ggukseven Quarantine 7

Taehyung es un doncel viudo que necesita conseguir un nuevo casamiento para demostrar a la familia de su difunto esposo, que puede mantener a sus dos hijos a su lado. Mientras que Jungkook es un capo en busca de expandir su mandato, y que mejor que a través de la forma más antigua de hacer alianzas: El matrimonio. 命KookTae 命Romance/Mafia Au/Mpreg/+18 命Historia original 命No copias||No adaptaciones 命Portada por: @itkookvmoon


Fanfiction Todo público.

#Taehyung #Jungkook # #KookTae
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Prólogo

N/A: Solo quería hacer esto, porque tenía un deseo de que el doncel sea quien ya haya tenido la familia y los hijos, que no sea el tipo de esposo puro que un capo espera, pero que aun así puedan complementarse y enamorarse. Un matrimonio de la mafia lejos de ser lo ideal.

No prometo mucho, últimamente solo escribo de forma desordenada, y cuando en realidad me nace. Aun así gracias por leer este intento de historia.

[...]

Sabía que no tenía ningún derecho a sentirse ofendido, era ridículo de su parte el mofarse por aquel comentario de su capo, debía estar acostumbrado a ello, toda su vida en la mafia le había enseñado que nacer como un doncel no era algo hermoso como muchos querían hacerle creer, más bien un castigo, peor que ello, reducido a un simple objeto más para que los hombres le lucieran como si de un reloj de oro se tratase. Pero a pesar de saber ello, Taehyung no pudo evitar apretar los puños en rabia ante las palabras del dueño de todos los presentes.

"—De vuelta al mercado, más te vale mantenerte a raya o de lo contrario no conseguirás un nuevo marido..."

Y si bien estaba en el funeral de su difunto esposo, no era por amor, cariño o respeto al muerto que deseaba brincar sobre la cara de Namjoon, no, más bien por la rabia que surgía al sentirse como su honor y orgullo eran nada en un mundo de hombres que nunca consideraban su opinión. Veces pasadas bajaría la cabeza y aceptaría, después de todo fue criado para servir a un esposo, para satisfacer y abrirse de piernas hasta llenarse de hijos. Justo por ello, por sus dos hijos, YeonJun y Yeji, es que pensó en matar con la mirada a su capo, no era justo decirle a niños de menos de cinco años que su padre había muerto en la cama de su amante con el pene por fuera y el torso agujereado de balas, manchar la imagen de HyunJin para dejarles la de un cadáver que no pudo luchar, peor, quitarles la seguridad del hogar por el que tanto luchó Taehyung en mantenerlo lo más "normal" posible y ahora volcarlo y hacerlo una casa de citas, pues en palabras del hombre poderoso: "Tienes que dejar el luto y ofertarte como carne fresca, un nuevo marido para salvaguardar tu futuro y el de tus hijos."

Taehyung soltó el aire, exasperado por las palabras que cada hombre le daba, no es como que esperara un consuelo, si bien era un secreto a voces que nunca amo a HyunJin y solo se casaron para fortalecer los mandatos de sus respectivos padres, el doncel si que llegó a tener mínima empatía por su esposo, por lo menos cuando este no bebía y bramaba de su sinfín lista de amantes dispuesta a lamerle las bolas y no ser un estirado, como solía llamarle. Aun con eso, el castaño esperaba algo diferente, quizás un descanso, o un siento mucho tu perdida, sin importar que fuera en exceso falso. Todo menos un: Consigue un nuevo esposo.

Lo decían tan fácil, como si ahí en medio de lapidas y cadáveres pudiera encontrar a un hombre que le aceptará con sus dos hermosos hijos. Porque lo peor de regresar a la soltería, no era el tener que volver a casarse, no, sino el toparse con un mafioso medio decente que le acogiera sin trampas a él y sus niños, un hombre que fuera amble con YeonJun y Yeji, alguien que no viera sus hijos como un maldito estorbo, que sospechaba la mayoría de los mafiosos vería así.

El castaño permaneció de pie a la lápida, sin lágrimas, no lloraría la muerte de HyunJin, no sería un hipócrita no mantendría las apariencias, no se mostraría como el doncel necesitado y voluble, claro que no. Si Namjoon le había exigido un esposo más, lo haría, pero cambiaría sus reglas, a cualquier prospecto que estuviera interesado en él, le haría saber desde ya que no sería el esposo vulnerable y sensible que iban a quebrar, no más, se lo debía a sus hijos y a el mismo.

