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Relajó su cuerpo y descansó, sintiéndose acunado por el frío y las vistas de un planeta muriendo, él dejó de existir como un ser humano, se desprendió de su nombre y apellido, dejó cerrada su biografía, abandonó su ser agrietado y esperó a que el oxígeno termina de vaciarse.


Drama Todo público.

#estrellas #universo #espacio #245
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End

Siempre le obligaron a soportarlo todo.

No podía mostrar debilidad ni lágrimas, no podía mostrar un cansancio ni un agotamiento, porque en el momento en que los ojos críticos de su familia vieran un ápice de vulnerabilidad… el universo se rompía y caía sobre su cuerpo encorvado.


Los huesos ardían adoloridos, el azul del mar profundo se pintaba en su piel y los recuerdos de dolor solo podían ser aplacados por el miedo.


Más que dolor y odio en su pecho, había un inmenso miedo.


Le temía a su familia, sus ojos, sus miradas, sus voces gruesas plagas de desprecio, temía que miraran su existencia como algo prescindible y sin importancia.


Temía, que perdiera la última pieza que recordaba su vida, temía que esa presión por ser el mejor estudiante, el mejor de la clase, el mejor en todo hiciera tantas grietas en su ser que… terminara por romperse, el miedo de perderse, de no poder saber quien es, de no recordar como eras, ese miedo era devastador.


Notaba como un pequeño agujero frío crecía con cada día que pasaba, la vida llena de oportunidades carecía de valor y solo veía en los caminos del futuro, los consejos de sus padres.


No había carreras de filosofía que fueran de su agrado, el arte y la música eran banales, no debía apuntar a lo que le gustara, no debía estar rodeado de cosas que hacían su existencia placentera, lo que debía hacer como un buen hijo era estudiar algo que le daría dinero, fama, reconocimiento.



Debía dejar de ser el mismo a la triste edad de quince años.


Entonces un día la vida le permitió soñar, con la carne hinchada, decorada con rosas rojas que palpitaban, esa noche soñó que el mundo terminaba.


Engullido por el vacío, la gente lloraba por la muerte, todo era devorado por el espacio, el cielo se rompía sobre sus cabezas y los aplastaba, un paisaje tan devastador fue para sus ojos, algo hermoso y liberador.


Soñó en que un día el mundo terminaría, fue feliz, fue reconfortado, fue liberado y encontró algo que quería hacer, esa noche de agosto sintió que nacía por segunda vez.
La emoción palpitante y ruidosa despertó todo lo que pensaba muerto.


Las cosas que poco a poco habían creado grietas en su alma, fueron forzadas a juntarse, con cinta, con hierro, con tela, todo fue juntando y convirtiéndose en algo que podría considerarse basura inservible, nació con la esperanza de que la vida terminara y podría ser testigo de ese momento. La belleza del cielo rompiendose, los colores y explosiones de nebulosas distantes.


Era tan hermoso que lágrimas caían con solo recordarlo, mudo y tartamudeante, había intentado encontrar esa palabra que pudiera describir lo magnífico que había sido, pero nada podía hacerlo, ni el dibujo más hermoso, ni la descripción más detallada.


Él vivió su segunda vida con la cabeza levantada, ignorando una familia que solo lo hundía siguió su nuevo anhelo, ver ese momento, poder presenciar en su esplendor esos pocos segundos que preceden a la muerte, la extinción, la vida antes de una nada inminente.


Sin saber si ese era el futuro o sólo un sueño de su cansada mente, él siguió avanzando, estudió por su meta, aprendió por su futuro, sudó, sangró, lloró y se esforzó nuevamente solo por su motivación, su ambición, su pequeño deseo.


La ansiedad dio a luz a una picazón en su mente, sus ojos siempre ansiaban ver el cielo, ansiaban tocarlo, estar ahí, la realización de un sueño resultó en una meta que podía alcanzar.


Podría ir al espacio, debía estar ahí, pero la vida humana que tenía grietas inmensas se sacudía cada noche, la vida seguía siendo ridículamente difícil, con una meta o sin ella, los grilletes de la sangre en sus venas le retenían anclado al suelo, las relaciones humanas fracasaban sin parar, una detrás de otra las amistades desaparecieron borradas por el tiempo, la picazón era insoportable, el calor de su sangre se expande y no podía dormir.


Cada día despierto era un recordatorio de todos sus defectos como ser vivo, se añadían malas decisiones a su biografía y perdía el rumbo del significado de la felicidad.


Todo terminará de una forma hermosa, ese era su consuelo, luchó hasta el día en que al fin fue al espacio.


La inmensidad y oscura totalidad de lo que conocía no podía ser real, sentía que nada era real. Era demasiado para él, no podía procesar todo lo que estaba viviendo, su segunda vida estaba tan llena de emociones, que no podía solo concentrarse en una, felicidad y alegría, sentimientos de paz y emoción, tristeza por la soledad y confort por la misma.


Las estrellas, las nebulosas, asteroides helados, planetas y satélites, era indescriptible y lloró, las lágrimas suspendidas en su nave espacial flotaron en la soledad, no encontraron el suelo ni sus mejillas, estaban saladas y llenas de una gratitud infinita.


Lo había logrado, estaba en el sitio en que quería estar, por lo mismo, porque su corazón así lo deseaba y buscaba.

Sus ojos ahora no sólo podían limitarse a mirar el cielo, sus pies no estaban anclados por grilletes en la tierra, la mano que no podía hacer nada más que trazar constelaciones ahora era parte de ellas.


La infinidad del cielo ahora era uno con él, al fin estaban juntos, lejos de la horrible tierra, lleno de un reconfortante silencio y paz.
Nada, solo él y todo lo que podía sentir, ver y experimentar.


Solo cuando calmó su corazón, hubo una luz, era violeta y brillante, salió al espacio, amarrado a su nave, el cielo en la tierra se caía a pedazos, la Tierra ahora era solo una canica azul de cristal, desgarrándose, rompiéndose, agrietándose hasta que se partió.


Cuando pudo ver todo eso, lejos como un espectador... la picazón paró.


Los huesos astillados por los años, la piel llena de cicatrices, cada una de esos defectos que le habían dado, le había descrito, le habían etiquetado, cada maldita cosa de su existencia… dejó de existir, no había Tierra, no había sociedad, ni padre o madre, hermanos ni amigos.


Solo estaban él y la totalidad de las estrellas.


Entendió que había llegado al fin ese gran momento, la verdadera libertad había llegado junto a la soledad de una vida sin nada ni nadie.


Relajó su cuerpo y descansó, sintiéndose acunado por el frío y las vistas de un planeta muriendo, él dejó de existir como un ser humano, se desprendió de su nombre y apellido, dejó cerrada su biografía, abandonó su ser agrietado y esperó a que el oxígeno termina de vaciarse, no había prisa, no había miedo ni ansiedad.


Había satisfacción y orgullo, estaba lleno y completo.

16 de Septiembre de 2021 a las 21:21 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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