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No No


Gael un niño que tendrá que sobrevivir en un mundo en donde la degradación moral y el miedo domina el comportamiento humano. ¿Cuánto más tendrá que soportar Gael para someterse al entorno y el mundo? Lo único que hay certeza es que entre perdidas y cambios el destino siempre va a ser el mismo.


Drama Todo público.

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El primer paso

Un niño avanza entre un campo de batalla feroz, uno en el que docenas de soldados pierden la vida cada minuto y uno en el que el temor, gritos reducen a las personas a meros animales que actúan por instinto. El pequeño niño no podía dejar de preguntarse qué estaba pasando, entre gritos y abucheos entre los ambos bandos la sangre seguía esparciéndose por todo el escenario haciendo que a sensación de los cinco sentidos este escenario fuese lo más cercano a un catastrófico infierno, pero entre todo el niño seguía avanzando, aunque sus ojos ya estaban hinchados de tanto llorar y su mirada había estado perdida entre ese feroz escenario el niño seguía avanzando…
— hola, hola ¿sigues vivo? – pregunto un hombre cuya cara era opacada por un reflejo de sombra casi mágicamente.
El niño cuya conciencia se había desplomado en el campo de batalla a duras penas podía abrir los ojos. El hombre trajo consigo una cantimplora y dejo caer unas gotas de agua en su boca, algo que hizo que el niño lograse recobrara la conciencia completamente. Mientras que el niño se levantaba y bebía sin aliento el agua, el hombre cuyo rostro seguía siendo opacado por la sombra se dio la vuelta y siguió a dirección de una pequeña colina llena de cadáveres, el niño confundido al ver al señor yendo lejos sin decir una palabra lo siguió.
— ¡oiga señor!, ¿¡por qué se va!? ¿¡no me va a decir aunque sea su nombre!? – el hombre se giró lentamente y le hizo una señal con la mano para que viniera – el niño tranquilo al ver que el hombre no lo había dejado, recordó al instante que había dejado su única pertenencia en el refugio - ¡oiga señor espere un momento tengo que ir a recoger algo al refugio! – el hombre no se inmutó y siguió su camino hacia la pequeña colina – a lo que el niño sin entender la indiferencia del hombre prefirió recoger su única pertenencia después y seguir al hombre.
El niño intentó adelantarse al hombre con el propósito de poder ver su rostro, eh su sorpresa al ver que este hombre no parecía tener uno, el niño extrañado de esto pensó que su cabeza seguía un poco torpe luego de levantarse así que prefirió ignorar lo que vio volver a ponerse detrás del hombre…

–Disculpe señor, ¿podría al menos decir su nombre?... – insto el niño, ya un poco más preocupado de el que hombre no le dirigiese ni una palabra
– ¿Cuál es el tuyo? – pregunto el hombre
– Ah… perdón fue irrespetuoso pedir su nombre sin haber dicho el mío – dijo el niño en voz baja – ¡mi nombre es Gael!, ¿y cuál es el suyo? nunca lo había visto antes en las tropas…
El hombre siguió sin responder a lo que Gael ya un poco furioso iba irse, pero un peculiar olor que venía del otro lado de la colina a la cual ya estaban cerca dejo a Gael petrificado.
–Esto ya lo había olido antes este putrefacto olor que se impregna en el aire – Gael aterrorizado recordó que antes de recuperar la consciencia él estaba haciendo algo relacionado con ese olor, algo tan fuerte como para que su cuerpo temblara al solo olerlo un poco…
Fue el olor de la sangre invadiendo el olfato de Gael el que logro refrescar su memoria hacia los momentos de la guerra. El resultado era algo incomprensible un campo de batalla desolado sin ningún signo de vida en él. Gael no podía comprender este resultado inconcluso.
–¿Cómo es que de centenares de soldados entre dos bandos solo dos quedaran vivos? –pregunto Gael al hombre el cual ya ni si quiera se molestaba en mirarlo, solo estaba cortando el cráneo de un hombre con su espada de como si fuese el pan de cada día.
Gael sabía que algo raro ocurrió con ese hombre, el silencio de este era algo indiferente algo que solo hacía que Gael se siéntese más inquieto.
–¿Usted es de mi bando? – pregunto Gael con una voz temblorosa
–¿Un bando? – dijo el hombre en voz baja – yo no tengo un bando no soy de ninguno de sus pueblos. Yo solo vengo de paso.
–¿¡De paso!? – Gael confundido pensó que no había nada que un solo hombre tuviese que hacer un territorio en disputa – eso no tienes sentido nadie cruzaría solo la oscuridad para llegar un territorio de disputa dime la verdad ¿qué fue lo que paso aquí?