—Deberías mostrarte más afectado —dijo la madre del castaño, quien se mantenía a un costado del recién viudo—, los hombres no toleran esa actitud, y si quieres casarte pronto, debes lucir como ellos quieren.

Taehyung soltó una risa nasal ante el "Como ellos quieren". De eso se trataba todo, de ser lo que idiotas mafiosos deseaban, la puta que se abría de piernas y se volvía una experta en mamadas solo en su cama, pero misma persona que sabía cocinar un guiso sin poner la casa en llamas, el doncel o dama elegante que sabía bajar la cabeza ante las infidelidades y quien educaba a los hijos varones para dominar y a las niñas para ser el perfecto trozo de carne que los hombres ansiaban. Odiaba eso, siempre lo odió, desde que supo que tuvo su primer ciclo de calor y lubricó para escuchar a su madre advertirle que mantener su virginidad era su más grande labor, hasta que le casaron con solo dieciocho años con el hijo de un capitán.

Así que ahora, con dos hijos como prioridad, no sucumbiría a necesidades idiotas de hombres de la mafia.

—¿Por qué debería preocuparme por lo que otros quieren? —gruño, no tan bajo como quiso, pero lo suficiente para no llegar a los oídos de los escandalosos hombres lejanos al hueco que era cubierto con tierra.

La mujer abrió los ojos como platos antes de dar un pellizco leve al brazo del castaño. No quería llamar la atención, no de esa forma, se pegó al cuerpo esbelto del doncel y susurro con fastidio: —Déjate de tonterías de rebeldía, Taehyung. Acabas de perder a tu esposo, un muy buen partido, sí, pero...—ese pero era lo que más hastió al doncel, en la mafia nunca era suficiente, siempre se buscaba más, como sus padres, en especifico Yerim, su progenitora, quien no dudo en lanzarlo en los brazos del heredero de los Hwan como si se tratará de un jamón que el otro podría desguatar. En su momento, fue una buena opción, HyunJin no era viejo, tenía veintidós cuando se casaron, y no era feo, pero esas no eran cosas que a sus padres le importaran, no más que el saber que HyunJin sería el siguiente capitán de la zona de Daegu donde habitaban—, ahora estas en libertad, y puedes escalar a alguien mejor, nadie te juzgará, eres joven y quizás esta vez puedas atrapar a un capitán ya en turno o un consigliere.

Era cierto, Taehyung era aun considerado joven, apenas cumpliría veinticinco años dentro de unos meses, si tenía dos hijos, YeonJun de cinco años y Yeji de un año, pero seguía en forma, con el rostro limpio y las curvas en su lugar a pesar de haber dado a luz dos veces.

—Este no es el lugar para buscar marido, madre —dijo la última palabra con amargura ¿A quien demonios se le ocurría el funeral de su difunto esposo como buen lugar para buscar un reemplazo? Solo a su madre, se respondió a si mismo el castaño.

—¡Lo es! —declaró firme la mujer, apretó su bolso en lugar de dar un pellizco más a su hijo, se ajustó el sombrero negro y se pegó mucho más al menor, segura de ignorar a lo lejos la dura mirada de Minho, su esposo, quien no estaba de acuerdo en que el funeral fuera el lugar ideal para buscarle nuevo marido a Taehyung, menos con los dos hijos de este apenas a una persona del mismo doncel—. Mira que están reunidos los más importantes aquí —sonrió al decirlo y escaneó a la hilera de mafiosos— Min Yoongi esta soltero —señaló con la cabeza al mencionado—, aunque escuche que la hija de los Park esta en negociaciones para un matrimonio, igual podemos intentarlo, tú eres más hermosa que esa chiquilla —aquello dicho por la mujer era lo más cercano a un halago que Taehyung obtenía de su mayor—, por otra parte Kim SeokJin es viudo como tú, esta cerca de los cuarenta y dos, por desgracia tuvo un hijo doncel, nadie a quien heredar su legado, muchos dicen que anhela tanto un varón, que quizás hasta se encariñe con YeonJun y lo haga su heredero...

—¡Basta, madre! —siseó con fuerza, giró la cabeza con una mirada recriminatoria a la mayor—. No es el momento ni lugar ¿Qué no ves que mis hijos están aquí? —No estaba de humor para ese tema. No aún, no cuando estaban enterrando el cuerpo de HyunJin, no cuando tenía que preocuparse de como explicarles a sus niños que su padre no regresaría. Quiso engañarse y creer que no lo notarían, después de todo el hombre se mantuvo ausente los últimos meses antes de su muerte, Yeji era pequeña, no recordaría a su padre, pero YeonJun sería complicado, aunque el niño nunca obtuvo una caricia o muestra de amor por su progenitor, el pequeño infante le admiraba, las creencias y herencias de la familia Hwan no solo corrían por las venas del menor, sino también en su forma de crianza.

