NORAH PORTER NEW YORK Seguir historia

George-Little George Little

NORAH POTER ES UNA CHICA NEOYORQUINA UNIVERSITARIA DE ROCHESTER CON UN TRASTORNO DE SOLEDAD. SU INMENSA BELLEZA HA SIDO UN GRAN TROPIEZO PARA ELLA CON EL PRIMER AMOR DE SU VIDA QUE CREÍA SINCERO, PERO QUE SOLO ACABO CON LA PUREZA DE SU CORAZÓN; Y TRAS ESTE MAL AMOR, POR CORAJE Y DESPECHO: SOLO LE DEJO MAS MALAS EXPERIENCIAS CON OTROS AMORES DESTRUCTIVOS QUE ACABABAN CON SU POCA MORAL QUE LE QUEDABA. PERO A PESAR DE TODO, RENACE EL DESEO DE CAMBIAR SU VIDA PARA SU PROPIO BIEN, Y DECIDE REFUGIARSE SOLA DURANTE LAS VACACIONES DE VERANO EN NEW YORK PARA REFLEXIONAR Y RETOMAR LOS BUENOS VALORES. ELLA HA PERDIDO LAS ESPERANZAS DE UN AMOR VERDADERO, PERO EL AMOR LLEGA INESPERADAMENTE A SU CORAZÓN DE UNA FORMA DISTINTA. ELLA SE PREGUNTA: ¿ACASO ÉL SERÁ EL VERDADERO AMOR QUE TANTO HE DESEADO? ¿POR QUÉ LA FELICIDAD TIENE QUE DEPENDER DEL AMOR DE UN BUEN HOMBRE?



Romance Sólo para mayores de 18. © SafeCreative

#drama #misterio #romanse
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NORAH PORTER NEW YORK

Capítulo 1


El viaje a New York




Nunca había sentido mi vida tan vacía, lleno de soledad y ante esta necesidad de contar lo que siento y deseo.

Mi nombre es Norah Porter, tengo 23 años, neoyorquina universitaria de Rochester. Curso en medicina en éste prestigioso lugar que se encuentra a unos tres kilómetros al sur de la ciudad de Rochester, Estado de Nueva York, en una curva en el río Genesee. Mi vida gira en este entorno la mayor parte del año.
Y ante un día soleado sobre un cielo azul -despejado de cualquier nube blanca-, hoy es mi último día de clases que casi termina; mis vacaciones de verano empezará por tercera vez fuera de esta universidad.

Mientras divago en mis pensamientos de lo que haré para ajustar mi desordenada vida inmoral... el pequeño grupo de alumnos escucha al maestro en el gran aula, quien habla sobre los buenos deseos para este verano.
Cuando todo finaliza... soy la primera en ponerse de pie y salir del lugar sin una sonrisa que asomara en mi rostro.
Camino por el amplio pasillo ante la presencia de estudiantes que están de pie aquí y allá en pequeños grupos, o que caminan de un lado para otro. Algunos los veo torcer el cuello para seguirme con una mirada traviesa, pues mi belleza física suele enbobarlos, admirándome de pies a cabeza.

Entonces ignoro lo hay en mi alrededor y me concentro conmigo misma; y en un momento dado cierro mis ojos por un instante y trato de respirar profundamente. Mi primer pensamiento que se me viene a la cabeza es la ciudad del cual todo el mundo conoce de alguna forma: New York.

Una vez más, será mi refugio de purificación desde el primer día de vacaciones... en el edificio residencial One57, el más alto de la ciudad, situado en el número 157 West de la calle 57 de Manhattan. Allí, en el piso 72 está el lujoso apartamento de mis padres, donde hay una espléndida vista frente a la zona sur de Central Park. En este período especial de mi vida... solo quiero aislarme de todos mis amigos de quienes han influido en mi conducta para mal.

Sería la segunda vez consecutivo que lo haría completamente sola en aquella cómoda y amplia estancia: un rincón tan privilegiado en las alturas. Donde tendré la libertad de meditar y relajarme sin que nadie se interponga en mis mejores intenciones; pero esta vez habré de hacerlo de la forma correcta en todos mis sentidos.

