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Dependiendo del contexto, 10 centímetros podía ser nada o podía ser todo. Por ejemplo en el caso de un miembro masculino, podía pasar de ser un pene a dar "pena". En esos momentos, Park JiMin sentía tanto dolor que jamás pensó en las consecuencias de sus actos. - ¡Maldito Min Yoongi y maldita sea su lengua tecnológica!- gritó de dolor. - ¡Señor, necesitamos que colabore! JiMin estaba por replicar cuando una nueva contracción se hizo presente y por un momento todo se volvió negro. YOONMIN MPREGN +18 Prohibidas las copias


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

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Dependiendo del contexto, 10 centímetros podía ser nada o podía ser todo.

Por ejemplo en el caso de un miembro masculino, podía pasar de ser un pene a dar "pena".

JiMin no había tenido mucha experiencia al respecto pero si sabía que en dónde el había rebotado, claramente sobrepasaban esos "10 cm".

Pero en el caso de tener que llegar a 10 centímetros de dilatación...

Ese era otro tema...

En esos momentos, Park JiMin sentía tanto dolor que prácticamente había olvidado todas sus clases de pre parto y nuevamente, pensó en las consecuencias de sus actos.

— ¡Maldito Min Yoongi y maldita sea tu lengua tecnológica!— gritó de dolor— ¡Y Maldito de mi por haberme enamorado de ti!

— ¡Señor, necesitamos que colabore!

JiMin estaba por replicar cuando una nueva contracción se hizo presente y por un momento todo se volvió negro.

Por un instante que pareció ser una eternidad, la sala quedó en completo silencio hasta que un llanto se hizo presente y trajo a JiMin a la realidad.

Cómo sí de un bálsamo para su dolor se tratara, el joven comenzó a llorar mientras veía la pequeña bolita de cabellos oscuros que había salido de su interior.

— ¡Felicidades Señor Park, es un niño!

JiMin asintió mientras tomaba en brazos a ese pedacito de su ser, y cuando el pequeño abrió sus ojitos y tomo su mano, supo que 10 centímetros de dilatación, (que a fin de cuentas fueron mucho más que esa medida, ya que tuvieron que abrirlo un poco más para que su pequeño terminará de salir) y todo el dolor que había soportado, no eran nada comparado con la sensación de tenerle en brazos.

— Hola cariño...bienvenido a este mundo bebé.

Park Uri había nacido una noche de verano, sorprendiendo a su padre ya que todavía faltaban unas semanas para su cesaría, haciendo que JiMin corriera al hospital junto con su mejor amigo TaeHyung, alías el padrino baboso, quien se encontraba en la sala de espera junto con la familia del rubio.

El pequeño tenía nariz de botón, era de tez blanquecina y se podía apreciar sus bonitos ojos rasgados...
En pocas palabras era la viva imagen de su padre, y eso hacia aún más feliz a JiMin, por fin su sueño estaba hecho realidad.

Bueno...

A medias...

Pero tener a Uri consigo era más de lo que siempre soñó, más allá de cualquier adversidad que tuviera que haber pasado, e incluso las que faltaban todavía, JiMin solo necesitaba mirar al pequeño para saber que no habría nada en el mundo que no pudiera hacer por él.
Se enfrentaría a todo, inclusive hasta al padre del pequeño...

Sí es que alguna vez se enteraba de aquello.


JiMin se encontraba del parto, con su bebé en brazos cuando vio que Taehyung entró desesperado en la habitación, como pudo le hizo señas de que guardara silencio, ya que su niño dormía plácidamente.

Lágrimas comenzaron a caer por el rostro de su amigo, contagiando al recién padre, que seguía con todos los sentimientos a flor de piel.

— Mochi, ¡Dios santo! Mira lo hermoso que es...

— ¡Claro que sí, tonto!, ¡Es mi hijo! ¿Qué esperabas? — Por más de que el rubio fingiera indignación, estaba más que claro que era solo una broma y que ambos estaban viviendo uno de los momentos más felices de su vida.

— ¿Puedo cargarlo? — JiMin asintió y depósito suavemente al bebé en los brazos de Tae.

— Cuidado con la cabeza Tae, sostenla así, mira.

Con cuidado JiMin terminó de acomodar a Uri, quien solo se removió un poquito, para luego seguir durmiendo como si nada.

— Hola bebé —tomó una de sus manitas — ¡Qué susto nos diste a tu papá y a mí! Por suerte el tío Tae estaba cerca y llegó al rescate, pero... No vuelvas a preocuparnos así...

— Uri... — Tae le miró con gran cariño, al final JiMin había nombrado así — Park Uri.

— Bienvenido Park Uri. — El castaño depósito un suave beso en la frente del niño.

JiMin suspiró, estaba realmente agotado y sabía que las cosas realmente estaban comenzando para su hijo y para él.

Sin embargo, verle allí con él, hacía sentirle que todo lo que había hecho valió la pena.

Pero... ¿Cómo había llegado a esta situación?

Aquello se remontaba incluso más allá de sus casi 9 meses de embarazo, ¿Qué decir?... Quizás desde el primer momento que conoció a Min YoonGi y quedó tontamente enamorado de él.

