atverno

Cuando su trabajo no prometía nada nuevo, el detective Courtney se topa con un caso descomunal, que lo involucrará en el peligroso mundo de personas con capacidades fuera de lo común. Cada uno de ellos parece tener prioridades distintas, pero no todos suponen un peligro para la humanidad e incluso sus acciones, por más perjudiciales para los suyos, salvan las vidas de los comunes ¿Quiénes son estas personas?



Acción No para niños menores de 13. © Se acepta Fanart de todo tipo.

#urbano #fantasía #acción
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Capítulo 1

Courtney salía de las sombras de su pequeño apartamento una vez más. Había lloviznado la noche anterior, cosa que se veía en la verde barandilla, las enredaderas y en las paredes del edificio. Sí, su sueldo de detective tan solo le alcanzaba para un mohoso recoveco en la ciudad de Soledad, cuyo gris cielo apenas dejaba pasar la luz del sol esa mañana. Eran un poco más de las seis, pero había la suficiente luz y frío como para cerrar con llave, respirar un poco de aire y, saco en brazos, volver a las oficinas.


—Buenos días, mundo.


Arrancaba su auto mojado como cada mañana para luego parar en una cafetería. Beber mientras conducía y encendía la radio era una de las cosas más ilegales a las cuales se atrevía, a pesar de demostrarse serio y cansado frente a sus compañeros. En las noticias se hablaba sobre la destrucción ocasionada en una obra. Quizás un explosivo o sencillamente el desperfecto de unos trabajadores incompetentes, no había demasiadas opciones sobre la mesa. Al menos que incluyera la del loco vagabundo que juró haber visto un sujeto cayendo del techo con la increíble potencia de un rayo. No, como un monstruo.


Generalmente, Elena, recepcionista de ropa verde y blanca, le acercaba los informes del forense al llegar. Al parecer, esa misma noche había ocurrido un incidente en la otra punta de la ciudad, por lo que debía acudir allí para recibir más información. Los casos de asesinato no eran muy frecuentes, no más que los daños a propiedades, venta de estupefacientes o estafas.


Su trabajo era tan solo una rueda de recambio, algo que por momentos parecía inservible e incapaz de volver a sorprenderlo como en sus primeros días, quizás épocas doradas. Pero prefería pensar que las cosas mejorarían, por las buenas o por las malas, pero lo harían. Que algo nuevo y fascinante pasaría sin necesidad de sustancias ilícitas de por medio, fácilmente superadas por el caliente y amargo trago de esa mañana.


Las instalaciones de la morgue, contiguas a la jefatura, le recordaban a un gran cubo metálico. No parecían ser fanáticos de los decorativos, porque lo más llamativo en el puesto del recepcionista era una pila de informes con algunos colores fuertes que desencajaban con la poca luz y color apagado. Respiraba el aire científico de las defunciones, mientras un especialista cubierto hasta la nariz abría el cierre de una bolsa para descubrir el cuerpo.


—¡Por los...!

—A este tipo sin identificar lo golpearon con algo contundente.

—Sí, cómo no voy a ver semejante huella.

—Pero lo más sorprendente es que esa exagerada huella no fue la causa de muerte.

—¿A qué te refieres?

—Quien haya hecho esto, asesinó a la víctima antes de golpearlo.

—¿De qué forma lo hizo?¿Envenenándolo?

—No hay rastros de ninguna sustancia de momento, aunque no lo aparenta.

—Iré al lugar.


Un rojo auto descapotable marchaba por el acceso norte de la ciudad. Se trataba de un modelo clásico conducido por una mujer de largo cabello negro, manchas de aceite en sus brazos, remera blanca, jeans cortos, cinturón con herramientas, banda y zapatillas amarillas. Se detuvo frente a un cartel clavado en la arena y acarició el capó, mientras un leve destello rojo aparecía en su ojo derecho.


—Llegamos, Sally.


"El registro de casos en Soledad no sobrepasa al promedio ocurridos en un año desde hace más de cincuenta décadas. Pero desde fines del siglo pasado, una curiosa cadena de casos se repiten. Parecieran guardar cierta relación entre ellos, sobre todo por las peculiaridades de los mismos y el callejón sin salida que estas suponen. Sé, como integrante del cuerpo de bomberos y aficionado a estos temas, que tal fecha coincide con la llegada de varios residentes nuevos, por lo que una de mis hipótesis iniciales es que el presunto o los presuntos culpables fueran parte de ellos. En cualquier caso, todavía no se explican quienes podrían cometer tales crímenes..."