–Es la verdad llegué aquí… la gente murió… –el hombre dio una pausa y se quedó inmerso viendo el cielo– yo los mate…
–¿De qué hablas? ¡eso no tiene sentido! –expresó Gael quien esperaba que todo lo que el hombre le estuviese diciendo fuese una broma
– Sentido… jajajá –el hombre rio en voz baja de manera inquietante, mientras que recomponía su compostura finalmente había logrado abrir el cráneo de la persona que ya llevaba mucho tiempo cortando – así que dices que no tiene sentido… me pregunto ¿desde cuándo buscamos sentido en nuestras patéticas vidas? Aun teniendo un espacio y un lugar suficiente para una población nivelada las personas siempre quieren muchos más hijos más terrenos más comida más comodidad más pertenencias más reconocimiento más estatus… en fin lo único que no tiene fin en la naturaleza humana es la avaricia y aun todos los soldados caídos aquí no murieron por necesidad sino por avaricia.
En este punto en el discurso del hombre Gael se había convencido del peligro de su situación y por eso este había empuñado su espada entre sus manos temblorosas a dirección del hombre quien yacía en la cima jugando con un cráneo.
–Poco impetuoso. Tú no puedes hacer eso y aun si lo hicieras no pasaría nada – declaró el hombre indiferente ante la reacción de Gael – tranquilo un caballero no debería dudar en matar a alguien que amenaza su vida, pero… al parecer aún no has sentido las emociones que emergen al matar a alguien.
El hombre se levantó y camino lentamente hacia Gael el cual había quedado petrificado ante el miedo que le producía el hombre. El cual se quedó parado en un punto observando la avalancha de cadáveres en el suelo y después de unos segundos camina hacia uno y agarro su mano, arrastrándolo hacia mí. La persona que arrastro reacciono inmediatamente y comenzó a jalar y sollozar, parecía ser que había estado fingiendo su muerte para poder escapar, no obstante… El hombre ya lo había descubierto…
–¡Suéltame! ¡Déjame ir! – decía la persona que por su ser apariencia parecía ser un niño de la edad de Gael – ¡yo solo quería ir a casa!, ¡quería ver a mi hermana! –lloro y grito el niño hasta quedarse sin voz.
El hombre puso enfrente de Gael al niño que no paraba de sollozar.

