sandra-longbottom24 Sandra Longbottom

(Traducción de “Destinos Cruzados”) Para evitar una guerra entre dos Ducados, el Duque James decide dar la mano de su heredero, el doncel Harry, al hijo del Duque de Slytherin, Lucius Malfoy. Diecisiete años después, el contrato tiene que ser realizado. ¿Los herederos estarán de acuerdo con esa unión?


Fanfiction Libros Sólo para mayores de 21 (adultos).

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Capítulo 1 - El Contrato de Matrimonio

Avisos:

(1) - Harry Potter y sus personajes no son míos. Y sí a J.K. Rowling.

(2) - Esa es una historia Slash, es decir, relación Hombre x Hombre. Si no le gusta o si se siente ofendido es muy simple: No lea.


Nota de la autora: ¡Hola! Más un proyecto que inicié. Es un fanfic traducida del portugués, Yaoi, universo alterno, y tendrá como pareja, Draco y Harry (Drarry). En total tendrá diez capítulos y contiene Lemon. Es la primera vez que escribo sobre Doncels, pero espero que les guste. Si no le gusta, por favor, no comente. Si te gusta, tengo todo el placer en leer tus comentarios y responder. La fanfic original está en mi perfil. Besos :D


Nota de la traductora:

○Está Fanfic no me pertenece, ella es de total autoría de Sandra_Longbottom la cual me dio total permiso para traducirla. Besos. ♥


Para quien quiera, aqui está el link del perfil de la traductora:https://www.wattpad.com/user/Dominic_Summer


Una buena lectura a todos ^^



S.L.




10 de agosto de 1824


Era una vez, situado en las islas británicas, un gran reino llamado Hogwarts, que era gobernado por el Rey Albus y por su consorte Gellert, personas sabias y de gran poder. Este reino estaba situado en una tierra abundante, dividida por la capital, Hogsmeade, y cuatro Ducados, Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff. Aunque era un reino de paz, muchas veces, el Ducado de Slytherin provocaba la guerra, por un motivo superfluo, pero, a veces, era trabado por los restantes Ducados, que redactavan tratados de paz.


El Duque Amos Diggory y su mujer, personas bondadosas y de buen corazón, gobernaban el Ducado de Hufflepuff. El Ducado de Ravenclaw era gobernado por los Lovegood, personas excéntricas, pero inteligentes, el de Slytherin por Lucius y Narcissa Malfoy, personas altaneras y arrogantes, y Gryffindor por los Duques James y Lily Potter, personas valientes y justas para con los demás.


El Ducado de Gryffindor parecía un lugar mágico, el más fértil de todos los Ducados, donde sus habitantes coexistieron en armonía, sin pasar ninguna necesidad. El Duques James, también conocido por Lord James, o "el valiente", era un joven alto y dotado de un cuerpo bien definido, piel morena y bellos ojos castaños verdosos, que hacían a las damas suspirar a su paso. Su pelo negro era rebelde, cayendo a lo largo de la cara delgada y su sonrisa era encantadora. Era conocido por su bravura en las batallas que había participado, nunca había perdido ninguna.


Su mujer, la Duquesa Lily, conocida como la "Bela Lady" era una auténtica flor, con porte delicado pero decidido. Tenía unos largos cabellos pelirrojos y ojos esmeraldas, muy brillantes. Dotada de una belleza rara y conocida por su dulzura, acababan de tener un heredero. Su nombre era conocido por todos como Harry, el "Virtuoso" y, aunque él era un Doncel, debido a una marca, en forma de rayo, que tenía en la cadera, se esperaban grandes hechos de él. Los Donceles eran una especie rara, muy deseada por todos, normalmente hombres fértiles. Eran andróginos, poseyendo una belleza rara y eran fácilmente identificables con una marca de nacimiento y por sus dos sexos. Normalmente el órgano sexual femenino quedaba por debajo del masculino que era poco desarrollado.


James, cuando había puesto los ojos en su primogénito, había sentido una enorme emoción dentro de sí. Ni siquiera cuando había vencido las batallas más duras, se había sentido de esa manera. Pensaba en crearlo junto a usted, a veces los nobles enviaban a sus hijos al campo, para ser educados por las sirvientas. Quería educarlo para ser un guerrero, como él, y no era por ser más delicado que los demás, que lo impedía de ser. Tenía la certeza de que tendría un futuro prometedor.


