ivan-quiroga1652970287 Ivan Quiroga

Como cada año Sellu prepara la temporada de lluvias, pero esta ocasión decide que la primera tiene que ser especial y pide a los pobladores de la Ciudad sin Nombre sugieran una lluvia especial, este acto lo llevará conocer una petición algo singular.


Cuento Todo público.

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EL DIA QUE LLOVIO AGUA

En un vasto mundo donde el tiempo pasa de muy variadas formas, existe la Ciudad sin Nombre, la cual, en apariencia no es diferente a cualquier otro lugar, ya que tiene edificios altos y grises, grandes plazas comerciales donde la gente se divierte pasando de tienda en tienda y sus calles son rectas, sus habitantes son tan comunes como cualquiera, los adultos trabajan en sus fábricas u oficinas, mientras los niños juegan y van a la escuela. Lo extraordinario en este lugar son sus lluvias.

Así es, allí puede llover cualquier cosa, menos agua, aunque he de decir que este vital líquido nunca les ha faltado gracias a que llega por medio de enormes tubos subterráneos que atraviesan toda la ciudad surtiendo cada rincón del lugar.

Entre las lluvias más singulares que se recuerdan son aquella de chocolate donde los niños salieron a las calles para comer todo el dulce que pudieron y al final los doctores tuvieron mucho trabajo y la terrible tormenta de coches que destrozó edificios y casas, después de ese terrible fenómeno el mismo Señor de las Lluvias tuvo que bajar a pedir disculpas y jurar que jamás haría algo parecido. Otras lluvias muy recordadas son la de caramelos, pétalos de flor, incluso una donde llovió música y otra donde las ilusiones de la gente cayeron del cielo.

Este año Sellu, así llaman de cariño al Señor de las Lluvias, ha decidido complacer a alguien con su lluvia favorita por lo que desde lo alto de su castillo de nubes pide a la gente le envíen cartas diciendo la razón de su petición y él elegirá la que más le convenza.

Al escuchar las palabras de Sellu, el mismísimo gobernador decide poner en la plaza principal un bello buzón donde la gente rápido coloca todas sus cartas.

El día en que Sellu baja de su palacio de nube a recoger las cartas se presenta una densa neblina que cubre la ciudad y cuando esta desaparece el buzón ha desaparecido.

En este momento la labor de Sellu comienza y con su magia, primero descarta aquellas que tienen deseos egoístas o ambiciosos, con esto muchas cartas son enviadas al olvido quedando un poco más de la mitad, un segundo hechizo provoca que desaparezcan aquellas que podrían provocar una terrible desgracia reduciendo la cantidad de cartas a menos de un ciento, y al final con un pequeño pase mágico descarta aquellas que no fueron escritas por corazones buenos y puros.

Al terminar solo quedan cuatro, "Es una lástima que sea poca la gente que tiene deseos puros en este mundo" piensa, mirando las cartas que quedan en la mesa y se dispone a leerlas para elegir la mejor de todas.

La primer carta es de un médico que pide una lluvia de medicinas para que todos los enfermos curen sus dolencias —Ese es un gran deseo y además no lo pide para sí mismo — reflexiona Sellu — pero no puedo hacer una lluvia de medicina que cure a todos, ya que cada enfermedad necesita medicamentos diferentes, tengo una mejor idea— se dirige a uno de sus estantes y toma un pequeño frasco, lo mete en una caja de nube y escribe en una hoja:

“No puedo cumplir tu deseo para que todo mundo se cure, ya que la medicina no le caerá bien a todos, te envió este brebaje mágico que cura muchas enfermedades, es antigua por lo que incluso yo desconozco su preparación, sé que la usarás con quien en verdad la necesita”.

Enseguida lo coloca junto al frasco y con un suspiro lo manda a las manos del bondadoso médico.

La segunda carta es de una niña que pide una lluvia de sueños, Sellu que nunca ha hecho una de ese tipo la nota interesante , pero él no sabe hacer sueños, ese es trabajo del Señor de los Sueños, así que decidido a cumplir esa petición llama a su amigo Sesu para explicarle la situación, emocionado Sesu le dice que sí es posible, pero para eso tendría que trabajar un año entero dobles turnos y que si quiere, el próximo año podrán hacer la lluvia de sueños.

