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¿Alguna vez os habéis enamorado? Saben lo que es apegarse tanto a alguien, imaginar una vida junto a esa persona, pero que de la nada llega alguien más a cambiarlo todo. Algo así pasó en la vida de Luna Márquez, una chica común de instituto, tenía su grupo de amigas, tenía a su mejor amigo y a su familia. Todo en su vida era normal hasta que llegó algo que no tenía previsto, los sentimientos. Amor y confusión para ser exactos. Ella cree estar enamorada de dos personas diferentes, piensa y sabe que es una decisión difícil. Ella está muy confundida, pero todo esto se aclararía al descubrir un secreto, uno que casi le costaría la vida sacarlo a la luz. Con esta misma acción sabrá a quién elegir, con esto su confusión acabaría de una buena vez. Pero...¿a qué costo?


Romance Suspenso romántico Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

#amor #mejoresamigos
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Sinopsis

Esto no podía ser verdad, no debería estar pasando, él no tendría que haber estado aquí, él no tuvo que haber venido


─ ¡No! ¡No! ¡No! ─empecé a gritar desesperada, asustada, con lágrimas en los ojos. ─ ¡Ayuda! ─grité─ ¡Alguien por favor! ─grité con todas mis fuerzas pero nadie respondió─ ¡Por favor alguien nos ayude! ─mi grito era desgarrador, pero aun así, solo reinaba el silencio─ Por favor... ─susurré mientras más lágrimas abandonaban mis ojos


No había ninguna sola alma, solo estábamos nosotros, él desangrándose y luchando por su vida y yo desesperada, aterrada, con lágrimas en los ojos y gritando con todas mis fuerzas con la esperanza de que alguien nos ayude o de que pase otro carro, pero nada sucedía, pasaron unos minutos y ya sin nada en que creer me senté junto a su cuerpo, tomé su mano, estaba muy fría, pero aún tenía pulso, no creo que aguante demasiado tiempo, ni él ni yo, dejé su mano descansando en su pecho y me senté con mi espalda recostada en un árbol, pegué mis rodillas a mi pecho y empecé a llorar por todo, a llorar y a dejar que la ira se apodere de mí.


Detesto el carro que lo atropelló, detesto al conductor que ni siquiera fue capaz de mirar atrás, detesto a las personas que no pasan por esta zona, detesto el momento en que decidí cruzar con pánico y sin ver a ninguno de los dos lados, detesto a la cabaña de la que escapé, ahora mis esfuerzos, no valieron para nada, las noches en que me escapé de la habitación con el riesgo de me volviera a encerrar, ahora ya nada importaba, si él moría, me volvería loca y ya nada me importaría.


─ ¡Mierda! ─grité con todo lo que me quedaba que no era más que terror e ira─ Si no hubiera aceptado esa cita, si tan solo me hubiera quedado en casa, tuve que haberte hecho caso ─dirigí mi mirada hacia él─ ¿Por qué? ─susurré enojada─ ¿Por qué? ─elevé mi voz─ ¿¡DIME POR QUÉ!? ─le grité a su cuerpo─ ¿¡POR QUÉ TUVISTE QUE SALIR!? ¿AH? ¡DÍMELO! ─le reclamé pensando que él podría escucharme─ ¿Por qué viniste a buscarme? ─balbuceé enojada, le dije todo lo que sentía, que lo odio por salir y arriesgarse por mí, pero que lo amo, por ser tan imbécil, por hacerme reír, por estar ahí para mí, también le agradecí todo lo bueno, que pasamos juntos, pero aún así no se movió


No sé cuánto tiempo pasó, pero tuvo que ser bastante, pues el cielo ya estaba totalmente oscuro, pasarán de las 9 y en el transcurso de este tiempo solo me dediqué a llorar, a gritar y a suplicar por ayuda y luego volver a llorar.


Era la quinta vez que me paraba en media hora a gritar otra vez, pero como siempre no hubo respuesta, también en este tiempo me dediqué a tomar su mano y revisarle el pulso, se me ha cruzado por la cabeza bajar a la cabaña e ir a pedir ayuda, pero me negaba a dejarlo solo en medio de la carretera, así que me quedé un rato más a su lado. Pasaron unos minutos y decidida a salvarnos, me levanté, me acerqué a él, pasé su brazo alrededor de mi cuello y con mucho esfuerzo logré levantarlo, a pasos lentos bajamos la pequeña colina y empezamos o empecé a llevarlo a la cabaña, estábamos muy cerca, cuando lo escuché.