Aún recordaba aquel día.

La familia Min se había mudado al lado de su casa, convirtiéndose en vecinos.

Jimin tenía aproximadamente 5 años cuando vió a aquel niño de casi 9 con cara de pocos amigos ingresar a la vivienda con un feo peluche a rastras.

Luego se habría enterado de muchas otras cosas, como que el niño se llamaba YoonGi, que siempre tenía "cara de pocos amigos" porque sonreír era hacer mucho esfuerzo, (sin embargo, las pocas veces que lo hacía, se podían apreciar sus pequeñas encías).

Supo que odiaba despertar en las mañanas, y que amaba profundamente aquel extraño peluche de Kumamon que tenía.

Con el pasar de los años JiMin veía como el pelinegro se iba alejando más y más, que comenzaba a salir con diferentes chicas, cosa que hacía que su corazón doliera, pero para su bien, jamás había presentado a nadie en su casa y eso le dejaba dormir tranquilo.

Observaba que comenzó a juntarse mucho con un chico con cara de caballo, que si no fuera porque JiMin sentía que le estaba robando a su amado y futuro padre de sus hijos, casi que le parecería buen chico.

Casi...

Los años siguieron pasando y el momento de elegir una universidad había llegado para el mayor, siendo derecho la elección del mismo.

A JiMin le habría extrañado de no ser que había aprendido que YoonGi era un luchador por "las causas pérdidas", que odiaba la hipocresía, el abuso de poder y el maldito sistema corrupto.

El rubio si ya lo amaba, estaba aún más enamorado con aquella idea del pelinegro como un príncipe encantado que salvaría a todo el reino de cualquier desgracia.

JiMin también quería salvar al mundo, pero a su forma. Por eso había elegido estudiar medicina.

YoonGi ayudaría en juzgados y el en el quirófano.

Un perfecto equilibrio.

De no ser porque YoonGi jamás le había dedicado más de 5 minutos de su atención, jamás le había mirado más allá de lo estrictamente necesario ni tampoco le había tratado de ninguna forma.

Nada...

JiMin era un cero a la izquierda en su vida.

Pero como una pobre alma enamorada que era, se contentaba con poder observarlo cada día, prácticamente se conocía su rutina de memoria, hasta de cuando salir con mujeres se trataba.
En estos casos, su corazón se apretaba fuertemente, pero no sé dejaría llevar por pequeñeces, sabía que al final de todo YoonGi por fin le notaría y terminarían ambos felices por siempre...

Hasta que...

— Nos iremos a Seúl Minnie. — comentó muy contenta su madre — A tu padre y a mi nos han salido unas oportunidades de trabajo increíbles, además de que las mejores universidades se encuentran allí. ¡Podrás estudiar entre eminencias! ¿No estás contento?

El rubio solo pudo asentir mientras sentía que todo su mundo se daba vueltas.

Jamás en su vida pensó que algo así podría pasarle, y una tremenda ansiedad comenzó a llenarlo.

¿Como carajo podía enamorar a YoonGi sí ni siquiera estaba allí?

Claro que el amor a distancia existía, pero no lo creía potable para comenzar una relación firme en sí.

JiMin se tomó de la cabeza, ¿Qué se supone que haría ahora?

"Confesarte" le susurró una voz.

— ¡Claro que sí! — el rubio asintió gustoso, como si hubiera descubierto la novena maravilla.

Tal vez por eso era que su historia con el pelinegro no había avanzado, ¡Por que YoonGi no sabía de sus sentimientos!

Que estúpido había sido, ahora pensaba en todo el tiempo que habían perdido culpa de que JiMin no se le había declarado.

Ahora tenía que pensar claramente porque no le quedaban muchos días, su familia viajaría pronto y necesitaba declararse rápidamente.

Adiós a la serenata que había pensado en darle al mayor, descartado el cartel gigante que alguna vez pensó en colocar en los postes de luz, diciendo algo así como "Se mío Min Yoongi", y definitivamente tendría que despedirse de salir en la tele gritando a los cuatro vientos que estaba enamorado hasta los huesos del mayor.

Así que tenía que contentarse con flores y chocolates.

JiMin miro las rosas azules y la caja de bombones que había comprado para el mayor, y con una gran confianza producto de aquella adrenalina que sentía se dirigió hacía la casa del pelinegro, deteniéndose de vez en cuando en algún espejo que encontrara para verificar su aspecto y que todo estuviera en su lugar.

Unos minutos más tarde se encontró frente a la puerta de la familia Min, en dónde, su suegra, porque la señora Min lo era, aunque ella no lo supiera aún.
En fin, lo hizo pasar y cuando JiMin le dijo que estaba allí para ver a YoonGi, la mujer le miró con ternura y le dijo que esperara en la habitación de su hijo.

JiMin asintió gustoso ante la propuesta, todo parecía ir de viento en popa.

Con cada paso que daba, sentía que estaba cada vez más cerca del altar con su amado. Incluso hasta podía escuchar la marcha nupcial en su cabeza...

