anibas05 Sabi Reategui

¿Qué es más aterrador que nuestra mente?... Puedes huir de las personas, de las responsabilidades o del mundo en general… Puedes huir de todos menos de tu propio ser, menos de tu mente y todos tus pensamientos deprimentes. Ven, te invito a descubrir lo que se esconde detrás de las sombras que cobran vida después de la media noche.


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

#thriller #suspenso #Diario
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PRÓLOGO



Estoy recostada en mi cama, en esa cama que me acoge cada noche y vela por mis sueños.


Todo está como siempre, cada cosa en su lugar, sin embargo algo no está bien.


El frío cala en mis huesos, mi respiración es irregular y la penumbra de la noche cubre mis ojos.


Dos manos se ciernen sobre mí cuello mientras otras dos envuelven mis brazos, soy incapaz de mover alguna parte de mi cuerpo o tan solo gritar; Solo puedo encomendarme al pánico y a los dioses en los que no creía hasta este momento.


Unos brillantes ojos negros me miran con odio y yo puedo sentir a mi corazón palpitar en mi garganta que poco a poco se va cerrando.


Lágrimas de desesperación son las que se deslizan por mis ojos, puedo sentir una mano acariciar mis cabellos y una ronca voz murmurar palabras raras en un idioma que desconozco.


Intento gritar en vano, mi voz parece no salir, mi cuerpo parece no reaccionar y mi mente no es más que un mar de caos y desesperación.


Sé que mi padre está apenas en la otra habitación por lo que trato de hacer algún sonido que le indique que estoy en peligro.


No consigo hacer nada…


En medio de mi desasosiego intento enfocar los rostros de mis atacantes pero solo consigo ver sombras negras, estas sombras no tienen forma ni definición, lo único reconocible son las grandes y ásperas manos que me encarcelan.


Es en ese instante que un sentimiento de reconocimiento llega a mí, mi mente solo me puede decir que este momento ya lo viví.


Caliente lágrimas se deslizan por mis ojos y me doy cuenta de que es un sueño, ellos no existen, ellos en verdad no están aquí.


Aún siendo consciente de que este momento es producto de mi estresada mente no soy capaz de detenerlos.


Mi cuerpo no es capaz de moverse, mi voz no es capaz de reproducirse y mi corazón no puede dejar de latir como desquiciado.


Me doy por vencida, el oxígeno no llega a mis pulmones, me siento desvanecer y mi mente se siente tan perdida y cansada, estoy agotada.


El recuerdo de las veces que deseé dejar de respirar me atormenta, el recuerdo de las veces que lloré hasta quedarme dormida mientras deseaba no volver a despertar me hacen sentir culpable.


Me siento débil, me siento tan frágil que creo destrozarme con un efímero respiro.


Mis ganas de vivir son inmensas pero el cansancio de seguir viviendo me sobrepasa.


Y entonces todo se desvanece, solo estoy yo en mi oscura y fría habitación.


Mi respiración entrecortada, mi rostro bañado en lágrimas y mi tembloroso cuerpo.


Solo puedo llevar mis piernas a mi pecho y envolver mi cuerpo entre mis brazos para sentirme segura entre mis sábanas.


Y lloré, esa noche volví a llorar, de nada me sirvió contar hasta el sesenta y cuatro, de nada me sirvió hallar números pares, yo solo lloraba sin saber la razón del porqué lo hacía.


Solo me sentía cansada de una vida que no tenía nada de malo más que yo misma.


Esa noche lloré hasta que me volvió a doler el pecho, lloré y al día siguiente desperté con una enorme sonrisa.


Al día siguiente me maquillé, me puse un precioso labial color rojo, me pinte las uñas de un amarillo chillón demasiado alegre para mi gusto, me vestí con la ropa más bonita y colorida de mi closet, y sobre todo…


Coloque una gran sonrisa que resaltaba en mi rostro y demostré ante el mundo que yo era feliz y que amaba mi vida, demostré que a mi no se me partía el alma en cada respiración, mi brillante mirada mostraba que yo no había llorado la noche anterior, mi gran ego era la imagen de que jamás había dudado de mi cuerpo o mi rostro.


Solo era yo en mi máxima expresión, era yo para todos los que me conocían, era yo para todos menos para mí misma, menos para esa versión mía que cada día se sumia dentro de un agujero negro que se llevaba hasta mis últimos segundos de verdadero felicidad.




22 de Agosto de 2021 a las 02:31 0 Reporte Insertar Seguir historia
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