Dos de mis amigas cercanas de la universidad, la bella Cathy y Angie, me alcanzan tras mis pasos, y una de ellas toma la iniciativa en quejarse primero:
—Vaya, que sales a pies largos y nos dejas atrás, Norah. ¿Porqué no nos esperaste? —soltó diciendo Cathy.
—Lo siento, hoy estoy muy distraída —respondí sin muchas palabras.
—¿Algo malo pasa contigo, Norah? —preguntó ella con extrañeza.
—Nada serio, solo que estoy apurada, tengo muchas cosas que empacar, solo eso.
—¿Tanta prisa por eso para tener que haber salido sin nosotras? Oye..., cálmate, tenemos un par de semanas de vacaciones. Es mucho tiempo para hacer lo que queramos, ¿no crees? —dijo ahora Angie.

—Sí, ¿pero acaso olvidaron que mañana a temprana hora me iré a New York?; aunque admito mi error, debí esperarlas, lo sé.
—Olvida ya eso. Entonces, ¿hablas en serio?, ¿siempre te irás de nuevo a New York? —preguntó Angie algo seria.

Me detuve por un instante al salir del edificio, al refrescante exterior, y miré a Angie tras una pausa de silencio; a ella parecía impresionarle mis ojos de color azul brillante que resaltaban ante la luz del sol, siempre fue su envidia tener unos ojos así, pues sus ojos no eran de color.
—Sí —le respondí—, me hará bien estar allí, tengo muchas cosas que meditar.

—¿Pero porque tienes que ir sola? Yo al menos estoy dispuesta a ir contigo, sería divertido ir a New York—se apuntó Angie.

—Igual yo, me apunto—oí decir a Cathy.
—No lo tomen a mal chicas, yo las amo y me va bien estar con ustedes, pero esto es un caso especial, y necesito ir sola. Ustedes saben el motivo a todo esto de mi viaje —les dije a ellas con toda la pena del mundo.

—Pero ¿por qué habrías de confinarte en ese hermoso departamento para tu propia redención y luego volver a lo mismo? —replicó Cathy, recordando mi fracaso de conducta cuando regresé de New York el año anterior.
—Lo intentaré una vez más, y esta vez va en serio —le dije con resolución, y volví a dar marcha adelante. Ellas siguen mis acelerados pasos.
—Por Dios Norah, olvídate de tonterías y quédate esta vez y divirtámonos a lo grande este verano..., mirá que será divertido como siempre lo ha sido —animó Cathy.
Sin detener mi marcha, le respondí:
—No, Cathy, quiero dejar esta clase de vida. Porque fui educada de otra manera. En verdad quiero cambiar... Tengo que hacerlo por mi propio bien; solo quiero estar en paz conmigo misma, y tener una conciencia tranquila. —le dije sin tambalear.

—Norah, dime con franqueza: ¿Todo esto tiene que ver con alguna religión, o algo parecido?—preguntó Angie.
—No es algo que te importe, Angie.
—Pues eso parece... Es raro ver en estos tiempos a una chica tan hermosa como tú, que quiera cambiar su vida de una forma radical para ser una santurrona —soltó de pronto Angie.
—Ustedes dos no lo comprenderían —respondí sin remedio de que ellas entendieran mi postura.

—Bueno, al menos irás a la fiesta esta noche; y no te resistas a ello; solo tómalo como una despedida a todo esto: a lo que tú llamas grandes pecados —me dijo Cathy un poco sarcástica, ambas siguiéndome en las afueras del campus.

Yo me detuve por un instante y la miré a ambas.

—En cuanto a esa fiesta no he cambiado de opinión, les dije a todas que allí estaría..., pero será la despedida a todo eso —le dije sin mucho ánimo, sintiendo un dolor de conciencia que pesaba sobre mí al asistir aquella fiesta; pero enfaticé—: Pero mi vida cambiará a partir de que esté en New York.

