lepquezada Eduardo Quezada

Cuento corto creado para el concurso Una Historia de Esperanza. Un pequeño contingente invoca al Espíritu de la Esperanza y este acuse a ayudar en su más difícil batalla.


Acción Todo público. © RESERVADOS

#Crisis #EsperanzaFinal #Guerra #Milagros #ApoyaAUcrania #HistoriaDeEsperanza
Cuento corto
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I. Milagros

La guerra ya comenzó, los aviones sobrevuelan nuestras cabezas y derriban casas, los tanques aplastan autos y nos masacran. No tenemos oportunidad ante tal situación, sin embargo, hemos decidido, invocar a aquel Ángel que alguna vez ayudó en tiempos difíciles, en tiempos de Chernobyl.


Se contó que este Ángel, ayudó a sacar a muchas personas de la ciudad antes de que la radiación los alcanzará.


Las líneas de enemigos estaban tomando las ciudades, y ahora, solo quedaba vencerlos de una u otra forma.


El ritual estaba listo, preparado para comenzar y así se efectuó. Las tropas avanzaban pero, los disparos nos iban reduciendo en números. Algunos soldados de nuestro lado, había derribado a algunos enemigos hasta que llegó él.


Un joven que jamás habíamos visto. Entró disparando con todo a la línea frontal, gritando con una hermosa voz que nos calmó a todos. Sus balas le abrían paso poco a poco. Mientras que lo íbamos siguiendo.


La capital había sido situada, pero gracias a él, logramos repeler al enemigo.


— ¡Misiles! —exclamé al ver que un avión se acercaba disparando sus poderosos proyectiles, pero estos impactaron en el suelo sin herir a nadie.


El joven disparó su arma en contra del avión y logró dañar su vuelo, provocando su caída. Todos estábamos asustados, pero ahora, con él, nos sentíamos a salvo.


—No se confirma camaradas, aún no termina esto. Pidan apoyo, necesitaremos más personas —dijo el joven corriendo hacia una casa que había sido destruida en los primeros ataques, y ahora nos serviría de refugio momentáneo, pues la noche estaba cerca.


—Si vuelven por la noche, será nuestro fin —dije—. Necesitamos ayuda, se acaban las municiones y logramos repeler al enemigo momentáneamente, repito: solicitamos ayuda.


—Enterado, resistan hasta que las tropas lleguen —comentó el general.


—Enterado, haremos lo que se pueda —dije.


Mi corazón se había tranquilizado un poco, pues las tropas enemigas habían sido mitigadas y podíamos descansar del terror de todo esto.


— ¿Te encuentras bien? —preguntó el chico.

—No lo sé, es solo que no pensé que pudiéramos salir de ese frente hoy —dije mirando mis manos que aún temblaban.


—Bohdan, tú eres el líder, debes permanecer fuerte hasta que logremos pasar el conflicto, y por ahora debes dormir, que esto se pondrá peor mañana —dijo el joven.


Al salir el sol, el joven vestía de forma diferente, parecía un guerrero distinto, dispuesto a luchar y dar su vida por los otro sin nada a cambio. Escuché por la radio que varios tanques de acercaban hacia nuestra posición y que no debíamos abandonarla. Me asusté, mi corazón comenzó a latir rápidamente, y comencé a marearme.


Llegaron nuestras tropas y tratando de evitar ser vistos por los tanques, entraron a la misma casa en la que estábamos, pero, una detonación poderosa de un tanque, nos alertó de un ataque inminente.


La pared explotó, y muchos murieron aplastados y golpeados por el escombro resultante. Me sumbaban los oídos mientras trataba de poner de pie. El joven estaba parado frente a nosotros, los sobrevivientes.

— ¿Que haces? Cúbrete —dije. En lo más profundo de mí, pensé que gritaba, pero mi voz apenas y de escuchó.

—Descsnss, yo me encargo de esto —dijo tomando un rifle y dos granadas que yacían detrás de él.


Las detonaciones de sus armas se dejaron escuchar en todo el campo de batalla. Los tanques atacaban con fuerza pero ninguno golpeaba al joven.

Poco a poco, mis fuerzas volvían, al igual que la de mis compañeros y al sentirnos preparados, salimos a ayudar. Ahora el joven estaba sobre uno de los tanques y como en las películas, arrancó la escotilla y se metió al tanque.


— ¿Que está pasando? ¿Morí? —pregunté en voz baja. Miré al cielo y corrí.

El tanque, ahora aliado, explotó al más cercano y el otro intentó huir, siendo perseguido por el joven hasta que lo explotó. Luego este lanzó sus ataques a los edificios más alejados, pues al parecer, había francotiradores que nos mantenían asegurados.


Otro ataque fallido, y nuestras tierras eran aseguradas, ahora debíamos marchar a la frontera a mantenerlos alejados de nuestro territorio.

Los ataques aéreos ya habían comenzado cuando llegamos. El tanque lanzó sus ataques tumbando dos aviones en el proceso, luego de eso, acabó con otros dos tanques, mientras nosotros acabamos con los soldados a pie, pero esto no parecía ser suficiente.


Un misil se explotó frente a nosotros y muchos salimos disparados a otras partes, el fuego y el humo nos cegó, escuhamosas aviones sobrevolar el será y pensamos que era nuestro final. Una mano que no distinguí me haló hasta que me puse de pie.


—Tienes que permanecer fuerte, tus soldados te necesitan y yo necesito a los míos —dijo invocando una legión de quinientos o quizás más hombres como él, vestidos con túnicas negras y con armas de alto poder. Algunos incluso, tenían hachas y espadas—. Te presento al ejército de la Última Esperanza.


Combatimos lado a lado. sufriendo bajas mínimas, mis camaradas no caían muertos, sino heridos de un brazo o una pierna, y la Legión, los sacaba del campo de batalla.


— ¡No se rindan muchachos, casi logramos nuestro cometido! —exclamó el líder de la Legión mientras sometía a un soldado enemigo.


La batalla de prolongó hasta que la noche nos abrazó y por fin pudimos descansar. Los soldados enemigos de retiraron, pues vieron que no podrían hacer nada en contra de nosotros. Todo resultó bien, salvo algunas pequeñas cosas.


Mientras dormíamos, descansando de una ardua batalla de quizá dos hora contra un gran ejército, algo planeaba el enemigo. Lanzaron un último ataque con todo lo que les quedaba, pero esta vez, las bombas nucleares habían salido disparadas, la Legión comenzó a cantar en un idioma extraño y por alguna razón lo sabíamos todos.

En todo el mundo, el cántico resonó y el destino que sería trágico para Ucrania, resultó ser maravilloso, pues las bombas estallaron en lo más alto, creando cosas buenas, en lugar de solo dejar desolación y muerte por todas partes.


Al final. ambas naciones volvieron a consolidar una amistad, hicieron la paz en lugar de la guerra y los soldado que quedaban, volvieron con sus familias, quienes llorando los recibían en las puertas de sus casas.


La Legión, eran ángeles enviados de otra dimensión. la cual es paralela a la muestra, donde ellos saben el momento exacto en el que una gran crisis amerita ayuda poderosa.


Mi familia lloraba mientras mis hijos me habían tumbado al abrazarme y se, que como yo, muchos otros fueron salvados y les agradezco desde lo más profundo a la Legión y bendigo a las familias que no tuvieron la misma suerte que nosotros.


Somo Ucranianos, y somos fuertes.






3 de Marzo de 2022 a las 10:34 0 Reporte Insertar Seguir historia
4
Fin

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Eduardo Quezada Un escritor, actor, director, productor gamer y mucho más que sueña con publicar en papel algún día.

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