constanzav Constanza Hernandez

Se ha encontrado una extraña criatura que los aldeanos de Abad creen que se trate de un mal espiritu. Para encontrar su motivacion o sus capacidades pondran frente a frente a Adira, una joven monja que nunca a encontrado su propia fe y que pondra a prueba sus propias capacidades para demostrar que esta siguiendo su propia conviccion o solo sera el sacrificio del dia.


Paranormal Sólo para mayores de 18.
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Percepcion.

Adira avanzo con pasos temblorosos y vista perpleja. Su superior acababa de despertarla a ella y otras de sus compañeras para llevarlas a mitad de la noche al salón de reuniones. Todas murmuraban asustadas, curiosas mientras chocaban hombros por el estrecho pasillo del convento. Al llegar al otro extremo del edificio las mamparas de madera tallada estaban abiertas de par en par. Las más de cincuenta mujeres estaban ahí, abrazándose unas a otras por las bajas temperaturas de la madrugada, sin tener el tiempo de abrigarse debido a la urgencia con las que fueron despertadas incluso algunas como ella iban descalzas. El padre Andrew estaba paseándose de un lado a otro, nervioso murmurando entre dientes con la vista baja en una tarima frente a la multitud que se acomodaba en el pequeño lugar. A su lado también en el pequeño escenario dos hombres del pueblo que reconoció como cazadores. Sophie, se colocó al lado de Adira dándole un pequeño codazo.

—¿Oíste lo que dicen?—Comento entre dientes la más baja de las dos. Sophie siempre sabia todo antes que nadie y aquello no era la excepción. Adira a veces creía que tenía algún tipo de telepatía aunque eso seria herejía y la idea de perder alguien como Sophie de esa manera no le agradaba. Adira la miro y sin hablar negó con lentitud. Antes de que Sophie pudiera continuar el padre alzo la voz para llamar la atención. Todas incluyendo los superiores que estaban ahí se quedaron atentos, genuinamente asustados. El padre Andrew carraspeo inseguro mirando a los cazadores algo inquieto. Todas sabían que algo andaba mal. Nunca habían sido citadas a estas horas de la noche ni muchos menos con aldeanos que parecían el doble de inquietos que el padre.

—Verán… Es difícil lo que van a escuchar, es algo inverosímil, pero les aseguro que mientras estemos en terreno santo nada ocurrirá.—La voz de Andrew temblaba, con la manga de su túnica se secó el sudor de la frente.

Los murmullos volvieron, pero fueron silenciados por la madre Enika que estaba en el umbral de la puerta. Todas callaron. Adira tomo la mano de Sophie asustada. Su amiga tomó el crucifico que colgaba de su cuello. Uno de los cazadores finalmente hablo.

—No sabemos como, pero hemos atrapado a un monstruo… No es como ningún animal que hubiera visto jamás…—La voz del cazador era nerviosa, jugando con sus manos en extrema ansiedad. Adira vio la cara de incredulidad de algunos superiores incluida Enika. Algunas de sus compañeras escuchaban atentas mientras juntaban sus palmas frente a su rostro en un rezo silencioso. Las rodillas de Sophie temblaban mientras hacia su agarre más fuerte.

—No sabemos que tipo de suerte tuvimos. Este monstruo es alto, es fuerte… No sabemos que es lo que será capaz de hacer una vez se recupere. Lo que haga, espero lo solucionen luego.—El cazador miro a todas y todos sintiéndose culpable, los ojos llorosos y él quiebre en su voz no hacían mejor la noticia. La mayoría comenzó a sentirse algo mareadas. Una de ellas incluso se inclinó a vomitar. Adira le sorprendió que todas siguieran manteniéndose serenas o tal vez paralizadas por el miedo, creía más en lo segundo. Alguien alzo la mano. Adira estiro su cuello para ver mejor. Monik.

—¿Dónde está ese monstruo ahora?—Hubo un silencio. El padre Andrew mantuvo la vista y tragando con dificultad miro a todos lados esperando algún apoyo o consuelo que no recibió.

—Está aquí. Todas aguantaron la respiración. El murmullo inquieto volvía, moviéndose de un lado a otro, intentando salir de ahí. Algunas no resistieron el miedo y comenzaron a llorar. Ahora si todas hablaban más alto, gritando por lo bajo, rezando con fuerza. Adira miro bajo sus pies sintiendo escalofríos. Probablemente la criatura estuviera en los sótanos de las calderas. La probabilidad le asusto un poco pero solo apretó el agarre de la mano de Sophie y se mantuvo en su lugar.

—La criatura yace inconsciente en los sótanos. No sabemos que pasara cuando despierte. Sea lo que sea una de ustedes tendrá que acompañarnos para su observación. Necesitamos su ayuda, algunos superiores se quedaran aquí en protección a todas y otros bajaran para buscar alguna solución... Es un sacrificio que dios tendrá en cuenta.