Ni eso se le pudo permitir con libertad a Taehyung, alejar a su niño de la mafia, apenas YeonJun cumplió los tres años, fue ingresado a un preescolar donde en vez de aprender a colorear dentro de las rayas, se les enseñaría a ser soldados, lideres de la mafia. Le dolía, ver como el pequeño a su costado, vestido con un trajecito negro, el cabello rubio cenizo —como su difunto padre— peinado con una capa ligera de gel, demasiado pulcro para ser un infante, se mostraba firme, sin derramar una lágrima, como si entendiera todo mejor que el mismo doncel, sus labios en una fina línea y su mirada directo al hoyo que se llenaba de tierra. Ni siquiera se inmutaba ante el roce que las manitas regordetas de Yeji le daban en un desesperado acto por obtener la atención de su hermano, pero ella muy diferente al infante mayor mantenía su postura como un futuro hombre de la mafia.

El doncel castaño quiso acercarse a sus hijos, tomar a su niña en sus brazos y acariciar el cabello rubio del menor, pero no podía, en parte porque los Hwan seguían mirándole de forma atenta, ante la espera de una falla para arrebatarles a sus niños, exponerlo como un débil que no podría solo con la crianza de los hijos de la mafia, y eso en parte era la solución de sus padres y el mismo capo para ese problema, darle un nuevo esposo que supliera las necesidades. La otra razón, y la que en verdad atormentaba a Taehyung, era que su hijo, YeonJun, se mantenía con una actitud insoportable, donde cada acción que el intentaba, era rechazada, quería creer que todo era por las enseñanzas que se le daba en la escuela, e incluso por sus abuelos paternos y no porque enserio le despreciaba.

Le aterraba creer que su hijo llegaría a verle con el mismo desprecio que HyunJin, que cualquier hombre de la mafia. Como si solo fuera un adorno más, uno que estaba ahí solo esperando para ser quebrado y desechado.

—De acuerdo, pero considera mis palabras —dijo Yerim, sacando de sus pensamientos al castaño. Taehyung quiso blanquear los ojos y decir algo más, cuando el grito sofocado de su madre le irrumpió: —¡Oh por Dios! Esta aquí, el realmente está aquí, míralo —zangoloteó el brazo del menor con demasiada emoción, como sospechaba todos tenían.

—Mamá ¿ahora que te pasa? —se quejó, y entonces sí que puso los ojos en blanco, soltó el aire y quitó la vista de su hijo para ver a su mayor— ¿Quién esta aquí? —preguntó sin curiosidad, y aunque la respuesta no le intereso, le llegó casi con la velocidad de una bala transformada en una mirada dura y penetrante sobre él.

Taehyung tragó duro al instante en que palideció.

—Jeon Jungkook está aquí.

El doncel quiso que fuera una broma, pero no lo fue.

Si bien Taehyung estaba acostumbrado a temerle a hombres como Namjoon, su capo, líder de toda la zona sureste de Corea, nunca se le había entrenado para disimular el terror intenso a persona que superaban en maldad al mismo Kim que gobernaba. Pues en su educación solo hubo espacio para servir a hombres de la mafia sur, nunca se pensó en aliado, menos en una alianza que implicara la mafia norte, y por supuesto que involucrara a un hombre que poseía la fama del mismo diablo. Jungkook no solo era capa de la zona total del norte y parte oeste del sur de toda Corea, también era un cruel varón que tomaba todo a su paso como una tormenta sobre un débil poblado, era despiadado, su reputación hacía parecer a hombres como Namjoon como simples pelees.

Todos en el lugar bajaron la cabeza en señal de respeto y asombro, Jungkook no solo era el capo más poderoso, sino también el nuevo aliado de Namjoon. Hace exactamente seis meses que los rumores de alianza habían comenzado, pero como todo chisme pasado, la mayoría creyó que moriría en cuestión de segundos. No fue así, ahora lo sabían.

La presencia de Jungkook en el funeral del hijo del capitán de Daegu, solo confirmaba lo indudable, la zona sur y norte estaban aliadas. Y aunque eso debía traer paz a todos, en Taehyung causó un miedo e inquietud, que ese hombre estuviera ahí se sintió casi como un mal presagio.

