Cuento corto
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Laͣndͩaͣ /Aͣmͫoͦnaͣ /Oͦllaͣ /Rͬoͦzeͤ /Iͥmͫaͣ

Todo empezó con mi pierna, un día mientras me bañaba la hice unas pulgadas más larga sin querer queriendo. Ese suceso me aterrorizo, yo solo tenía 12 años de edad y no entendía lo que pasaba. Saber que tenía la habilidad de transformar mi apariencia me hizo una chica mas madura y responsable.

Al principio transformé cosas simples como mi color de pelo y su largo, mi color de ojos y sus formas. Después pase a cosas más complicadas y grandes como mi color de piel, mi altura y mi peso. Había veces que me quedaba sin habla al ver a la mujer que había creado.

A mis 16 años fui víctima de un matrimonio arreglado. Mis padres pensaron que casarme con un amigo de la familia era lo mejor para todos. Ecto se llamaba mi esposo elegido. Al principio lo odie, principalmente porque no teníamos mucho en común. No fue hasta después de la luna de miel que cambié de opinión. Ecto me sorprendió al ser todo un caballero que me complacia en todos los sentidos (especialmente entre las sábanas).

Nuestro primer año de casados lo disfrutamos mucho, vivíamos en una finca llena de tranquilidad. Ecto trabajaba duro en el campo mientras yo atendía la casa y lo atendió a él. Nunca imaginamos que un matrimonio arreglado pudiera tener tanto éxito.

Ecto comenzó a trabajar para un reino llamado “Olar”. Este les vendía frutas, verduras y diferentes granos que cosechaba en nuestros terrenos. Ese nuevo trabajo llegó con un cambio extraño en él, ese tipo de cambio que sólo un sexto sentido puedo rastrear.

Una noche Ecto no llegó a dormir a la casa con la excusa que lo atrapó la lluvia. Según él un amigo aldeano le dio refugio donde pasar la noche. Eso me dio la idea de poner en uso la habilidad que ocultaba y que no había usado en un buen tiempo ya.

La primera chica en la que me transforme la nombre “Amona”. A ella la hice lo más diferente a mi que pude. Le di un tono de piel oscuro, la hice alta, pelo corto-café, ojos miel, senos y un detrás voluptuoso. “Amona” era fácilmente la fantasía de cualquier hombre.

Ese día como lo supuse Ecto me avisó que después de trabajar se iba a quedar en una cantina con unos amigos, a lo que yo actúe como si no me molestara. Esa era la quinta vez en menos de un mes que este se quedaba en cantinas con amigos después de trabajar.

Cuando llegue al reino Olar como “Amona” me robe un vestido que me quedó como guante en mano. No se me hizo difícil encontrar la cantina en la que Ecto se encontraba. Me abrí paso en ella llamando la atención de todos los hombres ahí. Demoré exactamente 2 minutos en tener a Ecto a solas en una mesa conversando. De todas las cosas que me dijo, que era un hombre sin compromiso fue la que me dolió más.

Al terminar de charlar Ecto me llevó a un río que quedaba afuera del reino y tuvimos sexo debajo de un árbol. Me sentí como una cualquiera y aunque pelee, me ganaron unas cuantas lágrimas. Yo sabía que no era la mejor esposa pero tampoco me merecía lo que este me estaba haciendo.

Esa noche yo llegué a casa primero. Horas después llegó Ecto sonriente, me beso en la boca, ceno y ni tuvo la cortesía de darse un baño antes de irnos a dormir. Esa noche no pude dormir y escuchar los ronquidos de Ecto no me ayudó.

Ecto me fue infiel 3 veces, con 3 de mis creaciones, en menos de 3 años.

“Olla” fue la segunda, a esta chica la hice chaparra, pelo largo-colocho, piel caramelo y ojos negros. Así como con “Amona” Ecto llevó a “Olla” al mismo río y tuvo sexo con ella debajo del mismo Árbol.

“Roze” fue la tercera, a esta la hice flaca, pelo rojo, ojos verdes y con un color de piel beige. Incluso la hice más alta que Ecto con la esperanza que este se sintiera un poco intimidado.

