anviloza Angela Vieira

Juliette no puede parar de soñar con el chico del que está enamorada, lo peor es que él no parece verla. ¿Por qué es tan desafortunada? ¿Por qué no puede dejar de soñar con este chico? Las cosas con él no le salen bien y la realidad no deja de estrellarla contra el suelo, desmoronando sus fantasías. Ahora, debe batirse entre la vida real los hermosos pero tormentosos sueños, el Lyceé, una malvada chica en su contra, lograr ganar un importante concurso de diseño y descubrir una importante verdad...


Ficción adolescente Todo público. © Anviloza_Angela Vieira

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Las Fantasías de Juliette. Parte 1

Se perdió en su sonrisa, tan perfecta y brillante… nunca le había visto sonreír de esa manera, ni siquiera en sus fotos ni a nadie… se sorprendió de que le dirigiera tal gesto a ella.


Alzó la mirada topándose con sus ojos claros y azules, tan hipnotizantes… había quedado prendada a su mirada, por otra parte, los ojos de él estaban clavados en los de ella, y él no parecía molesto… ni incómodo. De pronto, la hizo girar con gracia, una y otra vez en medio de ese vals infinito…


Todo era tan perfecto…


Ella sonrió embelesada. Pero luego, parpadeó confundida y un poco aturdida. ¿Por qué estaban bailando? ¿Por qué él le permitía a ella estar tan cerca? ¿En qué momento habían llegado a esa situación? ¿Era melodía lo que sonaba y llenaba de dulzura ese extraño-desconocido, y a la vez tan especial lugar?


La melodía que era una delicada pieza que combinaba violín, guitarra y un suave toque de pandereta, de pronto sonó distante; ni siquiera podía decir si la había escuchado antes, pero era un son muy especial que se apagaba poco a poco. Los suaves giros del baile, cesaron. Y se halló frente a él, nuevamente. Suspiró embelesada a la vez que esbozaba otra sonrisa, él se veía tan perfecto con su cabello castaño perfectamente peinado y su flequillo de lado adornando su atractivo y un poco alargado rostro, quizá tan perfecto como siempre…


Y ahí, vino la realidad, él nunca estaría con ella en una situación así tan romántica ni en un baile… él le había sonreído, no paraba de mirarla a los ojos con cariño y devoción, todo era muy perfecto…


"Como en un sueño". Cayó en cuentas, amargamente. Parpadeó, sintiendo que sus ojos se humedecían por la frustración.


-"Juliette."- le escuchó decir con preocupación- "¿Está todo bien, princesse?"


Estaba soñando… eso era un sueño, uno tan real y tan falso al mismo tiempo. Él le sostenía la mano derecha en alto y estaban cerca, debido al baile y que él tenía su mano en su espalda.


Silencio.


Hubo silencio de pronto, el son lejano se detuvo abruptamente y las luces del lugar, empezaron a apagarse. Sintió temor, y las lágrimas contenidas en sus ojos, empezaron a caer pesadamente por su rostro, una tras otra. Con prontitud, se deshizo de su agarre, se acercó más a él y lo rodeó con sus brazos.


Todo había pasado de ser un hermoso sueño… a una pesadilla. ¡Qué injusto! No quería que terminara.


No quería despertar tan pronto...


Él le devolvió el abrazo y a ella le pareció que se reía. Pero ella no paraba de sollozar, con el rostro enterrado en su pecho.


-"¡Por favor! ¡No te vayas!" -exclamó angustiada.


-"Juliette."


-"Juliette…"


-"¡Juliette!"



-"¡Juliette!"- llamaron al oído y despertó de golpe, muy sobresaltada.


-"¡Gastón! ¡No…!"- se interrumpió después de ver a su alrededor. Estaba en su salón de clases, todos la estaban viendo con una expresión divertida en el rostro, otros reían por bajo. Se sintió tan avergonzada que sintió las mejillas arder.


