dulcedeleche21 Dulce deLeche

Tengo una perversión de sentirme una niña y tener sexo con un hombre mayor. En un curso de postgrado de la universidad un hombre me convierte en su babygirl y me enseña a ser su sumisa a base de premios y castigos. Ojo hay escenas de sexo explícito tanto con hombres como con mujeres. Todo lo que ocurre son escenas de sexo y violencia consentida dentro del BDSM.


Erótico Sólo para mayores de 18.

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Capítulo 1

Oí el silbido de la vara antes de que me golpeara en las nalgas. Enseguida noté el escozor concentrado y pensé que tampoco era para tanto y que podría aguantar.

Estaba de pie de cara a la pared, me había arremangado la falda que la sujetaba en mi cintura y me quedaban las nalgas al descubierto. Ese día Daddy me había dejado preparado para que me pusiera un tanga tan minúsculo que por detrás apenas era un triangulito negro.

Volví a oír el silbido y mi cuerpo se acercó a la pared antes de recibir un nuevo golpe. Mis pechos también estaban descubiertos y el frío de la pared pareció un pequeño alivio a mis pechos que ya habían sido maltratados con la vara minutos antes. Notaba mis pezones erectos por el frío de la pared, pero también por la excitación de los azotes aunque mantenía los ojos cerrados.

Plas. Un tercer golpe aún más fuerte que los dos anteriores. Gemí y mi respiración se aceleró. Ahora el dolor se concentraba en mis nalgas y empecé a cambiar de opinión y pensé que tal vez no podría aguantar.

– Venga zorrita, saca el culito hacia fuera.

Obedecí y tuve que hacer esfuerzos para mantenerme quieta cuando oí el zumbido y sentí de nuevo el escozor. Gemí y mi respiración se agitó. Se acercó a mí y me besó en la mejilla.

– Lo estás haciendo muy bien bebé. Dos golpes más sin moverte y habré acabado. Pero si te mueves tendré que volver a empezar.

– Si Daddy –me salió un hilillo de voz.

“Plas” esta vez me dio especialmente fuerte. El picor era insufrible y la tentación de moverme o pasar la mano era muy fuerte. Aguanté manteniendo la cadera basculada hacia atrás haciendo un esfuerzo esperando que solo me diera una vez más si no me movía.

Se acercó a mi pasando una mano por mi espalda y bajándola hasta las nalgas.

– Dime pequeña, ¿Cómo estás?

Jadeé y me permití abrir los ojos mirándole fijamente a los ojos. Son esos momentos que no sé qué contestar. Puedo decirle que me escuece el culo o decirle que quiero que acabe de azotarme. Le puedo decir que no me gusta que me llame zorra. O le puedo decir lo que realmente siento y es que me excita tanto que me insulte y me azote, aunque no entienda el motivo.

Lo miro con cara de pena y de excitación y lee en mis ojos lo que pienso y mis dificultades para expresarme.

– Cierra los ojitos nenita.

Obedezco y sé que me va a golpear, aunque su mano aún está en mis nalgas. Me hace esperar y su mano se mueve hacia abajo, entre mis glúteos. Separo las piernas para darle acceso y sus dedos separan la tela del tanga y se meten en mi vagina.

– ¿Eres la putita de Daddy?

Gimo diciendo si y sus dedos que recorren mi vagina. Me siento tan excitada que tengo ganas de darme la vuelta, pero me ha enseñado a controlarme y seguir sus órdenes. Sus dedos salen de mi vagina y se mueven hacia el ano y me introduce el dedo medio que entra sin dificultad por la lubricación de mi coño. No quiero moverme que solo queda un golpe más de vara, pero estoy tan excitada con su dedo dentro de mí.

Saca su dedo y se separa. Se que me va a dar ahora y la tensión se vuelve casi insoportable. Alarga el momento y quiero gritarle que acabe ya de una vez, pero sé que no lo voy a hacer.

Gimo y mi respiración se agita. Quiero abrir los ojos y comprobar que está allí a punto de golpearme, pero tengo que controlarme. Y esa sumisión es la que me realmente me excita porque estoy a punto de tener un orgasmo solamente de la espera. Quiero cerrar mis piernas y hacer fuerza con ellas para sentirme apretada pero no voy a mover mis piernas. Tengo un deseo enorme que me toque y que provoque ese orgasmo que estoy conteniendo.

Salen gemidos involuntarios de mi boca y todo mi cuerpo se agita involuntariamente. Basculo mi cadera para sacar más el culo esperando el último azote.

Plas

Llega contundente y fuerte. Me alegro tanto de recibir ese azote y haber aguantado para mi Daddy que me llena de satisfacción. Abro los ojos y mis manos se mueven para masajear mis glúteos. Sonrío plácidamente y lo miro aún de pie apoyada en la pared.

Me agarra con dos dedos de mi barbilla y me sonríe.

– Desnúdate y estírate boca abajo en la cama que te pongo un poco de hielo y cremita.

Obedezco mansamente mientras que me desvisto dejando en el suelo mi ropa. Se que ahora tocan mimos especialmente a mi trasero.

Noto primero como me pasa un cubito de hielo por las nalgas y como se va escurriendo el agua.

– Has sido muy valiente

– Gracias Daddy –le digo con mi voz más aflautada posible.

– Ha sido muy difícil para ti?

– Un poquito

– Estoy muy contento contigo.

Sonrío ampliamente. Es lo mejor que puedo escuchar. Deja el hielo, me pasa las sábanas para secarme las nalgas y me esparce la crema dándome masajes suaves en los dos glúteos.

Me da una pequeña nalgada con la mano para dar por acabado el masaje y después de soltar un gritito y quejarme un poco, pero con una sonrisa de felicidad enorme en mi cara, me doy media vuelta para mirarlo y apoyo mi cabeza en mi mano.

Pienso en lo bien que me siento con él y en lo rápido que ha ido todo. No hace ni tres meses que nos conocemos y me hace sentir tantas cosas además que no logro saber donde está el límite porque cada vez me hace descubrir nuevas experiencias y me mantiene excitada a todas horas.

29 de Octubre de 2021 a las 12:18 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Anaaliveviannagama  Anaaliveviannagama
Oiii
December 14, 2021, 10:14
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