio con sus ojos, bajo la mirada, la persona a su lado tenía algo que parecía de utilidad, un arma, una pistola.
Había un inconveniente, aquella arma estaba entre los dedos huesudos, casi sin carne, de la persona ahora frente a ella. Dudaba de lo que iba a hacer puesto que claramente le provocaba asco, mas no tenía otra opción.

Se puso en cuclillas y con cuidado aparto aquella mano huesuda para de esta forma tomar el arma. Estaba vacía, pero no tardo en entender que aquellas balas sobre el escritorio eran para aquella arma.
Ya armada la observo por unos segundos hasta que se vio interrumpida por un sonido a sus espaldas, uno similar a uno de un arma mas potente siendo cargada.


—Baja el arma. —Ordeno la voz femenina a sus espaldas, obedeció, se levantó y dejo el arma sobre el escritorio para posteriormente levantar los brazos. —Date la vuelta.

Se dio media vuelta de una forma lenta y cautelosa percatándose así que la persona que le apuntaba con un arma mas larga estaba temblando de temor, tenía ropas viejas y su rostro estaba sucio—como la mayoría de su cuerpo—. Ella, la chica era nada mas ni nada menos que aquella de la fotografía.


23 de Octubre de 2017 a las 02:35 0 Reporte Insertar 0
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