himecifer21 Hime Cifer

- ¿P-puedes...puedes...- tragó grueso. - ¿Sí, hyung? - ¿P-puedes leerme la Biblia, NamJoon? - preguntó nervioso el mayor. Y es que de todas las cosas que se le podrían haber ocurrido decir a Kim SeokJin cuando fue atrapado por el dueño de sus sueños más húmedos, justamente cuando estaba fantaseando con lo sensual de su voz. El moreno le miró con sorpresa, para luego asentir con una gran sonrisa. - ¡Claro que sí hyung! ¿En tu casa o en la mía? - Yoencuatro...-murmuró. - ¿Qué? - ¡Que en la mía y a las cuatro, por favor! NamJoon volvió a sonreír efusivamente - De acuerdo Jin hyung, allí estaré. * ¡Feliz cumpleaños @KissArmyW! Fecha de creación: 18/05/20


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

#bl #namjoon #bts #seokjin #namjin #homo #btsfanfics
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Kim SeokJin se consideraba a sí mismo un adulto inteligente.

Alguien bastante serio que no tomaba decisiones impulsivamente, sino que planeaba cada movimiento que iba a dar, calculando costos y beneficios de cada acción.

Salvo que cierto moreno estuviera involucrado.

El pelinegro volvió a suspirar por novena vez en lo que iba la jornada.

No podía creer que se había dejado arrastrar por el dueño de adorable sonrisa con hoyuelos, a las misas que daban en una pequeña parroquia cerca del campus de la universidad.

Y lo peor de todo es que, técnicamente él solito se había atado la soga al cuello, ya que el menor (porque sí, el dueño de sus suspiros era dos años menor que él) le había entregado amablemente un panfleto invitándole a la celebración de la "palabra Santa", a lo que si hubiera sido cualquier otro, Jin le habría mandado a volar, pero tratándose de aquel sujeto dueño de sus fantasías mas oscuras, no pudo resistirse a decirle que sí, ocasionando que sus amigos le molestaran una y otra vez, haciendo alusión a que seguro le habían dado agua de calzón, porque no habría otra manera de tener a Kim SeokJin tan...

¿Enamorado?

Sí... bueno... Era una forma bastante sutil de decir que Kim NamJoon le traía jodidamente mal.

Cada día, desde que le había conocido aquella mañana de invierno, en donde llegaba tarde y la lluvia le estaba mojando (fue cuando conoció al castaño dueño de la sonrisa más encantadora que había visto nunca) el menor le había dado amablemente su paraguas diciéndole que seguro a él le haría más falta.

Ni siquiera le había dado tiempo a Jin de negarse...

Desde ese día buscó frenéticamente al dueño de esos hoyuelos tan lindos, fracasando una y mil veces, hasta que volvió a encontrárselo al pasar por fuera de aquella iglesia cuando iba en búsqueda de un lugar donde vendieran cigarrillos.

Oh...

La nicotina le vendría bastante bien para poder calmar la ansiedad de tener cerca a aquel Dios griego al cual le había dedicado quien sabe cuantos orgasmos en su nombre.

Porque sí, SeokJin a sus 25 años descubrió que tocarse pensando en Kim NamJoon, hacía que sus orgasmos fueran los más intensos de su vida.

Demonios... volvería a tener una erección pensando en todas las cosas sucias que le encantaría hacer con aquel tierno borreguito.

"Te irás al infierno Kim", pensó.

Y al volver a ver a NamJoon envuelto en esos jeans negros y camisa a juego, valdría toda la pena arder en él.

Y es que esas piernas tan robustas...

Y ese par de brazos marcados.

Jin se mordía los labios para evitar pedirle que lo ahorq- ejem.

¡Que lo abrace por supuesto!

¿Qué otra cosa podría ser?

Pero no era su culpa, no claro que no.

¡Kim NamJoon era un pecado andante!

Y Jin era humano, por el amor de Dios, válgase la redundancia de aquello.

Trató de cruzar disimuladamente sus piernas para ocultar el creciente bulto de sus pantalones, mientras observaba como el menor preparaba todo para aquella celebración.

"El que camina en integridad anda confiado, más el que pervierte sus caminos será quebrantado."

Jin ni siquiera podía pensar en lo que significaba aquella frase, simplemente se había perdido al escuchar tal erótica voz.

Ronca en algunas partes, pausada y serena en otras.

De seguro sus amigos tenían razón y el moreno le había hechizado con su canto, así como las sirenas.