Lily estaba feliz por su matrimonio haber sido bendecido con un bebé tan hermoso como Harry, fruto del amor de los dos. Ellos se habían conocido en uno de los bailes realizados por los nobles, ninguno de ellos sabía quién era el otro, pero se habían apasionado perdidamente. Había sido espantoso descubrir que ellos ya estaban unidos desde sus nacimientos, a través de un acuerdo realizado por sus padres. Ninguno de ellos se opuso a la unión, estaban deseosos de que se realizara.


Durante tres años intentaron tener un heredero, pero sin éxito. Estaban casi desistiendo cuando su prima, Lady Marlene, le había dado un té de hierbas, que ayudaba a tener hijos. Habían experimentado algunas veces y, unos meses después descubrió que estaba embarazada, para alegría de ambos.


Sofriera, durante muchas horas, para tener tu bebé. Por unos momentos, pensó que iba a perderlo, pero él llegó a sus brazos, sano y salvo. Era un niño arrugado, semejante a James, pero cuando abrió sus ojos, percibió que eran igual a los suyos.


El Ducado de Gryffindor estaba en fiesta, pues un miembro de la nobleza había nacido y estaban seguros de que tendría las cualidades de sus padres. Los Duques recibieron cartas felicitando por el bebé, deseándoles muchas felicitaciones.


Sin embargo, en el Ducado de Slytherin, el Duque Lucius, un hombre arrogante, envidioso con la fertilidad y armonía del reino vecino y sabiendo que no tenían caballeros suficientes para derrotarlos, decidió marchar con sus hombres a aquella tierra para conquistarla. La Duquesa Narcissa, una mujer altiva, de bellos cabellos castaños oscuros con mechas blancas y ojos azules, no concordaba con aquella decisión, pero nada podría hacer. Su prioridad, en aquel momento, era su hijo bebé, Draco, un bebé robusto y muy tranquilo, con grandes expectativas sobre él.


En poco tiempo, toda la alegría que existía en el Ducado de Gryffindor se disipó como humo con los ataques del Duque de Slytherin y, de aquella vez, nadie lo podía impedir. Las tierras fértiles, llenas de vida, estaban desiertas, desprovistas de plantaciones. Donde había habido vida, sólo existía muerte. La gente había abandonado sus tierras, sus casas y sus pertenencias, y habían pedido refugio en el castillo, donde el Duque Potter las protegía con todo su coraje y su mujer les ayudaba a pasar esos momentos difíciles, pero no sabía cuánto tiempo aguantarían el perímetro.


En apenas dos meses, más de la mitad de la población había perecido por las enfermedades. Los alimentos que habían sido almacenados, para situaciones como ésa, estaban escaseando, tal como el agua. La desesperación martillaba en los pechos de cada uno, todos temían lo que podría suceder. Todos, aunque rezaban fervientemente por un milagro, temían lo peor.


Los Duques de Gryffindor estaban, en aquel momento, reunidos con su Consejero Real, el Marqués Sirius Black. El joven de cabellos lisos y negros, que caían indolentemente por sus ojos plateados, tenía el rostro cansado y marcado por la preocupación. Su sonrisa irresistible había sido borrada debido a aquel perímetro y había sido sustituido por la tensión.


Estaba de pie y explicaba las terribles consecuencias de aquel perímetro, como las enfermedades que no dejaban de extenderse debido a la falta de higiene, informando sobre la escasez de agua y de alimentos y, temiendo que, dentro de una semana, todos esos bienes esenciales terminarían y todos morirían de hambre.


Las facciones aristocráticas de James estaban fruncidas de concentración y el hermoso rostro de Lily mostraba toda la preocupación sobre esta situación. Sin aviso las puertas del salón principal se abrieron violentamente y un criado rubio, extremadamente joven, irrumpió por la sala y exclamó, su voz demostrando todo su miedo.


- ¡Sir! ¡El Duque de Slytherin está en las puertas del castillo! ¡Y viene con la caballeriza! - Los Duques se levantaron de un suelto de sus sillones, el rostro de James con una expresión determinada, mientras que Lily se estremeció de miedo. Temía por la vida de su familia.


Acompañados por el Marqués, se dirigieron a la ventana más cercana. Lily apretó a Harry contra su pecho, que dormía serenamente en sus brazos, sin imaginar el peligro que estaba corriendo. Su respiración falló al ver cientos de caballeros que estaban en las puertas del castillo, listos para atacar, y exclamó, desesperada:


- James, por favor haga algo! - Normalmente, ella lo trataba por "mi señor" frente a los lacayos, siguiendo el protocolo real, pero, en aquel momento, ninguna de esas reglas importaba. Eran sus vidas que estaban en peligro. el Duque Potter, que observaba fijamente al hombre que estaba comandando la caballería, escuchó el pedido desesperado de la mujer y empezó a pensar en una alternativa.