Sellu un poco triste, escribe una carta a la niña diciéndole que su deseo se cumplirá dentro de un año.

La tercera carta es de una pareja de ancianos que le piden repita la famosa lluvia de música que provocó hace 60 años con la cual se enamoraron y decidieron casarse, además servirá para que la gente joven tenga un bello recuerdo en la actualidad.

Sellu emocionado grita:

—¡Esta, esta, esta! Esta es la que complaceré, además la acompañaré con bellas flores para que sea más hermosa que en aquella ocasión— rápido se levanta y se dirige a donde están sus instrumentos para hacer lluvia, cuando de pronto recuerda la carta que falta —la leeré, solo por curiosidad, dudo que sea mejor que está carta .

Regresa a la mesa, abre el sobre y comienza a leer:

Querido Señor de las lluvias:

Mi carta es corta ya que debo trabajar y dispongo de poco tiempo, solo deseo que llueva agua, la única razón es mi hijo, espero comprenda.

Atentamente

Alicia

—¡Una lluvia de agua! — exclama muy extrañado — Nunca se ha hecho una igual, no por lo menos desde que yo estoy a cargo de las lluvias, además este es un deseo egoísta ya que solo lo pide por su hijo y ni que se diga lo mal escrita que está, ya que no explica sus razones, sin embargo, paso las pruebas mágicas, tal vez fue un simple descuido. En fin, lindo deseo, pero es mejor el de los ancianos, así que manos a la obra— de esta forma comienza los preparativos para la lluvia de música con flores.

Sin embargo, al poco tiempo no puede quitarse de la mente la petición de la lluvia de agua por lo que decide investigar un poco la situación. Va hacia la ventana de su castillo y agudizando su vista, busca a la persona que escribió la carta, una vez que la encuentra comienza a observar.

Alicia en apariencia en una mujer igual al resto de los pobladores de la ciudad, cada día se levanta temprano para a irse al trabajo, primero toma un baño, hace el desayuno para ella y su hijo, enseguida despierta al niño, lo prepara para un nuevo día, lo asea, lo viste y ambos se sientan a tomar el desayuno, por último, ella sale de la casa y se despide del pequeño.

— No es nada fuera de lo común— se dice a sí mismo Sellu y sigue observando.

El pequeño está solo, nada diferente al resto de los niños a esa hora ya que, a diferencia de muchos lugares, en la Ciudad sin Nombre los padres no llevan a los niños a la Escuela, sino que un poco después de que los adultos salen de sus casas pasan autobuses que los llevan a los pequeños sus instituciones.

Sellu espera un poco más y nota que los autobuses comienzan a pasar por el lugar, pero cuando uno de ellos llega a la casa de Alicia el chofer baja, toca la puerta y el pequeño sale, sin embargo, no sube al autobús, habla un poco con el encargado del transporte y se vuelve a meter a la casa. Desde las alturas el observador se queda pensativo y continúa viendo en silencio.

Ahora es tiempo de hablar del otro protagonista de esta historia:

Ian es un pequeño de apenas seis años de edad, el cual a pesar de eso, es muy inteligente, sabe a la perfección lo que debe hacer, su primer trabajo, es abrirle al señor chofer para decirle si puede o no ir al colegio ese día en particular, sí su madre lo ha permitido, puede ir, pero si no, debe encargarse de algunas labores en casa, si el caso es como hoy, comienza a asear muy bien su cuarto, enseguida limpia todas las partes de la casa que puede, las que no, espera a que su mamá llegue del trabajo para hacerlas entre los dos; más tarde toma unos aparatos que se coloca en algunas partes de su cuerpo y en una pantalla de televisión mira algunas rayas y números, eso lo tiene que hacer tres veces al día cuando no va a la escuela, voltea a la pared donde están dibujados los números y rayas que deben salir, en caso de que algo sea diferente debe avisar al trabajo de su mamá para que ella regrese y lo lleve al hospital. El resto del tiempo lo dedica a sus libros de ilustraciones y recortes que mira una y otra vez, aunque muchos se los sabe de memoria.