El rubio entró en la habitación de YoonGi y supo que el mayor debía de estar duchándose, así que le resto importancia.

Inspeccionó el lugar encontrando una que otra foto del pelinegro, siendo una suya de bebé la que más le llamó la atención, tomándola y guardandola cuidadosamente en su bolsillo.

"Ladrón que le roba a ladrón, tiene cien años de perdón, y YoonGi de hacía mucho tiempo se había robado su corazón"

YoonGi y él vivirían juntos algún día. Estarían casados y con hijos, así que técnicamente no le estaba robando, solo la estaba tomando prestada hasta que resolvieran esté mal entendido y por fin comenzaran su vida juntos.

JiMin siguió observando el lugar hasta que algo más le llamó la atención...

Un par de bragas rosas de encaje que estaban descuidadamente tiradas en el suelo.

El rubio frunció el ceño, y las tomó de una punta para verlas más detalladamente.

Aquello claramente le disgustaba, pero técnicamente no contaba como engaño, porque YoonGi no sabía de los sentimientos de JiMin, así que este le perdonaba.

Es más, si es que al mayor tanto le gustaba ese tipo de prendas, JiMin podría usarlas para él.

"¡Sí que sí!" pensó alegremente.

Últimamente las ideas de JiMin iban de mejor en mejor.

Iba a guardar esa prenda en su bolsillo para luego comprar unas iguales cuando el amor de su vida salió del baño con una toalla envuelta en la cintura.

"Por fin nuestra historia comenzará YoonGi", creyó con gran ilusión.

— ¿Pero quién carajos eres y que haces en mi habitación?

Diablos!... Un público difícil" pensó.

— Yo...yo...— "No es momento para que te agarre el pánico Park, estamos frente al amor de nuestras vidas, nos hemos preparado toda la vida para esto".

En eso, el pelinegro vió lo que JiMin traía en sus manos.

— ¡Eres un maldito pervertido!, ¿Qué haces con aquello en las manos? ¡Dámelo! — YoonGi prácticamente le arrebató la prenda. — ¡Ahora lárgate antes de que llame a la policía!

— Pero... yo...

¡FUERA!

Dicho esto empujó a JiMin fuera de la habitación y le cerró la puerta en la cara, aplastando todas las ilusiones que el menor tenía.


JiMin se encontraba bastante desanimado mirando por la ventana de su habitación hasta que vio como una persona se bajaba de un auto, al parecer estaba bastante ebrio por su andar, eso y que el sujeto se había caído de lleno en los arbustos de la familia Min.

JiMin no podía permitir que ningún extraño dañara las plantas de su suegra, por qué si, las cosas estaban complicadas entre YoonGi y el pero eso no quitaba que cuando el mal entendido pasara, ambos terminarían juntos.

El rubio se escabulló de su hogar y se dirigió con gran determinación hacía aquel destructor de arbustos, sorprendiendose al ver que se trataba de su amado.

— ¿Y-YoonGi? — el menor se acercó para ver si su futuro marido seguía vivo, y se contento cuando comprobó que todavía tenía pulso. JiMin se mordió el labio pensando que hacer, porque la verdad era que no podía dejarlo allí tirado, podrían robarle o violarlo — Tranquilo amor, te llevaré adentro.

JiMin sacó fuerzas de dónde no sabía que tenía para poder levantar al pelinegro, y pensar que a pesar de verse tan flacucho sí que pesaba, y no solo eso, con tanta cercanía podía apreciar que su cuerpo estaba bastante tonificado.

— Piensa en la biblia JiMin. — se repetía el joven.

"El kamasutra podía considerarse como una... ¿Verdad? ", pensó el rubio.

Sin más, se dirigió hasta la puerta y al momento de abrir notó que no tenía la llave, así que pidiéndole perdón a un inconsciente YoonGi, buscó entre su ropa algo que le ayudara a abrir la casa.

JiMin no mentiría al decir que no disfrutó de aquello, pero eso sería historia para otro día.

Para su poca suerte, encontró rápidamente la llave, y pronto ambos ingresaron.

Cargar con el mayor era bastante difícil y más en todo este contexto, pero eso no desánimo al rubio, quien trataba de hacer el menor ruido posible.

Agradecía el hecho de haber memorizado el camino a la habitación de YoonGi, ya que no podía ver casi nada.

Silenciosamente lo llevo hasta el lugar y lo depósito suavemente en la cama, para luego retirarle sus botas y su ropa, dejándolo en ropa interior.

JiMin realmente se arrepentía de no haber salido con su teléfono, podría haber tomado muchas fotografías del pelinegro para su álbum personal.

El menor se acercó, dejando sus rostros a milímetros, acariciando suavemente su mejilla.

— Yoon... — suspiró, para luego unir sus labios en un suave beso.

El primero de JiMin.

Sus labios sabían a gloria, y realmente no espero jamás tener una oportunidad así, pero nada podría haberlo preparado para lo que pasó luego.

El que YoonGi despertara y que JiMin rápidamente quedará debajo de éste.



15 de Septiembre de 2021 a las 20:30 0 Reporte Insertar Seguir historia
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