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❝Donde Jeongguk es el rey del inframundo y Jimin, un demonio que desea ser su reina. ❞ . ❱ Historia Corta. ❱ Inspirada en el cover: "Never tear us apart" de Bishop Briggs ❱ Jeongguk; top - Jimin; bottom. ❱ Lenguaje explícito; contenido homosexual. ❱ Smut. ❱ Posible m-preg. ❱ Prohibido la Copia/Adaptación. ❱ Pareja Secundaria: NamTae. ❱ Publicado: 07/08/21


Fanfiction Sólo para mayores de 18. © Todos los Derechos Reservados

#inframundo #hades #demonios #namtae #kookmin
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私の王

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El bullicio se propagó en medio del tribunal, los demonios se reunían, uno por uno, para conocer sus labores y la lista de humanos que debían juzgar. Los castigos eran impresos con crueldad y sonrisas maliciosas, plasmando el destino de cada muerto en la palma de su mano, satisfaciendo su diversión y perversión.

Entre charlas y ojos lujuriosos, cada uno fue retirándose, observando el camino largo que les esperaba para llegar hasta sus víctimas y atormentarles por la eternidad. Los sollozos y lamentos de las almas heridas que vagaban por el inframundo esperando que su castigo llegara y pagaran el mal que habían hecho cuando vivían, fueron pintando el panorama. En el pequeño traqueteo de castigadores desfilando a las puertas del tribunal, una pregunta se alzó en al aire, haciendo eco en las penumbras, donde todo lo que ocurría no podía ser del todo escuchado.


[¿Dónde está el rey?]


Todos giraron sus cabezas en diferentes direcciones, notando la ausencia de su líder y la neblina quejumbrosa que se había instalado entre ellos. No pudieron encontrar razón de su abandono, ni mucho menos imaginar qué era lo que estaba haciendo en ese momento. Al otro lado del tribunal, existía el castillo maldito, uno que era difícil de penetrar, sin la autorización previa del rey.

Se observaron entre ellos y, encogiéndose de hombros, volvieron a su trabajo.

Los murmullos cesaron y el tribunal quedó desierto.

Todos salieron de allí, con destino propio, a excepción de dos personas, quienes, escondidos en una cámara secreta insonora, desataban la lujuria retenida.

— My lord... — su voz salió apenas audible, su cuerpo fue hacia adelante, en una nueva arremetida ocasionada por su acompañante. — M-Mi rey...

Sus muslos fueron retenidos por fuertes dedos, quienes viajaron con lentitud en cada porción de piel que vieron delante suyo. Las caderas del demonio de cabello plateado fueron hacia atrás, tomando la gran polla que estaba profanándolo con rudeza.

Dulces labios descendieron por su nuca, mordidas de colmillos afilados y uñas largas que desgarraban su piel con cada caricia. Al hombre le gustaba el dolor, tanto como le gustaba la persona que estaba follándolo en aquella cámara oscura y secreta.

— Eres mi sirviente, ¿cierto, Jiminnie?

Ante la pregunta, una nueva embestida lo hizo callar. Sus dedos se aferraron a la pared y trató de acallar los gemidos que deseaban salir de sus labios, el sudor perló su frente y descendió por su cuerpo, aquel cuerpo lujurioso que se le ha sido ofrecido en bandeja de plata al líder del inframundo.

— Lo soy, mi señor...

— Un ingenioso sirviente que desea ocupar el trono a mi lado... — sus dedos descendieron por la espalda de su amante, la cual se arqueó ante la sensación placentera de la sangre siendo derramada por sus muslos y caderas—. Eres demasiado vanidoso.

El azabache se enterró hasta el fondo de su interior, un nuevo gemido salió cargado de sus labios, mientras Jeon comenzó con un sin fin de embestidas. Jadeos y gruñidos fueron mezclándose con el ambiente lujurioso en el que se vieron envueltos, antes de que Jimin sintiera su cuerpo colapsar por las sensaciones transmitidas a través de la lujuriosa escena. Su cuerpo se afligió y tembló, ansioso por encontrar aquel orgasmo que se le fue negado anteriormente. Movió sus caderas en sincronía con los movimientos del contrario y comenzó con un ritmo rápido y duro, algo que disfrutaba en demasía. Su respiración se entrecortó unos segundos y fue capaz de cerrar sus ojos cuando su miembro expulsó su semilla. Un gemido sonoro se escuchó en el interior de la cámara y su cuerpo pareció desfallecer ante el intenso orgasmo que lo alcanzó.

— Tan sensible... — las palabras del mayor se mencionaron contra el oído contrario, una sonrisa fue dibujada en sus labios mientras apretaba las caderas del peligris y volvía a ir contra él—. Eres un completo deleite para mí.

— Señor...

— Mi pequeño Jiminnie....

El mayor fue capaz de dar dos embestidas más antes de correrse en el interior de su compañero. El semen descendió por sus muslos, dándole el sucio y excitante espectáculo de un saciado peligris. Sus cuerpos estaban pegajosos y unidos por varios minutos antes de que el mayor se retirase del interior de su amante y lo observase con ojos color zafiro, sabiendo que su pequeña diversión no había terminado con aquel encuentro.

— Tal vez deberías pensar antes de coquetearle a cualquier demonio, pequeño.

Jimin deslizó su lengua por los dedos que se aferraban a su mentón y sus ojos grises brillaban con diversión a pesar de estar desnudo en el suelo de la habitación.

— Mi cuerpo le pertenece, mi señor, pero no lo será para siempre. Puedo... divertirme, sin usted.

Jeon gruñó y reforzó el agarre, sus ojos iracundos fueron en dirección del menor y en aquella pequeña traviesa boca que estaba tentándolo nuevamente.

— Conviérteme en tu reina y seré completamente tuyo.

— Una demanda muy arriesgada de tu parte, conociendo el lugar que ocupas en mi vida.

— Me deseas tanto que no puedes compartirme, Jeongguk, — su sonrisa fue burlona y su cuerpo anticipaba el enojo de su amado — mi posición no es más humillante de lo que es ahora. Soy tu juguete y tengo tu exclusividad, pero, ¿tú tienes la mía?

Una llamarada de fuego viajó a través del cuerpo del peligris. Jeon se apartó y lo observó con recelo; está jugando con él, lo sabe, pero no puede detener al travieso demonio.

— Nos vemos esta noche, mi señor.

El fuego lo consumió por completo y desapareció su presencia. Cenizas revolotearon por el lugar donde se hallaba, alimentando la furia que sus palabras causaron. Sus ojos inspeccionaron la habitación y certificaron que se encontraba completamente solo.

— Tu trono espera, Minnie —dijo con una sonrisa—. Solo quiero jugar contigo, un poco más.

Una neblina oscura lo envolvió rápidamente antes de transportarse a sus aposentos. El juego que habían creado entre ambos era excitante y gratificante, por lo que se divertiría un poco más, antes de darle a su amante lo que tanto deseaba.




7 de Agosto de 2021 a las 21:25 1 Reporte Insertar Seguir historia
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LZ Lorena Zambrano
Me encantó esto omg
September 22, 2021, 19:25
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