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Más sangre, por favor


El restaurante estaba lleno. Las exhibidoras contaban con personas de todo tipo. Altos, bajos, negros, blancos, latinos, orientales, un sinfín para escoger. Y es que los clientes eran selectivos y los dueños muy cuidadosos para complacerlos en cada capricho: los caníbales eran un grupo extraño. Pero los que manejaban el local se adaptaban a todas las excentricidades, salvo a una.


En el momento en que vio como uno de los comensales abrió una herida en el brazo de las meseras porque su ‘carne estaba seca’, llegaron a un límite que no creyeron encontrar, pues, eran de tolerancia bastante amplia.


‘Se les recuerda que las camareras no son parte del menú. La casa se reserva el derecho de admisión y permanencia en caso de no cumplir’, lucía el nuevo cartel en la puerta y en algunos puntos estratégicos del restaurant.



La muchacha aún seguía enfadada por el hecho, pero no había nada que una temporada de vacaciones pagas no pudiera resolver. Después de todo, los clientes no eran los únicos que no tenían muchos escrúpulos.



***********************************

Cuento hecho para cumplir la propuesta número ocho de Demiurgo:

''En un bar, restaurante o similar, hay un cartel recordando que las camareras no son alimento.''




3 de Octubre de 2017 a las 05:18 2 Reporte Insertar 1
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Valentino - Valentino -
Muy bueno. Saludos
3 de Octubre de 2017 a las 10:55

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