El Duque Malfoy cabalgaba lentamente sobre un caballo negro puro sangre y daba órdenes a sus subordinados, que empuñaban espadas y escudos, tal como arcos y flechas, protegidos de los pies a la cabeza por armaduras que relucían a la luz del sol. Estaban en modo de guerra. Los estandartes con el símbolo de la Casa de Slytherin, tal como el escudo Malfoy, se movían al sabor del viento.


El Marqués Black, que estaba observando la escena cuidadosamente comentó en serio:


- Son más de veinte mil hombres, James – El Duque miró al amigo, y él continuó – Y nosotros poseemos cerca de siete mil hombres. - Al ver la expresión de incredulidad del Duque recordó – Recuerde que la batalla de los huecos de Godric, que ocurrió hace ocho meses, donde murió unos 543 hombres y la batalla de la Cruz del Rey, el año antepasado, donde murió 765.


- Es verdad. - Contestó James, recordando. El no pudo participar en esas batallas debido al embarazo de Lily. Tenía miedo de que, en su ausencia, atacar el castillo – Y se ve claramente que ellos vinieron para conquistar.


Asustada con las palabras de su marido, la Duquesa balanceaba lentamente al bebé, que había despertado y estaba a punto de llorar. Le susurraba palabras tranquilizadoras al oído, prometiendo que todo iba bien. James miro a su familia, con el corazón apretado. Lo haría todo por ellos, daría su vida, si fuese preciso para protegerlos. Los ojos esmeraldas de su mujer estaban mareados de lágrimas. Tomo una respiración profunda y preguntó:


- ¿Qué debo hacer? - Si sentía perdido, no sabía que pensar, Sirius se alejó de la ventana y puso las manos en sus sienes, pensando. Las vidas de sus amigos y toda la populación de Ducado estaban en sus manos. Era una enorme presión, temía fallar. Camino de un lado a otro, pensativo, sus ojos vagando por la sala. Los Duques lo observaron, expectantes, y Harry soltó un grito. Miró a lo pequeño con el ceño fruncido, pero una amplia sonrisa apareció en su cara y dijo, dirigiéndose a la pareja:


- El Duque Malfoy acaba de temer un heredero. Pienso que, para evitar esta guerra, se debe realizar un contrato de matrimonio entre las dos Casas.


Lily se detuvo de envolver Harry y miro al consejero, horrorizada con su propuesta, pero James pensó un poco. No era una mala idea, una guerra seria evitada y el futuro de sus descendientes estaría garantizado.


- Mi señor . . . - Comento la Duquesa, temiendo por el futuro de su hijo. Quería que, tal como había sucedido con ella, que él se casara por amor, y no por obligación. Pero James no parecía estar pensando en la felicidad de su bebe. El Duque le dijo a su amigo, no escuchando las palabras de su amada:


- Es una buena idea, Sirius. - Se alejo de la ventana, y continuo – Haga un contrato de matrimonio inmediatamente.


El Marqués hizo una reverencia a los Duques y salió de la sala apresuradamente. James miró a Lily que tenía los ojos brillantes de rabia y su cara ruborizada. Se dio cuenta de que le temblaban las manos y ella pregunto:


- ¿Cómo fue capaz de hacer una cosa así, James? - Él percibió una punzada de dolor en su voz – Permitir que nuestro hijo se case sin amor? ¡No lo hicimos! ¡Y tú lo condenaste a una vida sin afecto!


- Prefiero que mi hijo se case con un Slytherin de lo que sea muerto por uno. - Declaró, seriamente. Se volvió hacia el criado, que tenía ojos abiertos por el miedo, y lo ordenó:


- Arthur, lleve a la Duquesa y el doncel a las habitaciones reales y sólo salen con mi autorización.


- Sí señor. - Respondió el criado, haciendo una reverencia, y esperando a la Duquesa, pero ella no se movió. Sus ojos transmitían toda su revuelta, todo su desagrado. Intento decir unas pocas palabras más, James pidió:


- Por favor, Lils. - Habló su apodo cariñoso, que usaba cuando estaban solos. Ella cerró sus ojos, tratando de controlar sus sentimientos y respiro profundamente. Con un porte altivo, caminó fuera de la sala, el sonido de sus zapatos resonando por las paredes, siendo seguido por el criado.