Cathy se conformó con una amplia sonrisa como si aquello fuera la felicidad que da satisfacción a muchos jóvenes. Pero para mí ya no lo era, solo empeoraba y oscurecía más mi vida.

Entonces Angie cambio de tema sobre un nuevo novio que tenía, y con esa charla del cual no solía prestarle mucha atención, todas nos encaminamos rumbo al edificio de las habitaciones, con una resolución en mi interior a cambiar mi vida a partir de mañana.

En cuanto a mi padre... él siempre viaja mucho tiempo en el extranjero por negocios, y mamá siempre le brinda su compañía. Tampoco tengo hermanos, soy hija única. Y para llenar ese vacío de soledad, me había rodeado especialmente de amigas universitarias y que muchas veces me hicieron compañía; algunas ocasiones solo para hacer vergonzosas locuras.

Tras mi último día de clases, preparo mis cosas en una de las residencias del campus, próximas a las aulas y a todas las instalaciones deportivas y culturales de la universidad; echaré de menos mi pequeña habitación privada, compuesta por una cama individual, un mesa con su silla, un armario, una estantería, un tocador y una papelera; así como un pequeño televisor de plasma smart para mi tiempo de ocio. Y en mi estrecha habitación hay una pequeña ventana con una preciosa vista que alegra mi entorno; puedo decir que aquí es algo cómodo, y tengo básicamente las cosas que necesito mientras estudio mi carrera universitaria.

Pero en este día, tengo que alojarme en la mansión de los padres de Cristie a la orillas del centro de la ciudad de Rochester; dice ella, quien es una de mis mejores amigas, estudiante de ontología, que sus padres no estarán por unos días, y que sin consentimiento de ellos, ella se había tomado la libertad de organizar una pequeña fiesta de despedida en nuestro tercer año de vacaciones. Quiere que le ayude con algunos preparativos. Allí estarán todas ellas, mis mejores amigas, casi inseparables, incluyendo: Ashley. Y en la fiesta de esta noche, algunas de ellas estarán con sus respectivos novios, y yo esta vez, simplemente estaría sola; he rompido cuatro días antes con mi tormentoso novio, Elliott, un chico considerado por muchas chicas como un ángel caído del cielo por su gran belleza masculina.

Mi vida amorosa ha sido muy complicada y lastimosa. La última relación que tuve terminé por simple celos y capricho. Y en mis recuerdos... aún me añora de forma amarga el primer hombre que tuve en mi vida al entrar a la universidad, cuando él apareció ante mi vista tras el trascurso de las primeras semanas, durante mi etapa de inocencia y pureza. Había sido un amor a primera vista; me sentía la mujer más afortunada de tener al chico más guapo que habían visto mis ojos; y mi entrega total hacia a él... fue sincera, de quien confié toda mi vida y corazón.

No obstante, con el recuerdo amargo y el dolor que me dejó aquel pasado sobre un amor tóxico: fui cegada por sus encantos y su popularidad... El me había hecho sentir importante y amada. Pero fue que poco a poco me había utilizado para mal, donde aprendí a corromperme ante la suciedad y las locuras que él seguía como a muchos jóvenes que se entregaban a meros placeres. Con el tiempo, ese primer amor que tuve, me fue desleal ante mis propios ojos de manera desvergonzada y sin escrúpulos. ¡Qué tonta e ingenua fui al creer en sus melosas palabras! Desde entonces, mi vida ya no ha sido como antes, cuando mi corazón no se había desviado al mal.

Los tres novios restantes que tuve, fue solo un juego para mí... por coraje, orgullo y placer, sin tomar nada con seriedad; estaba totalmente herida y decepcionada de todos los hombres; todo lo hacía solo para llenar el hueco de mi soledad por diversión; pero lastimosamente, todo caía en saco roto, y al final, terminaba vacía, llena de cicatrices en mi tormentosa alma y con una conciencia lastimosa que me condenaba constantemente, y que muchas veces me llevaba a las lágrimas.

