anviloza Angela Vieira

Primer Libro del Universo Memorias de Lanna, que sigue la historia de la Princesa Lanna y su Escape de los Piratas del Desierto, con las intenciones de obtener ayuda de un Reino extranjero no sólo para recuperar su trono, sino para saber dónde están sus padres. Sin embargo, un pequeño accidente cambió todos sus planes, sin siquiera ella saberlo. ¿Qué pasará ahora? Sigue de cerca su historia...


Ciencia ficción Distopia No para niños menores de 13. © Angela Vieira

#Reino #Piratas #Princesa #Recuerdos # #Memorias
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Prólogo

Martes 24 de Mayo. Año 5719


Campamento Pirata. Antigua Plazoleta Real de Ciudad Lanna. Reino Lanna.


Corrió con todas sus fuerzas, la desesperación salía por sus poros. Jadeos de cansancio y adrenalina se colaban por sus labios pesadamente, los latidos de su corazón golpeaban con fuerza en su pecho casi ensordeciéndola. Casi, porque no ignoraba los fuertes disparos en ráfaga que resonaban al igual que las explosiones detrás del Campamento, que estremecían el lugar.


No sabía qué hora era, el sol se ocultaba y el crepúsculo, junto a las tenues luces del lugar, apenas le permitían movilizarse por el lugar. El Campamento era una especie de laberinto lleno de tiendas de campaña: grandes y desgastadas, al igual que tráilers enormes; algunos les servían de prisión, otras eran para dormir y otros como laboratorio. Sabía que conforme corría hacia adelante, no sólo se alejaba de su prisión, también se acercaba a la balacera que tenía lugar y no sabía a dónde escabullirse para poder escapar de allí definitivamente.


Cinco años, cinco años habían pasado de su aprisionamiento y el lugar no solo creció, todo a su alrededor le causaba tanto desagrado y molestia que hasta estaba enojada consigo misma por huir así de esa situación, como una cobarde. Pero no tenía más alternativa. Sabía que atrás de ella, muy atrás de ella, quizá a diez minutos de allí; al norte, se hallaba la entrada al Palacio de Mármol, su Palacio. Pero tampoco sabía donde estaban sus padres…


El Campamento estaba en la Plazoleta del Castillo, un espacio grande y redondo, hecho de concreto y rodeado de árboles y arbustos. Sabía que tras los arbustos del rededor habían pendientes…. No sabía cuán profundas eran, sopesó si era factible lanzarse, estaba justo en el centro del Campamento, tras una tienda, si se acercaba más a la izquierda… caviló.


Pisadas sonaron tras de ella y corrió hacia su izquierda y se quedó tras un tráiler, encarando un arbusto. Escuchó silbidos y un grito de alarma, antes de que explotara una bomba tras el campamento, se arrojó al suelo cubriéndose la cabeza con los antebrazos; las luces del lugar titilaron antes de apagarse.


Hubo silencio.


Después los disparos continuaron. Se incorporó y decidió avanzar derecho, sabía que al sur estaba su salida. Pasó a través de los anchos espacios entre una tienda y la otra y entre tráilers; centrada en su propio objetivo de salir de allí cuánto antes, por el rabillo del ojo le pareció ver un celaje blanco, otro prisionero —porque los prisioneros vestían camisas largas con números a modo de serial en la espalda, y pantalones a los hombres y leggins a las mujeres— como ella más adelante tras un tráiler. Y después de ese estaba la zona de fuego.


Los disparos estaban muy cerca, y no sólo eso también veía el fuego que producían las armas al ser disparadas, quizá ya estaba en la zona de fuego. Otra bomba fue detonada, y el lugar se estremeció con fuerza, desestabilizada cayó al frente. El corazón golpeándole fuerte en el pecho y su respiración agitada contra el pavimento; se incorporó con pesadez y tambaleante; sin embargo, nuevamente fue impelida hacia adelante.


Le tomó un segundo darse cuenta de que alguien la había empujado y arrojado al suelo, manteniendo un brazo en su espalda, impidiéndole levantarse. Su desesperación aumentó más y al girar a su izquierda, con la poca luz captó un cabello oscuro y una tez clara.