Cuando se vio solo, James cerró sus ojos e imploró al Dios Merlín, para que todo corrió por lo mejor. No quería pensar en lo que sucedería si el Duque Lucius no aceptar su oferta. Abrió los ojos y con una máscara de frialdad, salió de la sala. Desciendo apresuradamente las escaleras, intentando ignorar las expresiones asustadas de las personas que pasaban por él. Gran parte de las mujeres estaban arrodilladas en el suelo, rezando fervorosamente. Los hombres estaban en todas las ventanas, observando el más leve movimiento del enemigo.


Colocó las manos en la cabera, sintiendo la vaina de la espada de su antepasado, Godric Gryffindor. Pasó por los jardines del castillo, viendo las flores marchitas debido a la falta de agua y el césped marrón. Salió por las puertas y vio sus hombres, sobre caballos, listos para el ataque. A su lado estaba un criado, Frank, que le extendió su caballo blanco, pura sangre. Montó Prongs, que estaba nervioso, y acaricio su crin. El animal se calmó con el toque y galopo hasta su amigo y jefe de los caballeros, el Conde Remus, un hombre viril, de ojos ámbar y pelo castaño. Su rosto tenía una enorme cicatriz rosada a lo largo de la mejilla, obra del saqueador fuera de la ley Greyback, el hombre más peligroso de toda sociedad. Miró a su amigo y le dijo:


- ¿Algún avance, Conde Lupin?


- Nada Duque Potter. - Respondió el, observando atentamente los movimientos del enemigo. James se acordaba de todas las batallas que habían cogidos juntos, de las innumerables veces que habían salvado la vida el uno del otro. Él, James y Sirius se conocían desde niños y siempre habían sido mejores amigos. - ¿Qué hacemos?


James pensaba arduamente en lo que iba a hacer a continuación. Sabía que tenía que confrontar el enemigo. Con voz tensa, dijo:


- Espera por mis órdenes. - Incitó el caballo a caminar hacia adelante.


Remus intentó seguirlo, pero él no lo permitió. Sintiendo las miradas de todos sobre sí, salió de las protecciones de su castillo y observó las facciones duras de sus enemigos. Ellos estaban en fila, esperando las ordenes de su señor.


El Duque Malfoy conversaba con un hombre alto, que traía hermosas vestiduras, y tenía cabellos negros, como sus ojos, y su piel era pálida.


Sus cabellos platinados estaban tirados en un trenzado largo, que descendía hasta en medio de sus espaldas. Miro hacia adelante y, al darse cuenta de su presencia, burlo con frialdad.


- Finalmente el Duque Gryffindor decidió agraciarnos con su presencia. - Los jinetes de la casa Slytherin se rieron de sus palabras y escucharon obscenidades de sus soldados. A ellos no les gustaba que su señor, u otra persona, fuera humillada públicamente. Respirando fondo, para calmar. Obviamente, el Duque de Slytherin se aprovecharía de su fragilidad para atacarlo. Él estaba en sus manos. Vio Lucius mirándolo con superioridad. Haciendo caso omiso de los ojos, se habló con frialdad.


- Duque Malfoy, señor de la casa de Slytherin. - Comenzó, respetuosamente. Lucius se calló, escuchando con atención sus palabras. - Mi Ducado no desea una guerra. Para eso, deseo hacer una propuesta.


Lucius paró su caballo delante de él y lo observo con una puntada de curiosidad. El Duque de Gryffindor percibió que todos habían quedado curiosos con sus palabras.


- ¿Y qué propuesta es esa? - Pregunto, y James le explico el contrato. Al final, el Duque Malfoy se alejó del galope y se dirigió hacia el hombre pálido. Hablaron en sordina y los dos volvieron al borde de James, que reparo los ojos negros como la noche, sen brillo, frio como la noche.


- Su idea es muy buena. - Concordó el Duque de Slytherin y James suspiro, aliviado. Por lo tanto, evitaríamos derrames de sangre y nuestros herederos nos darán descendientes.


Miró las manos de Duque Gryffindor, y dijo:


- ¿Dónde está el contrato para firmar? - James sintió su alivio de desvanecer rápidamente con esa propuesta. Sirius aun no le había entregado, por cierto, ni siquiera sabía si aún estaba redactando. Tosió algunas veces, intentando prolongar el tiempo, aun sabiendo que el Duque de Slytherin odiaba esperar. Miró atrás, hacia la Conde Lupin, que percibió su aflicción.


