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La pérdida de las cortes

Casi no se veía nada en los alrededores de la gran casa de huéspedes de la avenida y para complicar las cosas estaba lloviendo y el río se encontraba tan crecido que pasar por encima del puente que llevaba a la cuidad era un suicidio. O sea que aunque no les gustara tendrían que pasar la noche en esa casona en medio de un pueblito a solo 20 km de la gran ciudad. Los chicos habían ido a pasar el día en ese pueblo histórico ya que el proyecto de clases era hacer una redacción sobre la historia de ese lugar y su profesor el Sr. Robert creyó bueno que lo visitaran. Pero que se iba a imaginar que se desataría tal tormenta y que tendría que quedarse con un grupo de 25 estudiantes y el chofer del autobús. Era inconcebible y más porque los celulares no tenían señal, el hospedaje no era un problema y la comida tampoco ya que la casa de huéspedes se prestó para ayudarlo gustosos los dueños de tener promoción. El problema mayor consistía en avisarles a los padres de los alumnos pero bueno tenía el consuelo de que no era su culpa.

Robert era algo joven para ser profesor de historia pero le encantaba su profesión era muy dulce y amable, un problema que se le presentaba muy a menudo era que las jovencitas lo tomaban como una meta a alcanzar. El era apuesto y soltero y además tenía una buena posición económica gracias a sus padres, eso atraía a las muchachas del instituto. Aunque hasta el momento había salido ileso de todas las escaramuzas en este grupo en particular había una muchacha que le llamaba la atención, cosa que lo preocupaba pero como era la más popular no se fijaba en él. Samantha se fijaba más en el mariscal de fútbol como era lo normal en un instituto, el chico más apuesto y musculoso pero con 0% de cerebro. Ella siempre estaba rodeada de la corte real, muy típico que se hicieran llamar así ya que Samantha era la reina de todos los bailes. Su corte estaba compuesta por sus tres mejores amigas Katia, Mariana y Lucia las tres bellezas pero les faltaba un poco de cerebro, bueno Katia era muy buena en historia pero porque su padre era el secretario del gobernador y ella no escuchaba nada más. Samantha en cambio era integral ya que era muy inteligente y no era para menos su padre era muy exigente, claro la hija del gobernador no podía ser menos.

Otro problema era como entretener a tantos muchachos sin TV por cable, Internet, celulares o una buena discoteca. Pensó que antes, en el siglo XVI los jóvenes eran más fáciles de entretener, jugaban a las cartas los caballeros y las damas leían, conversaban de modas o bordaban. Que gracioso sería ver a todas esas muchachas que no podían concebir la vida sin un centro comercial y un celular tejiendo o leyendo un libro de época. Fue entonces, pensando esas cosas, cuando se le ocurrió de una manera en que esos muchachos se entretendrían ya que estaba seguro que la mayoría necesitaría puntos extras.

Les propuso un juego que sería entretenido y que a la vez les proporcionaría una buena base para el trabajo final. Por supuesto era inventado y le puso como nombre La Corte de las Cortes, era muy sencillo. La corte estaría compuesta por Samantha, Katia, Mariana y Lucia eso no era de extrañar y ellas eran las encargadas de representar la corte de un siglo determinado. Tendrían 30 minutos para aprender lo básico y necesario que sobre esta corte había en el grueso libro de historia antigua de Europa. Los demás estudiantes tendrían que dividirse en 3 grupos y cada uno tenía posibilidad de hacerle 3 preguntas a la corte para adivinar a que reyes se referían, en que siglo había comenzado y en cual había terminado y en que parte radicaba. Las preguntas no debían ser directas sino que los temas eran: Economía, Religión, Política y Arte. El equipo que adivinara ganaría 1 punto si ninguno lo hacía la corte ganaba un punto. Cada punto ganado se sumaría al promedio de cada uno de los estudiantes.

Samantha y sus amigas se retiraron a un cuarto a aprenderse bien las cosas de la corte que ya habían elegido. Mariana se aburrió enseguida ya que su tema, la religión, ya se lo sabía de memoria así que se dedicó a pasearse por aquella casona tan rara y a la vez tenebrosa. Cuando pasaron los 30 minutos Mariana no había regresado pero no se asombraron, solo se molestaron un poco, pero era normal que perdiera el interés así le pasaba con casi todo que no tuviese que ver con modas o con fiestas y muchachos. Como el juego no era obligatorio ellas siguieron adelante. Comenzaron a llover las preguntas y como era de esperarse esa era la corte más sencilla así que Denni el mariscal de campo lo adivinó. Robert le preguntó a Samantha por Mariana y esta le contestó que seguro andaba en algún lugar de la casa que luego se incorporaría. Pasada dos o tres cortes, una que no pudieron adivinar y otras dos que el más inteligente del grupo Cristian adivinó enseguida, ya empezaban a ver raro que Mariana no regresara y Robert fue a buscarla con Denni y las chicas pidiendo a los demás que tomaran un descanso.

Comenzaron por los cuartos de la planta baja y luego pasaron a los de la parte superior sin dejar de llegarse a la cocina. No estaba en ninguna parte y era inconcebible que saliera ya que ella amaba sus botas nuevas como para ensuciarlas en el barro. Como último recurso buscaron en el desván y como el lugar estaría oscuro llevaron unas linternas.

- Seamos prácticos algún lugar se nos debe haber pasado y además quizás ya esté en el salón con todos riéndose del chiste- dijo Lucia que detestaba las ratas, las telarañas, en resumen los desvanes.

- Bueno y si se le ocurrió salir, es preferible mojarse a tener un encuentro con una rata- dijo Katia.

- O peor con un cadáver- dijo Denni solo para ver como las chicas gritaban y reírse de lo lindo.

- O quizás era mejor para evitar a los patanes como tú- dijo Samantha que estaba molesta con él porque había estado coqueteando con una chica de su equipo de porristas.

- Se van a callar y a empezar a llamar a Mariana- dijo Robert algo disgustado y celoso, estaba súper enamorado de Samantha.

La conversación se vio interrumpida por los gritos de Lucia y cuando todas apuntaron las linternas en esa dirección comenzaron a gritar también. Era una imagen espantosa, Mariana estaba cubierta de sangre la cual salía de las heridas que le hacían los clavos con los que estaba clavada a una cruz que había en el suelo. Además había sido degollada pero no fue para evitar que se oyeran los gritos porque el desván era hecho a prueba de sonidos. Era de imaginarse que el asesino no quería que ella se moviera para poder clavarla en la cruz. Y tallado en una tabla encima de su cabeza estaba: La Corte de las Cortes ya no tiene religión.

11 de Enero de 2022 a las 17:59 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Yanamaris Ravelo Me gusta escribir pero ahora que trabajo y tengo un pequeño de 2 años mis historias se han quedado inconclusas en mi mente. Triste

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