Tras esto los murmullos cambiaron de asustados a molestos y fue Monik quien volvió alzar el brazo.

—Creo que no soy la única que opina esto, quienes deberían ir son todos los superiores. Ninguna de nosotras tiene el suficiente conocimiento para enfrentarse a un monstruo de índole demoniaco, que es lo que están diciendo. Deberíamos irnos mientras se busca una solución.—Monik nunca respeto a sus superiores probablemente porque no quería estar ahí.

Había perdido la cuenta cuantas penitencias la había visto hacer. Adira intento en muchas ocasiones hablar con ella, pero Monik siempre pasaba por su lado chocando el hombro o ignorándola.

—No seas insolente Monik.—Hablo Marv, un obispo que estaba abajo junto a las escaleras de la tarima.

—¿Qué? Solo tienen que decir la verdad. Están asustados y es más fácil matarnos a nosotras a que mueran ustedes, menudos seguidores de dios.—Tras esto Enika que ya había avanzado entre la multitud tomo del cabello a Monik volteándola y la abofeteo. Todas exclamaron pero nadie hizo nada aunque la mayoría la apoyara. Algunas compañeras se inclinaron a levantarla. —Es tu deber seguir las reglas Monik. En los cielos te juzgará tu dios, aquí en la tierra el derecho es nuestro y si debes morir por todas tus hermanas ¡LO HARÁS!

Monik iba a levantarse dispuesta a golpear a Enika pero fue detenida por sus mismas compañeras.

—Tendrán dos horas para designar una hermana que ira junto al grupo para tomar nota de la experiencia a modo de registro. En total son 3 pero una es suficiente.—Marv volvió hablar de brazos cruzados y voz estoica.

Tras esto todas fueron llevadas a diferentes puntos del gran patio, en grupos de cinco. Adira y Sophie quedaron solas como era costumbre. Sophie se daba vueltas y caminaba de un lado a otro para apaciguar el frío. Adira se sentó en una de las bancas viendo a todas las demás asustadas.

—No tengas miedo Adira… No destacamos nunca, hacemos todo bien. Dudo que nos elijan.—Hablo con seguridad la joven pelirroja. Adira mantenía la vista en frente sin saber como decir lo siguiente, la mano bajo los muslos y meciendo sus piernas que era el lugar donde tenía más frío.

—No sientes curiosidad. Es probablemente la única vez que puedas ver uno.

—Adira… Es un monstruo, no quiero sonar mal para quienes elijan. Pero probablemente Monik tenga razón. Morirán y no me imagino de una manera muy soñadora ¿Y si es un demonio?

Pero lo verán, pensó Adira restando importancia a la mortalidad del asunto. Tras unos minutos más todas fueron llamadas de vuelta a la sala común. Donde cada líder del grupo fue llamada a subir al escenario. A la mayoría le temblaba el labio y antes de articular siquiera una palabra rompían en llanto. —Vamos a morir todas. Si lo hacemos quiero que lo hagamos juntas.

Adira aquello le hizo hacer una mueca disgustada. Morir sin propósito. Si la decisión se respetaba ella prefería huir. Todas se negaron a subir. Tenían miedo de la traición unas con otras. La mayoría se había criado juntas tal vez porque Adira era ajena a esa conexión le fastidio un poco la cursilería. Sobre todo por lo mal que la trataban a ella en algunas circunstancias.

—¿Y ahora que?—Sophie murmuro bajito, mirando al frente. Adira negó con la cabeza. Enika molesta subió al podio.

—Deberían avergonzarse. El hijo de nuestro dios se sacrificó por ustedes y ahora que tienen la oportunidad de demostrar gratitud no lo hacen.—La madre Enika está realmente furiosa, su potente voz retumbo por todas las paredes hasta sus oídos.

Nadie dijo nada en parte porque no sabían qué decir. Adira miro a todas esperando que alguna cambiara de postura cuando nadie lo hizo levanto la mano.

—Yo lo haré.—Hablo con suavidad. Sophie la miro sin poder creer que hablara en serio. El resto murmuro, siempre la habían considerado extraña. Algo en Adira les causaba rechazo así que por ellas estaba bien. Enika la miro sin seguridad. Andrew dio un paso hacia delante a punto de negarse pero Marv lo sostuvo del brazo.

Adira miraba a cada uno de sus superiores. Monik no era la única que no quería estar ahí y si se iba a morir prefería hacerlo viendo algo que jamás nadie podrá presumir. Además ha pasado suficiente tiempo encerrada aquí para saber que no tiene que temer a lo que hay después de la vida. Enika le pidió al resto que se fuera a sus habitaciones cuando los superiores estuvieron solos con Adira estos se acercaron algo incrédulos sobre la decisión de la joven. Adira nunca había destacada particularmente por nada. Andrew no opinaba igual, destacando Adira por su aporte en la jardinería y Marv solo la miraba a través del traslúcido camisón de dormir.

