faquileia1544575858 Flor Aquileia

Un extraño llega a un pequeño pueblo en una noche de tormenta. Y desde entonces, los lugareños vivirán atemorizados por su siniestra presencia, y su particular forma de matar.


Horror Historias de fantasmas Todo público.

#horror-terror-misterio
Cuento corto
8
376 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

VISITANTE

Las anchas puertas de la Iglesia se abrieron de un solo golpe. Cuando el padre Thomas volteó hacia allí, no vio a nadie. Y las puertas estaban cerradas. En el exterior, el viento soplaba furioso, arremolinando a su paso el polvo de los senderos de tierra resquebrajada por el sol, que poco a poco se iban humedeciendo por la llovizna, convirtiéndose en lodo. Esa noche el temporal azotaría con fuerza, por lo que los pocos vecinos del pueblo y de zonas aledañas se habían encerrado en sus casas. Thomas pensó en pasar el cerrojo a las puertas de madera gruesa para que el viento no las golpeara, pero cuando se encaminó por el extenso pasillo, notó un movimiento de luces por el rabillo del ojo. Con rapidez, dirigió la mirada hacia uno de los llamativos y coloridos vitrales, y vio que a trasluz se reflejaba la sombra de una figura alta y delgada. De pronto, se paralizaron todos sus movimientos. "¿Quién podría ser tan osado como para salir esta noche?", refunfuño, a la vez que permanecía con la vista fija sobre la silueta que parecía observarlo tras el ventanal. El padre pensó que podría tratarse de un forastero en busca de un sitio donde dormir. La iglesia había servido como refugio de muchas personas que estaban de paso, o llegaban al pueblo por error. Entonces, como buen samaritano, decidió brindarle su ayuda a aquel extraño. Abrió las puertas, solo para darse cuenta que del otro lado, no había nadie. La lluvia caía para esas horas en forma de cascada, así que pensó que la persona que se encontrara ahí fuera, había encontrado algún otro refugio. En aquel instante, sintió un olor fétido tras sus espaldas. Un olor rancio y pestilente parecido al de la carne podrida. Extrañado, giró su cuerpo y entonces sus ojos se posaron sobre el altar; abiertos, desencajados de espanto. Allí había una persona de espaldas frente a la cruz de Cristo. "¿Cómo? ¿En que momento?", se preguntó completamente descolocado. El hedor parecía venir de su túnica andrajosa que dejaba al descubierto unos raquíticos brazos y piernas de color blancuzco, casi enfermo, al igual que su cabeza completamente calva. Lo que más le llamó la atención a Thomas, fue la altura de aquel hombre, que superaba a la estatua más alta del lugar.

"¿Hola?", dijo en tono vacilante, y algo nervioso. Pero la figura seguía de pie de espaldas a él, inmóvil. Thomas, le miró los pies descalzos y embarrados. Y una sensación de miedo comenzó a invadirlo de pronto. Entonces, oyó una risa por lo bajo. Una risa que le erizó los vellos de la piel, y le congeló la sangre. Pero cuando se enfrentó con la mirada de aquél hombre, simplemente no pudo mover un solo músculo. El harapiento esbozó una sonrisa de labios finos y estirados, que dejaban ver entre ellos, unos dientes filosos y pútridos, de color ocre.

El padre, no soportando verlo a los ojos, bajó la mirada y con una voz que delataba el inexplicable temor que sentía, le preguntó:

"¿Busca asilo, señor?". Pero la figura tan solo lo observaba y sonreía. La negrura de sus ojos, era tan profunda como un abismo. Un abismo del cual parece haber salido. Después de un rato de perturbador silencio, el extraño habló con una voz grave que hizo vibrar los cristales de las ventanas. Y dijo, aun manteniendo su característica sonrisa, apuntando hacia la estatua de Cristo; "Y pensar que este hombre sacrificó su vida por ustedes...una raza de inútiles mortales...¿Qué piensa usted, padre?".

El padre ignorando sus ofensivas palabras, volvió a ofrecerle un lugar en su Iglesia, para que pudiese comer, descansar y asearse. Pero su hospitalidad, no fue bien recibida por el extraño, que cada vez estaba más cerca de él. Lo vio aproximarse, pero no lo vio caminar. Horrorizado comprobó que sus pies no tocaban el suelo, y chorreaba lodo a su paso. Avanzó hasta quedar a un metro de distancia con el padre, que se encontraba pálido como un difunto. Y sus gestos se volvieron duros y siniestros. Entonces, reclamó: "No ha contestado a mi pregunta, padre". Y volvió a preguntar, esta vez con la voz áspera y cruda: ¿Le ha servido al hijo de dios morir por usted?...

Y Thomas sintió que la garganta se le cerraba como en un puño. Pero respondió: "Todos somos valiosos ante los ojos de dios". Y tan solo esa respuesta fue suficiente para que al día siguiente encontraran al padre Thomas sin vida, con su carne consumida y disecada, como si llevara años de muerto. A su lado, una nota que decía: "Gracias por contestar".

Continuará ...

29 de Octubre de 2021 a las 01:15 2 Reporte Insertar Seguir historia
4
Leer el siguiente capítulo EL BAR

Comenta algo

Publica!
Denis Angueira Denis Angueira
Una historia interesante y aterradora. Muy bien escrita y te deja con ganas de saber más sobre lo que pasará a continuación. Me ha gustado mucho.
December 07, 2021, 00:36

~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 3 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión