davidvdz047 David Velázquez

La vida de Samanta da un giro inesperado tras la misteriosa muerte de su padre. Un detective busca al asesino pero se da cuenta en el camino que nada es lo que parece. Un sacerdote muy particular se enfrenta a un problema de tal magnitud que su vida está en peligro ¿será el asesino? Cabe mencionar que el padre de Samanta tenía un amigo que está dispuesto a vengarse. Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia, favor tener prudencia al avanzar en cada página.


Crimen Sólo para mayores de 18.

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Prólogo

Un cuarto oscuro, sonidos lejanos de pasos que se acercan al compás de los latidos. Pasan los segundos, el tiempo no espera a nada ni a nadie. Los pasos parecen detenerse, se escucha abrir una puerta, luego un orificio en la pared y una voz del otro lado dice con total serenidad:

—En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

—¿Dónde estoy? —Preguntó aquel hombre encerrado en una especie de caja, estaba sentado y la voz provenía del otro lado. Por un momento todo parecía muy confuso, sólo recordaba esos pasos pues todo el tiempo estaba en la oscuridad, no recordaba cómo llegó, aunque estaba empezando a sentirse familiarizado.

En momentos como aquellos poco importaba la posición social, los logros académicos obtenidos con el esfuerzo durante años o inclusive el propio apellido, quizás lo único importante era salir de aquel espacio. Sólo estaba seguro de una cosa, ya había sentido ese sitio en algún momento de su vida.

Cuando era pequeño, muy pequeño, solía ir a misa acompañado de su madre. Como todos los niños de su edad, había hecho su primera comunión en su pueblo natal de Alberdi. Aquellos eran los primeros pasos (y quizás los únicos) que tendría con la Madre Iglesia.

Al pasar los años fue creciendo, recuerda que cuando tenía 17 años sólo asistía a misas por mera obligación (seguía su confirmación) de sus padres. En el fondo sabía que su vida no estaría ligada a un viejo credo basado en historias y dogmas, él quería triunfar, ser un exitoso empresario y estar por encima de todos.

«Así que era eso…» sus pensamientos empezaron a tomar forma, lentamente claro, pero al menos ya tenía idea de ese momento. Cuando se encontraba en su grupo de confirmación siempre instruían a todos los jóvenes a seguir el camino correcto y evitar caer en manos del enemigo, tratar siempre de hacer el bien sin mirar a quien. Para ello siempre había sugerencias y entre ellas la más importante era la confesión.

Todo quedaba un poco más claro, las palabras de la otra persona, estar encerrado en una clase de caja y el silencio apuntaba sólo a algo, estaba en alguna especie de confesionario. No tenía una puerta, o al menos no podía encontrar una, lo cual indicaba que estaba ahí contra su voluntad, a diferencia de varios lustres antes, en esta ocasión no podría salir corriendo, aunque quisiera...

—Bien —dijo aquel misterioso sujeto —, creo que es un tiempo prudencial ¿has terminado tu examen de conciencia?

Esa voz quebrantante pero serena a la vez interrumpió sus recuerdos, esto era el presente y debía buscar una solución.

—¡Quién eres! —exclamó fuertemente —¡Sácame de aquí! —Agregó con un acento determinante.

—Hermano, esa no es la manera de dirigirse a un siervo del Señor, soy sólo un instrumento y esta es tu última confesión.

25 de Octubre de 2021 a las 19:04 0 Reporte Insertar Seguir historia
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