“Ima” fue la última, una chica pálida, gordita con pelo corto-rubio y ojos azules. Esta corrió con la misma suerte que las demás. "Ima" me ayudó acomprender que lo único que Ecto quería de cada una de estas mujeres era solo sexo.

Me tomó casi un mes para llenarme de valor y confrontar a Ecto. Le dije que sabía todo lo que había hecho y que me quería separar de él. No me atreví a confesarle como me enteré y él no tuvo el cinismo de preguntar. De rodillas Ecto me pidió perdón con los ojos mojados aceptando que habia sido un idiota.

“No lo quiero usar como excusa pero de verdad siento que es un problema que va más allá de mi control y no puedo evitarlo. Amo el sexo contigo pero tambien lo disfruto con otras mujeres.” se explicó Ecto echándole sal a mis heridas. “Te amo y por ti estoy dispuesto a cambiar.”

Algo en mí no quería entender sus explicaciones, nada iba a cambiar sus infidelidades pero otra parte en mi entendía que todos cometemos errores y merecemos una segunda oportunidad.

Ecto tuvo la idea de mudarnos, no de casa si no de dimensión. “Esta nueva dimensión es muy diferente, ahí podremos olvidar todo y empezar de nuevo.” dijo Ecto y eso fue suficiente para llenarme de ilusiones otra vez.

“Enw” se llamó el pueblo al que llegamos, automáticamente nos encantó. Esa nueva dimensión estaba llena de cosas que en nuestra previa dimensión no existían como tecnología, tiendas, carros y empresas.

2 meses después me di cuenta que en esa nueva dimensión mi habilidad de transformismo no funcionaba, eso me hizo sentir un poco indefensa, afortunadamente ambos estabamos muy ocupados con nuestras nuevas vidas para concentrarnos en los cambios que venían con la nueva dimensión. Ecto trabajaba en construcción y yo era una cocinera en un restaurante, nadie tenía la menor idea que éramos individuos de otra dimensión.

Después de 2 años viviendo en “Enw” mi sexto sentido empezó a rastrear una extraña energía. No sabía por qué, hasta la fecha Ecto se estaba portando muy bien. Este salía solo conmigo y cuando salía solo, era para trabajar. “Tiene que ser mi inseguridad” me repetía a mí misma al ver y sentir que nuestra relación sentimental y física iban de maravilla.

“Hola amor, solo te quiero avisar que iré a tomarme unas cervezas con unos amigos después de trabajar. No me esperes para cenar.” me textio Ecto un dia, trayendo malos recuerdos a mi cabeza.

De ahí en adelante las salidas de Ecto se volvieron más frecuentes, habían noches en la que este regresaba a las 4 de la madrugada con olor a alcohol. Esa situación me afectó tanto que había días en los que se me hacía difícil concentrarme en mi trabajo pensando que este me estaba siendo infiel otra vez y esta vez no era conmigo.

Sin mi habilidad de transformación tuve que ser creativa, porque no aguantaba la intriga de no saber si Ecto habia regresado a sus andadas. Me compre una peluca naranja, unos lentes de contacto celestes, me puse un maquillaje extravagante y ropa que usualmente no usaría. “Quien necesita de habilidades.” me dije al salir de la casa en busca de Ecto.

Llegué al bar donde sabía que este se encontraba. Note un par de hombres y mujeres afuera tratando de llamar mi atención con ojos coquetos. Al momento en el que iba a empujar las puertas del bar tuve una extraña e instantánea reflexión. -“Porque estoy haciendo esto?”, “¿por qué me torturo de esta manera?” habían muchos porqués que no tenían respuestas en mi cabeza en ese momento. Me alejé de la puerta del bar y justo cuando me iba a ir un chico muy guapo con una voz ronca me interrumpió con un “Todo bien?”

“Si.” menti.

“Este bar está aburrido, no te lo recomiendo.” dijo el chico mirándome directo a los ojos. “Voy con otros amigos a un club que tiene más ambiente, queda a unas cuadras de aqui, te gustaría venir con nosotros?”

“¡Claro!” dije espontáneamente.

“Me llamo Daniel y tú?” dijo este dándome su mano.

“Landa me llamo Landa.” respondí dándole mi mano mientras empezamos a caminar.

26 de Noviembre de 2021 a las 20:57 0 Reporte Insertar Seguir historia
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