—Bienvenido a Daegu —habló Namjoon, extendió su mano, su rostro muy diferente al de los demás, denotaba la nada, ninguna emoción, nada desaliñado. La mano ancha del capo del sur, fue tomada por la imponente del capo del norte.

Namjoon era un hombre impetuoso, de musculatura y altura pronunciada. Casi parecía que ser el capo requería ciertos requisitos como parecer una bestia de casi dos metros, porque los más importantes poseían esas cualidades. Pero eso no evitó que la gente se sintiera sorprendida ante Jungkook, si bien era alto y musculoso como Kim, había algo en su dura mirada oscura que lo hacía más escalofriante que cualquier en ese espacio. Un hombre que gritaba peligro por todos lados, tal vez eran las perforaciones, o los tatuajes que se asomaban en el cuello sobre la dermis blanquecina, a lo mejor el señuelo de una barba no rasurada daba el aspecto de un asesino salvaje en aquel sujeto de casi treinta y ocho años, incluso podría ser el cabello negro como la noche que caía como cascada sobre los costados de la cara, un rostro ilegible, uno donde los orbes no destellaban nada, ningún indicio de poseer emociones, casi como un robot programado para sentir la nada. Quizás era todo eso.

Taehyung tragó saliva, se mantuvo firme en su mismo lugar, no hubo ninguna respuesta de Jungkook hacia Namjoon, cosa que para muchos ahí seria considerado una ofensa, era Kim Namjoon el líder capo del sur, no un soldado más al que Jeon podía ignorar.

La tensión se palpaba en el aire, el ambiente lúgubre de la muerte y el adiós se cambió por un éxtasis pulsante de necesidad de sangre y guerra. Taehyung sabía que los funerales y bodas eran dos eventos sagrados incluso en la mafia, se debía respeto en ellos, aunque hubo excepciones donde hubo la aparición de bodas rojas y entierros repletos de más muertes de la esperada. Pero eso no evitaba sentir que estaba en medio de una situación donde todo podía pasar. Por eso se alejó en silencio de su madre para acercarse a YeonJun y Yeji, tomó la mano del mayor de ambos, recibiendo el rechazo, y como veces pasadas pudo dejarlo pasar, pero ahora no, no cuando sentía que podía desatarse el infierno y solo ser veloz podría ayudarle a mantener a sus hijos a salvo.

No dijo nada, solo apretó con más fuerza la mano de su hijo, no demasiada como para lastimar al infante, pero si para mantenerlo a raya, al instante sintió la dura mirada acusatoria de YeonJun, esos orbes grisáceos —como los suyos— le penetraron cualquier capa de firmeza, se tambaleó, pero al escuchar el sonido de guardias acercándose, se permitió ser firme, lanzó atraves de sus ojos una orden firme y clara: "Estate quieto, soy tu papá y me harás caso, aunque sea solo esta vez."

Pareció que YeonJun lo entendió, se quedó quieto ante el agarre de Taehyung, ambos tan centrados en mirarse, que ninguno sintió como Yeji caminaba tambaleante lejos de ellos. La pequeña infanta aprovechó la soltura para seguir practicando su andar, como una inocente criatura, hizo lo más suicida que pudo pasar, se acercó al peor de los monstros en aquel lugar.

Todo paso en cámara lenta para Taehyung, sintió que sus pulmones se vaciaban al ver el cuerpecito tambaleante de Yeji andar hacia Namjoon y Jungkook, abrió la boca sin poder exhalar o inhalar, las piernas de ser firmes soportes se transformaron en dos popotes de gelatina que parecían deshacerse con cada milisegundo que pasaba, el doncel castaño dio un paso hacía su hija, soltó a YeonJun mientras por su cabeza solo aparecían las palabras "¡Sálvala ya!"

Pero fue muy tarde. Yeji chocó contra las pantorrillas de Jungkook, no de Namjoon, quien ya era atemorizante, sino de Jungkook, el jodido Jeon Jungkook. Si el lugar estaba lleno de silencio, con ese diminuto acto, pareció que todos soltaron un gemido de lastima, lastima dirigida a una niña de un año que probablemente pagaría muy caro su libre andar.

—¡Yeji! —gritó Taehyung, sin poder dar un paso más, pues los hombres que custodiaban a Jungkook le cerraron el paso. Entonces el doncel que no lloró por la muerte de su esposo, comenzó a derramar lágrimas, lo hizo porque ahora si se sentía devastado por lo que podía pasar.