Cuando su fuerza se lo permite, juega a que es marinero en la tina del baño que su mamá le deja casi diario llena de agua, en otras ocasiones imagina que cada cuarto es un país diferente y puede viajar alrededor del mundo para conocer cada uno de los lugares que solo puede ver en los dibujos de sus libros.

Muchas de las cosas que Ian sabe se las ha enseñado su mamá, ya que pocas veces puede ir a la escuela por la extraña enfermedad que padece, sin embargo, él jamás se queja de la vida que le tocó.

Solo una cosa extraña, poder salir, Ian no puede salir mucho a la calle y casi siempre ve todo desde su ventana, las personas que pasan, los niños que van a la escuela, los animales libres que van de un lugar a otro, todo su mundo lo ve desde su ventana, incluso lo que más felicidad le provoca.

Todos los días a las doce en punto, frente a su casa pasa un enorme autobús automático con un gran tanque de agua y riega cada uno de los jardines, en ese momento el pequeño se coloca en la ventana y mira las gotas de agua caer desde lo alto del tanque y con el rayo del sol miles de colores se forman. Nadie más que Ian ve ese bello espectáculo ya que los adultos están en sus trabajos y los niños en los colegios, él es el único que puede verlo por lo que su deseo es que otras personas vean esa belleza.

Sellu al ver el corazón de Ian nota una pureza sin igual, aunque también su aguda vista le hace ver que la vida del niño está próxima a su fin, conmovido por el pequeño decide que este año la primera lluvia será de agua.

Los problemas para Sellu comienzan, no recuerda haber hecho una lluvia de agua nunca, pero aun así busca entre los frascos de lluvia, sin embargo, no encuentra nada, enseguida comienza a leer todas sus notas repasando cada lluvia, chubasco y tormenta que ha creado desde que lo nombraron Señor de las Lluvias, pero para su desgracia no hay ninguna nota sobre este tipo de precipitación.

Preocupado por la situación se dirige a la antigua biblioteca del castillo donde pocas veces va, ya que ahí están las notas de todos sus antecesores y comienza la búsqueda del método para hacer caer agua del cielo.

Los días pasan y cada vez se acerca la fecha de la primera lluvia, por lo que Sellu se apresura a leer cada una de las notas que encuentra, aunque nada le sirve.

En la tierra, Ian comienza cada día enferma más, por lo que Alicia tiene que llevarlo al hospital, desde su castillo Sellu mira lo que le pasa al pequeño y decide apresurar sus investigaciones antes de que pase algo peor.

Libro tras libro, nota tras nota, cada una es revisada sin resultado, miles de tipos de lluvias se han hecho cada una más extraña que la anterior pero nunca una de agua.

Cada momento la pequeña vida de Ian se extingue sin que los doctores puedan hacer algo, incluso el noble doctor al que Sellu le dio el remedio le ofreció un poco al niño sin un solo resultado, su enfermedad es tan rara que solo le quedan pocos días de vida.

A Sellu solo le quedan un par de días para que inicie la temporada de lluvias y solo faltan por leer un par de libros, por lo que piensa que en uno de ellos debe estar la solución a sus problemas.

Desesperado mira el primer libro sin un solo resultado y cansado se tumba en el escritorio quedándose dormido el resto del día.

El último día para todos, llegan al cuarto de Ian un grupo de doctores, todos con caras largas, llaman a Alicia para explicarle que debe despedirse de su hijo ya que lo más probable es que solo le quede ese día de vida.

Destrozada la mujer cae de rodillas suplicando lo salven, pero los doctores vuelven a decirle que han hecho todo lo posible y si fuera por ellos darían su vida por el pequeño.

Sin consuelo, Alicia mira hacia la ventana de la habitación y levanta el rostro hacia el castillo de nubes, hogar de Sellu, con el corazón roto pide se le conceda la lluvia de agua y permita a su hijo verla antes de morir.

Sellu escucha a la mujer y despierta, rápido se dirige a la ventana, observa al niño tendido en la cama y a su madre desconsolada pidiendo que se cumpla el deseo del pequeño.