-"¿Otra vez durmiendo en mi clase?"-inquirió muy enojada la profesora de historia. Frente a ella con los brazos cruzados.


-"L-Lo siento mucho, Madame Bonnet. No-No fue mi intención, yo…"


-"Madame Bonnet, me parece que Juliette encuentra más interesante soñar con nuestro querido Gastón, que entender el impacto de la Revolución Francesa…"-le interrumpió con voz melosa una joven, ella sabía de quién se trataba. Amandine, esa chica la odiaba porque sabía de sus sentimientos por Gastón. Ella era su rival…


-"Bueno jovencita," -interrumpió la profesora después de aclararse la garganta- "ya es la cuarta vez que se queda durmiendo durante mi clase. Voy a tener que reportarlo, hablarlo con sus padres y tendrá que ir a detención hoy por la tarde."


Asintió amargamente, su destino ya estaba sellado. La profesora Bonnet se había retirado a su escritorio, a lo que ella volteó a fulminar con la mirada a la hipócrita de Amandine. Que le respondió con una mirada color jade de triunfo para después sacarle la lengua.


-"Psst".-le siseó su mejor amiga- "¿No dormiste bien anoche?" –Preguntó en un susurro- "¡Tenía rato tratando de despertarte!"


-"Señorita Cavey, ¿usted también quiere acompañar a Juliette más tarde?"


-"¡N-no Madame!"


Otro coro de risas inundó el aula. A lo que Colette Cavey volteó incómoda a verles:


-"Bueno, bueno. ¡Dejen de reírse de nosotras!"

Eso inició un debate. Había un grupo que las apoyó a las dos, mientras que otro apoyó a Amandine Chastain sólo por su popularidad como sobrina del Alcalde.


Juliette bajó la cabeza apenada. Sabía que su amiga Colette no se quedaría callada y todo el bullicio que reinaba en el salón había sido su culpa, suspiró derrotada, al menos él no estaba para verla en ese momento tan vergonzoso.


La profesora se volteó a detener los reclamos entre quienes las apoyaban, y a quienes apoyaban a la Chastain. En medio del jaleo y regaños de la profesora, la puerta del aula se abrió. La mirada de Juliette se clavó en el chico que había entrado. Un joven, alto, de tez clara, ojos azul claro, su cabello castaño estaba perfectamente peinado y se acomodaba en orden detrás de sus orejas y por encima de su frente, su gesto despreocupado y serio , estaba como siempre sobre su rostro. Su atuendo era el uniforme: sobrio, así como él. Pantalones de color negro y una camisa de botones color blanco. Era él… Gastón Labelle.

Contuvo el aliento, sintió los latidos de su corazón golpear más rápido y fuerte en su pecho y, ahí lo supo, de pronto se había puesto nerviosa. Él, como de costumbre, ni le dirigió mirada, se dirigió al escritorio y dejó los libros que Madame Bonnet al parecer le había pedido buscar.


El jaleo aumentó sólo un poco, porque lo habían mencionado con sorna, aludiendo a que Juliette se había quedado dormida y se la pasaba soñando con él. Madame Bonnet nuevamente regañó al grupo, amenazando que acompañarían a la joven Bellerose a final de las clases.


Ella bajó la mirada inquieta, por un momento sintió su pesada mirada sobre ella, probablemente la miraba con reproche; de pronto: el debate que se había generado empezó apaciguarse. Y cuando él se sentó en su lugar, que irónicamente estaba frente a ella, Juliette le dirigió nuevamente la mirada. Vio como Jean-Pierre (que estaba sentado a su lado derecho) se le acercaba, probablemente para comentarle de lo que había pasado.


