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Música

—Si sabes entender esta partitura, sabrás entender la vida— le decía la abuela dejándole una hoja de ejercicios para practicar frente al piano. La muchacha nunca entendió qué es lo que quería decir la abuela. Locura de viejos, decía para sus adentro y comenzaba a practicar. Mano derecha, mano izquierda. Ambas manos.


Pasaba horas frente al piano porque para ser el mejor, hay que ser constante, practicar mucho y ser el peor durante algún tiempo hasta progresar e ir puliendo errores.


En cuanto terminaba con una, empezaba otra hoja de ejercicios de la a abuela con la misma frase en mente. No llegaba a entender qué tenía qué ver la música con la vida.
Un día, llegó al piano y no encontró la partitura de siempre. La hoja pentagramada que le escribía a diario no estaba, más, había una carpeta allí. Volteó a ver a su alrededor, como si fuera algo que no debiera hacer, abrió la carpeta y encontró una hoja escrita dentro de ella.



La vida es como la música. La música está dividida por tiempos. La vida también. Los compases son las personas y momentos que están con nosotros. Cambian, a veces se mantienen, a veces se modifican ligeramente o se renuevan por completo. El tiempo es la etapa de nuestra vida, siempre cambia porque pasamos por diferentes etapas, aun día con día, como canción a canción.


Hay tiempos para el silencio, para el allegro, para el descrescendo, para el tempo rubato. Tendrás tiempos dolente o espressivo, con forza, incluso, llegara el momento que la única solución será la fuga. Tendrás que andar a coro, pero tendrás tu solo y tu brillante también.


No todo siempre es gaudioso pero vale intentarlo, aunque el melancolico te llame de vez en cuando. Hay tiempo siempre para el pianissimo o el fortissimo, aunque no sucedan simultáneamente, aprenderás a que todo sucede porque es parte de una obra maestra más grande, incluso el pietoso, que hará que aprecies más el gaudioso.


Si sabes entender esa partitura, entenderás la vida. Entenderás que tú puedes dibujar esa hoja pentagramada, decidir los compases, casi en su mayoría, recuerda que una vez tengas el tiempo, es cuestión de adaptarse y no de elegir, pero de saber lidiar con ello hasta el final. Porque la coda debe ser magnífica.


Entiende la música y entiende la vida. Piensa que incluso, un acorde roto puede formar un arpeggio hermoso.


Toca siempre con brio, con amore, con dolore, con spirito. Que todo el conjunto, formará una hermosa obra hasta el final.



Terminó de leer la nota y la guardó.Curiosa forma de ver la vida, pensó. Sin darse cuenta, estaba sonriendo al terminar de leerla, más, había otras hojas detrás de esas que no notó por concentrarse en la carta. Se sentó y las colocó al frente comenzando a tocar el Allegreto en C menor D. 915 de Schubert pensando que la vida era una hermosa canción.


6 de Octubre de 2017 a las 03:41 0 Reporte Insertar 0
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