Pocos conocían la ubicación de aquel bar, ubicado en la misma manzana que el casino más reconocido de la región. Y es que allí no iban simples personas a beber, sino sujetos con distintas historias, pero todos coincidían en cierto punto. Todos paraban allí porque no había otro lugar para los traidores.


—No eres de aquí.

—Busco a alguien.

—No, nadie aquí busca personas.

—Me da igual como lo veas, Vanessa.

—¿Cómo sabes mi nombre?¿Eres tú, Laurel?


La chica de las herramientas sonrió en respuesta a la pregunta de la mujer que atendía la barra. Habían pasado varios años que no veía aquellos ojos, cargados de largos años de escape y enfrentamientos contra otros que llevaban su misma sangre.


—No te veía desde que tu madre...murió.

—No te preocupes, lo superé hace tiempo.

—Has crecido tanto. Recuerdo cuando tuviste los primeros indicios de transformación.

—Una experiencia que no quiero volver a repetir.

—¿Y qué buscas en un lugar tan deprimente?

—Estoy buscándolo a él.

—Ah, claro. Laurel, él... vino hace un año.

—¿¡De verdad!?

—Pero no ha vuelto desde entonces. Se sentó en el mismo lugar donde estás ahora por un par de horas, hablamos, me pidió información sobre un tal Gúri y se fue.

—Ese tarado.

—Debes ir por él, nunca es tarde cuando se trata de encontrar a alguien tan escurridizo de exterminar.

—Descuida. Conociéndolo, no creo que haya encontrado otro final que no sea una nueva botella por vaciar. Prometo volver, Vanessa.

—Te estaré esperando, cielo.


Las carreteras siempre se mostraban vistosas, con los altos pinos y algunos estanques. Pero esa mañana inestable no parecía ser la mejor para llevar a cabo una investigación. Sucedía que el cuerpo fue encontrado en un embarcadero abandonado al Noreste, por lo que debería viajar veinte minutos hasta llegar. Decidido a no escuchar la radio, empezaba a divagar sobre el caso que tenía en frente suyo, parafraseando palabras sueltas que le hubieran costado su placa.


—¿Aliens?¿Vampiros?¿Monstruos?


Pero no estaba solo, porque detrás suyo iba a toda prisa un vehículo blindado y sin patentes, que lo envistió con la intención de sacarlo de la carretera. Alguien estaba tratando de matarlo, posiblemente por alguna de sus intervenciones. Era la primera vez que le ocurría algo así, la situación le resultaba nueva y desesperante, aunque trataba de mantener la calma y no dejarse influenciar por el único medio que le educó sobre esas impensadas situaciones: el cine de acción. Había aprendido a tomar su pistola y apuntar a las ruedas, cosa que claramente no serviría, por lo que dispararía a su propia llanta para recibir la próxima embestida, encender el airbag y esperar que la reducida fricción del tren delantero impidiera que empezara a dar descontroladas vueltas. Lo había conseguido, pero los atacantes no escaparon. Todo lo contrario, salieron del vehículo para atacarlo con sus propias manos.


—¡Malnacidos de...!¡Quietos!


Se veía obligado a tomar con cierto temblor en su mano el arma y disparar a sus extremidades. Increíblemente no funcionó, porque aquella persona siguió caminando mientras extraía la bala de su descubierta piel y un destello rojo emergía de su profunda y amenazante mirada. Eso fue una señal para la entrenada mente de Courtney de que lo único que podía hacer era acudir al más instintivo acto de escape. Pero las cosas no mejoraban, porque incluso entre los árboles demostraban una capacidad de adaptación y velocidad increíbles. Por si fuera poco, su vestimenta comenzaba a desgarrarse en cada ocasión que debía de escabullirse entre las densas ramas o escapar del agarre corriendo con todas sus fuerzas. Él, que hasta hacía poco era un agente de duro aspecto, había sido reducido a una simple liebre que escapa de un enorme depredador. De un monstruo.

16 de Enero de 2022 a las 12:32 1 Reporte Insertar Seguir historia
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UNICVEL :D UNICVEL :D
Mmmh, buen inicio. :)
January 22, 2022, 18:59
~

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