Salgo con mis cosas a uno de los estacionamientos del campus, y me acerco a mi auto de lujo BMW color rojo; y en la cajuela coloco todo lo que llevo en mis manos. Al subir al auto, miro una nota blanca de una hoja de cuaderno atorado en el parabrisas, y lo tomo y lo desplego y lo leo:

«Norah, no nos falles... Te necesitamos para que nos ayudes sin falta a prepararlo todo. Haremos una buena fiesta esta noche. Tu amiga Cristie.»

Dejo la nota y me pongo unos anteojos oscuros contra el sol. Luego tomo el volante de mi auto y acelero para salir del lugar. Mi amiga Cristie ya se ha adelantado en su auto, y me espera para que pueda ayudarle para la ansiada fiesta. Aunque en realidad, yo no tengo muchas ganas de ir, pero me siento obligada; y muchas de ustedes las mujeres, sabrán lo que es tener la presión de nuestras mejores amigas; y cuando se le adoran, somos muy complacientes. Así que nada perdería estar una sola noche con todas ellas..., al fin al cabo, tendría después mis largas vacaciones: completamente sola en una gran ciudad.

La noche de la fiesta se tornó como siempre, loca, con varios universitarios presentes: mujeres y hombres. Yo en verdad, desde el fondo de mi corazón, esa noche no quería terminar tan mal, pero sentí una ansiedad por despedirme de todo aquella suciedad y empezar de cero al día siguiente. Es un razonamiento vicioso y común: cuando dices que solo faltan unas horas para las 12 de la mañana, y dices que no estaría mal despedirte de todo aquello que te gusta antes de que termine el viejo día, como comer lo que te engorda o cualquier cosa que te hace daño; pero quieres despedirte de todo ello y empezar un nuevo día limpio de todas esas cosas que contaminan tu cuerpo. Mi pensar era esa.

La fiesta transcurría de forma colorida, divertida, y sin límites. Y cuando faltaba un poco antes de la media noche, ya estaba algo borracha y media drogada con cocaína; acompañada de un chico guapo que me pretendía y que me acariciaba más allá del límite de mi ajustada ropa y que no dejaba de besar mis carnosos labios que tenía en la forma de un corazón.

Que avergonzada me sentía al envolverme una vez más en tal conducta desagradable. No fue así como fui educada por mi madre quien me inculcó buenos principios desde que era niña y durante la difícil etapa de la adolescencia. Pero en una situación como esta... mi corazón se desembocaba tan fácilmente, como una loca adolescente de secundaria.

Consciente del tiempo, miro el reloj de pared en la amplia sala desde el balcón; faltaba diez minutos para la media noche, así que paré y me fui a una de las seis recámaras de la casa... tenía que madrugar a causa del anhelado viaje.

Muy de mañana, el taxi que había pedido un día con antelación, llega a la hora exacta, 6 am, estacionándose frente al portal de la casa. Tal vez debí haber reservado con tiempo un vuelo en avión que me llevaría menos de una hora en llegar a New York, eso resultaría mucho más cómodo; pero me pareció algo complicado por la fiesta, debido a que terminaría muy adentrada la noche. Yo necesitaba irme lo más temprano posible y el taxi era el adecuado en tales circunstancias; lo tendría hasta la puerta de mi estancia. Y es así como el taxi estaba allí; y tocó el claxon anunciando su llegada.

No pude darme cuenta de su sonido, ni aún en su tercer intento. El taxista tuvo que resolverlo con una llamada telefónica a mi celular, del cual había facilitado a la compañía para asegurar mi viaje. Contesto la llamada a duras penas y dije que me esperara, no tardaría en salir. Miré el reloj de mi celular; había dormido pocas horas. Apenas pude levantarme con tanto esfuerzo y con una resaca tan desagradable. No pude evitar vomitar en la taza del baño: que asco.

«¿Te das cuenta Norah lo que pasó contigo?» me dijo mi apartada conciencia, con mi cabeza adolorida y asqueada por mi estupidez de la noche anterior. Una vez más había perdido el control.

