uchihaincest Uchihaincest Uchiha

Con la música de fondo, los colores y su vestuario el cual no dejaba mucho a la imaginación, lo vio Sasuke. Y no lo perdió de vista, porque este bailarín en específico se robó toda su atención.


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18.

#lemon #sasuke #itachi #sasuita
0
79 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

¡ ONE !

Sentado allí en una ostentosa mesa, con las copas en la esquina de cada cual y disfrutando del espectáculo. Así estaba Uchiha Sasuke sin poder apartar la mirada, completamente eclipsado y concentrado en uno de ellos.

Bailarines. Para pasar la noche decidió salir y aceptar una de las muchas invitaciones que ya le habían hecho. Cuando eres una persona influyente las invitaciones te sobran y los amigos también.

Es solo que esta noche se encontró a sí mismo sin lograr despegar la mirada. Sin poder dejar de detallar la ropa de él, que aunque no dejaba mucho a la imaginación, lograba colocar su ocupado cerebro a maquinar cosas que avivaban sus propios deseos.

Sus movimientos. podría describirlos como sensuales, suaves, provocadores y llamativos, que aunque no se esforzaba ni se ocupaba de estar en el centro, en la posición desde donde se encontraba todo el público lo observaba. Su figura, que aunque era la de un hombre, era delgada y sus angostas caderas se marcaban en el vestuario de una forma tentadora.

Desde el inicio del espectáculo llevaba observándolo. Como sus manos movían la seda. Como sus pies se movían al ritmo de la música, danzantes y con la gracia de un cisne, con delicadeza, pero expresividad, llenándolo de un sentimiento fuerte y embriagador.

Fue entonces cuando los ojos de él se posaron sobre los suyos. Mientras bailaba. Mientras sus pies y su cuerpo seguían los instrumentos. Lo observaba. Con sus oscuros ojos detallaba sus reacciones a los agraciados movimientos que hacía.

Mordió sus labios mientras lo observaba y colocó las manos sobre sus caderas, delineando su cuerpo, invitándolo porque así lo veía él, a probar.

Su baile lo llamaba. Como si de un cortejo se tratara ahora solo estaban ellos en la sala, nada más importaba. La música la escuchaban a lo lejos y estaban completamente enfocados el uno en el otro.

Su mirada se oscureció mostrando visiblemente sus deseos y sus manos viajaron directamente a su entrepierna. La apretó evitando así tener una erección en público, pero mientras lo hacía intensificó su mirada sobre el bailarín y le hizo saber así que eso era su culpa.

Que el hecho de que de pronto el calor en su cuerpo se avivara. Que sus deseos salieran a flote y que su mirada no lograra apartarse, era su culpa. Lo que le haría apenas terminara, lo que ambos querían y perdidamente deseaban, era su culpa.

Por tentarlo con su sola existencia, por llamarlo con su baile y elegirlo con la mirada.

Al terminar el espectáculo los bailarines comenzaron a bajar y él se apresuró por entre las gentes a llegar donde el bailarín. A pesar de su disgusto por las multitudes, eso no le importó, rozando su mano como pidiendo su aprobación lo llevó arriba.

En el camino sellaron sus bocas con hambre. Presionaron más el uno contra el otro, refregaban sus cuerpos y sus crecientes erecciones. Se toqueteaban el uno al otro haciéndose saber las ganas que se tenían y el deseo desbordante que ahora corría por sus cuerpos.

Lo llevaba cargado, pero no como si de una princesa se tratara, sino de una presa.

Cuando sus pies pasaron la puerta, habiéndola cerrado, con impaciencia y velocidad alzó un poco sus ropas y con sus manos toqueteó el miembro del bailarín.

Gemía con deseo y se aferraba a los cabellos de su amante de esta noche, lo siguió tocando, su miembro estaba caliente, vibraba con cada toque y sus caderas empujaban hacia adelante en busca de más, de más caricias, de más de aquellos dedos que lo tocaban con lentitud, pero destreza y que lo hacían deshacerse en gemidos y jadeos.

Con el rostro sonrojado y su boca abriéndose para soltar nuevos gemidos. Con la respiración errática y el rostro brillante, dio un gemido alto y acabo sobre las manos que lo acariciaban.

Lo miró y lamió su corrida y ante la atenta mirada del otro siguió degustando el blanquecino y espeso líquido, saboreándolo con placer.

Acercó uno de sus dedos a la boca del bailarín y este lo lamió dejando un rastro de saliva entre su boca y el dedo. Acariciando un poco sus muslos y tocando su entradita sin llegar a meter aun nada. Disfrutó de los suspiros que escapaban de la boca de él y de la forma en que se retorcía y le rogaba con la mirada que lo hiciera.

Metió uno de sus dedos en la entradita del bailarín, este arrugó un poco el entrecejo y mordió sus labios acallando los sonidos de incomodidad. Cuando vio que estaba listo para otro, metió otro dedo y empezó a moverlos para expandir su entrada. El mismo bailarín comenzó a follar sus dedos, movía sus caderas y gemía por más.

Metió otro dedo para completar los tres y allí él pudo apreciar el hermoso orgasmo que consiguió. Cerrando su entradita sobre los deditos que intrusos, se metían por ella y la expandían. Chorreando con fuerza su esencia la cual esta vez fue a dar al pecho de su acompañante.

Mientras el bailarín se recuperaba momentáneamente de su orgasmo, fue sacando su miembro y acariciando la cabeza del bailarín. Se acercó a besarlo mientras que poco a poco iba introduciendo pene en él.

Aunque pudo ver que le dolía un poco, no escatimó nada de su fuerza y comenzó a embestirlo con fiereza. Le encantaba los gestos obscenos que surgían de sus expresiones. Le gustaba como apoyado en la pared y con las piernas enrolladas en sus caderas, movía por más su pelvis enterrándose mas su miembro, gimiendo en su oído y disfrutando de los chupones que le hacía a sus tetillas.

Veía como lo estaba enloqueciendo, llevándolo a la cumbre. Sabiendo su necesidad de terminar comenzó a darle más fuerte. Los ojos del bailarín llorosearon pero sus caderas siguieron perfectamente el ritmo.

Dando gemidos fuertes, sus pieles estrellándose sin compasión y con orgásmicos sonidos. El primero en acabar fue el bailarín, quien entre gemidos entrecortados se liberó en el pecho de su amante, e influenciado por la estrechez de este mismo, acabó el otro dentro de él prolongando sus embestidas para llenarlo todo lo que podía.

Al acabar ambos volvieron a besarse, esta vez fue un poco más suave debido a que sus cuerpos se encontraban más cansados que antes.

Fue cuando Sasuke habló.

━━Me encanta la flexibilidad de los bailarines. ━━fue todo lo que dijo.

Y habiendo hablado ambos volvieron a comenzar una nueva ronda.

22 de Octubre de 2021 a las 13:41 0 Reporte Insertar Seguir historia
0
Fin

Conoce al autor

Uchihaincest Uchiha Simple personita que bordea entre dos mundos, mis historias son simples tanto como sencillas. El Itasasu y el Yoonmin son mis dos amores.

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

Historias relacionadas