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O.C: Deliha Ariel Alkaev Volkov. F.C: Kim Namjoon. Fakeland.


Fanfiction No para niños menores de 13.

# #Personajes #Namjoon #fakeland
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Si deus me relinquit

El reloj colgado en la habitación del único varón de la familia Snev, marcaba la una con treinta minutos, el dueño de aquel espacioso lugar lleno de juguetes de todo tipo, pareciendo incluso una mini juguetería, estaba más que emocionado y ello se podía notar en la gran sonrisa que adornaba su infantil rostro junto a esa energía que desprendía al saltar en la cama, hoy, 25 de mayo de 1996 era su cumpleaños número 9; salió de su habitación con rapidez, corriendo para no perder más tiempo, su corazón palpitaba como loco mientras la felicidad inundaba parte de su pequeño y frágil cuerpo, llegando a su destino luego de varios minutos encontrándose por fin frente a la recamara de sus padres, donde ambos descansaban gustosamente entre sabanas de seda color crema y almohadones de plumas. Entró sin hacer ningún tipo de ruido, escabulléndose cual ladrón al ingresar en morada ajena con el objetivo de hurtar joyas o pertenencias de alto valor, solo que en esta ocasión el invasor entró con la intención de despertar a sus progenitores al momento de saltar sobre la cama, cayendo justo encima del cuerpo del patriarca.

—¡Papi, papi, despierta, despierta!vociferó con ese tono delicado y ligeramente chillón que resaltaba al momento de alzar la voz— ¡Prometiste que iríamos por un ciervo! —sus pequeñas manos tomaron de los hombros al hombre que sin ganas murmuraba, solo para moverle con brusquedad y toda la fuerza que podría tener.

Un quejido cansado se escuchó provenir de aquel cuerpo, realmente no quería salir de esa acogedora calidez que le brindaba su cómoda cama y estaba por ignorar al menor, cuando el amoroso y gentil tacto de su amada se posó sobre una de sus mejillas seguido de su melodiosa voz que solo él podía escuchar en su mente gracias al lazo que ambos tenían. Las comisuras de sus labios se levantaron apenas formando una sonrisa apenas perceptible para el niño que continuaba moviéndolo como si la vida se le fuera en ello; sus manos le tomaron con sumo cuidado, puesto que era su adoración y sus brazos le envolvieron con amor en un abrazo que expresaba todo ese cariño que tenía por su “garbancito”, apodo dado por su esposa.

—Iremos, pero será más tarde porque seguramente ahora están dormido como cierto cachorro debería hacerlo también —expresó con dulzura, siempre que se dirigía al niño solía usar un tono gentil y cariñoso— Ahora es momento de dormir —dicho eso, sus feromonas junto a las de su esposa envolvieron su hijo quien se quejó abultando sus mejillas en un puchero, el cual no duró mucho debido a que cayó dormido a los segundos.

Y entonces, cuando la calma nuevamente se apoderó de la habitación el sueño atrapó a ambos amantes siendo acompañados por el pequeño fruto de su amor que cada día crecía más. Cualquiera diría que no siempre todo en la vida es felicidad y mentira no es, que imposible es que se pueda vivir tranquilo estando relacionado con el bajo mundo; sin embargo, hay algo que realmente es difícil de quebrantar y corromper, ello es el amor puro de corazones nobles que protegen y resguardan a esa luz que alumbra un mundo lleno de perdición y maldad: los Snev eran la prueba de ello.

Las horas pasaron con bastante prisa, como si las cosas estuvieran a favor del agasajado de ese día, quien luego de haber conseguido un ciervo junto a su padre, ahora se encontraba corriendo junto a otros niños que habitaban la pequeña y atrapada en el tiempo comunidad de Thetas y Psi’s que estaba bajo la protección de sus padres, su inocente risa era como un cantico angelical para su padre quién les veía junto a varios pobladores, los cuales comentaban junto con él sobre lo que les deparaba el futuro a los cachorros. Muchos tenían esa incógnita sobre si serían Thetas, Psi o en su defecto omegas, algo que provocaba apuestas entre varios progenitores que solo reían por las ocurrencias de algunos quienes buscaban que hubiera alegría en lugar de amargura, puesto que lo que la diosa luna decidiera, sería algo que marcaría la vida de cada uno. Y mientras los más jóvenes jugaban al adornar con flores el lugar, los mayores cuidaban de los sabios y los adultos iban de un lado a otro, llevando comida consigo entre los que resaltaba la carne de ciervo, bayas e instrumentos para así poder iniciar con el festejo una vez la noche cayera.

—Thetas y Psi’s, estamos reunidos el día de hoy para celebrar al pequeño Ariel, hijo del señor Snev quién nos ha protegido desde hace mucho —habló un Theta con alegría, haciéndose a un lado para que el agasajado pudiera ser visto, recibiendo una oleada de aplausos de todos aquellos que le querían.

Luego de unas cuantas palabras más, ahora por parte de la madre de Ariel, varios Psi’s subieron al escenario que habían construido hace no mucho, llevando consigo instrumentos de cuerda, viento y percusión, comenzando a tocar luego de instalar y prepararse correctamente puesto que algo que solía detestar ese grupo de músicos era el fallar. La fiesta dio inicio entonces cuando varias féminas comenzaron a danzar al son de la música que sonaba, tomándose de los brazos, saltando y fluyendo con las melodías que inundaban sus oídos, halando luego poco a poco a más para que se unieran. Los niños volvieron a jugar, escondiéndose entre arbustos o tomando su forma animal para corretearse por ahí luego de hurtar algún pastelillo, riendo por sus travesuras mientras los jóvenes los perseguían y los adultos reían por lo que sucedía en esas pequeñas escenas que presenciaban.