– ¿Apuntaste tu espada con la intención de matarme no es así? –manifestaba el hombre mientras tapaba la boca del niño con su mano – pero… no puedes matarme hasta que realmente digieras el peso de la muerte en tus manos – el hombre jalo la camiseta del niño dejando su abdomen expuesto y puso su dudo sobre su estómago – Aquí apuñala a este niño aquí y míralo fijamente a sus ojos, mientras tu espada perfora sus órganos y lo desangra pon fijamente tu mirada en su expresión, mira como la vida se le va poco a poco del cuerpo, mira cómo llora y se retuerce desesperadamente mientras su hora le llega, siente el peso del arma en tus manos y después de eso mira como su rostro queda completamente petrificado ante el miedo. Haz eso y luego recuerda que tus acciones se han llevado la vida de una persona y que al matar al alguien… hace que su muerte sea un reflejo más probable a lo que algún día será la tuya…
Gael quien ante las palabras del hombre y los sollozos del niño estaba paralizado por todo,
Miraba fijamente a los ojos del niño quien parecía suplicar con su mirada.
–suéltalo… – dijo Gael con un rostro inexpresivamente vacío. Un rostro venía a su cabeza cuando el niño lo miraba con temor, el rostro de alguien importante para él. Esa persona ya había muerto en la guerra hacía un tiempo, así que ver una cara parecida a la que él tuvo el día que se fue a la guerra dejo a Gael con una respuesta concreta.
–¡Magnifico! Determinación ante el miedo, esa reacción es muy interesante – declaró el hombre ante la palabra de Gael – ¿entonces que van a hacer ahora intentaran matarme?
Gael puso empuño su espada de nuevo y se puso adelante del niño que seguía alterado por la situación.
– hmmmmm ya veo. Entonces corran –dijo el hombre mientras se sentaba de nuevo y observaba hacía el límite del cielo y la infinidad de oscuridad que hay más allá de este –si quieren vivir tendrán que abandonar este cielo y caminar hasta encontrar otro pueblo ¿están listos para dar sus mentes por sus vidas? – pregunto el hombre al niño y a Gael quienes al saber a qué se refería el hombre comenzaron a inquietarse mucho más.
– ¿quieres que caminemos sin luz durante días? – pregunto Gael – no es lo que yo quiera es su única opción si quieren sobrevivir. Algún informante habrá visto el resultado de la batalla y un batallón de soldados ya debe de venir en camino para disputarse esta área… así que si no se apuran morirán y corren morirán…

– no es diferente si abandonamos este lugar. ¡Como pretendes que podamos caminar sin luz comida, agua es que ni siquiera llega suficiente aire para respirar! – dijo Gael alterado – tienes miedo. –dijo el hombre con un tono condescendiente – nunca hubo una opción en la que hubiera más posibilidad de vivir que de morir, después de todo de esta manera es cómo funciona este mundo – las palabras del hombre dejaron a Gael helado, al ser consciente de que su única salida para sobrevivir era un río oscuro que se lo tragaría vivo Gael no podía evitar temblar del miedo…
– enfrenta el miedo – dijo el hombre – el miedo limita nuestras acciones y pensamientos, pero también le pone una fecha fija para realizarlos, después todo nosotros intentamos evitar el miedo complaciendo tareas y necesidades que no nos involucren en situaciones en el que nos enfrentemos a este, sin embargo… no somos perfectos así que nunca hacemos las cosas de manera pulcra y correcta, es por esto que siempre tendremos que enfrentar el miedo de nuestras imperfecciones y solo de esta manera no volver a cometerlas. Es porque que les digo que se preparen para perder sus mentes, porque si logran traspasar la oscuridad no volverán a temer a ninguna otra cosa más que esta.
El relinchar de una manada de caballos advertiría la pronta llegada de un batallón. Esto hizo que Gael aprisa cogiera la mano del chico y corriera rápido a la oscuridad, mientras la luz del cielo ya no cubría más sus pisadas Gael se giró y miro la lejana silueta del hombre cuyo nombre o rostro nunca conoció…
Después de unos minutos caminando, el otro chico trataba de hablarle a Gael, pero este estaba tan absorto en su mente meditando las palabras del hombre que no se percataba siquiera de la existencia del otro.
–¿Oye estás bien? ¿Puedes oírme? –pregunto el niño preocupado a Gael –hmmmm si estoy bien es solo que es difícil darse cuenta de que estoy acompañado cuando no veo absolutamente nada – dijo Gael en un tono indiferente.
– Eso no tiene sentido ¿no es por eso por lo que deberías estar más concentrado en lo que oyes que en lo que ves? – si tienes razón es solo que estaba pensando en lo que dijo él
Hombre de allí atrás y pues… tengo muchas cosas en la cabeza ahora mismo… – entonces no pienses mucho que para eso tendremos mucho tiempo. ¡Mejor presentémonos! – dijo el chico eufórico pese a la situación – hmmmm ¿ok? Mucho gusto me llamo Gael Perero… hmmmm ¿cómo te doy la mano si no veo nada? – no hace falta, ¿aparte quien se da la mano para presentarse? – pregunto el chico
– pues… un caballero como yo –dijo Gael sin entender la pregunta
– pero nosotros no somos caballeros no hicimos nada más que jugar a hacernos los muertos en el campo de batalla – mencionó el chico
– ¡eso no es verdad yo nunca pretendí hacer eso! – dijo Gael con rabi
El chico se quedó callado después de eso por lo que Gael retomo la conversación para romper el mal ambiente.
–¿Y tú como te llamas? – pregunto Gael incómodo –¿hummm? Aaah je, je, je perdón había olvidado decir mi nombre –dijo el chico en un tono burlesco – soy Hervé Sendulla ¡me gusta tomar siestas y comer avena!.
–¿humm ok?... Gracias por esa información y… ¿De qué pueblo vienes?
Los niños siguieron hablando y conociéndose algo que parecía una paz entre un lugar en el que no había absolutamente nada. Su compañía era lo único que podía hacerlos seguir en este camino en el que solo sus palabras podían remanecer sus consciencias dentro de la profunda incertidumbre de su futuro y aunque fuesen nacidos para matarse, repudiarse y rehusarse a dialogar. Estos niños acogieron genuinamente una amistad recíproca, una que velaba por la supervivencia de ambos y fortalecía sus esperanzas de sobrevivir a un viaje en el medio de la nada. Ya que el modo en el que se educaban e instruían a los caballeros en el pueblo de Hervé era tan desigual y desinteresado, Hervé no tenía suficientes habilidades para sobrevivir en situaciones extremas como a lo que Gael quien había sido mucho más instruido en sobrevivir en este tipo de situaciones sabía que necesitaban encontrar un sitio donde llegase la luz, así sea un pequeño cielo. Sus cuerpos no resistirían más de un par de días caminando y debido a otros factores como el aire, alimento y sed el encontrar un cielo era un contratiempo.
–Oye Gael ¿cuánto tiempo crees que tardaremos en encontrar un cielo? – pregunto Hervé quien ya se escuchaba cansado después de horas de caminata – no lo sé… quizá horas o días… eso es algo que no podemos saber a menos de que sigamos caminando – respondió
Gael quien consciente del contratiempo que significaba el viaje llevaba tiempo concentrado en solo caminar.
Paso el tiempo y caminaron durante unas docenas de minutos más, hasta que por fin consiguieron encontrar un cielo solo que este cielo no era para nada lo que se esperaban…