Me desnudé con rapidez para echarme una rápida ducha caliente, y luego lavarme los dientes; me visto tan rápido como puedo, no había mucho tiempo que perder. Ya tenía lista mi maleta de ruedas con toda la ropa que necesitaría, y con la computadora portátil en la mano. No podía despedirme de mis amigas, porque ellas aún dormían; una de ellas con su apuesto chico a su lado; seguramente se habían desvelado más tarde que yo.

Poco después, me dirijo a la puerta principal de la casa, y estando a punto de salir, me pongo mis lentes oscuros para ocultar mis ojos azules aún adormilados. Y caminando en el exterior de la bella residencia, veo mi hermoso auto rojo estacionado; confío en que Cristie se encargará de cuidarlo mientras regreso de mi viaje; ya que así fue en el año anterior.

De ahí entonces que subo al taxi; el chófer me llevaría por fin a Nueva York. Me coloco el cinto de seguridad; y luego me pongo los pequeños audífonos en los oídos para escuchar algo de música desde mi celular, en volumen bajo, con el fin de hacer más ligero mi viaje; pero en el trayecto en la autopista que llevaría un poco más de seis horas en llegar, me quedé dormida de nuevo, en el asiento trasero del auto; y ya no sentí más la noción del tiempo.

Cuando finalmente el chófer me despierta, ya estaba en las calles de New York. Me quito los audífonos y los anteojos, y contemplo con serenidad la hermosa ciudad y su gente.

Finalmente el taxi se ha estacionado frente al hermoso edificio en pleno centro de Manhattan. Bajo del taxi, y el chófer de mediana edad, se dispone abrir la cajuela y baja mi pesada maleta de ruedas para colocarla sobre la acera de la calle; le pago 650 dólares y se retira con una ligera sonrisa. Ahora me quito por un momento mis lentes oscuros, y me pongo observar a lo alto, aquel inmenso edificio de vidrio de noventa pisos, con una altura excepcional de 306 metros, y que se yergue por encima entre los edificios clásicos de la ciudad. Por fin había llegado a mi destino.

Enfoco mi vista al pie de la gran torre, y en una de las entradas principales, hay un letrero que dice: Park Hyatt New York... Es el hotel de cinco estrellas que ocupa los primeros 39 pisos. Por otro lado, está una entrada independiente al del hotel; allí tomaré uno de los elevadores que lleva a todos los apartamentos residenciales.

Cuando me adelanto hacia la entrada con mis anteojos puestos; uno de los porteros, un negro formal y afable, me reconoce y me saluda amablemente por mi nombre... Me da la bienvenida a New York. El portero sabía que venía de Rochester y se ofrece en ayudarme con la maleta hasta uno de los elevadores.

Tal vez mucha gente que me conoce piense, que mi vida es muy privilegiada e envidiable por lo que tengan mis padres o por todo los lujos que me han dado. Pero no es así, no es lo que parece. Yo realmente me siento tan sola y sucia desde que cambie mi vida para mal; ahora mi vida no tiene color, mi vida es simplemente gris.

"¿Por qué la felicidad tiene que depender de un amor verdadero?" Ese anhelo de encontrar a un buen hombre que llenara mi vida de color... Eso era lo que susurraba, preguntándome en mis momentos de gran soledad dónde quiera que estuviera en mis noches de desasosiego y ansiedad.

Y si pudieran imaginar mi rostro de una manera negativa a la vida, es la sombra de infelicidad en mi propia alma misma.

Yo simplemente, finjo ser una mujer normal neoyorquina, aparentemente feliz; muchos seguramente no son felices; cada uno debe tener su triste historia... Ésta es una de las mías.

3 de Mayo de 2017 a las 09:28 1 Reporte Insertar 3
Fin

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George Little George Little
Hola... Les saluda el autor George Little. Si te ha gustado este primer capitulo, te invito a un clic de me gusta al corazón. Y si gustas, una breve reseña. Gracias por tu apoyo.
2 de Octubre de 2018 a las 18:32
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