─ Lu, déjalo... ─su voz era el susurró más bajo que escuché en mi vida─ Déjame, está bien ─tosió un poco─ Voy a estar bien ─ya no avanzábamos, ya nada se movía, solo podía sentir como mis piernas querían desfallecer y en como mis ojos ardían por las nuevas lágrimas que se formaron, sentí un tirón de mi hombro y eso me regresó a la realidad, recoloqué su brazo y seguí caminando


─ No te dejaré aquí, entraremos a la cabaña y te curaré, así que déjame llevarte ─mi voz era muy ronca y claro que está así, grité y lloré todo este tiempo


─ Toma ─con su otra mano bajó a su bolsillo y sacó algo metálico─ Son las llaves de mi auto, no está muy lejos de aquí ─colocó las llaves en mi mano─ Ve, yo te esperaré aquí – negué con la cabeza y le devolví las llaves


─ No pienso dejarte aquí ¿Lo entiendes? ─no podía, está muy herido, además Marcos podría volver─ ¡No! Me niego a dejarte solo, esta... ─iba a seguir hablando con colocó su mano en mi mejilla y la acarició


─ Luna, vete ─yo negué con mi cabeza


─ Tengo que entrar, debo curarte y además agradecerle a los que me ayudaron a escapar ─así que con un asentimiento leve y no muy confiado de su parte, abrí la puerta lentamente y con cuidado, pero lo que vi me dejó sin palabras─ No puede ser ─había un charco de sangre que se arrastraba hasta el inicio de las escaleras─ Por favor espérame aquí ─lo dejé en el sofá más grande y subí las escaleras lo más rápido que pude


El camino llegaba hasta mi habitación y temiéndome lo peor abrí la puerta, el escenario era de lo peor, había sangre por casi todo el piso, Alison estaba sentada en una silla viendo a la cama, Julia estaba limpiando la sangre y Adrien estaba recostado contra la orilla de la cama con una pierna estirada y la otra doblada, entré a la habitación el primero en notarme fue Adrien, le siguieron Alison y Julia, cuando me posicioné a la par de Alison, lo vi, mi a mi padre acostado sobre la cama, se le veía mal, enfermo, bajé mi mirada hacia su abdomen y pude ver una gran herida suturada de mal manera.


─ ¿Qué ha pasado? ─pregunté con miedo


─ Cuando escapaste, él detuvo a Marcos de atraparte, lo golpeó hasta el cansancio, pero Marcos corrió a la cocina y tomo una botella de cristal, la rompió y... ─levanté la mano para que parara


─ Alison ¿Tú lo has curado no? ─ella asintió─ Bien, necesito que cures a alguien más ─todas las miradas estaban sobre mí─ Está abajo, sálvalo por favor ─le supliqué en un susurro esto último


─ No tengo material, Michael ha salido a por más por si él llegaba a despertarse ─dice algo nerviosa


─ No importa, cuento con que volverá antes que yo ─dije con esperanza


─ ¿Por qué lo dices? ¿Tú que harás? ─preguntó Julia


─ Salvarnos el culo a todos ─levanté las llaves─ Ha venido en auto y está más cerca que la camioneta ─Julia y Alison me miran algo confundidas, pero Adrien asiente─ Así que necesito que bajes y por lo menos intentes parar el sangrado, Adrien, quédate con él por favor ─y sin darle tiempo a responder bajé las escaleras


─ Oye C... ─iba a decirle que toda estaría bien, pero no fue así, nada estaba bien, él estaba en un charco de sangre, estaba brotaba de su abdomen y también de su cabeza─ ¡Mierda! ─grité dejando caer las llaves─ ¡ALISON! ─grité aun más fuerte lastimando mi garganta, segundos pasaron para que los tres estuvieran aquí


─ Lu ─Adrien me hablaba─ ¡Vete ahora! ─negué con la cabeza─ Luna escúchame ─Adrien tomó mi cabeza entre sus manos─ Tú puedes salvarnos a todos, así que toma las malditas llaves y corre ─sus palabras me hicieron reaccionar y acaté su orden


Tomé las llaves y salí lo más rápido que pude, puedo sentir la falta de aire, la opresión en mi pecho, puedo sentir como mis uñas se clavan en mi piel de tan fuerte que aprieto mi puño, puedo sentir como mis piernas fallan, como las lágrimas inundan mis ojos, puedo sentir como todo mi cuerpo duele, pero aun así no paro, no paro de correr, pues nada de lo anterior me importaba, tengo que salvarlos, no puedo dejarlos morir.


Papá, Chris, aguanten por favor, aguanten.



15 de Agosto de 2021 a las 02:17 0 Reporte Insertar Seguir historia
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