– esto debe ser una broma… – dijo Gael al ver el absurdo tamaño del cielo que encontraron.
Era un cielo que en proporción daba un agujero de luz del tamaño de un dedo índice, algo que por su tamaño no ayudaba en absolutamente nada…
–¡Estoy cansado! ¡Muy cansado! ¡Si doy un paso mis huesos se volverán en avena! – declaraba Hervé quien se tumbó exhausto de caminar tanto – vamos no seas perezoso, te estás tomando esto muy a la ligera sabiendo que moriremos si no encontramos un cielo más grande que este pronto…
–Dijo Gael quien también estaba exhausto y con mucha hambre, debido a que la ansiedad de ir a un campo de batalla no le dejo comer el día anterior. Este se sentía como si su cuerpo se desplomara – lo sé… pero … ¿No existe alguna dirección o alguna pista en la que sea más fácil encontrar algún cielo o un pueblo? – pregunto Hervé en un decepcionado y aburrido tono –¡no, no existe si quieres encontrar un cielo y vivir camina! – dijo Gael enfadado jalando de la camiseta de Hervé –¡no, no quiero tengo frío, sueño y mucha hambre, Si sigo me voy a desmoronar! –insistió Hervé
– ¡Idiota! Está bien si quieres morir hazlo solo ¡adiós! – dijo Gael volviendo a caminar
–¡Espera Gael! Era broma – dijo Hervé arrastrándose mientras agarraba a Gael de su pantalón para no dejarlo ir– ¡suéltame! – dijo Gael repetidas veces mientras forcejeaba con Hervé.
Siguieron forcejeando por unos segundos hasta que un sonido de madera impactando el suelo les dio un enorme susto.
–¿Qué fue eso? – pregunto Gael asustado – ¡no lo sé yo no hice nada te lo juro! –respondió Hervé quien busco la espalda de Gael para esconderse
Gael se sintió asustado y pensó que podría ser algún monstruo, como aquellos de los que su hermano alguna vez le conto y después de unos segundos de silencio algo se le vino a la cabeza a Gael. Una vez recibió un regalo por parte de su padre, ese sería el primer y único regalo que había recibido en su vida hasta ese momento, el regalo era un objeto bastante excéntrico entre alguien que venía de un pequeño y pobre pueblo, su nombre era brújula y
Era una caja que al abrir contenía en el centro un objeto con muchas formas de círculos. Gael recordó esto y en un certamen de tiempo comenzó a arrastrarse por toda la zona como si de un perro olfateando se tratase.