¡No podía ser! ¡La habían hallado!


Se removió inquieta, sacudiéndose para zafarse de su agarre. ¡Iba a escapar! ¡De eso estaba segura, aunque no sabía cómo!


—¡Para ya!— le ordenó el muchacho entre dientes.—¡¿No te das cuenta de que te estoy ayudando?!—la voz se escuchaba joven, y ahí fue dónde lo reconoció.


Lance, así se llamaba. A su cabeza navegaron varias imágenes de él con su cabello un poco largo y oscuro, ojos azules y mirada curiosa, frecuentaba el tráiler donde ella estaba encerrada con otros, pero no hacía nada particular además de incomodarla, porque se le quedaba viendo, aunque una vez evitó que la ahogaran. Sabía que erasobrino de Malcolm Gray. Líder de Los Piratas del Desierto. Sus captores y responsables de la ruina que había en todo el reino. Su reino.


Siguió forcejeando, al punto de estar frente a él, y el muchacho sosteniéndole las muñecas.


—¡No te creo! ¡Suéltame!—exigió con odio. A lo que él le mandó a callar.


—¡Cierra la boca! ¿Quieres que nos descubran? —preguntó con ironía— ¿O te dejo a tu merced para que te disparen los Encapuchados?


—¡Lo preferiría a volver con ustedes!—dijo aún haciendo vanas fuerzas contra el joven, ella ya se estaba cansando y él era más fuerte que ella.


Lance le agarró ambas muñecas con una mano, y con otra sacó un arma, el brillo del metal que relucía con la poca luz nocturna que daba la luna, la hizo callar un instante.


¿Le iba a disparar acaso? Tragó, inquieta.


—Estamos cerca del área de fuego.—murmuró para sí. Ella le escuchó. Disparó varias veces desde allí a un punto adelante, dejándola aturdida—Bien Princesa, vamos a tener que rodar.


—¿Ro…¡Wah!


La palabra fue interrumpida antes de que emitiera la pregunta. El muchacho la arrastró al arbusto y cayó por la pendiente. Rodaron un trecho corto hacia abajo, había grama mullida y no era tan largo el trecho. Un poco mareada se incorporó y notó que el muchacho ya estaba de pie, no veía bien a su alrededor, sólo el brillo y sonido de un pequeño riachuelo que corría en medio de aceras de concreto. Reparó en el muchacho que le daba la espalda.


—¿Por qué me ayudas?—preguntó sorprendida.


Pero él no le respondió. Parecía tratar de ubicarse, hasta que la encaró y se le acercó.


—Escucha: sigue derecho. Ese es el sur.—Señaló a las espaldas de ella— Corre hasta que llegues a un muro, escala la pendiente y…


Disparos sonaron más cerca, y varios empezaron a caer en dirección a ellos. Se agacharon y Lance se incorporó un poco para responder los disparos, luego se dirigió a ella:


—¡Sigue adelante!— gritó, apremiándola.—¡Corre!


—Pero, ¿Por qué…?— preguntó y otra vez no pudo terminar. El sonido de arbustos moviéndose arriba, pisadas de sujetos bajando y disparando la interrumpieron.


—¡Que corras!


Y fue suficiente para ella, empezó a avanzar arrastrándose, escuchó tras de sí detonaciones, luego silencio. Continuó, pero el sonido de algo cortar el viento la hizo detenerse. Volteó y vio que el muchacho caía hacía atrás, sobre las riveras del pequeño río y las sombras de sujetos con cosas sobre la cabeza lo rodeaban. Ella se incorporó y corrió más fuerte.


Los disparos hacían eco, en la zona donde ella estaba. No pasó mucho tiempo antes de que hallara el muro, de vez en cuando veía hacia atrás con el temor de que esos sujetos, encapuchados de los que le había hablado Lance, la aprisionaran a ella también.


—Sería el colmo— pensó con ironía.


