ro-fischer1614719905 Rocío Fischer

Kate era una estudiante de letras que amaba los libros de romance pero le iba muy mal en sus relaciones. Tenía a su mejor amiga Joanna con la que compartía su gusto por la lectura. Kate en el fondo quería sentirse protegida y cuidada, pero nunca pensó que sería de esta forma. Cuando aparece Nicholas en su vida todo da un giro radical. Por eso hay que tener cuidado con lo que uno desea.


Suspenso/Misterio Todo público.

#romance #sobrenatural #nefilim #ángeles #misterio #suspenso
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Capítulo 1

Kate era una universitaria fanática de las historias juveniles, le encantaba leer y su libro favorito era Beautiful Disaster. Quería tener un Travis en su vida, alguien que la proteja y cuide de todo mal. Era una romántica empedernida. Amaba el amor, pero no le iba bien en sus relaciones. Un día, obligada por su amiga salió a un bar a tomar algo. No era muy fan de ese tipo de cosas, pero Joanna le dijo que esa era la forma de conocer gente y llegar a tener una pareja en su momento. Ella accedió y fueron a un pub llamado Riverside, en California, la ciudad donde vivían ambas.

Allí conoció a Nicholas, un joven que parecía solitario y misterioso. Kate supo enseguida que no debía meterse con él, ya que no daba buenas vibras. Además, él no parecía muy interesado en ella. Tuvieron su cita doble con Joanna y mientras su amiga parecía estar pasándolo genial, ella solo quería que la tierra se la tragara. Nicholas era cortante, rozaba lo antipático y no era para nada cortés.

— ¿Y qué estudiás? —preguntó él.

—Licenciatura en Letras. ¿Vos?

—Filosofía.

—Qué interesante.

—Gracias.

— ¿Trabajás?

—Soy bartender. Sirvo bebidas a los clientes de un bar cercano a este.

—Mirá, qué bien.

—No es la gran cosa, pero ayuda a pagar el piso donde vivo.

—Entiendo. ¿Vivís solo?

—No, con un compañero pero casi nunca está. Se la pasa con su novia.

— ¿Y vos tenés novia?

Al segundo que dije eso me arrepentí, quedé como si estuviera interesada en él y no quería dar esa impresión. Solo quise ser amable y preguntarle algo para que tuviéramos de qué hablar, pero se me escapó.

—No, no tengo novia.

—Te pido disculpas si la pregunta te incomodó.

—No te preocupes.

Miró su reloj y se levantó.

—Tengo que irme. Un gusto.

Lo que decía no combinaba con su actitud. Y así fue como lo conoció, se fue sin decir más nada y Kate esperaba nunca más tener que verlo. Se sentía humillada y muy avergonzada. Si tan solo le hubiese dicho que no a su amiga se hubiese ahorrado ese mal momento, pero creyó que sería diferente. Quiero decir, a Joanna le estaba yendo realmente bien. ¿Quién iba a pensar que le tocaría un amargado en su cita a ciegas? En fin, los días pasaron y las vacaciones de las chicas también. Tocaba volver a la universidad, estaban entusiasmadas de volver a estudiar lo que tanto les gustaba. Ambas cursaban en la misma facultad y carrera, eran mejores amigas desde pequeñas y su sueño siempre fue estudiar Letras juntas.

Llegó la mañana y Joanna le preparó el desayuno a Kate, la cual no era muy madrugadora que digamos. Ella prefería dormir todo el día si eso fuera posible, en cambio Joanna sí se levantaba temprano y aprovechaba al máximo su día. Viviendo juntas habían hecho una serie de “reglas” podría decirse para la convivencia. Ellas se llevaban genial, pero para que no se rompiera su relación de años decidieron eso. Joanna hacía el desayuno, Kate la merienda. Joanna lavaba las cosas, Kate secaba. Joanna limpiaba y Kate hacía las camas y ordenaba. Estaba todo fríamente calculado para vivir en armonía.

—Vamos, Kate. Arriba, que es nuestro primer día —dijo Joanna desde la cocina.

—Un minuto más, por favor Jo —murmuró con pocas fuerzas y la almohada pegada a la cabeza.

—Hice waffles para desayunar, preparé el café que tanto te gusta. Será mejor que te apures porque si no me lo terminaré todo yo.

Joanna sabía cómo hacer que Kate se levante de la cama, los waffles y el café de su amiga le encantaban así que juntó coraje y fue al baño a lavarse la cara y los dientes. Una vez lista, fue hacia la cocina y se encontró con su amiga.

—Sacate la almohada de la cara —bromeó Joanna.

—No te burles, anoche tuve un sueño raro.

— ¿Esta vez de qué se trató? ¿Vampiros? ¿Hombres lobos?

Joanna se burlaba de ella porque solía tener esos sueños sobrenaturales que parecían historias de Crepúsculo.

—Ángeles caídos.

—Bueno, eso es nuevo.

Kate asintió y bebió un sorbo de su café, agarró un waffle, le puso nutella y le dio un mordisco.

16 de Agosto de 2021 a las 23:44 0 Reporte Insertar Seguir historia
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