—Cielo, ¿sucede algo? —una preocupada voz interrumpió los pensamientos del líder de aquel lugar, seguido de un dulce toque en su mejilla derecha.

—Estoy preocupado —respondió el Psi.¿Nos han encontrado? —preguntó con una inquietante calma.

—Gracias a la Diosa Luna aún no —sujetó la mano de su esposa y se aferró a ella.

—¿Qué es lo que turba tu tranquilidad entonces?

—Nuestro hijo… —mintió— espero que consiga un buen alfa.

Lo que agobiaba al pobre psi era el miedo de que su hijo fuera igual a él, no quería que sufriera y tuviera que verse en la obligación de esconderse por todo lo que restaba de su vida.

—La Diosa Luna será buena con él, es un buen chico —intentó reconfortar a su esposo, pareciéndole tierno aquella preocupación.

La charla finalizó cuando el motivo de esta apareció, sorprendiéndolos con dos flores blancas que les entregó seguido de un abrazo y beso en sus mejillas luego de ser alzado por la omega. Pasaron juntos lo que restó de la festividad, el mayor intentando lucir sereno para que su esposa y cachorro no se preocuparan, después de todo solo era un miedo que pronto desaparecería y sería absurdo preocuparse por ello, además era el día de su “garbancito”. Los recuerdos formados esa noche serían inolvidables, en definitiva, sobre todo por el primer estallido que aturdió y puso en alerta a cada habitante que celebraba, siendo seguido por una lluvia de balas cuando intentaron esconderse.

—¡Llévense a los Thetas macho! —la voz resultó escalofriante para el menor que veía con miedo todo intentando procesar lo que ocurría—. Y ejecuten solo a las hembras junto a los Psi.

Gritos desgarradores reemplazaron la música con la que bailaban hace tan solo un momento, el pasto se tiño de carmín cuando varios se opusieron a ser llevados e intentaron confrontar a quienes se llevaban a las mujeres, la pelea no era para nada justa, eso estaba claro puesto que las armas de fuego llevaban la ventaja. Entonces los Theta decidieron optar por utilizar su aroma para neutralizarlos, algo que estaba funcionando debido a su efecto calmante y les dio ventaja para que los más débiles, niños y sabios pudieran escabullirse siendo guiados por la esposa del líder, ya que este se había quedado para ayudar a los Thetas, después de todo necesitaban ganar tiempo para que los otros escaparan; sin embargo, no contaron con que aquellos que se suponía eran la seguridad del lugar les iban a traicionar, siendo ahora sus verdugos. Lo que sucedió con ese grupo quedó guardado en la memoria de Ariel que mientras escapaba en su forma animal para pedirle ayuda a su padre, rogaba a la diosa luna para que esa pesadilla acabara.

Su cuerpo dolía como si tuviera algo roto, incluso sintió punzadas agonizantes en zonas que no debía siquiera sentir un niño, corrió lo más rápido que sus patas se lo permitieron, escondiéndose al llegar al lugar donde todo había comenzado y que ahora estaba manchado de sangre en un silencio abismal, buscó con la mirada a su padre y sintió una pizca de esperanza al encontrarlo, agradeciéndole a Dios por darle esa oportunidad más, avanzó hacia donde él estaba, pero se detuvo al escuchar un estallido cerrando sus ojos por impulso, al abrirlos, no lo vio. Todo su mundo se vino abajo y ante el miedo que ahora sentía, se escondió en un tronco seco donde fue encontrado por alguien que se le hacía familiar debido a su aroma, pero que no le delató y solamente se fue junto al resto de asesinos que habían arruinado y llevado la alegría de su hogar. El tiempo transcurrió tan lento mientras estaba en aquel pequeño agujero, sufriendo y rogando en silencio por una solución divina.

—Sé que me puedes escuchar, mami siempre me decía que podía hablarte —una lagrima pasó por la sangre seca que tenía en su rostro—. Soy un niño bueno, siempre lo fui, por favor, trae de regreso a mi mami y papi —cerró sus ojitos con fuerza—. Trae también a la señora Hamilton, a todos por favor, pero no a los malos. No pido mucho, de verdad, no pediré nada nunca jamás, lo prometo.

Continúo rezando, pidiendo para que todos regresaran y estuvieran a su lado, siguió a pesar del cansancio y dolor que carcomía su ser, imploró hasta que el sol saliera, dejando al descubierto los cadáveres mutilados de varios que observó con asco luego de salir de su escondite tomando su forma humana, sintió náuseas y vomitó hasta sentir arder su garganta después de haber tropezado con la cabeza de alguien que no reconoció debido a su rostro desfigurado. Continuó avanzando con miedo, rogando porque su papá estuviera esperándolo, buscó y buscó hasta que lo encontró tendido en el suelo.

—Papi, papi, despierta, despierta —murmuró con dolor sucumbiendo al llanto otra vez— Mami te necesita, por favor ve a buscarla —sujetó la camisa de su padre, la cual estaba manchada en su totalidad de sangre seca, moviéndole con brusquedad— ¡Por favor papi, no pediré más juguetes, me portare mejor! —desgarró su garganta al gritar entrando en desesperación al no verle abrir los ojos, ni tampoco abrazarle o llamarle “garbancito”.

Ese día nació un sentimiento que no comprendía por su corta edad.

¡Oh, pobre niño, su corazón comenzó a corromperse sin saber!

29 de Mayo de 2022 a las 06:18 0 Reporte Insertar Seguir historia
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