Cuento corto
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Mi punto de vista

La reflexión de la luz desde la esquina lastima mis ojos, me muevo un poco para ver el paisaje de afuera, este confinamiento inmortal. No hay sonidos amigos, sólo una avalancha de silencio.

Desde hace más de diez años sabía que eras especial y lo sé, mírame, yo estoy tal cual.

En ese entonces nada me resultaba brillante, el ajetreo del colegio, mi estado; lo que me daba paz era estar a tu lado, escuchar música juntos, mirar las nubes pese al techo y ponerme a soñar despierta… eso era lo mío, en cambio tú eras un ser brillante. Sí, exactamente así, tenías amigos buenos y leales, siempre pasaban por tu lado palmeando tu espalda… chicos y chicas se sentaban junto a ti reían, a veces yo sentía que estaban en otro mundo y sí era muy diferente al mío. Tú eras como una luminosa barrera que mantenía a los demás lejos de mi universo abismal y obscuro. Supongo que porque siempre fuiste tan amable, lo eras al igual que con todos, conmigo. A tu lado todo se sentía seguro, incluso mis extraños silencios.

La palabra «hábil» queda empequeñecida si la relacionan contigo, no es ni por asomo suficiente porque fuiste y eres alguien tan inteligente, de esas personas que siempre encuentran una solución y que cuando no la había, de tus trabajadoras manos, siempre salía algo.

Siempre has hecho todo por ti mismo, tus logros son más que merecidos, tus victorias, más que bien ganadas.

El único farol encendido en una calle abandonada.

Un ser paciente que trata a todos como camaradas, y en diez años, nunca te quedaste atrás, te lo dice alguien que conoce lo que es, lo dice quién conoce ese territorio demasiado bien. Nunca hubo contigo un problema, sin embargo, en tus ojos vi claro el dilema en tu interior, aquella cruel batalla sobre sentirse inferior, eso que te hacía creer que nunca dabas lo mejor. Oye, amigo, siempre fuiste mucho más que suficiente y para el día de hoy te has convertido en el sueño de mucha gente.

Sé que no debe haber sido fácil, sé que los caminos se construyen a base de sacrificios y debe haber dolido hacer los tuyos.

Estás de vuelta en casa ahora y sé que no hay nada que yo pueda hacer, más que mostrarte que desde este ángulo, un hombre casi perfecto, es lo que puedo ver.


30 de Agosto de 2021 a las 23:50 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Lumina Nix Caminando entre palabras no escritas.

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Lumina Nix Lumina Nix
Este escrito está dedicado a un amigo del colegio, me gustaría hacer algo más para convencerlo de su grandeza, lamentablemente las palabras son el único bien que poseo. Gracias por leer, Lumina.
August 30, 2021, 23:54
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