Y mirándolo nuevamente pensó que no estaría tan mal morirse ahogado con la poll-

— ¡Hyung! — el menor se acercó hacía donde estaba. ¿Y había terminado aquella tortura?

— ¡Joonie!

— ¡Que alegría verte aquí SeokJinnie hyung! — le abrazó - Dime, ¿Te gustó la misa de hoy?

El mayor trató de evitar formar una mueca, cielo santo, si NamJoon supiera que todo lo que hizo fue estar imaginándose todas y cada una de las poses del kamasutra con él...

— Cl-claro... —mentira aceptada, el Kim menor no parecía darse cuenta de todas sus perversiones.

— Me alegro muchísimo hyung... hoy en día los jóvenes no se interesan mucho en la palabra del Señor... solo piensan en sexo, drogas y rock and roll...

Jin casi se atragantó al escuchar aquello, y no pudo evitar que la imagen de un NamJoon con lentes negros, pantalones y campera de cuero haciéndole juego, se clavara en su mente.

Su pene dio un brinco y solo pudo sollozar ante aquello, rogando por salir de aquella penosa situación.

— ¿Te sientes bien hyung? — el menor se le acercó tanto que sus labios casi se rozaban, y eso hizo que su erección se acrecentara aun más. — ¿Acaso tienes fiebre? — sentir aquellas grandes manos posarse sobre su frente y pensar como se sentiría ser zurrado por él.

— N-no... No te p-preocupes... E-estoy bien.

NamJoon le miró serio antes de continuar — Sabes que puedes pedirme cualquier cosa hyung, estoy aquí para ti.

"Tu, yo y mi erección...en el baño en 5 minutos. ¿Qué me dices? "

— ¿P-puedes...puedes...- tragó grueso.

"También podemos ser tu, yo, y ese enorme pene que sé que te cargas".

— ¿Sí, hyung?

"¿Porqué no te doy la mamada de tu vida, NamJoon?"

— ¿P-puedes...

"Ponerme en cuatro..."

— ¿P-puedes...- SeokJin no sabía que decir, su mente estaba nublada con la excitación que tenía encima.

"Me subes las piernas contra el lavado..."

—¿Puedes...—"Piensa rápido Kim" —leerme la Biblia, NamJoon? — preguntó nervioso el mayor.

Y es que de todas las cosas que se le podrían haber ocurrido decir a Kim SeokJin cuando fue atrapado por el dueño de sus sueños más húmedos, ¡Se le ocurría eso!

El moreno le miró con sorpresa, para luego asentir con una gran sonrisa — ¡Claro que sí hyung! ¿En tu casa o en la mía?

— Yoencuatro...— murmuró. "Mierda".

— ¿Qué? — NamJoon no había logrado entender nada.

—¡Que en la mía y a las cuatro por favor!

NamJoon volvió a sonreír efusivamente — De acuerdo Jin hyung, allí estaré.









Las palabras que su amigo le había dicho aun resonaban en su mente, quizás valía la pena intentarlo... Después de todo no perdía nada, en todo caso, siempre podía fingir demencia y esas cosas que solían hacerse en esos casos.

Tampoco era que fuera a aprovecharse del muchacho, solo... Solo se le insinuaría un poco y ya...

Leves sonidos provenientes de la puerta le distrajeron de sus pensamientos.

El mayor comprobó sus ropas una vez más, confirmando que su elección de jeans grises y remera blanca (porque sí, el blanco resaltaba más su ancha espalda) recomendado por YoonGi, quien citó "arma mortal" y, no era por ser presumido pero sí NamJoon no le miraba siquiera una vez, SeokJin iría a tirarse por el balcón.

¡Sip, definitivamente eso haría!

Satisfecho con su aspecto en general, se dirigió a abrirle al moreno, encontrándose con algo que realmente no esperaba.

¡Oh... por todos los infiernos!

Ése no era el NamJoon con el que se había encontrado esta mañana.

¡No claro que no! Este debía de ser algún supuesto gemelo malvado.

Jeans rasgados en las rodillas y camisa a cuadros.

A Jin seguramente le daría un infarto de seguir mirándole.

— ¿Sucede algo...hyung? — ¿Era su maldita imaginación o su voz estaba más ronca de lo normal? Jin no lo sabía, y tampoco confiaba en sí mismo para confirmar tal cosa.

— N-nada... Lo siento. Pasa, por favor.

El menor ingresó a la vivienda, encontrándose con un bonito y acogedor departamento.

— Este lugar se parece mucho a ti... Por lo lindo y acogedor.

