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Whatsapp se comió mi tarea

El día 4 de Septiembre del año 2021, Whatsapp se comió mi tarea. Antes de describir las consecuencias de tan desdeñable acto, retrocedamos un poco 24 horas antes de tal fatídico incidente.

Como bien saben, yo, Andrés, soy bachiller en Ciencias, cursando actualmente el cuarto semestre de la Licenciatura en Estudios de Género. Es una carrera muy difícil. La ambivalencia de la carrera ofrece un contacto directo (y un choque cultural y académico) con materias propias de las ciencias actuariales más rítmicas, así como la mezcolanza y heterogeneidad (ugh) de la filosofía, gramática, matemática y biología.

Si existiera un tier o ranking de carreras más difíciles, definitivamente Estudios de Género se llevaría el podio, y es que estadísticamente, solo 2% de los inscritos en el primer semestre es capaz de culminar con éxito los cinco años de pregrado. Los que me conocen, saben que estoy 100% en contra del consumo de estupefacientes para uso recreacional; no obstante, me vi en la obligación de ver un tutorial en Youtube del canal Temperos y Sabores para hacer una torta, agregándole Cannabis como toque mágico a la receta. Todo lo hice para sobrellevar la presión que genera en mí la licenciatura.

Como pueden ver, me genera satisfacción hablar de esta carrera, así que he decidido que en otra oportunidad escribiré más acerca de ella, sobre todo para aquellos interesados en formar parte de la pequeña gran familia de Generólogos.

Retomando el único clímax de esta historia, a escasas horas de la entrega de la evaluación final de la materia Teoría del Constructo Social, mi teléfono tuvo la cachaza de reiniciarse y desinstalar en el proceso todas las aplicaciones previamente instaladas. No puede haber sido un desperfecto, ¿qué fue lo que paso? ¿Vino el gran gorila y se la llevó?

Tengo una teoría ligeramente descabellada; creo que mi teléfono sufrió un bombeo de energía negativa debido a un mensaje esotérico que una psiquiatra envió a mi persona horas antes de la entrega. Mencionó algo acerca de no necesitar teléfono para comunicarme con los camaradas, solo una señal de humo bastaría para comunicarme.

Procedí a desinstalar Whatsapp, instalándolo de nuevo sin éxito alguno, el respaldo creado no recuperó ningún elemento. No era de extrañar la impotencia desgarradora que sentía en ese instante.

Imagínense, ¿con que cara yo me presento a mi profesor y le digo que mi asignación fue borrada de los datos del gobierno... perdón, teléfono, sin copia o respaldo del cual poder ampararse? Afortunadamente, gracias a la sagacidad y astucia que me caracteriza, la excusa que se me ocurrió fue suficiente para obtener una extensión de plazo en la entrega de la tarea. Fue más fácil decirle a mi profesor que la tarea fue devorada por mi perro Chihuahua llamado Whatsapp.


18 de Septiembre de 2021 a las 03:17 0 Reporte Insertar Seguir historia
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La Lumpia que Fuma Escribo cosas, que tengan sentido es otra cosa.

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