Siempre y Quizá Seguir historia

fran-laviada Fran Laviada

Entre siempre y quizá puede que exista un espacio, o no. También puede ser que la propia inercia de la vida, nos haga movernos sin parar de una orilla a otra, ya que si nos quedamos quietos, la gran ola de la existencia acabará por devorarnos. O puede que todo sea una ilusión, que nada exista, o que todo sea completamente diferente de lo que pensamos. ¿Quién lo sabe? https://youtu.be/GH0iKoYg7RA


No-ficción Todo público. © Francisco Álvarez Arias.

#Navegando entre dos aguas existenciales #Siempre y Quizá
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Navegando entre dos aguas existenciales.

Siempre he sentido admiración por las personas valientes, pero cuando ser valiente, se utiliza para hacer el mal, la presunta valentía, se convierte en la peor de las cobardías.

Quizá a muchos no les resulte nada extraño experimentar la sensación de que en un momento dado, nuestro cuerpo se resquebraja en miles de pequeños fragmentos, que hemos de apresurarnos a recoger, antes de que la escoba del desastre los barra para siempre. Y después, vuelta a empezar para ir pegando cada trozo y volver a reconstruirnos de nuevo.

Siempre es preferible utilizar una mentira piadosa, que decir una verdad obsoleta, que es aquella, que solo sirve para que la serpiente, que ya lleva mucho tiempo enterrada, pueda todavía envenenar a alguien.

Quizá llegue un día que se fabrique un chocolate que adelgace, y que a más ingestión menos peso, o un pijama, que nada más ponerlo, te permita dormir a pierna suelta, y no estaría nada mal que se pudieran tomar “cubatas” que no te coloquen, ni dejen resaca. Y quizá, un día no haya guerras, ni hambre, ni enfermedad, ni explotadores, solo quizá. Mientras, seguiremos soñando con ello.

Siempre es mejor intentar olvidar tu pasado si no te gusta recordar lo que sucedió, pero lo que es imposible de lograr, es cambiarlo. Por eso, si mirar hacia atrás, te produce dolor, lo mejor que puedes hacer, es no girar el cuello.

Quizá los sueños se hagan realidad cuando más nos acerquemos a lo imposible y dejemos de ver determinados objetivos de la vida como metas inalcanzables. Y en todo caso, sigamos soñando y dejemos que el caballo de la imaginación galope libre por la pradera de la creatividad.

Siempre hay tiempo para coger el último tren, pero detrás de este, ya no viene ninguno.

Quizá muchos no se han parado a pensar que nada ocurre en el pasado y tampoco en el futuro, las cosas solamente suceden en el presente y olvidarlo, trae muchas veces fatales consecuencias, ya que muchos viven fuera de la realidad, y cuando se dan cuenta de ello, resulta que ya es demasiado tarde.

Siempre es mejor lamentarse mil veces seguidas de un fracaso, y olvidarlo, que hacerlo solo una vez al día durante el resto de la vida.

Quizá una buena forma de evitar que los miedos se peguen a nosotros como lapas que somos incapaces de separar de nuestro ser, consiste en eliminar ese efecto imán, que muchas veces creamos en nuestro interior, para atraer de forma permanente una sensación absurda de malestar, cuando nos asustamos por cosas que realmente, no tienen la menor importancia.

Siempre es preferible, lamentar el error cometido por una decisión (atrevida) equivocada, que arrepentirse de no haberlo hecho, por el miedo paralizante que impide tomarla.

Quizá, si lo pensamos con calma, lleguemos a la conclusión, que nos hace falta para vivir, mucho menos de lo que creemos necesitar (o que otros nos pretenden hacer creer). Puede que nos suceda como a Sócrates que a pesar de las muchas cosas que vio en el Gran Mercado de Atenas, ninguna le llamó la atención, pues nada necesitaba.

Siempre hay que atreverse a luchar en todo momento por lograr los objetivos que uno se propone, pero sin dejarse arrastrar muchas veces por las fantasías imposibles, que una momentánea (o permanente) inestabilidad de nuestra mente, nos aconseja.


Fran Laviada

29 de Agosto de 2017 a las 10:15 0 Comentarios Reporte Insertar 0
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