Presuroso, Sellu vuelve a donde está el último libro y comienza a buscar en el índice, descubre que es en este libro donde está la fórmula para hacer llover agua, con todo apremio llega a la página, solo para llevarse la terrible sorpresa que manera misteriosa está no aparece, fue arrancada hace mucho tiempo. Una y otra vez revisa el libro tratando de encontrar la hoja perdida, pero no está. Lleno de desesperación y tristeza lanza un grito que en la tierra se escucha como un trueno, esto asusta a toda la gente, ya que nadie en toda su vida había escuchado uno. Una y otra vez comienza a golpear el suelo y cada golpe se convierte en un relámpago que surca el cielo. Con el corazón destrozado por no poder cumplir el deseo del pequeño que está al borde de la muerte, sale a la ventana de su palacio a pedir disculpas con lágrimas en los ojos. Es al sacar su rostro por la ventana, cuando en la tierra comienza a suceder algo maravilloso. Las lágrimas de Sellu se han convertido en gotas de lluvia.

Por primera vez en muchas generaciones llueve agua del cielo, es algo maravilloso, primero caen unas pequeñas gotas que mojan a las personas que van caminando por la calle rumbo a sus trabajos, poco a poco se va haciendo más tupida hasta que todo es invadido por el agua.

La gente sorprendida por lo que está pasando sale de sus casas, negocios y trabajos, tratan de descubrir que es la primera lluvia del año por lo que se asombran al descubrir que está cayendo agua.

En las calles, negocios, trabajos y casas comienzan a tener un extraño sentimiento en su corazón parece una tristeza tan profunda que nadie puede explicar, algunos más sienten nostalgia en sus corazones. Lo más extraordinario de todo es que el ambiente se llena de un extraño aroma que nadie había olido nunca, es el aroma de la tierra húmeda que los invita a estar con sus seres amados, todos tienen el deseo de salir para encontrarse con alguien a quien aman o que tiene mucho tiempo que no ven, muchos se refugian en restaurantes o cafeterías, otros más van directo a sus casas para estar con sus familias con las cuales pocas veces en toda su vida se han reunido, hermanos, hermanas, padres, madres, abuelos, amigos y amigas todos están reunidos en algún lugar, ahora hacen algo que hace mucho en la Ciudad sin Nombre dejaron de hacer, conversar desde el fondo de su corazón.

Alicia, en el hospital mira la lluvia y con lágrimas de felicidad por ver cumplido el deseo de su hijo acerca la cama a la ventana para que Ian sienta las gotas de agua. El pequeño, débil por su enfermedad, al sentir sobre su rostro pequeñas gotas abre un poco sus ojos y sonríe para enseguida volver a cerrarlos y continuar descansando.

Sellu al notar que por fin ha hecho llover agua, comienza a experimentar un gran cambio, lo que en un principio era tristeza y desesperación se transforma ahora en alegría, pero no una efímera, sino una llena de sensaciones extrañas para él que lo hacen continuar llorando, no de amargura sino de felicidad, ha descubierto la fórmula para hacer caer agua, cada gota es una lágrima, la cual puede ser tanto de tristeza como de felicidad.

Las sorpresas no terminan con la lluvia, una vez que ha terminado la precipitación, la ciudad deja de ser gris ya que cada edificio, casa y construcción tienen un resplandor como si lo hubieran acabado de construir, todo está limpio, banquetas, calles y jardines, todo ha sido lavado y luce como si lo gris de lo cotidiano se hubiera extinguido, pero eso no es lo mejor, en el cielo, la gente observa por primera vez en su vida, un hermoso arco lleno de colores.

Desde el cielo, un pequeño punto se comienza a acercar a la ventana del hospital donde descansa Ian, poco a poco va tomando forma hasta que se ve la figura de Sellu que flota en una pequeña nube y se aproxima a la ventana del niño. Una vez en ella mira al pequeño y con voz tierna dice:

— Si tú no te rindes, te prometo que a partir de hoy cada año la primera lluvia será de agua la cual servirá para lavar el corazón de toda la gente— el rostro de Ian solo dibuja una leve sonrisa y Sellu vuelve a elevarse para regresar a su castillo en el cielo.

A partir de ese día año con año la primera lluvia en la Ciudad sin Nombre fue, es y será de gotas de agua.

19 de Mayo de 2022 a las 14:57 0 Reporte Insertar Seguir historia
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