SeokJin sentía que el aire comenzaba a faltarle.

¿Acababa de escuchar bien o la vejez le estaba afectando?

Pero el leve sonrojo que se formó en el menor fue un indicador de que efectivamente había escuchado bien.

— G-gracias... Emm... Ponte cómodo - señaló el sofá - iré a buscar algo para tomar, ya regreso.

NamJoon asintió para luego ir a sentarse mientras le esperaba.

Mientras tanto el mayor sentía como sus manos sudaban...

¿En qué demonios había estado pensando?

En lo bien que se sentiría montar a NamJoon en aquel sofá.

Se golpeó así mismo, este no era momento para andar pensando con la otra cabeza, además de que sería imposible ocultar una erección con aquellos pantalones que llevaba, y no quería -

— ¡Demonios!

Por andar en las nubes se había agarrado el dedo con la puerta de la alacena.

El causante de sus actuales problemas se apareció en la cocina, preocupado al escucharle maldecir.

— ¿Sucede algo, hyung?

"Tu y yo aquí, sobre la mesada... No lo sé, tú dime"

— N-nada... — ¿Porqué se acercaba tanto? ¿Acaso no conocía lo que era el espacio personal? — S-Solo me agarré el dedo...

El menor tomó su mano con extrema suavidad para luego hacer lo que Jin se había imaginado en sus mejores fantasías con NamJoon (volumen 5), llevarse su dedo a su cálida boca y chuparlo.

"Jodida mierda..."

Y lo hizo no solo una, si no dos, y hasta tres veces.
Kim NamJoon chupaba su dedo como un actor porno profesional, dejando a al mayor atónito y con una erección incontrolable entre sus muslos.

— Dicen... — un gran sonrojo adornaba sus mejillas — que la saliva tiene propiedades curativas hyung... — y su mirada brillaba con gran deseo — ¿Tienes algún otro lugar que te duela Jin?

"Mi pene"

NamJoon alzó sus cejas.

Un momento...

¿Lo había dicho en voz alta?

— D-de acuerdo hyung...

"Oh Dios..."

Seguramente en vez de golpearse el dedo se había dado un golpe en la cabeza y ahora estaba muerto, porque de otra forma no se explicaría el hecho de que un tímido NamJoon estuviera luchando con el cierre de su pantalón para poder liberar su miembro.

Con algo de dificultad, el moreno pudo sacar el pene del mayor de aquella apretada tela que lo envolvía. No iba a mentir diciendo que no estaba nervioso, pero su deseo era mayor que cualquier otra cosa.

Desde que había conocido a su hyung demasiados pensamientos impuros se habían abarrotado en su mente, despertando con dolorosas erecciones más de una vez, las cuales tuvo que bajar por mano propia, ya que ninguna ducha de agua fría parecía tener efecto sobre aquella.

Y lo peor de todo es que la única forma de interactuar con el fue a través de aquella estúpida invitación a una iglesia...

¡NamJoon ni siquiera terminaba de creer en Dios!

Pero alguien más le había dejado aquel folleto y luego se topo con Jin y de los nervios no supo que más decirle más que prácticamente tirarle por la cabeza el panfleto.

Así fue como el moreno terminó participando en aquella ceremonia sin tener ningún tipo de idea de nada, todo para ver si efectivamente podía acercarse al mayor.

Y luego de la interacción que habían tenido esa mañana, NamJoon estaba casi seguro de que su hyung tenía algún tipo de interés en él...

Sus sospechas podían confirmarse al ver aquella gran erección saltar con cada roce que le otorgaba, lo que le hacía hervir la sangre.

Kim SeokJin era la perfección en persona.

Mucho más si le tenía acorralado contra la encimera, con su mano acariciando toda la extensión de aquel miembro y con la otra apretando suavemente sus testículos.

— ¿Q-qué-

— Shh... relajate hyung... déjamelo a mi. — NamJoon se relamió los labios antes de inclinarse y llevar aquel falo a su boca y probar la punta, haciendo gemir al pelinegro.

Era la primera vez en su vida que hacía algo como aquello, pero los sollozos que Jin emitía eran suficiente para saber que estaba haciéndolo bien, así que siguió lamiendo aquella sonrosada punta cual paleta fuera, subiendo y bajando, succionando y mordiendo de a poco, mientras que el mayor sentía que las piernas le fallarían en cualquier momento.

— N-nam...¡Oh...Dios!

— ¿Lo estoy haciendo bien, hyung?

— S-sí... ¡N-no te detengas!

