florenciaasmith Florencia Smith

Ben Rushford había crecido bajo las normas de una religión cristiana sumamente conservadora. Desde que recordaba, su vida se sustentaba bajo el amparo de una fe ciega e inquebrantable; pero todas esas bases, las cuales consideraba absolutas e incuestionables, se harían pedazos al conocer a Jacob Marsden. Al encontrarse, sus mundos chocarían y surgiría entre ellos una conexión que desafiaría sus expectativas y creencias. Y entenderían, a lo largo de un difícil camino de auto descubrimiento que Dios, pese a obrar de formas misteriosas, siempre tenía un plan para todos. "Dios te trajo a mi por alguna razón, y yo no soy nadie para ir contra sus designios." Historia beteada por: Danny Salc.


#1 en LGBT+ #3 en Romance adulto joven Sólo para mayores de 21 (adultos). © Todos los derechos reservados.

#romance #drama #gay #yaoi #religion #homosexual #bl #lgbt #original #inkspiredstory #descubrimiento #homofobia #romanceeventual # #amorentrechicos
167
39.9mil VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Cada 30 días
tiempo de lectura
AA Compartir

Prefacio

"A Dios clamé estando en angustia...y él me respondió."


Ben ignoró la incómoda sensación que le causaba el tener la ropa y los zapatos empapados, ya que el camino hasta allá debió realizarlo a toda prisa. Aunque no sin algunas dificultades.

Pero eso no le importaba. Aun si corría el riesgo de atrapar más que un resfriado, gracias a la tormenta que caía sobre Santa Rosa. El clima era lo de menos. E intentaba ignorar el hecho de que tenía las manos frías y sus pies helados no entraban en calor, tras pasar casi una hora sentado ahí, frente a la puerta de aquel departamento.

¿Qué más daba?

Ben frunció el ceño, mortificado. Aquella noche no debió haber dicho ni hecho demasiadas cosas. Sin embargo, ya no podía cambiar lo sucedido, e igualmente no quería. Y, por primera vez en su vida, estaba dispuesto a enfrentar las consecuencias de sus actos.

Cierto, refugiarse en ese lugar no fue una de sus ideas más inteligentes. Pero estaba tan desesperado, que irónicamente acudió al último sitio donde se sintió a salvo. Aun cuando sabía que sería el primer lugar donde comenzarían a buscarlo.

Además, su repentina llegada tal vez alertó a algún vecino y quizá llamarían a la policía: en especial por el tipo de vecindario que era. Tratándose de un pueblo tan pequeño, lo más seguro era que un oficial local acudiría para regresarlo a su casa a la fuerza.

Pero Ben no quería volver. No cuando todo se desmoronó igual que un frágil castillo de naipes, luego de reunir el valor suficiente para expresar en voz alta la verdad. Su verdad. Y se atrevió a tomar el riesgo porque no tenía nada más.

Ya solo le quedaba Jacob.

A tales instancias, Ben tenía la sensación de que las horas pasaron igual que un borrón. Entre recuerdos confusos, hasta apenas ese momento comenzó a ser consciente acerca de la importante decisión que tomó, tras mucho meditar y preguntarse si sería lo más sensato. Al final, pese a ser un camino por el cual no podría volver, valía la pena transitarlo con tal de ser fiel a sí mismo.

Aun si la libertad era un eufemismo.

A pesar de todo, jamás se arrepentiría. No tras enfrentarse a su propia madre, ganándose su repudio. Todo por pensar y sentir de manera diferente. Por amar de una forma que, según los principios y doctrina que ambos conocían, lo condenaría al infierno.

Afligido, Ben contuvo un sollozo. Y no tuvo que ver con el escozor que sentía en la mejilla derecha, donde su madre le dio una bofetada.

Sí, reconocía que el dolor físico lo sorprendió, tanto que lo hizo perder la compostura. Hasta entonces, sus padres jamás usaron la violencia verbal o física como método correctivo. Ellos creían que la crianza respetuosa era un método efectivo para establecer una buena relación, vínculos positivos y valores morales.

Y, justo por eso, lo lastimó tanto que su madre eligiera no escucharlo. Le partió el alma que ella lo juzgara y, de paso, también lo golpeara.