Jungkook no cambio nada en su semblante duro, bajó la cabeza y miro al cuerpecito y cabellera castaña que se aferraban a su pantorrilla con furor, enormes ojos grises le miraron sin miedo, sin respeto, solo con inocencia y una sonrisa llena de baba, entonces el hombre hizo algo 8que nadie ahí se esperaba, se agachó para coger por debajo de las axilas a la infanta y la cogió en el aire, logrando que Yeji riera muy alto, cosa que provocó en todos gemidos de incredulidad y sorpresa.

—Te has perdido, pequeña —dijo Jungkook con una inusual sonrisa de lado, las piernitas regordetas enganchadas a su cadera y manitas curiosas llenas de baba se acercaron a su cara. Hizo una seña con la mano a sus guardias para que dejaran al doncel, que suponía era el padre de la niña (por la desesperación con la que se acercó). No miró al opuesto acercarse, ni siquiera a Namjoon, solo pudo seguir observando aquellos lagos grisáceos dilatarse sobre la piel de porcelana, sentir el ligero aroma a fragancia infantil y sentir deditos húmedos sobre su rostro.

Era algo que Jungkook nunca antes había experimentado, algo que despertó en su pecho algo extraño, mismo que terminó con brazos delgados arrebatándole a la infanta.

—¡Dios! Yeji, mi amor —soltó casi en un sollozo Taehyung, importándole poco las miradas de todo, su corazón aun latía desenfrenado, se pegó a la niña a su pecho, la abrazó con fuerza y desesperación. No miró en ningún momento a Namjoon, con temor a ser reprendido, ni tampoco desvió su vista a Jungkook, pidió una disculpa baja con su visión sobre sus pies y se alejó a grandes zancadas, llorando por la acumulación de emociones para tan corto tiempo, llamó a YeonJun, quien por primera vez no puso objeción en seguir al doncel. Los tres se alejaron como si estar ahí fuera fuego que parecía iba alcanzarlos.

Como si nada hubiera pasado, Namjoon dio una orden a su gente, todos regresaron su atención a algo más, y el capo ladeó la cabeza sin poder leer nada en la mirada de Jungkook, quien seguía mirando justo por donde el viudo doncel y sus hijos desaparecieron.

—Siento mucho eso, Taehyung es quien acaba de perder a su esposo, el hijo del capitán Hwan —aclaró Namjoon—, sus hijos son aun muy pequeños y no entienden de reglas, pero te aseguro que nuestros soldados no serán como esa niñata, hare que tu bienvenida a Daegu y la zona sur en general, sea buena para ti, Jungkook...

Interrumpió a Namjoon con un simple movimiento de mano, su vista aun sobre la hierba verde y el cielo nublado donde Taehyung se fue.

—Me ha gustado esta bienvenida —soltó sin más el capo del norte—. Fue refrescante...

Dicho eso, Jungkook solo dio una mirada a Namjoon, para luego alejarse, la hilera de guardias siguiendo su paso. Cuando la figura ancha de Jeon desapareció, muchos pensamientos salieron de las mentes para hacerse presentes con simples miradas. Los Hwan vieron la aparición del capo del norte como una dificultad a sus nuevos planes; los padres de Taehyung contemplado si aquel acto pudo afectar en la búsqueda de esposo para su hijo, y para Namjoon solo una idea pulsando en sus sienes que salió como un susurro hacía su mano derecha, Hoseok.

—Investiga si Jeon tiene preferencia por los donceles o las damas.

Con eso, el funeral se dio por terminado. Autos lujosos y blindados se alejaron del cementerio, capitanes, soldados y consiglieres despidiéndose con risas escandalosas y apretones de manos, seguros de que faltaría mucho para poder permitirse reunirse todos sin la necesidad de juntas para detener mafias contrarias, sin contemplar que quizás dentro de poco un evento podría hacerlos estar debajo de carpas decoradas y aplaudiendo ante una nueva pareja que sellaría un futuro más en la mafia.


29 de Marzo de 2022 a las 19:55 3 Reporte Insertar Seguir historia
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Me gustó, y espero q el nene deje de ser así
April 08, 2022, 19:58
OT Otra Taehyungnista
Me está encantando la historia, vengo de otras historias tuyas, todas 10/10, escribes excelente
April 01, 2022, 16:49
s saudade💐
Me enamoré ya de la historia💕👏
March 29, 2022, 20:06
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