El día sería largo…


Se había quedado dormida, porque se había trasnochado trabajando en un importante diseño para el concurso mensual que patrocinaba el padre de Gastón, Mathieu Labelle. El hombre era el diseñador más popular de toda París, era el dueño de la empresa de diseño y moda más prestigiosa llamada Labelle Mode. Si ganaba, significaba que Gastón luciría su diseño, porque él era el modelo principal de la empresa… bueno si ganaba el primer lugar… de lo contrario, le tocaría a su hermano menor Ben.


Su hermana menor Jolie y Ben, el hermano menor de Gastón estudiaban dos cursos por debajo de ellos. Ben era un castaño de vivaces ojos chocolate, y todo lo opuesto a Gastón, amable, cariñoso y muy simpático, además de que había salido muy parecido a su madre en lo cálido y dulce que era (según lo que le había dicho Jolie). Jolie lo quería muchísimo, los dos habían empezado a salir hacía pocas semanas, y realmente eran el uno para el otro.


Ella y Jolie habían trabajado muy duro la noche anterior en los diseños, para empezar a cortar y coser. Parecía sencillo: un chaleco de vestir. Pero por sí mismo, tenía que decir elegancia invernal. Era un reto que querían afrontar. Jolie, porque quería ganar la oportunidad de que su adorado novio vistiera delante de su padre una confección de ella con orgullo y que Mathieu Labelle viera el talento de las jóvenes Bellerose. Para Juliette en cambio, no sólo era para que su diseñador favorito la descubriera, también era para que Gastón dejara de verla como una fan pesada –por no decir, acosadora- sino como una chica talentosa…


¿Por qué había sido tan fácil para Jolie, conseguir salir con el chico de sus sueños? No lo sabía… o tal vez no quería aceptar el por qué.


Se vio en el espejo, sintiéndose nerviosa y extrañamente segura. Se había arreglado porque así le exigía la consigna… como ganadora. ¡Había ganado! ¡Lo habían logrado! Ella había ganado el primer lugar, y su hermana menor el segundo. Su corazón latía con fuerza de la emoción. Parpadeó tratando de enfocarse. Sus grandes y tiernos ojos café brillaban con ilusión, se había recogido su oscuro cabello en una cola alta y su flequillo de medio lado le adornaba la frente, además de lacios mechones de cabello que caían a los lados de su rostro, enmarcándolo. Tenía un vestido rojo, la parte superior parecía un corazón y era sostenida por tela de malla con diseños pequeños de flores, subía a su cuello y se extendía por sus brazos, haciendo la ilusión de mangalarga. El vestido se ceñía por su cintura y luego caía como una amplía falda de vuelos, vio abajo y comprobó que sus tacones no estuvieran sucios. Sonrió satisfecha, al verse el rostro al espejo. Tenía una ligera capa de maquillaje. Estaba ansiosa, quería que Gastón la viera.


Iba a salir, pero en ese momento entró Ben, estaba muy elegante y usaba el chaleco que Jolie había diseñado para él, era una mezcla entre gris plomo y cobalto, la combinación le favorecía a montones. Ella de inmediato se le acercó y lo abrazó.


-"Hoy estás reluciente querida cuñada."-mencionó galante, tomando su mano para hacerla girar, ella rió por su comentario.


-"Pues gracias. -rió- Debo decir que tu también lo estás, por cierto, ¿Y Jolie?" –preguntó por su hermana.


-"Me ha pedido que te busque, pero no vine para llevarte con ella."- dijo mientras salían de los vestidores. Sin darse cuenta, iban caminando por la empresa Labelle Mode, que se veía más lujosa, enorme y finamente acomodada, ella había entrelazado su brazo con el de él, mientras él le explicaba cosas que dejó de entender.


Gente iba y venía, rostros desconocidos y la voz del dulce Ben se escuchaba lejana.


-"Gastón te está esperando"- le escuchó decir. Ella se sorprendió, pero al voltear, su cuñado ya no estaba. Se sintió perdida de pronto, y no supo como la cantidad de personas que llegaban al evento, había aumentado.


En un abrir y cerrar de ojos, estaba frente a una puerta. Parecía como si pronto fuera a ingresar al vestidor del que había salido con Ben. Entró, pero no era el mismo vestidor. Y tampoco estaba vacío.


-"Gastón…"-murmuró ida, sintiendo como su corazón se aceleraba por verlo, él estaba de espaldas a ella. Realmente se veía guapo y elegante. Él le sonrió viéndola a través del espejo, se le veía contento porque ella había llegado. Tenía pantalones negros, y una camisa perfectamente abotonada de color blanco. ¿Dónde estaba su chaleco? El ceño de ella se frunció.


-"Juliette, ma chérie… te estaba esperando."- dijo dándose vuelta por fin.


-"No, no, no." –ella se le acercó. No supo cómo, ni por qué. Pero no estaba nerviosa.- "¡El evento está por empezar, mon amour! ¿Dónde está…?"- dijo buscando la prenda de vestir.


Él rió con gracia por verla apresurada. Juliette la encontró en el perchero y lo ayudó a ponérsela. Agradecida por usar tacones, pudo alcanzar sus hombros con normalidad y alisar con sus manos el chaleco. Él la veía con una media sonrisa, que le adornaba la cara y lo hacía ver muy atractivo.


Ella alzó la vista y le sonrió, con las mejillas arreboladas por la cercanía.


-"Ya estás listo. ¿Qué tanto me ves?" –preguntó con un mohín, curiosa y un poco nerviosa.


-"Estás hermosa."


Ella se sonrojó y empezó a reír nerviosamente.


-"Gastón…"-dijo con ligero reproche- "vámonos antes de que se haga tarde."


Pero, antes de que ella retrocediera, él pasó sus brazos por su cintura y los cerró impidiéndole que se alejara, ella alzó el rostro un poco confundida –tampoco entendió su confusión, sólo el pensamiento de que quería llegar a tiempo al evento para luego ir a cenar a su casa le llegó como lo más normal del mundo- él inclinó su rostro al de ella y juntó su frente con la de ella. Ella sonrió y pasó sus brazos por encima del cuello de él, y le devolvió el cálido abrazo.


Nuevamente, la razón la golpeó. Gastón la estaba abrazando, Gastón la veía y la trataba con cariño. Ella se sentía segura y había demasiada cercanía como si fueran novios…


Le pareció que en medio del abrazo, él le murmuró algo, que ella no alcanzó a oír. Su amargura reapareció, y la frustración le punzó el corazón.


Bueno, era un gran sueño… pero nada más que eso. ¿Por qué no aprovecharlo?


Él separó su frente de la de ella. Y la vio, otra vez sus ojos estaban llenos de cariño… cariño por ella.


-"¿Me escuchaste?"-preguntó él, con interés. Juliette le sonrió y posó su mano en su mejilla y con el dedo pulgar le acarició el rostro.


-"Te quiero, Gastón."


El rió, y ella rió junto con él. Luego, él se inclinó nuevamente hacia ella, le besó la frente con cariño y musitó con su grave pero suave voz:


-"Yo también te…"-pero fue silenciado por el sonido de algo caer.



Parpadeó confundida, volteó a ver a su alrededor y se descubrió sola en el aula, limpiando. En el suelo vio los recipientes de plástico rodando, eso era lo que se había caído… Resbaló y cayó torpeza al piso, al parecer estaba recostada del cepillo de barrer. Se puso de pie con rapidez retomó su labor, sintiéndose estúpida por su enamoramiento con Gastón, además de que su mente se burlaba de ella, recreando escenarios románticos y poniendo en los labios de él, palabras de cariño que ella nunca le escucharía.


Ahora, ¿qué haría con sus fantasías? Bueno, tan sólo eran eso... lo único que esperaba era no tener que ganarse otro castigo.

9 de Octubre de 2021 a las 21:45 0 Reporte Insertar Seguir historia
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