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Prólogo: Guerra de los 20 Años | Parte 1

El continente de Bratham siempre estuvo rodeado de misticismo; tierra de grandes héroes y conflictos constantes entre las cinco naciones que la conformaban, hoy en día se desvaloriza enormemente el trabajo que tuvieron los grandes hombres que dieron su vida por garantizar una paz duradera, aquellos que no descansaron hasta lograr que su pueblo por fin viera la luz del día y sonreír sinceramente sin ningún miedo una vez más. Esta época de oro dio lugar a un crecimiento sin precedente, con cada nación enfocada a explotar sus cualidades naturales como ser; su posición geográfica, sus recursos naturales o mano de obra, solo por mencionar algunos. La gran beneficiada seria el Glorioso Imperio Gloirmhor, que supo aprovechar al máximo todo lo que tenía a su alcance, y de esta forma, opacar la desventaja evidente que significaba estar en medio de las demás naciones y sin salida al mar. El gran ejército imperial siempre fue, en cantidad, superior a los demás, pero desde la consolidación de esta época paz hace unos cien años, los sucesores del Emperador Augusto el Pacificador; nombrado así gracias a sus grandiosos esfuerzos en pos de terminar las incansables guerras y para garantizar un mejor estilo de vida para su pueblo, se encargaron de profesionalizar sus filas, proporcionándoles recursos y adiestramiento superior al resto. Para el año 673, el emperador regente, Henry Lohengramm, estaba al mando de casi medio millón de los soldados mejor entrenados del continente, su nación era un bastión prácticamente inexpugnable, su arquitectura, cultura y riqueza florecían consiguiente a esto, lo que hacía ver al Imperio Gloirmhor, casi sin duda, como la potencia más importante del continente.


A pesar de que los historiadores muchas veces se encierran en mencionar los logros del imperio, ignorando completamente al resto de potencias o incluso los desaciertos que tuvieron los regentes imperiales, es fácil dejar de lado que, a pesar de ser considerado la mayor potencia a nivel militar en el continente, el imperio no era ni por asomo aquel dominador absoluto que se dibuja en los libros de historia, al menos no para esas fechas. Por ejemplo, el Principado Reedmmolt gozaba de una posición geográfica que favoreció su florecimiento como potencia naval, su flota era una envidia para el resto de naciones del continente, su riqueza no tenía rival y su poder militar, aunque no era comparable con el del imperio, era sin duda uno al que tener en cuenta, este reino lo tenía todo para posicionarse al tope del continente, pero que por malas decisiones de sus gobernantes se introdujo en un pozo del cual aún parece no salir. Para entrar en más detalles sobre este bache, que no solo afecto al reino de los Reedmmolt sino que al resto, y que de una forma u otra termino colocando al imperio a la cabeza, debemos hablar sobre los acontecimientos que comenzaron a gestarse en los primeros compases del año 673.


Es de conocimiento general que ese año fue el desencadenante de casi todas las desgracias que tendrían lugar en esa época y que, directa o indirectamente, determinaron muchos de los sucesos actuales y futuros. En el amanecer de esa temporada se suceden tres hechos importantes; el primero es la muerte del Rey Alfonso de Altamari, un soberano que gobernó por unos 57 años y que en todo ese tiempo no logro nada, es más, muchos lo han llamado como Alfonso el Mediocre debido a esto. Esta defunción dio paso al ascenso al trono de un muy joven Aaron Altamari, el único hijo de Alfonso, este sería el segundo hecho importante de ese tiempo, ya que el joven monarca se encontró de frente, muy temprano, con la responsabilidad de guiar a su nación y de borrar la pobre imagen que había dejado su muerto padre. Aaron era un adolecente con hambre de gloria, desde muy chico se le notaba esos deseos de ser reconocido y admirado por todos, él era un genio en toda regla, destacaba en casi todo lo que hacía y su mentalidad estaba cien pasos delante del resto, pero era en demasía evidente aquella sombra que lo perseguiría hasta la actualidad, era demasiado impulsivo y propenso a tomar las peores decisiones en los peores momentos, lo cual nos lleva directamente al suceso final que terminaría por desencadenar la guerra de los 20 años. En la corte del prometedor monarca, hizo su aparición un siniestro personaje, nadie sabía de donde venía ni como había logrado tal posición, pero de la noche a la mañana aquel sujeto se encontraba en el asiento de mano derecha del Rey, sus consejos eran los únicos que eran siquiera tomados en cuenta por Aaron, nunca nadie entendió como un joven como él, tan prometedor, había terminado convirtiéndose en un títere sediento de poder.


El invierno concluyo dando paso a la tan esperada primavera, esto significaba un alivio para el fatigado ganado, ya que una vez más las cosechas podrían florecer. Las calles de ciudades y pueblos volvían a rebosar de vida, los carros repletos de productos iban de una punta a la otra, nadie se esperaría que esa estación fuera recordada como “La Primavera Roja”. El Reino de Altamari, era una floreciente nación costera, su flota rivalizaba con la del principado, es por ello que, desde un punto estratégico, no fue una sorpresa que eligieran a estos últimos como su primer blanco en su incipiente plan expansionista.


“La codicia humana es un arma cargada, que nunca sabes cuándo disparara.” – Henry Lohengramm
23 de Septiembre de 2021 a las 13:18 0 Reporte Insertar Seguir historia
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