Ben jamás enfrentó una situación parecida antes y sentía el corazón destrozado. A pesar de ello, su mente seguía clara, firme, decidida a seguir por esa senda de autodescubrimiento sin detenerse a mirar atrás, aun cuando todo se volviera incierto.

Aferrándose al crucifijo de plata que pendía de su cuello, Ben se preguntó por qué era necesario elegir así. Tener una crisis de fe a los diecisiete años, debía ser una broma a la que no le encontraba gracia. Incluso comenzaba a pensar que nunca encontraría una respuesta apropiada, pues quizá era el verdadero significado de "libre albedrío".

Algo que, a la larga, se convertiría en un arma de doble filo.

El concepto de amor resultaba ser curioso, pensó derrotado. La biblia hablaba sobre ese sentimiento tan profundo, plasmándolo de una manera desinteresada, filial, honesta y transparente. Según Corintios, el amor era paciente; bondadoso; no envidiaba; no se jactaba ni era orgulloso. No se comportaba con rudeza ya que nunca era egoísta, ni se enojaba fácilmente y mucho menos guardaba rencor.

¿Entonces por qué? ¿Por qué se consideraba pecado sentir esa clase de amor por alguien del mismo sexo? ¿Quién dictaba las reglas? ¿Ese ser superior o el hombre con sus prejuicios?

Ya comenzaba a cansarse de seguir castigándose a sí mismo. A pesar de ello, aunque eso le costara una eternidad fuera del cielo, no daría marcha atrás.

Ben cerró los ojos, sintiéndose perdido y exhausto. Pero mantuvo una resolución tan inmensa dentro de su pecho, que le pareció ajena. Y se prometió que ya no huiría más de sus sentimientos, escudándose tras una fe que ya no lo representaba como individuo. Entonces pensó en qué hubiera ocurrido de haberse dado cuenta antes. ¿Todas las personas que le importaban seguirían ahí?

No lo sabría nunca.

En ese momento se estremeció, pues alcanzó a escuchar pasos acercándose. Curioso, levantó la cabeza para ver de quién se trataba, y unos desgastados converse respondieron por sí mismos.

Era él: Jacob finalmente había regresado.

—¿Ben? —Le escuchó llamarlo por sobre el sonido de la lluvia. Y en su voz, tan cálida y familiar, notó preocupación—. ¿Qué haces aquí? ¿Qué ocurrió?

De inmediato, Jacob se inclinó con la intención de verle mejor la cara, y vio el doloroso entendimiento en sus ojos. Obviamente no necesitó preguntar para saber qué ocurrió. Además, si tomaba en consideración el gran bolso deportivo que Ben llevaba consigo, la historia se contaba sola.

—Huí —murmuró con la voz entrecortada—. No podía seguir en mi casa. No después de...

Jacob frunció el ceño. Ben era un chico apegado a sus padres, a sus costumbres y a su hogar. ¿Qué demonios tenía en la cabeza cuando se escapó? Pese a que todavía era joven, Jacob aprendió a la mala cómo era estar solo: cuán duro era valerse por cuenta propia e intentar sobrevivir en un mundo lleno de injusticias.

Pero Ben no. Sintiéndose responsable porque aquello en parte era culpa suya, sin saber qué decir, se quitó la chaqueta para cubrir a Ben del aire helado. La temperatura comenzaba a descender y los hombros de Ben no paraban de temblar, aunque no sabía si debido al frío a lo sucedido.

Y si bien sus sentimientos intentaron sobreponerse, Jacob se obligó a pensar con frialdad.

¿Alguien más sabría que Ben estaba ahí? Si lo encontraban con él, seguro tergiversarían las cosas. Meterse en problemas no lo asustaba en absoluto, estaba acostumbrado a resolverlos sin ayuda de nadie. Antes bien, le preocupaba que Ben enfrentara solo un lío aún más grande.

A tales instancias, ya tenían clara cuál era la situación entre ambos. Y aun con el peso de los grilletes que se traducían en deber moral, a Jacob le dio tanto gusto verlo, que todo cuanto deseaba hacer era estrecharlo entre sus brazos y no soltarlo nunca. Era tan difícil encontrar el equilibrio entre la comprensión y la convicción, pensó con pesar.