Vio el Marques saliendo del castillo y suspiro, aliviado. Avanzando en pasos largos, pero impotentes, Sirius parecía estar desfilando, con una sonrisa galante en sus labios. James se dio cuenta de que estaba confinante. En sus manos traía un pergamino enrollado. El Marques se detuve junto a su amigo y le dijo con voz decidida:


- Aquí está el contrato, mi señor. - Extendió hacia el Duque de Slytherin, que arranco el pergamino de sus manos e hizo un gesto llamativo con la mano. El hombre de pelo negro se acercó y cogió el contrato. Analizo atentamente cada palabra redactada, intentando percibir que existía alguna trampa. Tomo algún tiempo, dejando a los dos habitantes de Gryffindor nervioso, pero finalmente se dio a Lucius, diciendo:


- Esta todo en orden, mi señor.


- Espero bien, Marques Parkinson. - Hablo el Duque Lucius, fríamente – si no cabezas van a rodar.


Gryffindor pensaron que el Parkinson se estremecería o ser asustado por la amenaza de su maestro, pero el Slytherin simplemente puso los ojos y comento irónicamente:


- Por supuesto, mi señor. - Parecía estar acostumbrado a esas amenazas. - Pero después no tendrá un consejero tan competente como yo.


El Slytherin Duque miró a su asesor por un momento, y dijo:


- Usted tiene razón. - Si se activa a los Gryffindor aturdidos y preguntó irónicamente:


- ¿Como puedo firmar? ¿Con mis dedos? - Escucharon risas aburridas de los Slytherins y dos hombres se entrelazaron. Estaban tan desesperados para no perecer en las manos de sus enemigos, que habían olvidado de un simples tintero.


- Hum, hum . . . - Una voz masculina pigarreó y todos se voltearon, viendo al Conde de Gryffindor con un tintero en los manos. Los dos Gryffindors suspiraron, aliviados, y James sacó el fresco de las manos del otro, dándole una mirada de agradecimiento. Remus sonrió en respuesta y se colocó al lado de sus amigos. Lucius observo con el ceño fruncido, la escena delante de él y le dijo:


- "Gryffindors se retrasan, pero no fallan."


- Es bueno que usted sabe un proverbio nuestro. - Comento el Duque de Gryffindor, con ironía disfrazada. Lucius ignoro sus palabras y firmo el contrato y entrego a James que lo hizo lo mismo, sin leerlo. Confiaba en Sirius, sabía que él no lo traicionaría.


Los dos hombres se observaron en longitud y el Duque de Slytherin amenazados:


- Espero que cumpla ese contrato, Potter. - Sus ojos grises brillaban maliciosamente, mientras hablaba – o de aquí a diecisiete años, estaré invadiendo sus tierras. ¡Y ningún otro contrato lo salvará!


Él tiro las riendas de su caballo, que relincho y se alejó con su ejército, dejando James con el rosto pálido. Miro a Sirius, que aclamó afirmativamente, felicitando por esa pequeña vitoria, y miro hacia atrás, mirando los rostros ansiosos de sus súbditos. Miro el pergamino y leyó las palabras escritas por el Marqués:


Yo, James Fleaumont Potter, el valiente, hijo de Fleaumont Potter,” el Cortés”, y Eufemia Potter, la “Feria”, Duque del Ducado de Gryffindor, me comprometo a dar la mano de mi primogénito, el doncel Harry James Potter, al heredero de la Casa de Slytherin, Draco Lucius Malfoy, cuando ambos alcanzan la mayoría de edad.


Para la concreción de ese acuerdo, exigimos que, durante esos diecisiete años, que no haya ninguna represalia del Ducado de Slytherin, y que dos familias de Casas Nobles junten en matrimonio sus linajes y produzcan herederos.


Enseguida estaban las firmas de los dos nobles, sellando el contrato, tal como el sello de la Casa de Gryffindor, mostrando la veracidad del documento. James suspiró, aliviado. Esperaba que todo iba bien, si no hubiera una guerra y era algo que no deseaba.




Continuación ...




Nota de la autora: ¡Hola! Espero que les haya gustado el capítulo. ¿Qué crees que va a suceder? ¿Cómo creen que Lily reaccionará? ¿Y Narcissa? Espero que les guste el desarrollo de la historia. Besos :D

○ ========== ○ ========== ○○ ========== ○ ========== ○


Nota de la traductora: ¿Hola dulces, todo bien?

Entonces ese es el nuevo capítulo y esta vez espero hacer correctamente.

Comente, hablan conmigo, piensan, critican, demuestran que están allí.


○Está Fanfic no me pertenece, ella es de total autoría de Sandra_Longbottom la cual me dio total permiso para traducirla.

Besos. ♥

7 de Diciembre de 2021 a las 22:10 0 Reporte Insertar Seguir historia
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