Jadeando y temblorosa escaló la pequeña pendiente. Los disparos volvieron a sonar máscerca y se preguntó cómo era posible… ¿Sería que aún no había salido? Ella nunca había estado allí, de ser así lo recordaría.


Otra bomba contra Los Piratas explotó, lo suficientemente lejos como para no hacerla arrojarse al suelo, pero si le permitió ver que había cruzado toda el área de fuego y se hallaba a pasos de la salida del Campamento Pirata. La Plazoleta tenía un portón de rejas, este se hallaba abierto y vio como estos Encapuchados habían ganado terreno. Se escondió tras una escultura —habían dos a cada costado de la entrada—decidida a marcharse de allí cuanto antes.


Corrió en diagonal a la salida, y tropezó con un sujeto, éste le apuntó y le iluminó elrostro, encandilándola un momento, impidiéndole ver con quién se había topado.


—¡Aquí hay otra!—exclamó, al parecer estaba hablándole a otro.


—¡Por favor, no dispare!—pidió con las manos a la altura de sus hombros. Temblando. No podía ser… no podía ser…


—¿Por qué los aprisionan?—inquirió otra voz, sacudiéndola.


—Hacen experimentos…hacen experimentos y prueban sus sueros en nosotros. ¡Nos torturan!—explicó, seguía temblando.


—¿Hay alguno que sea valioso?— preguntó el primero.—Oímos que tienen a la Princesa de Lanna.


Tragó. Claro que sabía quién era valioso, aparte de ella tenían algunos presos políticos como ministros y otros miembros de la corte. Y pues, ¿la Princesa? Claro. Hablaban con ella… ¿será que la buscaban?


—¡N-no sé! ¡No lo sé!— exclamó con temor.


—Déjala ir.—dijo el segundo.— Se ve que es sujeto de pruebas, mira lo flaca que está.


—Bien. No es lo que buscamos—la soltó el otro sujeto.—Vete niña.


Ella asintió y siguió su camino. Vio como dos figuras con ropas blancas estaban reuniéndose, y reconoció que era el sujeto que ella había visto antes de que Lance la ayudara…


¿Quién lo creería? El muchacho la había ayudado en serio, una punzada de malestar le hincó el corazón, el chico había muerto salvándola...


Y, ¿Qué cosa estarían buscando esos sujetos? Agradeció que a los prisioneros les estuvieran dejando ir.


Intentó avanzar, pero empezó a sentir las piernas temblorosas. La adrenalina empezando agotarse. Se sentía cansada y muy temblorosa. ¡No! ¡No podía pasarle ahora! ¡Ya había salido! En ese momento es que tenía que huir.


Sujetos se acercaron a ella, y pasaron a su lado, unos la empujaron por los hombros. Se notaban apresurados, mientras que ella intentaba moverse más rápido.


—Vamos Lanna… Vamos, tú puedes.—se dio ánimos mentales.


Pero sus intentos fueron detenidos por diversos ruidos provenientes de atrás. Silbidos y pisadas rápidas.


—¡BOMBA!— gritó un sujeto, raspándose la garganta. —¡ATRÁS!


—¿Bomba? ¡Bomba!


Pensó y fue lo único que tuvo en mente : los piratas respondieron, antes de reiniciar otra rápida carrera hacia adelante, no quiso voltear hacía atrás, eso solo la haría perder tiempo. Se sintió un poco perdida, todo estaba tan oscuro y había pasado cinco años allí encerrada, esperó que su memoria eidética le fuera útil y le ayudara a desplazarse en la Ciudad.


No pensó nada más. Una fuerza la impelió hacia adelante y apenas con las manos tocó el asfalto antes de caer al suelo y perder el conocimiento.

15 de Octubre de 2021 a las 02:46 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Lanna
Lanna

Lanna es un Universo que sigue la historia de la Princesa Lanna en su intento de recuperar su Reino, atravesando diversas dificultades y descubriendo secretos que nunca habría imaginado. ¿Podrá devolver a su Reino la gloria que tenía, pese al pasado? Leer más sobre Lanna.

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