john-boj John Boj

CANCELADO. Me puse enfermo y tuve que abandonar el reto, pero los capítulos subidos los dejaré Historias cortas de terror, ciencia ficción, misterio... En teoría para el reto witchtober... Cada día una palabra que es el título, aunque no entrará a concurso porque no cumpliré lo de que esa palabra esté en el texto explícitamente. Me parecía que destrozaba el primer relato. La portada es un esbozo a digital, también propio.


Cuento Todo público.

#relato #misterio #cienciaficción #challengeroctubre #witchtober #relatocorto #reto #monstruos #miedo #terror #horror
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Vampiro (19)

Abrí los ojos sin saber muy bien dónde me encontraba, había un ruido extraño de fondo, como un golpe seguido de un “tac tac” sobre mí cabeza. Todo estaba tremendamente oscuro, pero cualquier movimiento me resultaba imposible, casi como si mi cuerpo estuviese paralizado. De nuevo un golpe y el sonido consiguiente, esta vez puse todo mi empeño en mover mi brazo, y logré un débil espasmo en mi mano que dolió como el infierno. De mi boca, de donde habría tenido que escapar un grito, apenas siguió una leve abertura y una bocanada de aire que me produjo una puñalada en el pecho. Procuré resistir aquel tormento centrándome en mi cabeza, la madeja de desconcierto y sueño que me había impedido comprender mi situación comenzaba a deshacerse. ¿Cómo había yo llegado a ese lugar? Fue una pregunta que me obligó a hacer memoria pero, de pronto, llegó otra que me atormentó más con su eco. No respiraba, llevaba un minuto o dos inmóvil para no notar ese dolor, completamente quieto, y no notaba esa sensación de plenitud cuando el pecho sube y baja, ¿por qué no lo sentía? Traté de obligarme a llevar esa acción a cabo concientemente y eso sólo produjo que mi cuerpo se retorciera. Ardía, ardía cada molécula de mí, pero no podía dejar de forcejear contra la nada, produciendo golpes amortiguados a mí alrededor. Estaba en una caja, y quería gritar por auxilio a pesar de que cualquier sonido coherente se negaba a nacer de mis labios. De repente no hubo más golpes, ni nada hizo ruido al caer. Yo había conseguido quedarme quieto al fin, y escuché a un caballo relinchar y piafar asustado, después una voz lejana e incomprensible probablemente tratando de apaciguar al animal. El sonido volvió y algo me dijo que se me acababa el tiempo, como un instinto. Nada más la palabra instinto llegó a mi cabeza noté, sobre mi ahora no tan insensible piel, el goteo de la saliva que comenzaba a brotar de mi boca. Tenía hambre, hambre infinita que revolvía mis entrañas, y tuve la certeza de que, si lograba saciar esa necesidad, dejaría de doler. Moví mis brazos impulsado por algo primario y, sólo entonces, al golpear la tapa dura de mi prisión, caí en la cuenta de que aquello era madera. Y el golpe cobró otro matiz, y lo que caía se me asemejó a tierra… Y no respirar completó mi despertar con una lógica terrible, con la certeza de que no había yo hecho nada semejante a despertar, porque no respiraba y, probablemente, estaba muerto. Pero escuchaba y sentía, así que aquello no era posible. Golpeé a pesar del dolor la madera, casi como sustituto del grito que deseaba proferir. Sorprendentemente cedió, como algo frágil, y la tierra entró en mi prisión confirmándome que me enterraban. No necesitaba respirar, y eso no era un espejismo ya que, en caso de serlo, hubiese muerto en una cárcel más cruel, hecha de tierra húmeda y desagradable. No sentí frío, tampoco más miedo que el que ya recorría mi alma, simplemente me aferré al terrible hambre que punzaba mi estómago, y cómo si nadara de inercia, aún sintiendo que me desgarraba a cada gesto, ascendí. Emergí de un salto que me produjo algo de vértigo. Fuera, sólo una lámpara de aceite iluminaba el rostro aterrorizado de Williams, el enterrador. Nunca tuvo buena fama, ni había yo hablado mucho con él, pero incluso profiriendo aquel alarido de pánico pude reconocer su arrugado y enjuto rostro. Debía yo haber gritado, quizá, más que él; o al menos justificar que estaba vivo y que todo se debía a un error. Sin embargo, no podía pronunciar palabra alguna, y comencé a salivar descontroladamente de nuevo. El caballo arrancó a correr relinchando de pavor, y su dueño trató de alcanzarlo; esa acción me hizo reaccionar de puro reflejo, y en un segundo, me vi sobre el viejo Charlie Williams.