Y así fue como el moreno volvió a su trabajo de engullir aquel miembro tan sabroso a la vez que le masturbaba con una de sus manos, mientras que con la otra se terminaba de deshacer de los molestos pantalones del pelinegro.

— N-nam... Y-yo... D-detente cariño, v-voy a correrme sí sigues así.

El castaño le ignoró y aumentó el frenesí de sus empujes, mientras desabrochaba sus propios pantalones y comenzaba a masturbarse a sí mismo.

Aquella imagen fue lo más erótico que SeokJin había visto, por lo que terminó corriéndose a chorros en la boca del castaño.

NamJoon tragó todo lo que recibió del mayor, limpiándose los restos de semen que le habían quedado en los labios con la punta de su campera bajo la atenta mirada de deseo de Jin.

— ¿Q-quieres probarte Jinnie? — "Válgame Cristo..." Solo pudo asentir cuando unos finos labios atacaron con ferocidad su boca, arrebatándole el sentido. — Eres lo más exquisito que probé nunca...

NamJoon volvió a arremeter contra su cavidad mientras estimulaba el agujero del pelinegro, primero con pequeñas intromisiones superficiales, para luego ir introduciendo un dedo dentro.

— E-estuve investigando hyung...— el moreno bajó a su cuello, donde dejaba pequeñas marcas en aquel níveo cuello. — Yo... Estuve viendo vídeos... y pensando en ti.

NamJoon viendo pornografía homosexual y tocándose pensando en él era mucho más de lo que el Kim mayor podía soportar.

—¿D-de verdad? — aquel dedo intruso se introdujo aun mas profundo en su interior, haciéndole ver estrellas.

— Ajam... E-es la primera vez que s-siento algo así p-por un chico... Pero nadie me ha encantado como tu hyung... Necesito... Necesito enterrarme en ti.

—¡H-hazlo! — Jin se puso completamente duro de nuevo, y nuevamente pensó que ese chico sería su perdición.

NamJoon asintió, contento por tener el permiso de Jin para hacerlo suyo,— ¿T-tienes lubricante? No quiero lastimarte...

"Tremenda dualidad que te cargas NamJoon... ¿Cómo puedes verte tan tierno luego de hacerme la mamada de toda mi existencia?"

— E-en el cajón a la izquierda.

El moreno fácilmente lo encontró y en el apuro de abrirlo, terminó por romperlo, haciendo que aquella sustancia viscosa se derramara.

—L-lo siento... Compraré más para la próxima... —mencionó NamJoon.

"Próxima..."

Extrañamente Jin se sintió demasiado bien al escuchar aquello, realmente deseaba que hubiera muchos más encuentros entre el menor y él, y con aquella tácita promesa, él castaño deslizó bastante lubricante sobre la entrada de Jin, así como también en su propio miembro, para luego impulsar al mayor sobre la encimera, dejando aquel bonito trasero a su merced.

— Joder... ¡Entra ya! — el pelinegro tomó su propio miembro, disfrutando del espectáculo del menor con los pantalones todavía puestos, la camisa toda desarreglada y cabellos alborotados.

Ni que hablar de aquellos labios tan sensuales que se encontraban hinchados de tanto succionar...

— S-se supone que d-debo prepar-

— ¡Ya Nammie...! — tomo aire — l-luego podemos repetir todo lo que quieras.

Eso logró encender al castaño, por lo que se posicionó en aquella pequeña entrada y se deslizó hasta el fondo, provocando olas de placer en ambos.

—T-te tomo la palabra Jin... — se removió en su interior buscando chocar con su próstata - ya no podrás escaparte de mí.

El mayor pensó exactamente lo mismo, nada sería igual en su vida luego de NamJoon.

Ambos gimieron a la par de las estocadas, mirándose fijamente para luego volver a batallar con sus lenguas.

El moreno tomó las caderas del mayor para adentrarse aún más dentro de aquel placentero agujero, extasiándoles.

— E-estás tan a-apretado...

Jin solo podía agradecer al cielo por no haberse equivocado acerca de NamJoon y su pene.

— S-sube tus piernas hyung... — con cuidado, el castaño tomó las piernas del Kim mayor, subiéndolas a sus hombros.

— C-cielo Santo... ~ahhh~ n-no te detengas N-Nam...

— J-Jinnie... — sentía como su pene se hinchaba más y más, sinónimo de que estaba cerca — ¿P-puedo..?

— ¡S-Sí! ¡Demonios, hazlo! — Jin tomó su propio miembro, acelerando el ritmo de sus caricias para estallar en otro orgasmo abrasador.