—¿Sabes lo que espera tras bajar el sótano?—Enika enarco una ceja mirando desde su gran altura a la joven castaña. Adira sin apartar la vista respondió.

—Si Madre Enika

Enika desprecio su respuesta segura y paso por su lado, caminando con ayuda de su bastón.

—Vaya por su vestimenta Hermana Adira. Nos veremos en la puerta hacia el sótano.—Hablo despectiva, rodando los ojos.

Al llegar a las habitaciones, antes de abrir escucho a varias murmurar sobre ella, la mayoría de tonos parecían felices. Finalmente entro y todas guardaron silencio al verla y se acomodaron en sus respectivas camas en hileras de cinco. Sophie llego a su lado llorando y la abrazo.

—¿Por qué lo has hecho? Adira no quiero que vayas, por favor.

—Acompáñame.—Hubo silencio.—Enika ha dicho que pueden ser más de una. Acompáñame Sophie…

Sophie la miro algo desconcertada y retrocedió mirándola. Adira no se sorprendió mucho y sin decir nada avanzo hasta su cama donde tomo sus prendas. Todas estaban atentas, algo asustadas por la seguridad de la elegida. La joven las ignoraba mientras ataba su cabello. Se vistió con la toca, el velo y la túnica. Finalmente ato la cuerda a su cintura con fuerza. Levanto la mirada y observo a cada una de sus compañeras quienes se mantenían en sus camas. Les sonrió ligeramente.

—Les deseo suerte y prepárense… Si fallo, ustedes siguen.—Todas exclamaron asustadas mientras Adira se marchaba con paso seguro.

Se encontró con sus superiores en la puerta quienes seguían incrédulos ante su voluntariado. Adira no era especialmente devota como para ofrecerse de esa manera. Solo seria para el registro y posterior estudio coincidieron todos antes de ir al sótano. Adira quedo frente a ellos. Nadie dijo nada y Marv abrió la puerta dejando pasar a la joven monja primero. Caminaron por los pasillos de cemento cubiertos de tierra, iluminados por las linternas a gas. La respiración de Adira se agitó ligeramente y aflojo su cinturón mirando a los demás que la seguían de atrás. Tal vez era el espacio pequeño pero el aire le parecía cada vez más pesado de respirar. Pronto un grito parecido al de un animal la hizo detenerse y sentir un enorme golpe de electricidad en el cuerpo, el corazón latiendo con fuerza. El chillido era de sufrimiento, agudo y grave por igual haciendo eco en todo el lugar. Apenas iluminada una puerta. La joven respiraba con pesadez intentando hacer espacio entre su cuello y la tela de la túnica. Enika intercambio una mirada fastidiada con Marv y antes de tomar su brazo, la joven continuo. El alarmante sonido cesó y ella acortó su distancia con la puerta.

—Nosotros estaremos afuera por si ocurre algo. Debes anotar todo lo que puedes ver de la criatura.—Andrew hablaba mientras le facilitaba una libreta y un lápiz. Adira tomo todo con torpeza. Enika tomo el pómulo de la puerta y tras una ligera mirada le extendió un pequeño frasco. No le dijo su contenido pero Adira creía que podría tratarse de agua bendita. Antes de decir algo la madre Enika la empujo dentro. La joven se volteó no preparada para ver al monstruo, quedo mirando hacia la puerta cerrando los ojos. Sintió crujidos, sonidos corporales y finalmente se volteó con miedo a que eso se acercara al darle la espalda. Al hacerlo Adira se quedó inmóvil. Frunció el ceño ladeando ligeramente la cabeza.

—¿Pensé que era un monstruo?—Hablo con la esperanza que la oyeran. Un pequeño tragaluz se abrió en una de las paredes a su lado. Marv estaba confundido y observo a la criatura encorvada, con los huesos en punta, el rostro alargado con mandíbulas largas y dientes afilados levantándose con lentitud del suelo de la jaula en donde estaba.

—Y lo es…—Respondió observando algo contrariado como Adira no parecía asustada y sorprendida. Entonces comprendió, retrocediendo un poco que ella hablaba en serio.

—¿No lo ve Adira? ¿Al monstruo?

Adira confundida volvió su vista al frente observando al hombre de pie, la piel parecía estar manchada con carbón. Su respiración se agitó ligeramente y volvió a ver a Marv con el cuerpo temblándole.

—Es humano…

27 de Julio de 2021 a las 22:10 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Continuará…

Conoce al autor

Constanza Hernandez Estudiante de cine y comunicación audiovisual, con el gran de sueño de convertirme en guionista algún día.

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