– ¿Gael? ¿Dónde estás porque saliste corriendo? – Dijo Hervé desesperado, pensado que Gael lo había abandonado – ¡por favor no me dejes solo, no te volveré a estorbar te lo juro no me dejes solo! ¡Gael! – grito Hervé entre lágrimas.
–¡cálmate!, ¡estoy aquí! – dijo Gael mientras seguía buscando por el piso – ¿¡aquí donde!?, ¡si no veo nada!, ¡si vas a ir algún lugar dime en lugar de salir corriendo de la nada! – ¡la encontré! –dijo Gael eufórico, mientras corría al pequeño cielo para revisar en la luz si era el objeto que él pensaba.
– ¡Ven mira lo que tengo! – le dijo Gael feliz a Hervé mientras este se acercaba – ¿qué es eso?, ¿hiciste caca? – pregunto Hervé al no saber en absoluto que era el objeto que hacía que Gael se emocionara.
–¡Mira!, ¿ves la flecha? ¡Esta nos indica la dirección en la que vamos! – explico Gael – no entiendo y ¿eso que tiene de genial?, ¿no decías que no había una dirección que nos ayudara? – pregunto Hervé
– Bueno es que en verdad si existe… pero pensé que había dejado mi brújula en el refugio ¿cómo termino aquí?
Después de preguntarse eso casi de inmediato pudo suponer que el hombre sin rostro se la había puesto en un bolsillo mientras este estaba petrificado del miedo.
–Maldito sin rostro se cree muy astuto… – pensó Gael
– Y entonces… ¿Cómo usamos esto? – pregunto Hervé – hummm pues mira ¿ves aquí la flecha?, nosotros estamos en dirección al oeste, mi papa siempre me dijo que donde se encontraban muchos cielos y grandes pueblos era en dirección al noroeste, así que si vamos a dirección del noroeste es más probable que encontremos algún cielo…
–¿¡Entonces eso significa que vamos a vivir si vamos al noroeste!? – pregunto Hervé que pese a no ser muy inteligente… se las arregló para entender a Gael… – ¡sí!, ¡es posible que sí! –dijo Gael –¡entonces vamos!, ¡tenemos que llegar rápido! – dijo Hervé
– espera, espera tranquilo mejor descansemos… ya llevamos mucho tiempo caminando si seguimos así, alguno de los dos se desmayará y eso no sería nada bueno…
–¿¡Entonces puedo tomar una siesta!? – pregunto Hervé feliz
– jeje sí, toma tu merecida siesta. Cuando despiertes continuáramos sin parar hasta encontrar un cielo – dijo Gael
– ¡Si señor! –dijo Hervé mientras reposaba la cabeza en el regazo de Gael – ¿oye que crees que haces? ¿Cuándo te permití hacer eso? – dijo Gael, pero ya fue muy tarde porque a los segundos Hervé ya estaba roncando.
–Hmmmm… que persona tan extraña, bueno ya no importa. Descansa… estoy seguro de que cuando despiertes, podremos ver un nuevo día…

23 de Noviembre de 2021 a las 16:15 0 Reporte Insertar Seguir historia
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