El tener a su hyung desarmado de placer, empapado de sudor, labios hinchados y mejillas sonrojadas fue todo lo que necesitaba para llegar a su propia liberación, hundiéndose en el mayor.

NamJoon apoyo su frente en la del contrario, ambos tratando de recuperar el aliento... Fue entonces cuando notó que todavía tenía las piernas de Jin sobre sus hombros.
Un gran sonrojo cubrió sus mejillas al caer en cuenta de todo lo que había sucedido entre ambos, no pidiendo creer que por fin había superado su timidez... ¡Y vaya que sí!

— L-lo siento hyung... — bajó con cuidado sus piernas, para luego salir con delicadeza de entre sus piernas, haciendo que el pelinegro protestara por su ausencia — ¿Te encuentras bien? ¿Te lastimé?

Jin comenzó a reír al escuchar aquello.

¿Acaso el niño no notaba su cara de felicidad?

— Descuida bebé...

Un silencio ameno se instauró entre ambos, sin embargo, la duda llenaba al menor.

— Hyung...

— ¿Mmm? — Jin se encontraba con los ojos cerrados, disfrutando de las sensaciones post orgasmos.

— Yo...tu... Nosotros... Es decir...— estaba nervioso — ¿Cómo lo hice?

SeokJin no podía creer lo que acababa de preguntarle, abrió sus ojos pensando que era una broma, pero al ver el gran sonrojo en su bonito rostro, se tragó sus palabras.

"Es tan sólo un bebé"

"Un bebé que folla como los Dioses"

"Un bebé que tiene la polla com-"

Al ver preocupación en la mirada del menor, Jin se apresuró a contestarle.

— Nammie... ¿Ves ésta cara? — señaló su rostro, y el menor asintió — ¿Sabes qué significa? — el menor negó y Jin suspiró.

— ¿Estuve bien o no? — preguntó ansioso.

— Mi cara NamJoon... Ésta es mi cara de bien follado, gracias.

NamJoon no pudo evitar sonreír de oreja a oreja al escuchar aquello, por lo que le beso suave y pausadamente, lo que podría haber sido una eternidad, hasta que se separaron por falta de aire.

— Por cierto hyung... El blanco es tu color. — ambos rieron suavemente y Jin pensó que le daría las gracias a YoonGi por ayudarle a elegir aquellas prendas.


Luego de haber compartido momentos de infinita intimidad, entre juegos y risas limpiaron el desastre que ellos mismos eran y el que habían dejado a su alrededor, y luego de una ducha, en la que fue el turno de Jin de enseñarle algunos trucos al castaño, ambos se encontraban en la cama del mayor, charlando animadamente.

— ¡Mírate Kim! Mucha iglesia y demás, y todas esas cosas sucias que me hiciste, ¿Dónde las aprendiste? — SeokJin apuntó el pecho del menor, fingiendo estar sorprendido.

NamJoon se sonrojó nuevamente— Bueno...

— Por cierto, ¿Dónde se supone qué está la biblia que ibas a leerme hoy? ¡No me digas que tu plan era meterte en mis sábanas desde un comienzo! — el sonrojo del menor aumentó nuevamente.

— De hecho... Ni siquiera soy religioso...

¡NO ES CIERTO! — Jin volvió a reír. — ¡KIM NAMJOON! ¡Explícame en este mismo instante!

Y así fue como el moreno le contó como fue que sucedieron las cosas y ambos rieron ante lo tontos que habían sido y el tiempo que habían perdido por su timidez.

— Así que todo lo que querías era profanar este cuerpo... — fingió quitarse una lágrima.

— Lo siento Jinnie, de verdad no sabía cómo acercarme a ti...— mencionó con culpa.

— Solo hay algo que puedes hacer para purgar esos pecados, NamJoon. —Jin se levantó de la cama y comenzó a hurgar entre sus cosas para luego dar con el dichoso objeto.
Feliz de haberlo encontrado se lo arrojó al joven en su cama.

— ¿Qué es esto hyung? —Jin le había tirado un libro en la cara, uno de tapa roja que desconocía.
Leyó la inscripción:

"KAMASUTRA"

¡Léeme la biblia, NamJoon! — y con esto, SeokJin se abalanzó contra el menor, enredándose entre carcajadas, besos y sábanas.



15 de Septiembre de 2021 a las 21:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
2
Fin

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Hime Cifer Escritora por pasión ✨ cuenta en wattpad/HimeCifer21

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