La enajenación dio paso a un sosiego extraño y embriagador, la lámpara emitía un tenue destello a mis espaldas a punto de consumirse, pero yo ví a Williams nítido en la tierra, tendido y blanco, como si le hubiesen robado el alma. En la mueca de horror que seguía en su rostro, así como en sus ojos abiertos y burlones, yacía una satisfacción que me dio nauseas. Mi boca sabía a hierro, y sentía calor nuevamente en mis entrañas, pero no quise averiguar si mis labios encajaban en el cuello reventado del muerto, porque algo me advertía de que no soportaría caer en esa cuenta. A lo lejos se escuchaba aún al caballo negro huyendo hacia ninguna parte, me centré en eso. ¿Qué suceso me había llevado a mí, el joven y prometedor Michael Curtis a aquel lugar? No lo recordaba. Era consciente había yo matado al enterrador, pero me aterraba más la naturalidad con la que había primado aquel diabólico instinto en mis acciones. La luna brillaba en el cielo como una media sonrisa macabra, y recordé la luna hacía no tanto, pero llena... ¿Cuánto había pasado en aquel estado? Tenía que marcharme lejos, pero me quedé inmóvil, deseando despertar en mi cama sin recordar aquella pesadilla, sin el cuerpo burlón de Charlie Williams a mis pies…

Una silueta se recortó en el horizonte, apenas debía ser visible por lo tenue del brillo lunar, pero yo la veía clara como el día. La lámpara se había ya apagado por completo, lo que me dijo que llevaba de más en mis pensamientos. Me sentía fuerte ya saciado, ajeno a los males, casi extasiado de energía. La sombra no se movió, pero mi memoria sí, y reconocí en el cambio de viento un olor entre lo metálico y el tabaco fino que me resultaba conocido; junto a aquel, un perfume refinado y demasiado dulce que me desconcertaba. Llegó entonces el recuerdo de un inversor, había ido al club para conocerme, “la promesa del pueblo” había dicho, y yo había accedido a escuchar su oferta a pesar de que era tarde… No podía atrapar su nombre pero sin darme cuenta caminé hacia allí, sentía que era lógico si quería una respuesta, aunque en cierta manera podía ser otro nuevo instinto, ya que algo en el olor que llegaba de su dirección me resultaba agradable y tranquilizador. “Diane”, ese era el origen del perfume, y me reprendí por no saberlo entre aquel desagradable olor a sangre y humo de tabaco… Estaba muerta, era algo casi seguro, y el inversor había vuelto con su aire refinado a burlarse de esa hazaña; casi escuchaba su voz preguntando sobre la fotografía que se cayó de mi bolsillo “¿tu mujer?”. Sentí la rabia tensar mi cuerpo y, como un resorte, corrí llegando a la colina, casi sin esfuerzo; no había nadie, sólo quedaba un rastro que me guiaba lejos del cementerio. ¿Había quedado ella tendida en el suelo igual que el enterrador, con esa mueca extraña y desagradable? No lo sabía y me di cuenta mientras seguía el rastro, que no quería saberlo.

19 de Octubre de 2021 a las 18:40 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Monstruo come galletas Monstruo come galletas
Me gustó la metáfora de jugar con la muerte y el suspenso en todo el relato, sobre nos saber si quedar en vilo por la suerte del protagonista o estar a la expectativa de sus actos, el detalle de la sonrisa en el cadáver marcó la distinción entre ésta y muchas otras historias del mismo género.

  • John Boj John Boj
    Gracias ^^, me alegro de que sea de su agrado. Quise darle una vuelta... pero a veces con cosas tan trilladas como los vampiros uno no acaba de saber si ha quedado demasiado cliché. Ya se ha hecho todo xD, y además el problema del tiempo de este tipo de retos es terrible... 3 weeks ago
  • Monstruo come galletas Monstruo come galletas
    Jaja, en eso te entiendo, pero lo mejor es hacer trampa y ganar el concurso jaja, sigue así, te seguiré leyendo! 3 weeks ago
Monstruo come galletas Monstruo come galletas
Muy hermoso cuento, escribes muy bonito.
~

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