—Tienes que volver —pidió en contra de sus deseos, hablándole con una suavidad que Ben echó de menos.

A pesar de que Jacob intentó persuadirlo, consciente de la importancia de que cada uno siguiera caminos diferentes, la frustración en su tono revelaba preocupación y un inmenso deseo de protegerlo de los obstáculos que enfrentaría si se quedaba.

Pero en lugar de hacerle caso, Ben se encogió contra el agradable calor que desprendía la chaqueta sobre sus hombros.

—No lo haré.

—No seas terco —dijo exasperado—. Si te quedas, arruinarás tu futuro. Estar con un vago como yo no te traerá nada bueno.

Ben sonrió en un gesto de dolorosa comprensión: aquellas eran palabras que su madre usaría. Las reconocería en cualquier sitio. Y con una entereza que jamás creyó tener, desafió la lógica y priorizó su bienestar emocional sobre todo lo demás.

—¿De qué serviría ese futuro si las personas que quiero me dan la espalda? —quiso saber, tomándole las manos.

Jacob lo miró sin comprender.

—¿Perdiste la cabeza? Es demasiado peligroso que estés aquí. Lo sabes —intentó hacerlo entrar en razón

—No. Por primera vez veo todo con claridad —reconoció al borde de las lágrimas.

—¿De qué rayos hablas?

—De qué no sé si fue casualidad, el destino, o Dios quien nos permitió encontrarnos. Pero de algo estoy seguro —En los ojos verdes de Jacob vio mil emociones distintas, las cuales leyó tal cual si fueran un libro abierto—: encontré el cielo aquí en la tierra, contigo. Y mi vida solo puede ser grandiosa si estás en ella para compartirla.

Jacob creyó que las palabras sobraban y solo se limitó a abrazar a Ben, sosteniéndolo como si temiera que desapareciera.

Aliviado, Ben también se aferró a él con fuerza. En ese abrazo, Jacob y Ben encontraron un refugio contra la tempestad de sus conflictos internos. Sin decir nada, compartieron un momento de consuelo, el cual superaba a la lluvia que caía sobre ellos en ese instante.

Juntos se sumergieron en la profunda conexión que formaron en los últimos meses, enfrentando el presente, olvidándose un instante del futuro incierto que tenían por delante.

Y, por primera vez en días, ninguno de los dos volvió a sufrir la frialdad que la soledad traía consigo durante las noches.

Fuesen o no de tormenta.

7 de Febrero de 2022 a las 21:35 5 Reporte Insertar Seguir historia
24
Leer el siguiente capítulo Capítulo I

Comenta algo

Publica!
RM Romina Martínez
¡Al fin puedo volver a esta preciosa historia! Muchas gracias, Flor; la cuestión de fe es altamente significativa para mi -lo sabes. Y resulta maravilloso sentir que podemos converger en que, cuando es genuina, se trata de una elección que hacemos con plena libertad. Te abrazo con el alma 💚
December 23, 2023, 05:28

  • Florencia Smith Florencia Smith
    Oh, Romi, muchas gracias por todo tu apoyo. Espero no decepcionarte durante el camino de autodescubrimiento de nuestro JacoBen! Es un tema complejo y aprecio mucho que me acompañes en este viaje tan interesante. ¡Vamos con todo! ❤️❤️ December 27, 2023, 02:51
DS Daniela Salcido
Wow! Ya quiero seguir leyendo! Si desde ahora me tiene atrapada, estoy segura que será genial capítulo a capítulo!
February 15, 2022, 14:12

  • Florencia Smith Florencia Smith
    Aldkqkakfbwnalxnsna! Solo espero no decepcionar con esta historia. Gracias por aceptar ser mi beta en esta aventura. 😘😍❤️ June 16, 2022, 00:01
  • D S Daniela Salcido
    Estoy segura que será igual de genial que todas tus historias y al contrario, gracias a ti por la confianza y por concederme el honor 🥰 June 16, 2022, 00:24
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 8 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión